Todos los personajes pertenecen a la imaginación de S. Meyer, sólo la historia es mía, y no obtengo nada aparte del placer de escribir.
Capitulo 4
Reunión
Nos encontrábamos en el gran armario, y "gran" era un pequeño acercamiento a las dimensiones que tenía este, ya que Alice nunca había aprendido de todas las negativas que le había dado de dejarme escoger el tamaño del closet de mi hogar.
Si bien estuvimos en Chicago y Londres cuatro años en cada ciudad, y todas las casas que Edward compraba para mí o mandaba construir, había respetado la misma originalidad de mi pequeña casa, sin duda el sabía cuan yo me había encariñado con mi encantadora y sacada de cuento de hadas cabaña, mi pequeña casa…
Claro no había cosa que el no estuviera pendiente que yo necesitará o desease a pesar de que no podía leer mis pensamientos, sabía, no pregunten como, lo que yo pudiera desear tener. Debo admitir que me mal impuso de tal manera que no recordaba desear algo, por que antes de hacerlo ya lo tenía, sólo se desvivía por darnos a Nessie y a mí todo aquello que soñáramos con poseer.
Esto al principio mas aya de complacerme me exasperaba, como el hecho de obsequiarme cada año un coche nuevo, con pretexto de cualquier daño que este le pudiera hallar, ha veces pensaba que de alguna manera los atrofiaba cuando yo me descuidaba, pero nunca tuve pruebas para demostrarlo, así que lo dejaba disfrutar su pequeño delirio.
Mi matrimonio me había traído un gran paquete aparte de una hermosa familia, también decisiones que nunca creí tener una de ellas era principalmente la gran obsesión de Edward por los coches, aceptar a no remilgar por las sorpresas, las cuales venían cada que mi atinado marido encontraba razones para celebrar, aniversario, los meses que cumplía Nessie, si por que ahí yo también era la congratulada por que gracias a mi el tenía una adorada razón mas para ser mas feliz cada día. Y que podía ser yo aparte de fin desasosiego por tantas atenciones, claro aparte de la sonrrisa de petulancia que se formaba en mí cada vez que todos los miembros de la familia le decían lo afortunado que era, y cuan afortunados los había hecho a ellos de paso.
No podía negarme a los regalos y felicitaciones por parte de todos, mi nueva vampirezca vida no me había traído emoción nueva alguna por las sorpresas.
Siempre creí que de por sí estaba fuera de balance todo lo aquello que Edward me había brindado con tanta devoción, la cual realmente nunca supe la razón de merecerla, me apegaba a la idea del Karma, era la única respuesta lógica.
Entonces así llegue a la conclusión de aceptar todo lo que me daba Edward en cuanto a él lo hiciera feliz.
Me encontraba en la labor de encontrar algo decente para salir hoy, algo que no implicará satén rosa o alguna tela exótica, la cual dejase la molestia de implicar tacones, aunque la torpeza ya no fuera obstáculo entre nosotros, seguía prefiriendo unos cómodos vaqueros, y mis zapatillas de deporte.
-Te ves hermosa, con lo que uses cariño, ¿por que tan nerviosa?- Edward me sacó de mi ensoñación.
-Sólo exasperada por no tener en mi armario, algo que realmente desee ponerme…-
-Esta bien déjame ayudarte- Corrió rápidamente hacia la parte de atrás donde se encontraban sus ropas, saco una bolsa de una tienda de ropa la cual yo conocía por ser de mis favoritas. Saco un conjunto muy cómodo y hermoso para mi gusto de pantalones strech beiges y una blusa de azul cielo.
-¡Wow!, ¿De donde sacaste eso?- Pregunte sorprendida, no creía que Alice comprará algo tan sencillo para mí.
-Sabía que un día de estos los necesitarías, así que los compre de última hora y los escondí en mi apartado- respondió con su genuina media y torcida sonrrisa.
Por mi parte tome el conjunto y me lo puse en un parpadeo, complementándolo con unas balerinas perla que tenía.
-Hermosa…-
Y Edward beso mi cabello tiernamente.
-Siempre dices lo mismo, aunque lleve mayas de deporte- hice una mueca realmente Edward nunca me diría otra cosa. Pero lo abrace en recompensa.
Tocaron la puerta.
-¿Puedo entrar?, o todavía están es su episodio meloso, el cual si entró y está dejará secuelas, en mi ya de por sí dañada memoria…- Renessme se encontraba detrás de la puerta, haciendo su comentario del día como siempre sobre nuestros modos de demostración de afecto.
-Entra cariño-
-Bien sólo quería saber a que hora iremos a casa de los abuelos- dijo mientras miraba inquisitoriamente mi conjunto y agrego- Pensé que tía Alice había repuesto tu armario-
Si Renessme no había heredado más que mis ojos chocolate y otros elementos de mi personalidad, pero tenía el gusto por las compras, casi rayando a la locura de Alice.
Suspiré al menos ella respetaba el gusto de su madre, mas bien era el respeto que me debía.
-Dentro de un minuto si ya te encuentras lista cariño, ve y toma el regalo de tu tío, se encuentra en la sala, mientras terminamos de arreglarnos tu padre y yo-
-Yo ya estoy lista así que iré por el regalo- me miró casi ofendida por pasar por alto el bonito vestido morado que traía y sus zapatillas a juego con piedra brillantes incrustados en estos.
En cuanto salió ladee mi cabeza hacia ambos lados, exasperadamente.
-Bien yo ya estoy listo amor- anuncio Edward.
Se encontraba vestido con unos pantalones de vestir negros y una camisa café claro con los primeros botones sueltos, me sentí pequeña e insignificante aún lado de él.
Salimos para encontrarnos a nuestra hija dando vueltas ala pequeña caja envuelta para regalo de Jasper.
Hoy cumplía años, mas bien años de vampiros, la fecha impuesta por Alice claro, ya que no se sabía a ciencia exacta cuando había sido convertido, cuando el no recordaba claramente.
Esté día le anunciaríamos mi partido y la de Nessie, por eso me encontraba un tanto nerviosa, sabía que se negaría al igual que mi marido, pero Alice sabía que así sería, así como también mis razones.
-Vamos mis hermosas acompañantes- Edward nos tendió sus dos brazos para tomarlos.
Nessie lo tomó felizmente, ya se le había pasado parcialmente la irritación hacia su padre, ella amaba las celebraciones, y estaba aunque no lo admitiera emocionada, con el viaje, para buscar opciones universitarias para ella.
La casa de Carlisle y Esme se encontraba en Seattle, ellos había decido regresar lo mas cerca de nosotros y ahí se llevaría a cabo la pequeña celebración, ya que todos se reunían mínimo una vez por semana.
Llegamos faltando un cuarto para las ocho de la noche, la entrada se encontraba iluminada con pequeños faroles en el suelo formando un brilloso sendero hasta la entrada.
La casa era hermosa y amplia al igual que todas las que tenían los Cullen. Al entrar no paso el pequeño detalle desapercibido que sólo iba ser una pequeña reunión, había globos de gas pegando en el techo, serpentinas amarrados a estos, arreglos florales y la música llenaba el hale de la casa.
También escuche voces las cuales no eran particularmente familiares, hice una mueca esta sería una larga noche…
Espero les haya gustado y la historia sea de su agrado gracias al Review que recibí jajaja se aprecia la molestia.
Saludos
Yomara
