Waa! sory por la tardanza! no tengo escusa, lo siento... Eom, mucho drama, ya saben, no se puede estar trankilo. Pues muchas gracias por sus reviews, y aki les dejo este kapi, ya estoy trabajando en el segundo, espero porder actualizar pronto xD
- De la que nos salvamos... -Le dijo Heily a Harry, mientras salían del salón.
-Ya lo creo... -Respondió el niño.
Ambos caminaron hasta los columpios y comenzaron a mecerse en ellos, tomando más impulso cada vez, ganando altura. Nunca jugaban o hacían algo más que hablar entre ellos en los recreos, todo el patio de juegos estaba prohibido para ellos, cortesía de Dudley, los columpios era lo único que les estaba permitido, solamente por que el trasero de su primo era demasiado grande como para columpiarse, aunque claro, él ponía de pretexto que era demasiado "condescendiente" (no con esa palabra precisamente, sería demasiado procesarla por su diminuto cerebro) con ellos, y les permitía al menos tener un lugar para ellos solos... Literalmente, nadie se les acercaba, no porque no quisieran ser sus amigos, sino por miedo a su primo, no querían estar en contra de Dudley, después de todo, el era el "Gran D".
Aunque la verdad, no se quejaban, les gustaba, les encantaba columpiarse hasta estar a centímetros de dar la vuelta completa y saltar en el momento que llegaban más alto, sentir el aire en sus rostros, y la adrenalina de sentir, que por un segundo, volaban, era indescriptible, simplemente mágico...
Ahí estaba la palabra de nuevo, "Mágia" eso que acababan de descubrir, pero no terminaban de entender, ¿Realmente era mágia, o había algo mal con ellos?, ¿Eran normales?, ¿Quiénes eran ellos?
Había tantas preguntas dando vueltas por sus cabezas, que no sabían a cual encontrarle respuesta primero...
Llegaron al punto más alto al que podrían llegar sin dar la vuelta completa al columpio, y saltaron, era como si volaran, casi podían tocar las nubes (no literalmente) y por una fracción de segundo, sentían que se quedarían flotando en el aire, suspendidos cual aves... Ojala fuera posible.
Pero en algún momento, toda fantasía debe terminar. Cayeron al suelo, de pie, al mismo tiempo, aun con el corazón acelerado y una enorme sonrisa en el rostro, sonrisa que se borró casi al instante.
-¿Intentando volar, idiotas? -Dudley se acercó a ellos, seguido de su grupito de abusivos.
-¿Intentando decir más de tres silabas sin ahogarte con tu lengua, tarado? -Le respondió Heily. Dudley tuvo que razonar como cinco segundos lo que le dijo su prima, antes de medio entenderlo. No supo muy bien lo que le quiso decir, pero de algo estaba seguro, había sido un insulto... y nunca insultas al "Gran D" sin sufrir las consecuencias...
-¿No piensas decirle nada? -Le preguntó la niña a su hermano, pero Harry estaba más ocupado mirando lo que había en la mano de Dudley.
-¡Dame eso ahora, idiota! -Le gritó a su primo, mirándolo con profundo odio. Heily miro a su hermano sin comprender a que se refería, siguió su mirada hasta la mano de su primo, donde reconoció, ahí, entre sus sucios dedos, la fotografía de sus padres... lo único que tenían para recordarlos...
-¿Qué? -dijo haciéndose el interesante -¿Esto? A si, la foto de sus patéticos padres, los que están muertos por idiotas, ¿Cierto? -Mostrándole a todo el mundo la fotografía.
-¡Entrégala gordo mantecoso! -Tal vez en otra ocasión hubiese sido un buen insulto pero no ahora que el insultado tenía en sus poder su posesión más valiosa.
-¿Quieren esto? -Le preguntó con una idiota sonrisa pasándole la foto frente a los ojos a los ya muy enojados gemelos. -Ok... -Con una malévolamente estúpida sonrisa en la cara, tomo la fotografía y... la partió en dos y la lanzó al suelo, para después pisotearla. -Ahí tienen, disfrútenla.
Los gemelos vieron como si fuera cámara lenta que su preciado recuerdo era partido en dos y arrojado al piso, vieron con horror como era pisoteada por su primo, y como ahora se jactaba de ello.
Risas, risas, muchas risas... Como las de una memoria perdida… como la que oían en sus peores pesadillas…
Eso fue suficiente para provocar la ira de los gemelos, y sin poder contenerse, perdieron el control.
Sus ojos empezaron a brillar nuevamente, una fuerte ráfaga de aire los envolvió, y como lo habían hecho antes, una sola idea cruzo sus mentes... Dudley debía pagar...
Lastimarlo no parecía una mala opción, después de todo, el los había lastimado a ellos también... Venganza era su único pensamiento, venganza, venganza...
Y entonces, la mueca de dolor en el rostro de su primo les indicó que habían logrado lo que querían... Pero el grito de dolor los despertó y miraron con horror, como el brazo de Dudley se doblaba en un ángulo extraño, y sintieron un escalofrió recorrerlos completamente con el horrible crujido de los huesos partiéndose...
Y entonces todo se volvió confuso, voces, gritos...
-¡James!
-¡Lily, corre!
…
o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o0O0o
Fenómenos... fenómenos...
Fenómenos...
La palabra resonaba en sus cabezas, fenómenos, los habían llamado, pero ¿Por qué?
¿Por que eran diferentes? ¿Por que podían hacer algo que ellos no? ¿Por envidia? o, por que realmente lo eran...
Porque esa "magia" había lastimado a alguien... Porque estaba mal, sabían que estaba mal, muy mal, porque eran malos...
Y entre los terribles recuerdos que se arremolinaban en sus mentes, recordaron esa luz verde, y supieron que eso había sido magia, que la magia dañaba, que ellos eran verdaderos fenómenos.
Y sintieron miedo, miedo de ellos mismos, miedo de lo que podían hacer, miedo de lo que eran.
Fenómenos, si, estaba claro, pero… ¿Por qué?...
oO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0Oo
Un frio pasillo de paredes blancas, bien iluminado por los largos focos de cegadora luz blanca en el techo, adultos en batas blancas pasando de aquí para allá, y un par de niños sentados en dos sillas junto a una puerta, con las piernas colgando y la cabeza gacha, como condenados esperando su turno para recibir la inyección letal.
Aunque tal vez lo que les esperaba sería mucho peor...
Tío Vernon y tía Petunia ni siquiera los notaron cuando llegaron al hospital con Dudley, como si fuesen solo moscas en la pared, pero en cuanto se enteraran de que habían sido ellos los culpables de lo que le paso a su primo, no vivirían para contarlo.
-Harry...
-Heily...
Ni siquiera sabían que decirse el uno al otro, y el silencio los aturdía, la calma antes de la tormenta, era abrumadora, en el ojo del huracán, así se sentían, solo esperando el veredicto de el injusto juez que los había destinado a esa vida.
Pasaron un par de horas, en las que ambos hermanos permanecieron en silencio, sin moverse de sus sillas, temerosos de lo que harían con ellos después…
¿Acaso los iban a arrestar? Después de todo eran malos, y es lo que hacen con la gente mala: Encarcelarlos…
Tendrían que pasar el resto de sus días viviendo en alguna oscura celda en una prisión lejana en medio del mar, o algo por el estilo.
O quizá los condenarían a la silla eléctrica, fuese lo que fuese, no importaba, se lo merecían…
-Heily…
-¿Sí?...
-¿Crees… crees que la mágia es, ya sabes, mala? –Le preguntó dudoso a su hermana.
-No se… -respondió la niña –estoy muy confundida…
-Sí, también yo… -Se quedaron en silencio un rato más, hasta que Harry hablo de nuevo.
-También viste lo mismo que yo, ¿Cierto?
-La luz verde… sí, la vi. –la niña volteo para encontrarse con la mirada esmeralda de su hermano.
-Es por eso que siento que la mágia es mala… Sé que esa luz era mágia, y, por alguna razón, yo…
-Tú sabes que hace daño… y, y, acabamos de dañar a Dudley… -Completo su frase -¿Somos malos?
-Creo que si… -Respondió Harry, volviendo a clavar la mirada en el suelo.
-¿Crees que ellos estén decepcionados de nosotros? – Preguntó algo alarmada.
-Si… -dijo Harry mientras una lágrima resbalaba por la mejilla de su hermana.
La puerta junto a ellos se abrió estrepitosamente, para dejar salir a sus tíos y a su primo, este último con un yeso azul en el brazo derecho.
Tía Petunia le hacía mimos a su hijo mientras caminaba frente a ellos sin prestarles atención.
Tío Vernon los tomo a ambos por el cuello de la ropa y comenzó a arrastrarlos fuera del hospital. Su mirada era seria y su semblante peligroso, Harry y Heily sabían muy bien que algo malo les esperaba, tanta tranquilidad por parte de sus tíos no auguraba nada bueno… Tal vez no querían levantar sospechas sobre el futuro "misterioso" asesinato de sus sobrinos, o solo era para dejar que la desarrollada imaginación de esos niños, volara y se pusieran paranoicos, solo para asustarlos más de la cuenta…
Llegaron al auto y ambos se subieron en la parte trasera, pues Dudley se iba enfrente sentado entre sus padres. Apenas estuvieron arriba, tío Vernon arranco el coche y emprendieron el viaje a casa, nunca el camino de regreso a Private Drive, se les había hecho tan largo a los gemelos…
La posible táctica de su tío estaba funcionando, ya estaban imaginando cientos de crueles torturas que podrían esperarles al llegar a casa… Nada podía ser peor que obligarlos a dormir en la lacena, después de algunos golpes, claro está… Al menos podían estar seguros de que no los matarían, muchas veces antes sus tíos se habían enojado con ellos al grado de darles una paliza como la del día anterior, pero nunca había pasado de unos moretones y algún labio partido, cosas que podían decir que fueron accidentes, para que no hablaran los vecinos y no se metieran los maestros.
Después de lo que les pareció una eternidad, por fin llegaron a "casa". Su tía y su primo entraron primero, pero Vernon se quedo parado junto a la puerta, esperando a que Harry y Heily entraran.
Ambos pequeños suspiraron y entraron a la casa.
Escucharon la puerta cerrarse tras su tío, y cuando Harry se dio la vuelta, su tío le propino una fuerte patada en el estomago, que lo envió hasta chocar contra el primer escalón de la escalera.
-¡Harry! –Gritó alarmada la niña, y volteo a ver asustada a su tío, quien le dio una bofetada que la hizo caer de rodillas.
oO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0OoO0Oo
-Vamos, cariño –Dijo la tía Petunia empujando a Dudley para que subiera las escaleras. El niño comenzó a caminar sin dejar de ver a sus primos.
Llegaron a la habitación del niño, y la tía Petunia cerró la puerta tras ella.
-¿Te sientes bien, mi cielo? ¿Quieres algo? –Preguntó cariñosamente.
-Eeeh… -estaba distraído mirando su puerta – G… galletas! –dijo lo primero que se le ocurrió.
-De acuerdo mi cielo, ahora te las traigo… -Antes de que su madre se fuera, a Dudley se le ocurrió algo que podría hacer que tardara más.
-¡Y limonada!
-Pero mi cielo, no hay limonada…
-¡LI-MO-NA-DA! –Repitió este cruzándose de brazos intencionalmente par que su madre mirara el yeso.
-Claro, mi rey, ahora te preparo una rica limonada solo para ti. Ahora vuelvo. –cuando Petunia abrió la puerta, Dudley alcanzo a ver la sombra de su padre en la sala con una mano en alto…
Su madre se fue y cerró la puerta de nuevo, pero el aun podía escuchar a su prima gritar.
A él no le molestaba cuando le pegaban a sus primos y los regañaban, de hecho, se sentía bien, porque así al menos en su casa Él era el centro de atención… Porque al menos en su casa él era el listo… Porque al menos en su casa era en él en quien ponían sus expectativas y sueños…
Y es que en la escuela siempre eran sus primos, es decir, ningún niño se juntaba con ellos, aunque bien sabía que no era porque no quisieran, muchos se morían de ganas por ir a jugar con ellos, pero es que todos le temían a ÉL. Pero en las clases siempre era lo mismo, siempre los felicitaban a Ellos, siempre era "Bien hecho Harry, bien hecho Heily".
Un día, que se coló en la sala de maestros para demostrar su "valentía", había escuchado a unas maestras hablar, y les prestó atención cuando escucho el nombre de sus primos…
Flash Back
-…te lo digo, esos niños Potter, son brillantes –decía una maestra sirviéndose una taza de café.
-Lo sé, Kathlen me mostro los ensayos que escribieron ayer… ¡Me quedé impresionada! Apenas están en primaria y analizaron el simple cuento de "Caperucita Roja" como si fueran de secundaria. –ambas maestras fueron a sentarse al sofá, tras el cual estaba escondido Dudley.
-¿A qué te refieres? –Preguntó interesada su amiga.
-Espera… ¡Kathlen! –se dirigió a una maestra que se preparaba una taza de café. Era la maestra de Dudley y los gemelos.
-¿Si? –Respondió ésta acercándose a ambas mujeres
-¿Tienes contigo los ensayos de los gemelos sobre "Caperucita Roja"?
-Sí, aquí los tengo, espera. –Saco dos hojas de un maletín y se los entregó.
-Gracias. –La maestra se volvió hacia su amiga. –Escucha los títulos.
Se aclaró la garganta y comenzó a leer.
-"Caperucita Roja, Cuento Infantil o… ¿Una conspiración gubernamental en pro de la matanza de lobos? Por Heily Lilian Potter" –La otra maestra alzo una ceja divertida- "Caperucita Roja, La Verdad Tras La Capucha, por Harry James Potter".
-¿Qué rayos…?
-Básicamente, el de la niña habla sobre la mala fama que le creamos a los lobos, inofensivos animales que solo siguen su instinto de supervivencia en los bosques, por miedo a hablar abiertamente y llamarle por su nombre a los verdaderos "lobos" de la sociedad. Y el del niño trata de que los escritores de cuentos infantiles utilizan absurdas metáforas para advertir a los niños de que el mundo es un "gran bosque infestado de lobos con guardabosques para matarlos" en donde los guardabosques serian las autoridades, aunque como todo cuento, la verdad siempre termina siendo pura fantasía.
-Jajaja. Que niños más perspicaces… ¡Deberían adelantarlos al menos un año!
-Ya lo han intentado, pero la tía no lo permite.
-Sinceramente, con ese primo y esos tíos que tienen, ¡No veo como es que han salido adelante!
-Oh, lo sé, ese Dudley solo se dedica a copiar sus trabajos, ¡Debería aprender algo de ellos!
-¿Tu sabes algo de sus padres…
Fin del Flash Back
No había entendido mucho, solo que creían que sus primos eran mejores que él… Tal vez el problema era el hecho de que él no entendía… Pero ya lo había intentado todo, había copiado las tareas de los gemelos, incluso había intentado hacerla él solo, pero es que había un excelente programa en la tv ese día…
Era cierto, se sentía bien cuando regañaban y le pegaban a sus primos, porque entonces Él era el mejor… Pero, jamás había visto a su papá tan enojado, jamás lo había visto golpearlos de esa manera, jamás los había escuchado llorar tanto…
Algo dentro de él le decía que eso estaba mal, y se sintió mal por ellos, sintió un cierto remordimiento mientras escuchaba a sus primos gritar
"-¡Ya déjala! ¡Suéltala!"
"-¡Harry! ¡No!"
-Aquí tienes tus galletas y tu limonada, mi cielo –Dijo Petunia entrando a la habitación de su hijo con una radiante sonrisa, totalmente indiferente al sufrimiento de sus sobrinos.
Y entonces el niño lo entendió…
Por más que sus padres lo quisieran, por más que golpearan a Harry y a Heily, por más dulces que le dieran, esa sensación amarga nunca lo iba a dejar, porque sabía, que aunque en su casa Él fuese el rey, en el resto del mundo, ellos siempre serian mejores que él...
Y entonces se hizo la promesa más grande que podría hacerse en su vida…
Se prometió a sí mismo no cometer los mismos errores que sus padres.
Tal vez ahora era demasiado chico para comprenderlo por completo, para entender esa promesa que acababa de hacerse, pero aun así, muy en el fondo, sabía que por primera vez en su corta vida, estaría haciendo lo correcto…
N/A: Y bien? les gusto? me kieren mandar un avada? Denle en GO pliss xD
