Quédate conmigo…
Una voz le susurraba al oído, pero por más que la buscara, Heily no podía encontrarla.
Iba caminando por una calle extrañamente conocida, todas las casas tenían un aspecto viejo y grisáceo, y justo l final de la calle había una casa con una vibra diferente a las demás… Tenía algo atrayente e intimidante, algo que la llamaba, y Heily no se resistía al llamado.
Cada paso la acercaba más, las casas a los lados iban desapareciendo, los sonidos se perdían, y justo cuando estaba por llegar, el suelo bajo sus pies se desvanecía…
Heily cayó a un vacio oscuro, sin forma, sin nada, todo era negro y ella caía y caía…
Quédate conmigo…
Solo veía algo blanco, brillante, sin forma… ¿Dónde estaba?
Parpadeo un par de veces hasta enfocar los largos focos en el techo blanco. Heily sabia donde estaba ahora, era un hospital, justo como al que habían llevado a Dudley, pero, ¿Por qué?
Quédate conmigo…
Miro a un lado y junto a ella, sentado en una silla y tomando su mano, estaba Harry, dormido.
-Aquí estoy –Le respondió ella, y el niño se despertó.
-¡Estas despierta! –Y la abrazó.
-¿Qué paso? –Preguntó la niña. Harry abrió la boca para responder, pero lo interrumpieron.
-Larga historia señorita Potter –Roger Preston entro a la habitación, se quito el saco y el sombrero y los dejo sobre el respaldo de la silla en la que estaba sentado Harry. –Lo importante es que esto jamás volverá a pasar –Le sonrió.
Los gemelos se miraron el uno al otro sin comprender.
-No tendrán que regresar a esa casa jamás –Eso fue más que suficiente para hacer a ambos niños sonreír, tenían la mente inundada de preguntas, pero temían que si las hacían aquel hombre cambiaria de opinión, así que simplemente aceptaron su corta explicación. –Por supuesto que habrá que hacer ciertos cambios primero… -Roger Preston subió a Harry a la cama junto a su hermana y se sentó en la silla.
Harry y Heily se miraron, la expresión de aquel hombre había cambiado, era más serio… Y es que Roger Preston sabía que había algo diferente en estos niños. No era la primera vez que trataba con personitas 'especiales' como ellos, pero si la primera vez que se encontraba con dos magos tan 'especiales'. Era más que obvio que en su trabajo se encontrara con este tipo de casos, en algún punto el ministerio de magia le había permitido conservar su memoria y conocimiento sobre los magos, bajo un juramento inquebrantable, por supuesto, pero jamás imagino que tendría esta responsabilidad en sus manos… Había escuchado hablar sobre 'Los elegidos', pero nunca pensó que los conocería.
El protocolo para los casos de maltrato hacia magos, era llamar inmediatamente al ministerio, pero Roger Preston no lo había hecho esta vez… Esta vez era diferente, esta vez sabia que nadie debía enterarse.
-Mi nombre es Roger Preston –Le dijo a Heily, ya se había presentado con Harry. –Y estoy aquí para ayudarlos, ¿Confían en mí? –Los niños se miraron y asintieron lentamente.
-Lo primero que deben saber, es que ustedes dos son… 'Especiales'
-/Lo sabe/
-Pueden hacer cosas que los demás no pueden, y estoy seguro de que ya se han dado cuenta de ello. –Espero, hasta que Harry se animo a hablar.
-¿Realmente somos magos? –Preguntó.
-Son mucho más que eso… Hace algunos años existió un mago oscuro, el más poderoso de los últimos cien años… No sé exactamente porque, pero ese mago estaba buscando a aquellos que tuviesen el poder de vencerlo, y esos magos, eran ustedes…
-/ ¿Por qué?/
-No sé, eso tendrán que averiguarlo ustedes cuando el tiempo llegue… Pero sé que algo paso la noche en que ese mago los encontró, el no logro matarlos y luego desapareció, algunos dicen que murió, otros creen que no le quedaba mucho de humano como para morir y que está escondido, esperando el momento adecuado para resurgir y volver por ustedes.
-Nuestros padres… -Dijo Heily, no fue una pregunta, ella ya conocía la respuesta.
-Fue él –Dijo Roger Preston. –Lord Voldemort. Así se hacía llamar. Aun hay magos que los buscan a ustedes, y yo jure proteger a todo niño que estuviese en peligro.-Roger Preston se levanto. –Y hare lo que esté en mis manos por protegerlos a ustedes dos. –Harry abrió la boca para decir algo, pero otro hombre entro por la puerta. Miro a los gemelos como si fueran dos diamantes gigantes.
-¿Son ellos? –Le pregunto a Roger. -¿De verdad son ellos? –Roger se acerco al joven que acababa de entrar.
-Son ellos, Axel, son ellos. –Le dio la mano al hombre y puso una mano sobre su hombro. -¿Me juras que lo harás?
-Claro –Le respondió. –Te debo la vida, y el mundo mágico le debe mucho a ellos, hare todo lo que esté en mis manos.
-Anda entonces –Se dio la vuelta y miro a los niños, se puro el sombrero. –Mucha suerte, están destinados a algo grande, pero son dueños de ese destino, elijan bien. –Se dio la media vuelta. –Estaremos en contacto –Le dijo a Axel antes de salir por la puerta.
Harry y Heily no lo sabían en ese momento, pero sus vidas acababan de cambiar por completo, su destino había sido marcado una vez más.
Al día siguiente los titulares del profeta decían 'Los Elegidos han Muerto', la noticia principal había sido la gran ironía de haber sucumbido ante una alergia a una simple araña dorada después de haber sobrevivido al mago oscuro más poderoso de todos los tiempos. Al día siguiente, Harry y Heily Potter, oficialmente, dejaron de existir…
