"Meyer nuestra que estas en el pedestal,

gracias por dejarnos utilizar tu creación para entretenimiento de todos.

Venga a nosotros la imaginación que necesitamos

y líbranos del plagio"

AMEN

*Sin ánimos de ofender al creyente.

Dejo claro que los PERSONAJES NO me pertenecen pero SI la HISTORIA, su contenido y personalidades. Cualquier coincidencia es PURA CASUALIDAD.


– Llegamos a los 100 RR, estoy feliz! muchas graicas a uds q me leen y me escriben, me encanta saber que les parece y saber su perspectiva de la historia...pero quiero mas!...jajajajajaj...me volvieron adicta...

NOTA: Muchas gracias Alle, mi paciente beta no-oficial. Gracias por acompañarme desde el principio de esta historia, y espero que lleguemos juntas al final. =)

Este Capitulo contiene contenido sexual, por lo tanto estan avisados si son menores, para que no lo lean, o si lo leen esta es su desición.

Disfruten del capítulo...=]

xOxO


En el capitulo anterior:

¿Cómo puedes decir que te estás enamorando si no sabes nada de mí? –

¿A todo lo que te diga le vas a encontrar un pero? Bella, te estoy diciendo que quiero que seas mi novia, que creo que me estoy enamorando de ti. Mierda, sé que es un poco apresurado, pero creo que estas cosas son así: te golpean de pronto, sin preguntar y te hacen sentir cosas que no puedes explicar en palabras. Acaso, ¿no te sientes igual? – me preguntó.

Si, pero me da miedo–

¿Miedo a qué?, ¿a que te lastime? Creo que yo estoy más asustado porque estoy dispuesto a amarte sin conocerte. Estoy dispuesto a aprender a amarte mientras nos vamos conociendo. Estoy dispuesto a darle una oportunidad a esto– tomó mis manos entre las suyas – Estoy seguro que podemos llevarlo a cabo juntos. Creo en nosotros y en lo que podemos llegar a ser. Vivimos a minutos de distancia, podemos hacerlo, solo intentémoslo, ¿por favor? – suplicó.

Aquello me provocó besar sus labios.

Ya estoy comenzando a creer…–


Capítulo 15: La creme de la creme

Estaba de novia, no lo podía creer.

Estaba tan feliz que me costaba creer la situación en la que me encontraba. Había pasado tanto tiempo tratando de sobrevivir, tratando de dejar en el pasado lo sucedido que creo que hasta ese día logré dar ese paso que me alejó un poco más de todo lo que quería olvidar.

Después de mi revelación, Edward y yo permanecimos un rato acostados abrazados en silencio, aprovechando y descubriendo el nuevo sentimiento de estar juntos. Recordé que esa noche les había prometido a mis padres que les haría la cena y así poder pasar algo de tiempo en familia.

¡MIERDA!

¿Qué voy a hacer?

¿Les digo a mis padres de esta reciente relación?

¿Cómo se lo tomarán?

¿Pensarán que es muy precipitado?

¡Jesús! Tenía un torrente de preguntas dando vueltas por mi cabeza y eso a Edward no le pasó desapercibido: ya con sus pantalones puestos y yo a medio vestir, me tomó de la cintura y me retuvo ahí, entre sus brazos, quieta. Apoyé mi cabeza en su pecho, escuchando el palpitar de su corazón. Me sentí tan segura, tan en casa que me dio valor para tomar un profundo suspiro y hablar.

– Edward, hoy les prometí a mis padres que les prepararía cena para pasar tiempo juntos – su mirada era de confusión, me entró una especie de preocupación.

Edward soltó uno de sus brazos de mi cintura y con un dedo acarició mi entrecejo.

– ¿Por qué tan preocupada? No me lo digas, te entiendo– hizo una pausa–me voy a casa, todos deben andarse preguntando donde estoy, apar...– lo interrumpí con un dedo sobre sus rosados labios.

– ¿Quieres quedarte a cenar?, así le damos la noticia entre los dos. No tengo idea de cómo van a reaccionar, mi ultima relación de la que ellos supieron no terminó del todo bien – y cómo terminó, dije en mi mente– así que prefiero hacerlo contigo a mi lado. Sé que si estoy contigo, las cosas no pueden salir tan mal –

– Me encantaría amor – dijo dándome un pequeño beso – pero de todas maneras debería ir para casa, tengo que bañarme nuevamente –

Terminamos de cambiarnos y ordenar la habitación entre los dos. Una vez abajo mientras tomaba su abrigo me besó profundamente. El beso era increíble, cada vez se me hacía más difícil separarme de él. Era completamente adictivo, pero terminó muy temprano para mi gusto.

– Traigo el postre, nos vemos en un rato y te ayudo a preparar las cosas – dijo con una sonrisa de lado que era tan típica de él, simplemente irresistible.

La tarde paso muy tranquila, Charlie y Renee un montón de bolsas. Me compararon los ingredientes para la cena y también un conjunto divino, que supuestamente eligió Charlie, cosa que dudaba por que él no elegiría nunca un atuendo así. Nunca tuvo buen gusto para la ropa y a su pedido debía usarlo hoy.

Me la pasé preparándoles un rissoto* con pollo y vegetales. Ya tenía todo listo, eran más o menos las siete de la tarde y normalmente nosotros comíamos a las ocho, por lo que decidí ir a darme una ducha rápida.

Dejé sobre la cama el conjunto que me pondría luego. Al entrar al baño las imágenes de Edward y yo en el lugar me atiborraron la cabeza. No pude reprimir que la sonrisa en mi boca saliera y como loca comencé a carcajearme, lo que ocasionó que terminara de culo en el fondo de la tina.

Sentí un toque en la puerta cuando estaba poniéndome los zapatos, todavía me dolía el trasero por la caída, pero era por una buena causa. Realmente me sentía en las nubes.

– Querida, Edward ya llegó así que no te tardes mucho, no es bueno hacer esperar a los invitados – dijo mi mamá desde el otro lado de la puerta.

– Ok, en un momento bajo, ya estoy terminando de arreglarme–

Me miré en el espejo y me gustó mi reflejo, la falda acentuaba mi cintura y adoraba mis zapatos de L.A.M.B.* El maquillaje era sutil, pero el rímel que tenia puesto resaltaba mis espesas pestañas.

Mientras bajaba las escaleras escuché como Charlie, Renee y Edward platicaban de la familia de él.

Creo que me podría acostumbrarme a esto, sería muy fácil pensé al ver la escena.

En cuanto escucharon el sonido de mis zapatos resonar en los escalones, inmediatamente dejaron de hablar y vi a Edward parado mirándome con una mirada que podría ser de ensoñación. Su sonrisa y su mirada estaban perdidas, sólo le faltaba el hilo de baba escurriéndose por su barbilla y listo: tenía mi propia fuente con querubín en la sala de mis padres.

Vi a Charlie que le daba un codazo a Edward y le decía algo que no llegué a escuchar.

– Hola a todos, siéntense por favor. Yo los llamaré cuando la mesa esté servida – y me dirigí a la cocina.

Estaba por tomar lo platos que estaban separados, cuando escuché los pasos de mi madre.

– Hija estás hermosa, sabia que te quedaría genial el conjunto. Has dejado a Edward con la boca abierta – dijo mientras me guiñaba un ojo – no me sorprendería que se enamore de ti, pero tú siempre estas espantando a los hom… –

– Basta mamá – dije cortándola – si quieres ayudar, anda llevando estos dos platos servidos mientras que yo llevo los otros dos –

Su mirada era de dolor, sabia que no me gustaba que se metieran en mi vida.

La cena transcurrió con tranquilidad, contando anécdotas divertidas y por supuesto, no faltaron las que me hicieron quedar en vergüenza enfrente de Edward quien solamente bajaba la vista para no reír aún más.

Llegó el momento del postre y Edward insistió en que quería servirlo el mismo, por lo que no nos dejó acercarnos a la cocina para ayudarlo.

Dejó frente a cada uno de nosotros una porción de creme brulé decorado con una hoja de menta.

– Espero que les guste – dijo sonrojándose – me pasé toda la tarde preparándolo.

– Querido, no hacía falta – dijo Renee tomándolo de la mano – no te hubiese molestado aunque, de seguro esta riquísimo–

– Probémoslo – dijo Charlie.

Tomé la cuchara y rompí la capa de caramelo sobre la superficie. La textura debajo era suave y clara. El sabor era increíble, hacía mucho tiempo que no comía nada tan cremoso y sabroso. Era riquísimo por lo que no pude contener el "mmm" que dejé salir, cerrando los ojos y pasando la lengua por mis labios.

- Ya sabemos a quien le gustó – bromeó mi padre.

Aprovechando los buenos ánimos que había en el ambiente, decidí tomar mi copa.

– Charlie, Rene; hay algo que quiero contarles – vi a Edward que me miraba con una sonrisa en sus tiernos labios como dándome a entender que estaba dándome su apoyo – o mejor dicho, que Edward y yo queremos contarles – el silencio que se hizo en la habitación era tan tenso que se podía cortar con un cuchillo, la mirada de mis padres pasaban de Edward a mi, como en un partido de tenis – Edward y yo... –

– Creo que tenemos que hacerlo bien Bella, si me disculpas, señor y señora Swan – dijo levantándose de su asiento – estoy acá para pedirles permiso para que Bella sea mi novia. Estos días que compartimos juntos me hizo dar cuenta que realmente quiero intentar, que queremos intentar formar pareja, y si Dios quiere en un futuro, esta cena se repita pero con otro tipo de petición –

Charlie estaba petrificado en su asiento y mi madre, su rostro era todo un poema, de confusión pasó a una radiante sonrisa.

– Papá, ¿puedes decir algo? – le dije, pero continuaba en estado catatónico

– Hija querida, ¡qué alegría que me da saber que le vas a dar otra oportunidad al amor! – dijo Renee dándome un suave abrazo – creo que hablo en nombre de tu padre y mío cuando te digo esto Edward: bienvenido a la familia – y le dio otro abrazo a él.

Tomó asiento y mi padre salió de su asombro sonriendo a más no poder. Me percaté de todas esas finas arrugas que pocas veces lograbas ver en su rostro, esas veces en las que sonreía de corazón.

– Bella, pensé que este día no lo volvería a ver jamás – su rostro se tornó triste, yo sabía cuáles eran las imágenes que se le pasaban por la mente – después de lo de Jacob, pensé que nunca más ibas a presentarnos a otra persona – yo me removí incómoda ante su comentario, la verdad es que no quería que el "festejo" se viera opacado por un recuerdo semi amargo – estoy tan feliz hija de que te dieras otra oportunidad de ser feliz, de… – no logró terminar la frase ya que me abalancé hacia sus brazos y las lágrimas comenzaron a rodar por mi cara, dejando salir todo lo que tanto tiempo dejé encerrado en un rincón bajo llave en mi corazón.

Traté de componerme lo más rápido posible al recordar que Edward todavía estaba ahí. Me sequé las lágrimas y lo encaré con una sonrisa que intenté que fuera de corazón, pero sólo logré una mueca vacía.

– Perdón por eso, pero esto es una celebración. Voy por el champagne y las copas –

Volví con lo necesario, serví y brindamos por el futuro. Dentro de mí brindé esperando uno prometedor.

Dejamos de lado el tema, intentando dispersar el ambiente nuevamente. De alguna manera se logró ya que Edward y mi padre se pusieron a hablar en la sala de football mientras mi madre y yo recogimos todo de la mesa. Coloqué todo en el lavaplatos y mi madre se despidió llevándose a mi padre con ella.

Edward me esperaba recargado en el marco de la puerta con las manos en los bolsillos de sus pantalones y me regaló una sonrisa que me derritió en el acto. No pude hacer otra cosa que abalanzarme hacia su boca y devorar esos labios que tanto me gustaban. Pareció que lo tomé desprevenido por que inicialmente no reaccionó, pero después de unos segundos sus brazos me rodearon y me apretaron contra su firme pecho.

Lamentablemente todo tenía que terminar por ese día.

– Bella, será mejor que me vaya. Ya es tarde, tus padres están en casa y si seguimos así, dudo que me controle y tú, bueno no eres muy discreta que digamos – dijo susurrándome en el oído, enviándome todo su aliento en mi cuello, excitándome aún más de lo que estaba.

– ¿Discreción es lo que quieres?-dije tomándolo de la camisa y llevándolo hacia el lavadero – yo te voy a dar discreción –

Cerré la puerta con cerrojo y comencé a besarlo de una manera desesperada. Lo necesitaba, necesitaba sentirlo, sentir que estaba conmigo y que eso que estaba pasando no era un producto de mi imaginación.

Edward me tomó por las piernas subiéndome a la lavadora. Me quitó la remera de un tirón, dejándome en sostén frente a sus ojos.

– Bella, nunca dejas de sorprenderme, realmente tengo muchas ganas de conocerte a fondo – eso ultimo lo dijo mientras introducía su mano debajo de mi falda y pasaba sus dedos por mi ropa interior – muy a fondo –

Su voz estaba cargada de sensualidad.

Esta vez prometía ser muy diferente a la anterior, me estaba gustando ese lado pervertido de Edward que en ese momento, me encendió tanto…

Mis manos desabrocharon su camisa y se la quité. Sus manos vagaban por mi cuerpo sin censura. En un movimiento rápido corrió mi pequeña tanga e introdujo un dedo en mi entrada. Mis manos volaron a su entrepierna dándome cuenta de que "algo" estaba muy aprisionado así que lo libere de su celda y guié su punta a mi entrada.

Nuestros gemidos eran amortiguados por los besos. Nuestros dientes mordisqueaban nuestras bocas, nuestros hombros y cuellos. Tomó en su boca mi pezón y entró en mí.

Me sentía en la gloria, sabia que unas cuantas veces más y ya estaría a su merced. Mis paredes se contrajeron involuntariamente apretando su miembro y vi su rostro, era digno de un dios. Su boca entreabierta y sus ojos cerrados era toda una composición.

El orgasmo me golpeó muy fuerte y para no gritar, mordí mi labio de igual manera, incluso sentí el sabor de la sangre, pero no me importó.

Segundos después, Edward se salió de mi interior y no pude evitar sentir el vacío que dejó en mí.

– ¿Qué pasa? –

– No tengo preservativo puesto, y… –

No lo dejé terminar, él tendría el mejor orgasmo de su vida. Bajé de la lavadora y me llevé a la boca su erección, saboreando mi esencia mezclada con la suya.

– Mmm... – dije lamiendo su punta – Edward, no sabes lo rico que es esto –

Intenté introducirlo todo, pero era tan grande que me fue imposible, por lo que me ayudé con la mano a cubrir lo que no llegaba con mi boca.

– Quiero saborearte, por favor, vente para mí –solté en un gemido.

Su mano fue a mi cabello y comenzó a ayudarme con el ritmo y en unas cuantas idas más, llenó mi garganta de su líquido, que paso directamente por mi garganta.

Me tomó entre sus brazos y me besó profundamente.

– Sé que es prematuro, pero te quiero Bella – su respiración aún estaba entrecortada, su frente perlaba una capa de sudor.

Yo sólo apoyé mi cabeza en su pecho apretándolo más a mí.

En silencio nos cambiamos y salimos del cuarto de lavado. La casa se encontraba quieta y lo único que se escuchaba era el ronquido de Charlie.

Ya en la entrada, con abrigo en la mano, Edward me abrazó y depositó un beso en mi frente.

– Jacob fue un novio tuyo, ¿no es así? – me dijo mirándome a los ojos con temor.

– Si, pero creo que es una charla que tendremos en otra ocasión, no ahora pero es una promesa: algún día te voy a contar– y mi abrazo se hizo más apretado en torno a su cintura.

Aspiré su esencia y finalmente a la luz de la noche respondí a lo que él me había confesado antes:

– Yo también te quiero Edward –


*risotto: es una comida tradicional italiana realizada a base de arroz. Es uno de los modos más comunes de cocinar arroz en Italia.

*L.A.M.B. es una línea de ropa e indumentaria, dirigida y fundada por la cantante popEstadounidenseGwen Stefani.(en mi perfil hay imagen del conjunto)

Muchas gracias por leer, las que me siguen desde el principio, y a las nuevas incorporaciones.

Les comento que por el momento voy a dejar de hacer lemmon.

Las invito a pasar por el fic "Destinada a nunca morir" que pertenece a aLLe CuLLeN wAy,que ya esta por terminar con la secuela, así que tienen bastante lectura por delante, es súper buena, la pueden encontrar en mis favoritos.

Un saludo especial para las lectoras españolas que se están llevando el primer lugar de lectoras, a ver si me dejan un lindo rr…..han bajado bastante, aunque no escribo por ellos, pero me alientan a Mexico-Argentina-Chile-Venezuela-Colombia-EEUU-Uruguay-Francia-Puerto Rico-y todos los demas paises q me leen,son muchisimo, es increible ver q desde todos lados me leen...muchas graicas!

Fuerza Uruguay-España-Argentina en el mundial, a ver quien gana!

xOxO

【ஜ】

o°•. Marylou***.•°o

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