"Meyer nuestra que estas en el pedestal,

gracias por dejarnos utilizar tu creación para entretenimiento de todos.

Venga a nosotros la imaginación que necesitamos

y líbranos del plagio"

AMEN

*Sin ánimos de ofender al creyente.


Dejo claro que los PERSONAJES NO me pertenecen pero SI la HISTORIA, su contenido y personalidades. Cualquier coincidencia es PURA CASUALIDAD. Esta prohibido su copia sin permiso y/o publicación.

NOTA: Disculpen la tardanza, hubo un inconveniente...pero al final no me tarde tanto ¿no?

NOTA2: Alle, gracias por ser mi Beta, y Felicidades!

Disfruten del capítulo...=]

Nos vemos abajo….


Previamente en "Dulces Sueños"

– Bella, yo te amo, como nunca ame a nadie. – la muchedumbre gritaba "10, 9" – Creí que tendría que esperar eternamente para escuchar esas palabras de tus labios, pero no tardaste nada.– "8, 7, 6..." – Eres mi vida, lo supe en cuanto te vi. Supe que serías mi mujer. – "5, 4, 3..." – Te amo, esperaré cuanto sea necesario para que me cuentes que te ha hecho sufrir tanto, por ahora esto me basta – "2, 1..." – sus labios se estamparon contra los míos y así comenzamos un año completamente nuevo, sin miedos.

Era el comienzo de un Feliz Año Nuevo.

Capitulo 18:

Los saludos no se hicieron esperar, pero la que más me sorprendió fue Alice.

– Bella, lo que haya sucedido hace un rato quedo atrás. Este año lo veo completo de alegría. Confía en mí, nadie se atrevería a apostar en mi contra. Sin embargo feliz año nuevo– dijo abrazándome con sus pequeños bracitos.

– Eso es verdad ¡Feliz año nuevo! – dijo Jasper junto a Alice.

···#···

Eran entradas las dos de la mañana y yo solo quería acostarme. Habíamos quedado el resto de la noche bailando animadamente, dejando atrás todo el sabor amargo que en algún momento de la noche apareció en mí. Al parecer Edward se percató de mi cansancio por que nos acercó a los chicos y nos despedimos.

– Edward, gracias por esta noche, fue muy especial – le dije mientras me abría la puerta del coche.

– Eso esperaba, aunque espero que todavía tengas un poco de energía amor, reserve una habitación en la ciudad para no volver en la ruta – dijo acorralándome contra el auto – Te extrañé mucho estos días–

Su voz era sedosa y completamente sexy. Junté nuestros labios y le demostré cuanto lo había extrañado yo también en estos días, y que siempre tendría energías para disfrutar de sus caricias y su amor.

Resultó ser que el hotel quedaba muy cerca del salón. La recepción estaba decorada con listones y guirnaldas doradas, y un gran letrero que daba la bienvenida. Detrás del mostrador había un chico no mayor de veintitrés años que nos recibió con una gran sonrisa. Edward le dijo que tenía reservada una suite así que luego de pedirle una identificación, le entregó la tarjeta magnética.

Una vez en el ascensor, nos miramos de reojo y me mostró una sonrisa traviesa, inflada de lujuria contenida. Estábamos enfrentados y ya lo podía sentir en mi cuerpo, causándome diez mil diferentes sensaciones.

Me sentía acorralada sin ninguna vía de escape, aunque pensándolo mejor, no la quería. Quería entregarme a sus besos sus caricias, y cada vez el momento se acercaba más. Sentía los músculos de su pecho moverse, sus manos en mi cintura. Una de ellas se escurrió debajo del vestido para acariciar mi piel.

Pero el "ding" del ascensor nos sacó de nuestra burbuja y nos dirigimos casi corriendo en busca de nuestra habitación. Encontramos la puerta y no pude resistir más el deseo que sentía, y le abracé desde atrás. Le hice un camino de besos por toda la nuca, al mismo tiempo que mis manos se hacían hacia dentro de su camisa.

Una vez dentro de la habitación me quitó el saco suavemente y beso cada parte de mi cuerpo al descubierto: cuello, hombros, pecho. Acunó entre sus manos y apretó ligeramente éstos haciéndome gemir de anticipación. Mis manos tampoco se quedaron atrás. Fui desabrochándole la camisa y pantalones, dejándolo rápidamente en ropa interior.

– Bella, estamos en desventaja– me dijo separándome y colocándose detrás mío. Mis manos fueron a mi espalda y bajó el cierre del vestido lentamente. Besando la piel nueva que aparecía, lamiendo despacio, saboreándome – Te amo Bella, eres increíble, tan suave– el vestido cayó al piso y con el mis braguitas – Tu perfume me intoxica, no me deja pensar con claridad – me tomó en brazos, una acción que se me hizo deja vú, ya que al parecer sería una costumbre para nosotros, y me acostó en la cama – Debes pensar que estoy loco, pero siento que llevo toda la vida esperándote, y sólo te conozco desde hace dos semanas–

Con la punta de sus dedos comenzó a acariciarme, sin realmente tocarme y eso en cierta medida me desesperaba, pero quería que se diera su tiempo. Quería que hiciera conmigo lo que quisiera. De todas maneras ya mi corazón le pertenecía completamente para este momento.

Mis manos se acercaron y comencé con el mismo tratamiento hacía a él. Su piel era exquisita, y si con mis caricias lograba hacerlo sentir de la manera que él lograba con las suyas, sería completamente feliz. Creo que lo logré por que al cabo de unos minutos ya lo tenía encima mío devorándome la boca, como si ese contacto fuese de vital energía. Mis manos volaron a sus boxers y se los retiré como pude, ayudándome de mis piernas.

Edward se colocó el condón e introdujo uno de sus largos y delicados dedos por mis pliegues.

– Tan suave y lista para mí – un siseo ronco salió de su boca.

Y froto la punta de su miembro contra mi hinchado clítoris, lo que logró que una especie de gritito escapara de mi garganta involuntariamente. Lentamente se deslizó en mi interior. Sentía como se abría paso y mis paredes se relajaban para dejarlo entrar. Era la gloria tenerlo en mi interior. Nunca había logrado una conexión tan rápida con alguien, y eso me encantaba, éramos perfectos juntos.

El vaivén de caderas comenzó despacio, besándonos de la misma manera, pero pronto mis manos se enterraron en sus cabellos, tirando del mismo, pidiéndole y ayudándole con mis movimientos que sean más rápidos, más profanos, más duros.

Logré acostarlo sobre la cama y subir sobre él. Sus manos en mis caderas ayudaban a que subiera y bajara. A que cada vez que bajara, entrara más y más profundo, acentuando la sensación con deliciosos movimientos circulares. Era demasiado placer, y no lograba retener en mi garganta los gemidos, aunque me mordiera el labio para impedirlo.

En un rápido movimiento volvió a tumbarme sobre el colchón y con una de mis piernas sobre su hombro, besándola, embestía con una fuerza que rozaba la furia, pero sus ojos siempre me decían que era puro deseo, pasión desbordada. Yo, perdida en sus ojos, perdí la poca razón que me quedaba y llegué a un explosivo orgasmo. Las paredes internas de mi centro se contraían, pulsando, y eso al parecer también lo llevo a él al borde del abismo conmigo.

Nos quedamos unos instantes abrazados, él sobre mí entre mis piernas, besándome el hombro y yo la nuca. Adoraba ver sus pequeños lunares y la piel suave y delicada, marcada por mis uñas. Sentí que era momento de contarle la verdad. Se la merecía. Nos la merecíamos si queríamos que nuestra relación avanzara.

– Edward…–

– ¿Uhm? – dijo todavía sobre mi.

Tome una bocana de aire para llenarme de valor para decirle lo que necesitaba decirle.

– Necesito contarte algo, que tal vez te haga sentir diferente respecto a mi.

Su cabeza salto como un resorte de mi hombro y se apoyó en sus codos para no aplastarme.

– Bella, dudo que algo que me digas me haga cambiar lo maravilloso que me siento a tu lado. Pero si crees que necesito saberlo, dímelo. Intentaré entenderte, y ayudarte a superarlo – había determinación en su voz al igual que en su mirada – Creo en nosotros, sé que juntos podemos lograr lo que sea. Dime que te anda rondando en tu cabeza. Si te puedo ayudar con gusto lo haré–

– No te asustes, no es lo que quiero, no tiene nada que ver contigo – dije vacilando, espere unos segundos para proseguir – Tiene que ver conmigo, y con algo que me paso hace ya muchos años–

Edward me observó atento mientras yo comenzaba con mi historia, estaba en vano, tratando de retener las lágrimas:

– Jacob y yo crecimos juntos, íbamos al mismo colegio y nuestros padres eran mejores amigos. Cuando estábamos en la secundaria comenzamos a salir. Fue mi primer y único novio en toda mi vida realmente. Teníamos todo nuestro futuro planificado. Nos amábamos profundamente. En las vacaciones del último año de colegio, el año en que comenzaríamos la universidad, quedé embarazada – sonreí al recordar aquel momento tan feliz – No lo esperábamos para nada, pero no nos hizo menos felices. Al contrario, enterarnos que nuestro amor estaba creciendo en mí fue la bendición que tarde o temprano esperábamos. Era año nuevo cuando íbamos camino hacia su casa, con sus padres en el auto y entonces, un camión nos chocó –

No me había percatado que estaba llorando hasta que una de sus manos se posó en mi mejilla y limpió con su pulgar la gota salada que resbalaba.

– Perdón, hace…–

– Shhh – Edward puso un dedo sobre mis labios – No tienes por que pedir perdón amor, por favor continúa, creo que todavía falta la parte más dura...–

Él tenía razón, pero aún así, continué:

– En el accidente fallecieron todos: el conductor del camión, los padres de Jake… mi bebé – sentí como algo en mi interior se removía, ya no doloroso como antes. Ahora sentía como Edward me sostenía, sostenía mi corazón. Después de un largo rato seguí mi relato– La verdad es que a mi no me pasó nada. Claro, nada aparte de perder a mi bebé. No me lastimé gravemente, solo unos cuantos rasguños, moretones y la fractura de una de mis rodillas. Además de la hemorragia que hizo que perdiera al feto, apenas tenia seis semanas y media de embarazo. Los doctores me dijeron que tuve mucha suerte, ya que al estar acostada sobre el regazo de Jake, el impacto se lo llevo todo él para protegerme – ya las lagrimas salían descontroladas pero Edward las limpiaba con delicadeza – Después de pasar el resto de las vacaciones en el hospital me fui directo a la universidad. Quería llevar una vida normal, intentar olvidarme de lo que había pasado –

Le conté también todo lo que había pasado después del accidente ya que, de igual manera, había sido una etapa muy dura:

– Durante el tiempo que estuve en el hospital, mis padres, Rose, Jasper y sus padres venían a visitarme y yo me negaba a hablar del asunto. Sólo hablaba de mis planes de convertirme en editora. No soportaba la mirada en sus ojos. Trataba de no venir a menudo al pueblo, sólo para las fiestas así que una vez que terminé la universidad, no volví más. Hablaba con mis padres, les contaba de mi vida, pero el asunto de Jacob estaba vedado. Me costó mucho tiempo recuperarme, me pasé la etapa de universidad de fiesta, embriagándome en los fines de semana y en la semana estudiando. No me dejaba un minuto libre para pensar y después me interné en el trabajo. Mis padres me dejaron ir con la condición de que hiciera terapia, y lo hice: comenzó siendo tres veces por semana y con el tiempo fueron disminuyendo, hasta que en mi tercer año de trabajo me dieron de alta –

De repente, recordé cómo había creado una versión más fuerte de mi misma. Me volví más segura en muchos aspectos. Terminé encontrando una versión de Bella pero mejorada, consiguiendo verdaderamente saber que es lo que quería lograr conmigo y con mi carrera.

– Me había negado a venir y mis padres lo respetaban. Me hice de una amiga inseparable, mi asistenta. Te comenté ya de ella, es mi asistente, mejor amiga y compañera de casa. Ella perdió a sus padres en un accidente también y nos apoyamos mutuamente. Liz sabe mejor que nadie lo que sentía y me supo entender, escuchar y cuando guardar silencio– Edward tomó mi mano, me sentí reconfortada – Pero este año sentí la necesidad de venir a casa. Tenia que volver y enfrentarme con las cosas que no quise afrontar por nueve años, y creo que fue la mejor decisión que pude haber tomado, por que me trajo a ti. La vida te trajo a mi, y no puedo estar más agradecida, porque me hizo amarte– tomé su rostro en mis manos y le besé dulcemente – Te amo Edward, como nunca amé a nadie, y si tuviera que pasar por todo nuevamente sólo para encontrarte y vivir solo dos semanas a tu lado, lo haría. Pasaría ese infierno una y mil veces, porque creo que esto – le dije apretando levemente su rostro – Vale oro–

– Te amo. Lamento que hayas tenido que haber pasado por todo eso, de verdad. Así que no puedo reprimir la alegría que tengo de que me hayas confiado ese lado de tu vida, y que tengas la fuerza de seguir adelante, conmigo, juntos… – me abrazo y me colocó sobre él, abrazándome, y colocando un mechón de pelo detrás de mi oído – Te amo tanto que no tengo palabras. En lo que mi consta, te quiero junto a mi para siempre. Sería un idiota si te dejara ir. Eres divertida, amable, dulce, sensible – con cada cualidad una nueva caricia esparcía por mi espalda – Fuerte, temperamental, cosa que me encanta, y muy sexy – esa última palabra fue acompañada del agarre a mi cadera. Sentí como parte de su anatomía volvía a cobrar vida involuntariamente – Lo siento Bella, pero causas estragos en mí. No puedo controlarme…–

– Nadie te pide que lo hagas… – le dije sobre sus labios, ansiosa de demostrarle nuevamente todo lo que sentía por él, esta vez sin palabras…


Hola! Nuevo capitulo, tengo verborragia literaria…espero que la disfruten. Me costó bastante encontrar la forma de explicar la situación, pero hay que tener en cuenta que Bella ya hizo su duelo, y Edward lo comprendió. Si alguna tiene alguna pregunta esta mas que dicho que será respondida.

Queria comentarles que en mi perfil hay imagenes, y por otro lado tambien el link para la cuenta que tengo con Day en fan fiction que se llama SoLovely, espero que se den una vuelta en la traduccion en la que estamos trabajando y nos den su opinion...

Muchas gracias a aquellas personas que siguen leyendo, y a las nuevas incorporaciones que me dejan sus comentarios y me hacen feliz.

Alguien me quiere decir algo?

xOxO

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o°•. Marylou***.•°o

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