DECLAIMER: Los personajes de esta historia pertenecen a la gran escritora Stephanie Meyer, y todo lo demás a Camila, Kristhel y Paula, las mentes maestras de este fic. (Espero que les guste)


Chapter 5: ¿Qué pasó?

Jasper pov)

-¡Jasper, cuidado!- gritó Bella, pasando sus manos por la moto en un esteril intento de tomar el control y ponerla nuevamente en la dirección correcta, pero ya era demasiado tarde para eso.

Entonces, perdí el equilibrio y sentí que volaba por los aíres. Luego, impacté fuertemente contra el piso. Quedé tendido sobre la fría y humeda hierba, pensando cosas sin sentido.

Ok, eso dolió.

Me quedé aturdido por unos segundos, hasta que comencé a darme cuenta de la gravedad de la situación. No podía pararme, me dolía el cuerpo, la espalda sobre todo. La principal forma de salir de esta era sabiendi que estábamos los dos bien. Ahora el problema estaba en que no escuchaba la voz de Bella por ningún lado, y eso me preocupaba un poco. De seguro ya estaría reclamando por ser tan irresponsable al conducir, pero nada. Quizá cayó a unos metros más lejos de mi y por ello no la sentía. Tal vez ella pensaba lo mismo de mi, porque no emitíamos ninguno de los dos palabra alguna.

Luego de intentar remitir el dolor durante unos cinco minutos, logré ponerme de píe y empezar a buscar una buena solución. La casa de Bella estaba demasiado lejos, y de la mía ni hablar. Luego estaba la de los Cullen, si. Solo teníamos que caminar por el bosque durante unos cuantos kilometros.

Ay, si era demasiado. Perfecto, estabamos en medio de la nada.

-Bella, ¿cómo estás?- pregunté, intentando ponerme a la corriente.

Nada. No se escuchaba absolutamente nada.

Desvié la vista, buscando a Bella. Y si que la encontré. A unos metros, tirada en el piso junto a una roca, inconsiente se encontraba mi mejor amiga.

Corrí hasta ella.

-Bella, Bella. Despierta. No es gracioso, Bells.

Busqué en mi chaqueta mi celular. Pero no lo traía conmigo, de seguro se me había quedado en casa por la mañana. Busqué en los bolsillos de Bella el suyo, pero tampoco lo traía. Dios, ¿la suerte no podía ser peor?

En la frente de Bella, tenía una herida de la cual salía sangre a montones. Si que fue fuerte el impacto.

Fuí corriendo hasta la moto. Esta funcionaba perfectamente. Si que teníamos suerte. Pero no me servía de nada tenerla en buenas condiciones. ¿De qué manera iba a cargar a Bella así? Igual, no muchas cosas podían empeorar.

Los autos no pasaban demasiado rapido a esta hora. Y mucho menos en medio de la nada, camino a casa de los Cullen. ¿Quien vivía en medio del bosque?

Sentí, a lo lejos, un auto pasar por la carretera.

Si, gracias a Dios, era el volvo de Edward. No dudé dos veces en correr hasta él.

Pero el muy imbecil de Edward, pasó junto a un charco de agua con barro y me dejó completamente embarrado, sucio.

Bastardo.

Edward pov)

Mientras conducia a casa, no podía dejar de pensar en que quizá si estaba exagerando con Alice en cuanto a la relación de su novio con Bella. Daba igual, ellos siempre habían siado amigos, desde el momento en que... en que ocurrió todo hace siete años. ¿Por qué iba a cambiar todo a los diesisiete? Si, defintivamente me comportaba peor que un hermano mayor, y ni siquiera Emmet era así.

Alice encendió la radio cuando se dió cuenta de mil estado de humor.

Tanto miedo tengo de perderte

Tanto miedo de no verte más

aunque eres mi amigo,

para mi algo más

este bello secreto, mi corazón guardará

todo lo he soñado y era contigo

-Alice, ¿quieres apagar esa cosa?- pregunté, irritado.

-No- sonrió ella picaramente.

-Bien, pero cambiala. Odío esa canción- le dije.

-Bie, bien, pero debes cambair tu caracter. Tan amargado y tan joven.

Por una vez en la vida la música me molestaba, realmente me molestaba. Daba igual en ese momento. Cuando pasamos junto a un charco de agua, Alice gritó:

-¡Edward, detente, era Jasper!

-No, Alice. Imposible. Creo que el amor te está cegando.

-¡Edward Anthony Cullen! Dá media vuelta y regresa.

Fue tan fuerte y molesto su grito que me vi en la olbigación de hacerle caso. Di media vuelta volvimos hasta donde estaba el charco con agua. La verdad, si sentí que alguien había gritado algo, pero fue imposible entenderlo con la música que Alice tenía.

Cuando llegamos, nos sorprendimos con la escena.

-Jazz, ¿qué ocurrió?- preguntó Alice, acercandose a su novio.

Pero este solo me miraba a mi.

-Bastardo- dijo.

-¿Qué...?- empecé a preguntar. Y reparé en sus ropas mojadas, sucias y con barro. Ah, ya estaba claro. El gritó lo propinó él y el charco fue salpicado hacía él tambien-. Lo siento- dije de corazón-. Ahora, ¿qué pasa?

-Disculpas aceptadas. Pero tuvimos un pequeño accidente.

"tuvimos". Un momento, ¿ambos? ¿y donde estaba Bella?

-¿Cómo?- se apresuró Alice a preguntar antes que yo.

-Perdí el control de la moto. Y Bella...

-¿Qué le pasó?- pregunté alarmado.

Él giró la cabeza hasta una esquina.

Ahí estaba Bella, tirada en el suelo con una herida en su frente. Fuí a su lado.

-Bella, Bella- como si de esta forma pudiera despertar una persona-. Despierta, dale. Bella, reacciona. Abre los ojos.

Ella empezó a hacerme caso y sus hermosos ojos se entreabrieron.

-Está reaccionando- suspiré.

Apoyé su cabeza en mis piernas para que no siguiera en la fría hierba.

-Bella, regresa.

No despertó por completo, pero si sus ojos se abrieron completamente y, en voz tan baja que solo fuí yo quien la escuchó correctamente, dijo:

-Eres hermoso.

Ok, ok. ¿Qué me estaba perdiendo? La última vez que nos habíamos visto, me odiaba por completo. ¿Acaso Isabella Swan me había dicho eso a mi, Edward Cullen? No, eso no podía ser si contabamos que debíamos odiarnos a muerte. Era casi un requisito para nuestras vidas. De seguro el golpe fue fuerte y la hacía decir cosas que no quería decir... pero ¿en serio las pensaba?

Antes de que dijese otra frase que me desconcertará y me hiciera fantasear, la cargué en mis brazos. Me acercué al volvo, que era donde Alice "revisaba" a Jasper en ese momento.

-Será mejor que la llevemos a casa.

-En ese caso, mejor al hospital- señaló Alice.

-A Bella no le gustan los hospitales- dije, recordando todo de ella cuando eramos pequeños-. Si la llevamos, se dará cuenta y querrá irse, y a pesar de que no se ve nada grave, no sería conveniente que lo haga.

-Ah, está bien- contestó Alice, sonriendo picaramente.

Ella condujo, puesto que yo no... estaba... no quería alejarme de... ¡El punto fue que yo no conduje! ¡FIN!

Al llegar a casa, gracias a Dios, estaba Carlisle ahí, quien aún no se iba a su turno en el hospital, primero dejé a Bella en mi cuarto.

-Edward, puedo caminar- dijo-. Y me quiero ir a mi casa.

-No irás a ningún lado- advertí.

-¿Quieres probar?- me amenazó.

-Claro.

Saqué mis llaves de mi bolsillo y salí, dejandola encerrada.

-¡EDWARD! ¡ABRE! Cullen, sacame de aquí.

No hice caso y fuí al espacho de Carlisle.

-Tío- dije, entrando a su despacho sin tocar luego de dejar a Bella en mi habitación encerrada-. ¿Puedes revisar a Bella?

-Si, claro, pero ¿por qué? ¿qué pasó?

-La moto, Jasper. Una pequeña herida en su frente. Bueno, una gran herida, y creo que necesita puntos.

-Ay, Dios. Lamento que Charlie haya tenido razón en cuanto a las motos.

Asentí con la cabeza.

-Está en mi habitación.

Mientras curaba a Bella y le hacía puntos, ella no apartaba sus ojos cafés de mi. Jasper y Alice estaban abajo con Esme. Bella se veía tan fragil, tal delicada y dulce. Ella me miraba fijamente, pero no era la misma mirada fría y rencorosa de antes. No, esta era más suave. Intenté imaginarme, solo por unos sgeundos, que seríamos nosotros si nunca hubieramos peleado hace siete años.

No, de seguro solo amigos.

¿O...?

No, calmate, Edward. Las cosas pasaron así, y por un motivo concreto. Nosotros no debíamos seguir siendo amigos y punto.

Carlisile me sacó de mis pensamientos estupidos.

-Debe descansar, pero va a estar bien.

-De acuerdo- contesté.

Y se fue.

-Ya me voy- dijo derepente Bella, pero al querer levantarse, se mareó y se cayó, sentada de nuevo.

-No, hoy tú te quedarás aquí.

-No, tú estás loco. Yo me voy, Cullen.

Al querer irse, se volvió a tropezar, pero quedó sobre mi cama.

-No, Bella, te quedarás, y es una ordén.

-Pero... Edward, tengo que... Charlie...

-Ya lo llamamos. Se preocupó, pero Esme le dijo que sería mejor que te quedes aquí y él aceptó. Además, han habido unos acecinatos en los alrededores y estará de turno hasta tarde. Ya son las ocho.

-Diablos. Pero no tengo ropa.

-Alice...

-Ya, ya. Maldición.

Al rato, después, le entregué la ropa y se ducho en el baño de Alice. Cuando ya estaba absolutamente lista, salió vestida y con el cabello seco.

-Veo que te has resignado a quedarte aquí- me burlé.

-Si, claro. Pero... ¿donde voy a dormir?- preguntó, intentando ganarme. Lo sospeché.

-En mi cuarto.

-Ni loca, Cullen- gritó.

-Vamos, Bella, tienes que empezar a acostumbrarte, ya que pasarás mucho tiempo aquí.

-¿Cómo te atreves? Seré tu sirvienta, esclava, lo que quieras, pero nunca me acostaré contigo- advirtió.

-No recuerdo haberte dicho que lo hagas. Solo me refería a que te vas a pasar limpiando esta habitación. Ya no es mi culpa que seas una chica morbosa y no una dama. Aunque, debo admitir que eso tambien me gusta.

-Eres un idiota, Cullen. Pero lo siento, tienes razón. Sé que fuí una mal pensada, es que tú tienes la culpa de no especificar.

-No, el problema es que tú siempre piensas lo peor de mi.

-Tú tampoco ayudas mucho.

-¿Por qué dices eso?- pregunté mientras me acercaba más y más a ella.

-P-Pues... porque... porque eres irritante y... y...

-Eso no fue lo que dijiste hace un rato- me acerqué más-. Y por la manera en que respondiste a mi beso el otro día, empiezo a creer que no soy tan desagradabole.

La tomé por la cintura y la bese en los labios dulce y lentamente. Ella se alejó un segundo de mi boca, luedo dudó y nos volvimos a besar. No podía creer que esto estuviera pasando. Bella puso sus manos en mi cuello y la otra en mi cabello. El beso empezó a hacerse más profundo. Nos separemos para tomar, y en el momento indicado. Entonces, ella bajó sus manos de donde las tenía y las pusos alrededor de sus brazos. Me miró fijamente, por lo que yo la solté y le acaricié la mejilla.

-Acuestate, tienes que dormir.

Me miró.

-Si, señor.

En ese momento, llegó Alice y nos miró a ambos. Nuestros labios estaban rojos he hinchados. Era el peor delato de que nos habíamos besado.

-Mmmm. Espero no interrumpir.

-No, Alice, ¿qué podrías estar interrumpiendo?- preguntó Bella, alejandose de mi a unos dos metros y acercandose a ella.

-No, solo vine a dejarte el pijama y ropa para mañana.

-Gracias, Alice.

-Bueno, me voy. ¡Que dencansen!- les dije. Me despedí de Alice y le dí a Bella un beso en la mejilla, y le susurré-: Sueña con los ángeles. Yo lo haré contigo.

Camine hasta la puerta y la cerré.

Bella pov)

-¡¿Qué rayos fue eso?- gritó Alice en cuanto Edward se fue.

-No sé y tampoco preguntes. No hagas ningún comentario ni acotación. Mucho menos insinuaciones o esos gestos raros o que se le parezca.

-Bueno, bueno-se acercó a mi y dijo, sarcastica-: Buenas, noches Bella. Sueña con los.. "angelitos".

Iba a tirarle el cojín, pero ella se fué antes.

-Aliceeeeeeee- grité, enojada.

Escuché su risa de plata en el pasillo.

Me quedé quieta por un momento, mirando a mi alrededor. Me paré al ver una foto que había al lado de los Cds. Era él, el causante de mis pesadillas, las peores, y tambien de los mejores sueños que alguna vez tuve. Los mejores recuerdos tambien, el dueño de mi primer beso. En esa foto tenía seís años. Yo estaba escondida detrás de Esme, que fue quien la sacó. Dejé la foto ahí. No quería seguir pensando en él, aunque eso era dificil estando en su pieza.

Tomé el pijama que me acababa de dar Alice y me lo puse. Era un pantalon corto de satén negro con una polera de tiritas del mismo material. No quería ni siqueira saber como me veía con esa ropa, por lo tanto me acosté de inmediato. Tenía su olor. El olor más dulce y fragante que alguna vez haya persivido en mi vida...

Ese fue mi último pensamiento antes de quedarme completamente dormida.

Fue un sueño.

Estaba en un jardín lleno de floes. Ví a un niño correr, pasó frente a mi. Lo llamé a gritos, pero no me escuchó, se fue al lado de una niña de unos diez años. La abrazó. Entonces, descubrí que la pequeña era yo, yo misma, y él era Edward, Luego, todo se volvió negro y ambos empezarón a llorar, pero no era un llanto malcriado de berrinches. No, este era en silencio, pero pude persivir el sentimiento oculto trás este. Era desgarrador, tanto que yo igual acabé en el suelo, de rodillas. Los niños ya no se abrazaban, si no que se alejaban más y más.

Pero en ese preciso instante, un brazo me rodeo a mi y me comenzó a acariciar el cabello. Me dí vuelta para ver quien era... era él. Decía que todo iba a pasar. Era... era Edward.

Desperté de golpe cuando sentí un brazo a mi alrededor y una mano en mi cabello.

Esto no era un sueño, ahora era real.

-¿Qué haces?- pregunté, un tanto sorprendida. No debería sorprenderme tanto el verlo aquí.

-Cuidandote.

-¿Qué haces "aquí? No tienes porque hacerlo. Es más, ¿por qué lo haces?- especifiqué.

-Primero, es mi cuarto. Segundo, Carlisle me dijo que te cuide. Y tercero, y más importante, porque me preocupas, Bella... Yo... yo... te... yo te quiero.

Las lagrimas amenazaban por salir de mis ojos, pero no lo iban a hacer, mientras los de él me miraban fijamente.


¿Y...? ¿les gusto? Si, sé que es un poco aburrido, pero de todos modos, tienen que avanzar sin que tantas cosas raras les pasen, a excepción del accidente de la moto. No me gusta la curcilería, así que cualquier frase demasiado romantica, no la escribo yo. Ah, y la canción es "ángel" de Belinda, una de las poco medio pop que me gustan.

No diré besos porque los odio. Tampoco abrazos porque no me gustan. Solo... hasta la proxima. Creo que será el martes.

Camila...