Nota: los personajes son…. Maldita y desgraciadamente, de Meyer, y nosotras solo los utilizamos para nuestra diversión y prepararnos para ser algún día grandes escritoras y llegar siquiera a la suela de los zapatos de Meyer.
Cariño: L3Cullen
Capitulo 6:
I caught myself
Abajo de ti
Me estas empujando y jalando debajo hacia a ti
Pero no se que ..
Cuando me atrape, tengo que detenerme..
-Edward, deja de decir esas cosas, sabes que no es verdad- dije en tono fuerte y golpeado, no era masoquista ni estaba dispuesta a caer en lo que sea que estaba jugando Edward Cullen.
Su rostro se descompuso de inmediato y sus ojos se pusieron oscuros, de… ¿tristeza?
-Veo que no debería haber venido- susurró, poniéndose de píe.
Me sentí un poco mal, bueno, si, bastante mal. Así que intenté decirle algo verdadero y dulce, pero… ¿por qué se ponía tan mal? Al fin y al cabo, solo éramos amigos. Ni siquiera eso, ni siquiera me importaba… supuestamente.
-Edward.
Él se dio vueltas inmediatamente. Sus ojos se veían cansados. ¿Por qué dejaba de dormir? ¿por mi? No, esas eran ideas estúpidas y sin sentido. Él ni siquiera debía pensar en Bella Swan.
-¿si?
-Ya me despertaste.
Me senté en la cama y puse mi cabello detrás de mi rostro. Moví la cabeza y torcí el gesto.
-¿Y?- su tono era igual del mío hace un rato. Me dolió que me hable así. Y entendí que…
Muchas cosas, la verdad. Pero sobre todo que no podía caer otra vez. Si, podíamos ser amigos, pero no era posible que me bese cada vez que se dé la ocasión.
-No puedo hacerlo una vez que me despiertan.
Adoré la siguiente imagen. Sus ojos se ensancharon y corrió a mi lado. Se sentó sobre la cama. Puso sus manos sobre las mías y se recostó, jugueteando con mis dedos. Luego, se acostó y quedó mirando el techo. Yo seguí su ejemplo.
-¿Qué quieres hacer?
-No lo sé, solo… algo por mientras amanece… o puedo intentar dormir.
Él pareció dudarlo por un minuto, pero luego dijo, con voz segura:
-Yo haré que te duermas- prometió.
-¿Ah, si? ¿Y cómo?- le reté, alzándole las cejas. Nunca en la vida había logrado volverme a dormir luego de despertarme, y estaba segura de que no sería la excepción gracias a Edward Cullen.
No dijo nada más y comenzó a tararear una canción, una nana. Su voz era tan dulce y suave, y la melodía irreconocible, causó que me sintiera en un ambiente relajado, sin problemas ni nada: solo así. Edward y yo, juntos, sin siquiera decir palabras, pero aún así, sentía cómo si no las necesitase.
¿Qué tenía?
Mis ojos se cerraron involuntariamente, trayendo conmigo la melodía de Edward, la cual me provocó tener sueños tranquilos, amables, tanto o más que él mismo. ¿Podría cambiar algo de lo que sentía por Edward?
Desperté a la mañana siguiente con el fuerte brazo de Edward agarrado a mi cintura. Intenté levantarme, pero él no me soltó.
Esto no lo iba a tolerar.
-No- se quejó, medio adormilado-, quédate, eres calida.
-Edward, suéltame- advertí.
Con una de sus manos, acarició mi cabello.
-No, quédate aquí para siempre.
-Dios, aléjate, Cullen.
-No- insistió.
Comencé a darle golpecitos en la cabeza y espalda para que me deje.
-Edward Anthony Cullen Mansen.
Nada, solo rió con los ojos cerrados.
-Bien, cómo quieras.
Me quedé quieta, hasta que sentí un frió aliento sobre mi mejilla.
-Suéltame, Edward- volví a intentarlo.
Empecé a revolverme, incomoda, hasta que caímos sobre el piso. Sus ojos verdes quedaron a dos centímetros de mi rostro.
-¿Te molestaría soltarme?- pregunté, sarcástica e intentando simular mi nerviosismo.
-Si… yo.. Eh… lo sé- musitó.
Ya eran las cuatro y media de la tarde cuando tuve que volver a la casa de los Cullen para empezar oficialmente con mi nuevo trabajo de sirvienta. Un sonriente Edward me guió hasta su cuarto. Me quedé boquiabierta cuando lo volví a ver.
-Edward, esto está impecable- protesté.
-Mmm… Tienes razón- me tomó de la mano-. Ven, acompáñame.
Me guió hasta una repisa llena de CD . Lo miré con cara de horror cuando entendí lo que iba a hacer. Se agachó y sacó el último CD, provocando que todos los demás se cayeran…
-Creo que este no estaba en el lugar correcto- suspiró, torciendo el gesto con falso pesar y sentimiento.
-Bastardo, maldita sea.
-Falta un detalle, damita.
Corrió hasta la cama y empezó a desarmarla .
-¡¿Qué diablos haces?- grité, desesperada.
-No me gusta cómo hace Esme mi cama.
-Te voy a matar- le amenacé.
-Si, como quieras, pero luego, ¿si? Ahora, quiero mi cama lista para la noche, tengo cosas que hacer.
-Uy. ¿con la cama?- escuchamos que preguntó Emmet con picardía desde la puerta.
Pusimos los ojos en blanco.
-No, Emmet, me refería a que debo hacer tarea y entrenar, lo que por cierto es contigo… y llegaré cansado- aclaró Edward, solo que me miraba a mi y no a mi hermano.
-¿Tarea? ¿Entrenar? Genial, me encantan tus claves, las usaré con Charlie.
-Cállate, Emmet- gritamos los dos al unísono.
-Bueno, yo solo decía- se defendió Emmet, y se fue.
-Aunque quizá no es ni tan mala idea- me dijo Edward una vez que mi hermano se haya marchado.
-¿Qué cosa?- inquirí.
-Utilizar la cama esta noche. Pero siempre y cuando sea contigo, claro.
-En tus sueños- intenté sonar firme y fría… ¿o era en los míos? Dios, Isabella, te ordeno que te calles.
-Cuento con ello, a pesar de que sé que tú podrías hacerlos realidad- se empezó a acercar peligrosamente.
-OH, mira, debo ordenar todo esto.
-Si, claro, es tu forma de decir: Mira, una distracción.
Pasé horas pensando en Edward, en su maldita boca, en sus hermosos ojos y en la seductora voz que tenía y me atraía mortalmente, cómo si fuese un peligro andante para mi cordura.
Estoy diciendo algo que nunca debí pensar
Cuando me atrape tengo que detenerme
De decir algo que nunca debí pensar
Otro maldito día en la escuela, otro maldito día de frío, lluvia, otro maldito día de estudios, otro maldito día de EDWARD CULLEN. ¿Qué le pasaba a ese chico para que me llegue a marear con tantas miradas perturbadoras?
Iba en el pasillo, camino a la cafetería, cuando mi tormento con píes personal se me cruzó en el camino.
-Hola, mi princesa de blanco- dijo, y me dio un beso en la mejilla, causando que un terrible escalofríos recorriera mi cuerpo.
No se me pasó por alto el detalle de mi princesa de blanco.
Me estas empujando y jalando debajo hacia a ti
Pero no sé que es lo que quiero
No, no sé que es lo que quiero
-Hola- dije un tanto trastornada por la reacción de mi cuerpo ante su contacto, y obviamente nerviosa, rogándole al cielo que no se diese cuenta de mis emociones…
-No sabía que podía causar esa clase de reacción en ti- comentó, divertido.
¡Diablos! Si se dio cuenta. Si hay un ser poderoso en esta vida, definitivamente no me quiere.
-¿De que hablas?- si no podía negarlo, al menos simularlo-. ¿Sabes una cosa? Tengo hambre.
Lo tienes, lo tienes.
Una especie de magia
Hipnotiza, hipnotiza
Me estas dejando sin aliento
Caminé hasta la cafetería, pero el causante de mis desgracias, disgustos, y para que negarlo a estas alturas, de mis suspiros, me tomó del codo y dijo:
-Vamos, sirvienta.
Era un ser verdaderamente despreciable.
Entramos hasta la cafetería, nos dirigimos hasta el centro de esta, y dijo en voz alta:
-Bella, mi zapato se ensucio en la punta- todo el mundo en la cafetería dirigió su mirada hacía nosotros.
-Si, ¿y a mi qué?- me encogí de hombros, desafiante-. Límpialo, y para que veas que soy buena gente, te iré a buscar un paño para que lo hagas.
-No, lo vas a limpiar tú, y con ese hermoso chaleco blanco.
Lo miré, alzando una ceja.
-Tú estás demente. No lo haré. Ni muerta.
-Bueno, entonces, serán dos meses más.
-UPS, estoy a punto de hacerlo. Vamos, Bells, aunque sea con tu chaleco- insistió.
-¡Me las pagarás Cullen!- lo miré con odio, juro que me las pagarás.
Y lo odio, lo odio
Tu no eres en lo que creo
Y Dios como mi testigo
Edward pov)
Sabía que me estaba pasando de la raya, pero ver su rostro así de enojado era algo único para mi. Quizá lo único que deseaba era su atención, mas no..
Últimamente me estaba contradiciendo mucho.
Con la manga de su chaleco, limpió la punta de sus zapatos, y sabiendo que todo el Instituto nos estaba mirando con la boca abierta.
-Listo, ¿feliz, Cullen?- preguntó, sarcástica.
-Claro que si- sonreí.
De la nada, cómo siempre, llegaron Alice, Jasper, Emmet y Rosalie. Esta última seguía sin hablarle, igual a como siete años atrás, pero según Alice, las cosas iban a cambiar.
-Ay, Dios, ¿qué pasó con el chaleco nuevo que te elegí?- chilló mi prima.
-Tu primo- suspiró Bella.
-Tendrás que quitártelo- ordenó.
-¡¿Qué? No, hace frío, y…
-Mi mejor amiga no andará toda zarrapastrosa por todo el Instituto.
-No.
-Si, ahora.
Y utilizó su rostro de "a mi no me niegas nada" y "por favor, porfis, porfis, ¿siiiiiiii? Luego, se acercó a Bella y le dijo algo al oído, no sé que sería, pero Bella de inmediato empezó a sacarse su chaleco. Cuando…
Ella traía una polera de tiritas negra, la cual enmarcaba su figura a la perfección. Se veía hermosa.
Me quedé mirándola con la boca abierta, hasta que Alice puso una de sus manos en mi boca.
-No ensucies el piso con baba- dijo en un susurro.
-Cállate- le espeté.
-No voy a permitir que mi hermanita vaya así por la escuela.
Yo tampoco podía. Esto, si la veía así por tres segundos más, iba a sobrepasar mi autocontrol. Sin contar que Mike Newton y la otra mitad de chicos de la escuela estaba mirándola, pero quien más me enfurecía era el idiota de Jacob Black, quien estaba seguro se debatía entre acercarse a ella o no. Me quité la chaqueta rápidamente y se la tendí.
-Toma.
-No, gracias.
¿Acaso lo hacía apropósito para acabar conmigo? Estupida chica linda, especial, perfecta y que me ignora.
-Suerte para ti- suspiró Alice en mi oído-. Bueno, Bella, tengo una blusa en tu casillero.
-¿Cuándo diablos la dejaste ahí?-exigió saber.
-Hace dos semanas, cuando supuse que algo así podía ocurrir con Edward. Ya sabes, él busca cualquier oportunidad para verte con menos ropa.
Me puse nervioso, aún sabiendo que eso era una absoluta mentira.
Cuando me atrape, tengo que detenerme
Estoy diciendo algo que nunca debí pensar
Cuando me atrape, tengo que detenerme
Estoy diciendo algo que nunca debí pensar
-¿Vamos a comer?- pregunté cuando al fin Alice se alejó con Bella.
-¿Comida?- enarcó Emmet una ceja.
-¿Tú que crees…? OH, Dios, Emmet- grité-. Cállate de una vez por todas.
Al momento después, volvió Alice con Bella, quien llevaba una blusa azul que le daba un toque hermoso a su pálida piel, combinando con sus ojos chocolates y cabello castaño, el cual caía sobre sus hombros perfectamente.
Dios, ella estaba mejor que antes. Y yo peor.
-Ya volvimos- saltó Alice.
-¿No me digas?- cuestionó Emmet.
Mi prima le sacó la lengua.
-¿Sabes que te ves hermosa?- le susurré a Bella en el oído.
Me estas empujando y jalando debajo hacia a ti
Pero no se que es lo que quiero
No, no se que es lo que quiero
-Cállate, Cullen.
-¿Por qué?-le pregunté.
Pero Emmet me interrumpió de la nada, como siempre, diciendo:
-Edward, ¿eres gay?
-¿De qué hablas?- casi grité.
-Si, porque juro que sé que cuatro chicas te invitaron a "salir" y tú solo te dedicaste a ignorarlas.
Todos rieron, pero lo que no sabían era que tenía a la mujer que quería justo a mi lado… Dios, ¿enserio yo quería a Bella? Ah, que confusión.
No saber lo que quiero
Pero se que no eres tú
Sigue jalando y empujándome hacia abajo
Pero sé en mi corazón que no eres tu.
-No, Emmy, no soy gay. Solo que estoy aburrido de tanta frivolidad, y esas chicas, supuestamente, son amigas de Tanya, creo que eso te dice todo. Y estoy esperando a alguien inteligente, hermosa y sobre todo especial.
-Es un alivio que no seas gay- dijo Emmet, poniendo una mano en su pecho, causando que todos rían, menos Isa, quiero decir, Bella, que estaba muy atenta a mi discurso, después Emmet se coloco más serio.
-Amigo, esa mujer que buscas no existe, es demasiado perfecta.
-Aunque no lo creas, ya la encontré hace mucho tiempo- comenté, pero la confusión me volvió a invadir y cambié el tema-. Bueno, ¿van a ir a la fiesta de Black?
-Si- chilló Alice.
Luego se embarcó en una descripción de los disfraces que, sorpresivamente (nótese sarcasmo) los tenía listos.
Bella pov)
Cuando me atrape, tengo que detenerme
Estoy diciendo algo que nunca debí pensar
Cuando me atrape, tengo que detenerme
Estoy diciendo algo que nunca debí pensar
Después de ese pequeño suceso en la cafetería nos fuimos todos a nuestras respectivas clases, pero yo no podía dejar de pensar en esa maldita chica de la que habló Cullen, esa quien conquistó su corazón.
Todo esto me inundaba mientras guardaba mis cosas en mi casillero, cuando alguien me abrazó por detrás. Obviamente era Edward, quien quería solo molestarme, aunque mi cuerpo no reaccionó de la misma manera, incluso sentí asco.
Dispuesta a decirle a Edward que se aleje y deje de jugar, me dí cuenta de que no era él…
-Tú y yo, una noche solos, ¿qué te parece?- preguntó Mike, susurrándome en el oído.
-Asqueroso, suéltame.
-Mmm… Sé que no sientes eso- comenzó a acorralarme contra el casillero hasta dejarme totalmente pegada a él-. Lo que sentimos ya no lo podemos ocultar más.
Quería gritar, pero no había nadie, todos habían salido antes que yo.
-Tienes razón suspiré.
Él me miró sonriendo.
-No puedo ocultar más el asco que siento por ti, Newton.
Puse mis manos en sus hombros, tratando de empujarlo.
-Así me gustan las chicas, que no se dejen amedrentar por nada- dijo, acercando su boca a la mía.
Instintivamente, pensé: Edward, ayúdame.
Pov Edward)
Sabía, sé en mi corazón que no eres tu
Nunca se lo que quiero..
OH, no nunca debí haber pensado...
Pensé todo el resto del día en ella, en que si quería conquistarla, cosa de la que aún no lograba convencerme, lo mejor era dejar de tratarla mal. Después de clases, sabiendo que tardaría un poco en salir, aproveché pensando que sería un buen momento para disculparme con ella.
Caminé por el pasillo, hasta que la pude ver. Bella estaba contra las casilleros y Mike prácticamente encima de ella. No, y no, definitivamente no. No iba a besarla y menos frente a mi. Me acerqué a grandes zancadas hasta quedar detrás de Mike. Pensaba que Bella me iba a odiar, pero en sus ojos solo demostraba el alivio más grande del mundo.
Estaba seguro de que si Newton no hubiese estado, literalmente, sobre ella, se hubiera lanzado a mis brazos. Entonces, empezó la verdadera función.
Ahí está el cap, luego de días, semanas, meses, quizá años… Pero hemos vuelto. No es por ser malas personas, pero estábamos ocupadísimas con otras cosas, la escuela, y bla, bla, bla.
La canción es I caught myself de Paramore, y eso..
Les saluda: Camille (L3Cullen)
