Declaimer: Ah, ya se lo saben. Si todos sabemos que, lamentablemente, ningún personaje es nuestro si no de Meyer, ¿para que hacernos sufrir tanto? Nunca tan masoquistas.

Sam (la conciencia de Edward)

Pov Edward)

¿Como puedo decir lo que esta bien

cuando nublas mi mente?

Estampé la espalda de Newton contra los casilleros, causando que estos se balancearan hacia atrás. Bella corrió detrás de mi, pegándose a mi espalda. Entonces, definitivamente ella no quería besarse con Mike, o si no hubiera defendido a la "cosa" esta. Eso fue un enorme alivio, pero no podía permitirme sentirlo ahora, no cuando lo tenía ahí, perfecto para matarlo a golpes.

Levanté mi puño y se lo estampé en el ojo.

-Cullen…- empezó a hablar con una voz patosa.

-Edward- escuché que decía Bella. ¿Ella lo estaba defendiendo? ¿O solo no deseaba ser testigo de un asesinato frente a sus propios ojos? Sea cual fuese la razón, tuve que preguntar:

-¿Te iba a besar?

-Claro que iba a hacerlo, idiota- masculló Newton.

-No es bueno que digas esas cosas viendo tu situación- torcí el gesto.

Él iba a decir algo, pero yo no esperé más, lo aventé contra un cubo de basura cercano a los casilleros, y lo dejé sentado en este. Si no hubiera tenido a Bella pasmada a mi lado, las carcajadas no habrían cesado.

-Para que aprendas que nadie se mete con lo mío.

A Newton se le desformó la cara, y luego tuvo un estéril intento de pararse, pero yo lo volví a empujar en el pecho, entonces se rindió.

Tomé a Bella por la cintura y la llevé hasta mi auto. Ella me miraba sorprendida, quizá se debía a que creo que se me pasó la mano… y no debí decir esa frase sobre que Bella era mía. Si ella me odia, no me importa. No, Bella no me pude gustar. No después de todo eso…

Ella no me interesa…

Bueno, tampoco la cosa es tan así. A mi me importa y la quiero mucho, pero solamente porque era mi mejor amiga. Pero ya no lo es, dijo una vocecita en el interior de mi cabeza. Yo la quiero cómo si así fuera, le contesté muy entupidamente a esta. A otro perro con ese hueso. Ahora eso da lo mismo, lo que importa es que ese mequetrefe no la tocó. "Mequetrefe", Dios, si que res anticuado para hablar, Edward, hasta pareces venido de otro siglo.No puedo explicar los sentimientos que vinieron a mi cuando los pude ver tan cerca de él. Solo podían ser celos… ¿o no? ¿Qué digo? Obviamente, no. Idiota, claramente son celos. Ya, está bien, pero de amigos, solo de amigos. Si, seguro, y yo soy la conciencia del "Caballero de la armadura oxidada". Si es así, pobre caballero.

Escuché a Bella aclarases la garganta y preguntar:

-¿A dónde me llevas?- dudó-. Este no es el camino a mi casa.

-No, obvio no lo es. Te llevaré a un lugar para que te relajes, al menos conmigo sirve. ¿O prefieres que te lleve a casa con Charlie?

-No… Eh… Yo, solo quería agra…

-No, aún no- la interrumpí-. Espera a que lleguemos, pero la verdad, no tienes nada que agradecerme.

Seguí conduciendo mientras la miraba de reojo de vez en cuando. No la llevaría a mi lugar favorito, eso sería rendirme ante mi conciencia, quien no se callaba nunca últimamente. Pero el lugar al que iríamos tenía una de las imágenes más bonitas del mundo.

Me estacioné, abrí su muerta y la ayudé a salir, la tomé del brazo y la guié hasta el borde del acantilado, pero luego me alejé y la dejé sola con el fin de que se tranquilice.

Bella pov)

No puedo explicar el enorme alivio que sentí cuando llegó Edward, y no se como se llame este sentimiento que me embargó al decirme, al marcarme mejor dicho, cómo suya. Aunque una parte de mi quería reclamar por la intromisión, la otra se sentía… ¿feliz? Bueno, una cosa es que ahora él esta frente a mi.

Me acerqué.

-Sobre lo que pasó denante… gracias. Por defenderme, ye juro que no podría habérmelo sacado de encima si tu no hubieses llegado. Nunca pensé decir esto, pero gracias por… e… ex… existir.

OH mi Dios, ¿yo dije eso? Que empalagoso, juro que casi… asco.

-Bueno, el punto es que gracias- susurré, intentando arreglarlo y poniéndome completamente roja.

-Em…- dudó que decir-. Mañana en mi casa a las cuatro, tienes tarea que hacer.

-Ya- musité, frustrada de su temperamento tan bi-polar-. Como no, jefe.

La verdad, no entendía un poquito su actitud. Bueno, SI, mis gracias fueron un poquito efusivas, pero cuando llegó a golpear a Mike y casi matarlo a golpes, además de pisotear su orgullo, fue tan… demasiado…. Tan Walt Disney. ¡Y es que nadie le dijo que tenía que ser tan malditamente perfecto! Desvié mis ojos de él, quien tenía la vista perdida.

Y a pesar de que quería mirarlo, sabía que no podía, que nadie podía ser perfecto. Solo con este pensamiento podía no ilusionarme y después que mis esperanzas se rompan.

no puedo ganar tu batalla,

perdida todo el tiempo

Como podré nunca tener lo que es mío

cuando tu siempre estas cambiando de lado

Pero tu no te vas a llevar mi orgullo ,

no esta vez, no esta vez

Pov Edward)

De acuerdo, mi respuesta no había sido insidiada, lo sé. ¿No me digas, genio? Ay, no, de nuevo esa irritante voz en mi cabeza. ¿Cuántas veces tengo que decirte que soy tú? ¿Cuántas veces tengo que decirte que te vayas. Créeme que ganas no me faltan, tu mente es un embrollo.

Pero es que… ¿qué quería que dijera? ¿Qué se suponía que debía de decir cuando mi mundo se dio vuelta por completo con el simple susurro de unas palabras de sus labios?

Ahora que comenzaba a rememorar inteligentemente los hechos de una hora atrás, ¿yo quería conquistarla?

¿Enserio?

Su cabeza estaba agachada y no quería perturbar sus pensamientos, pero ya me estaba volviendo loco con todas estas palabras que iban y venían, que no me dejaban pensar con tranquilidad y que, encima de todo, se dirigían comúnmente hacía Bella.

Yo era su amigo, técnicamente crecimos juntos hasta los diez años cómo tales y luego.. Luego como conocidos o ex amigos, o como sea que se le pueda llamar a esa relación que tuvimos, pero de todos modos… nunca podría ser cómo antes. Ella y yo nos conocíamos de memoria de pequeños, y ahora todo era tan extraño.

Como hemos llegado aquí

Cuando solía conocerte tan bien

Pero como hemos llegado aquí

Creo que lo se

-¿Bella?- apenas pronuncié su nombre, ella se giró y me miró directamente a los ojos-. Lo siento de verdad, pero es que enserio no tenías porque darme las gracias.

-No pensé que fueras a ser tú quien me salvara de los asquerosos labios de Mike. Además…-suspiró- no tendrías porqué haberlo hecho, y por tu manera de actuar, creo que estás arrepentido de haberlo hecho- comentó un poco incomoda con las últimas palabras en un susurro.

-No, Bells, claro que no me arrepiento. Lo volvería a hacer cien veces- dije, firme para que no le quedara ninguna duda.

Ella me miró, atónita.

-¿De verdad?

-Si, por los viejos tiempos- agregué, intentando ocultar cualquier sentimiento que no sea "amistad".

-Mmm… Si, claro por los viejos tiempos- torció el gesto. Pero por favor, no los recuerdes, no los manches con basura.

Se puso de pie y dijo:

-Por favor, Edward, me quiero ir.

-Ándate, nadie te retiene- mi voz sonó fría.

No me gustaba tampoco que creyera que si conversábamos iba a manchar el pasado.

-¿Te enojaste?- demandó saber.

Por un momento pensé que le dolía que me molestase, pero su ingenuidad, su cara de inocencia no me iba a doblegar. A lo mejor, hasta quería que Mike la besara, a lo mejor, después de todo no era la niña dulce de antes. No, claramente no existía esa muchacha que yo tanto quería y que por un momento podría volver a sacar a la luz frente a mi.

-¿Te importa?- alcé una ceja.

-Eres detestable- masculló.

Eso dolió, no era que me importara, pero algún día fue mi amiga, y yo quería que lo volviese a ser. Ay, estaba tan enrollado. Cada día cambiaba de opinión. Estaba verdaderamente bi-polar. Pero no significaba que sienta "algo" por ella.

Bella se fue caminando… Caminar, no, caminar implica algo más que dar dos pasos y caer al suelo, que fue cómo a ella le pasó. Después de todo, en algunos ámbitos podía seguir siendo la misma niña torpe de antes, solo que resentida.

Se puso de píe.

-No puedes ni siquiera cuidarte sola- puse los ojos en blanco.

-Quizá necesite quien me cuide- susurró tan bajito que ni siquiera estuve seguro de haberla oído correctamente.

Me quedé quieto por unos segundos.

-Ven, súbete al auto- le ordené.

-No, me voy sola- dijo en una pose altanera.

-Ni lo sueñes. Estamos en Forks, ya está oscureciendo y no voy a dejar que TÚ te vayas sola- mi tono fue autoritario.

Iba a protestar, pero dije:

-Es una orden.

Ella asintió desganadamente. Le abrí la puerta del copiloto como todo un caballero. Ya, intenta arreglar todo lo que la jodiste en cinco minutos. En dos semanas hacemos un avancé enorme y tu la jodes en tan poco tiempo. Eres un desastre con las mujeres que no sean Tanya, Ed. Tanya no me importa, ella no existe para mi. Y tienes razón en que arruiné todo con Bella, pero ¿por qué necesitaría avances? Claro, tú sigue engañándote.

Bella subió molesta al auto. Sabía que no le gustaba que la controlasen, y yo sabía que podía ser a veces un tanto con… ¡¿Un tanto? Amigo, pareces un militar con la pobre chica. Ah, tú cállate, idiota.

Ella miraba atentamente la ventana, como si el paisaje no lo conociese de memoria y fuese la cosa más maravillosa del mundo. Me moría de ganas por saber que era lo que estaba pensando, pero simplemente no podía calcular ninguna hipótesis.

Cuando llegamos a su casa, se descargó:

-Te odio.

Suspiré.

-Y ahora, ¿por qué me odias?

Ella mordió su labio antes de hablar.

-Por dejarme abandonada siete años atrás, por botarme como amia por irte con Tanya Denali, quien no era ni es precisamente una santa, y también por creer todos los embustes que te digo. Y no me digas que fue solo por lo… lo otro que dejaste de ser mi amigo, fue también por ella. Además de ser un ególatra, manipulador y un retrazado mental cuando de tratar a la gente te trata.

Dicho esto último, abrió la puerta del auto y se fue caminando hasta su casa, que fue cuando la quedé mirando.

Puse en marcha mi volvo. De verdad me dolieron sus insultos, pero más que nada las palabras, y sobre todo que estas recordaran el pasado.

Acepto que fui un estupido por creerle a Tanya, pero yo… Creo que lucharé por recuperarla, como amiga, claro está. Mira tú no, si, seguro. Tú cállate. Te gusta, acéptalo, no, la amas y la hacemos corta. Todo de una vez. No, era mi amiga y lo volverá a ser.

Olvidando todo lo que decía esa vocecita en mi cabeza, no daría mi brazo a torcer. La defendería con mi vida como un buen amigo… Nunca era tarde para volver a empezar.

Bella pov)

La verdad se esconde en tus ojos

y esta colgando de tu lengua

Empezando a hervir en mi sangre

pero tu crees que no puedo ver la clase de hombre que eres ,

si es que en realidad eres un hombre

Bueno , encontrare la forma de saber eso por mi misma.

Tendría que pasar días al lado de Edward, pero estaba absolutamente segura de que luego de los insultos de ayer, él no me dirigiría la palabra.

Y eso me dolía, pero fue un impulso, del que aún no estoy segura si debería arrepentirme o no.

Ahora, caminando hacía la cafetería, sola sabiendo que me dolería su indiferencia.

-Oye, Swan- escuché que me llamaba Tanya.

-¿Qué quieres?- me giré para verla a la cara.

Estábamos en medio de todo el mundo de la cafetería.

-OH, vamos, ¿no te acuerdas de lo de ayer?

-¿Te refieres a que te golpearon? ¿O a que te dejaron donde perteneces, en el cubo de la basura?- me burlé.

-Si, claro, y a lo puta que eres- sonrió cínicamente Tanya.

Escuché unos cuantos "UHHH" por detrás, pero los ignoré.

-Parece que esa es la razón de que nadie te quiera.

-Déjame…

-OH, por favor, sabes que te comportas como una zorra, y eso a mi me encanta.

Toda la maldita cafetería nos estaba mirando.

-Si- suspiró la rubia-. Creo que nadie te puede querer enserio. Tu amiga tiene un novio del cual preocuparse. Edward no te toma en cuenta. Ni siquiera tu propia madre te amaba. Por algo hizo todo cuanto pudo para alejarse de ti.

-No…- comencé a decir con los ojos llenos de lagrimas y los recuerdos pasando através de ellos.

-Cuando Edward supo todo, me prefirió a mi en ves de a ti, y así será siempre.

-Desde luego- apostilló Mike-. ¿Quién quiere a una cualquiera? Solo son una diversión para calentarnos la cama.

-Tanya- intenté defenderme sin fuerzas.

-Cállate, zorra. ¿A quien más has ido a acompañar por las frías noches de Forks? Cómo si alguien pudiera quererte- repitió- No eres bonita ni mucho menos el prototipo de chica porrista o alguien importante o relevante en una secundaria.

-Déjame en paz- casi lloré, no iba a dejar que ella me viera así-. No me importas tú ni tus ridículos comentarios.

-Ay, que lindo, Isabella Swan al fin demuestra un lado sensible. Una perra con corazón.

Mike me tomó por los hombros imprevistamente luego de las palabras de Tanya. Esta última me dio un golpe en el estomago, tan fuerte fue que me hizo toser de dolor y haciendo que salga un poco de sangre de mi boca.

Luego, me soltaron y ella me empujó.

Estuve a punto de caer al piso, rendida, de no ser porque sus brazos me tomaron por detrás, abrazándome.

-Bella, Bells, estás bien- susurró.

-No- musité, sollozando.

Te amo, pensé. Pero no lo puedes saber.

Estoy gritando que te amo tanto

mis pensamientos que tu no puedes descifrar

Él me miró a los ojos y me besó la frente tiernamente.

-Escucha, Newton, esta vez no te salvas- lo llamó con fuerza-. ¿Te gusta molestar a las mujeres?

-¿Mujeres?- se interpuso Tanya-. ¿Ves alguna Mike?

-No- negó el otro, riendo tontamente-. Yo solo veo una zorra.

Edward lo tomó por el cuello y lo golpeó en el rostro. Demasiados golpes para Mike en menos de dos días. Al rubio le salió sangre del labios y la nariz.

-Eddie- se quejó Tanya.

-Tú, cállate- gritó-. Tienes una suerte enorme de ser un poco más mujer que Mike.

El golpe que me había dado Tanya si que había sido fuerte puesto que me salió más sangre del labio. Dios, que tenía fuerza esa chica. Nunca creí que siendo tan rubia, hueca y preocupada por sus tonterías superficiales cómo las uñas pudiese ser capaz de golpear así de fuerte.

Edward me tomó del brazo y me sacó de ahí. Llegamos al aparcamiento sin decir nada.

Has visto lo que hemos hecho

Vamos a hacer unos tontos de nosotros mismos

Has visto lo que hemos hecho

Vamos a hacer unos tontos de nosotros mismos

-Debería volver y matarlos- espetó.

Yo no dije nada, pero tampoco seguía llorando.

-Escúchame, Bella- tomó mi cara entre sus manos y me miró atentamente, y parecía que era la primera vez que lo hacía desde que llegó a la cafetería, porque dijo-: ¿Qué tienes en el labio?

Mis llantos volvieron cuando recordé todo lo que le dije el día anterior. Merecía todo lo que me dijo Tanya, y más.

El olor de la sangre se hizo presente y comencé a marearme.

Apoyé la cabeza en su pecho.

-¿Qué tienes?- preguntó, ansioso.

Y me desplomé en sus brazos.

Hay algo que he visto en ti

Puede que me mate

Quiero que sea verdad

Yo quería que fuese así, yo quería poner Decode de Paramore de música de fondo, super loca yo en todo caso. Creo que la consiencia de Edward nos está volviendo locas. ¿Qué tal? ¿Les gustó? Bueno, espero que si, pero de todas formas, ahí está el capitulo. Ahora, de parte de las tres- por cierto, soy Camila-, nos gustaría agradecerle a tres chicas más fieles que nos leen: Goooo- no sé quien serás, pero ya me caes bien-, y Lili Swan y por supuesto, la primera, pope !

Sé que deben estar muy traumadas con eso de la consiencia de Edward, pero fue una idea que surgió mientras leíamos el libro "El caballero de la armadura oxidada". Esperamos que les haya gustado el capitulo. Super maldita esa Tanya, pero llegó el Super bi-polar Edward Cullen a salvar el honor de Bella. Jajakjakaj.

Cariños, besos, abrazos: L3Cullen.

P.D:Dejen reviews. Con al menos uno por capitulo, nos ayuda a continuar.