Viernes por la mañana, un mal inicio para el peor día de mi vida. Me disponía a pasar lo más inadvertido que se pudiera. Pero para mi mala fortuna, el día comenzó con una pelea con enorme barro en mi zona T. Producto, seguramente, de todo el estrés de la última semana de clases haciendo que olvidara que era el día anterior a su cumpleaños.

- ¡Buenos días cumpleañero! – Saludó Finn con una sonrisa tan atormentadoramente tierna, como un niño ingenuo de dos metros de estatura.

- Todavía no es mi cumpleaños. – Dije secamente.

- Lo sé, pero aun así, más vale que empieces a festejar.

- Finn, no estoy de humor. - Dije adormilado todavía

- Está bien claro eso. – dijo el chico alto mirándolo, no, examinándolo de todo a todo. – Creo que será mejor que yo te lleve a la escuela.

- ¿Qué? – le dirigí una mirada de sorpresa mayor a Finn. No pude evitar sorprenderme.

- Tal vez no será sano que vayas conduciendo en ese estado de histeria. – Dudo que alguna vez me haya visto histérico. – Podrías matar a alguien. – Si seguía con eso el que acabaría en la morgue sería él.

- Soy perfectamente capaz de conducir a la escuela. Además yo… - Pensaba hablarle de mi adiestramiento en mecánica y manejo gracias a mi querido padre, pero su voz me interrumpió.

- No insistas, considéralo un regalo de mi parte por tu cumpleaños. Y así podré probar esa belleza que te regaló tu padre. – Puse los ojos en blanco, que sucia treta usaba para manejar mi bebe.

- Vamos, se hace tarde. - Me sacudió el pelo de la cabeza, arruinando mi perfecto peinado. Me tendré que arreglar en el auto.

Normalmente adoro esa sensación de los reflectores sobre ti, ser el centro de atención, pero en esta ocasión no fue así. Más que sentirme debajo de una luz seguidora en el Madison Square Garden, me sentía bajo el blanco laser de un espía que intenta matarte.

- Cuando baje del auto con Finn todos me observaban confundidos, aunque la mirada del equipo de deportistas del colegio – los del equipo de futbol al que pertenecí el año pasado y del de básquet bol – me dirigían una mirada cargada de furia y malicia.

No habían tomado nada bien mi admisión al equipo, gracias a Finn; el que él y su madre se mudaran a mi casa; además del asunto de Gaga, desde el cual Finn demostró ser un patán marca Puck. Así que esa mañana no habría basurero, pero después se las cobrarían en grande conmigo por convertir a su mariscal de campo y mejor jugador en un maricón como… yo.

Me encaminé a mi casillero con la plena convicción de concentrarme en no salir corriendo y evitar a esos mastodontes con chaquetas de corte universitario bastante trilladas y pasadas de moda. Finn se despidió con su sonrisa que había cargado por toda la semana, como si ignorara lo que esa mirada asesina de advertencia en sus monstruosos amigotes fuera una invitación a tomar el té con galletitas en Disneylandia.

- ¡Hey cumpleañero! – Artie me saludó alegre. ¿Cómo se enteró?

- ¿Cómo te…? – una mirada de culpabilidad cruzó su rostro. – Cielo, debes dejar de espiar a Tina. – le iba a costar mucho olvidarla.

- Lo sé, pero, no puedo. – me sentí afligido, de alguna manera, Artie y yo éramos parecidos. Seremos blanco de la discriminación por mucho tiempo, ambos sufríamos por amor. ¡Oh por Dios! Eso fue tan cursi.

- Sabes, te daré un consejo. ¿Escribes poesía no? – El asintió con incertidumbre. – Escríbele algo, una canción, un poema. Descarga todo lo bueno y malo que le tienes que decir y rompe la hoja. Cada vez que te sientas triste por algo, no necesariamente por ella, hazlo.

- Suena interesante. – dijo mientras se rascaba la barbilla en ese gesto intelectual que tenía. – Gracias Kurt.

- Para que están los amigos.

- Bueno, nos vemos Kurt. – Artie salió corriendo, figurativamente, por la derecha, eso significaba que por la izquierda venían Tina y Mike.

- Hola chicos. – salude cuando las dos figuras se detuvieron ante mí.

- Hola Big K. – Me saludo Mike Chang. Ese apodo me puso cuando el y Tina comenzaron a andar.

- ¿Cómo está? – Tina preguntó en alusión a Artie. Esos dos tienen problemas

- Tiene que superarlo. – dije.

- Hablando de eso Kurt. – Mike desvió el tema, no se si intensionalmente. – Algo planea hacer el equipo de futbol en tu contra. – volteó a ver el pasillo cerciorándose de que no había peligro. – Yo que tú, me alejaba de los problemas.

- ¿A qué te refieres? Jamás me meto en problemas. Ellos son los que tienen algo en mi contra.

- Como sea, mantente alerta. Ah, y yo no te dije nada.

- Feliz cumpleaños. – Dijeron al unísono y se marcharon. Realmente eran una linda pareja. No culpaba a Mike por conquistar a Tina. Era un muchacho decente, el fue de los pocos miembros del equipo de futbol que jamás me molestaba. Además tenía que reconocer que Artie se había portado bastante egoísta varias veces con ella.

De alguna manera lo entiendo, verla todos los días, trabajar con ella, es complicado lidiar con las emociones de ese tipo.

Caminé por los pasillos todavía pensando en Artie, cuando Finn me alcanzó a los pocos pasos. Me acomodó un revés amistoso en el brazo derecho, haciendo que todas mis cosas cayeran al suelo.

- Solo quiero avisarte que me esperes, nos iremos juntos después de clases. - ¿Por qué últimamente todo lo que Finn decía me descolocaba más de mi zona de paz?

- Supongo. - ¿Qué opción tenía?

- Tal vez podamos pasar por unas hamburguesas, ahh y tu padre nos pidió ir a la lavandería por las sabanas y el edredón que compraste.

- Finn, basta, ya veremos, en serio no me siento bien y tú no me estas ayudando. – Lo miré a los ojos. Esos malditos ojos. Por un segundo sentí que mi autocontrol estaba a punto de fallar.

- Creo que lo mejor es que te relajes un poco, no te ves muy bien. – Me tomó de la barbilla como lo hiso en mi casa. Era horrible el sentir su mano sobre mi rostro.

- ¡Deja de preocuparte por mí! Estoy bien. Solo necesito estar solo. – Si no se detenía terminaría por besarlo a la fuerza.

Me odié por ese pensamiento, ¿qué rayos pasaba conmigo?, fueron meses en los que me mantuve perfectamente en su presencia y ahora me ponía mal con que solo me dirija la palabra.

Cada pensamiento que atravesaba mi mente me hacía sentir más molesto. Tanto que hice algo que pensé que jamás haría.

El señor Noah Puckerman pasaba con granizado de Fresa listo para estamparse en mi cara.

- Ni se te ocurra Puckerman. – le dije lo más amedrentador posible. Me miró con los ojos como platos. Yo mismo hubiera puesto esa cara de solo pensar enfrentármele a Puck de ese modo, pero no estaba en mis cabales en ese momento.

- ¡Quítate de mi camino! – El chico con corte a rapa me miraba extrañado, no era normal que me viese tan molesto.

Pasé a su lado como si no estuviera. No estoy muy seguro, pero podría jurar que me observaba cuando me dirigía al salón de historia. Rogaba al cielo porque no me hiciera ver mi suerte ya que recobráramos la conciencia. Ahora me tenía que esconder de Puck y de los del equipo de futbol.

Me enfurruñé durante toda la clase, Mercedes y Quinn me miraban extrañadas. Salí arrastrando los pies, el profesor nos dejó montañas de deberes.

Fue un gran alivio para mí que el profesor de geografía no haya podido ir a clase. Así que fui a dar un paseo al campo de prácticas deportivas, era lo más cercano a un jardín en la escuela.

Me senté en las gradas mientras pasaba el tiempo. No quería hacer tarea, pero si no hacía algo empezaría a pensar en Finn. Saqué mi Ipod y puse el aleatorio para concentrarme mejor en los deberes, pero al final terminé cantando mi canción favorita, esa que incluso a mis amigas hace llorar.

Sabía que eso era perder tiempo y que solo me guiaría a pensar en quien no quiero.

I'm so tired of being here

Suppressed by all my childish fears

And if you have to leave

I wish that you would just leave

Cause your presence still lingers here

And it won't leave me alone

¿Por qué sigo sintiéndome así? Quisiera que solo hubiese sido pasajero, pero ya son dos años. Quisiera huir de ti, pero esa no es opción para mí. Lo más amable que podrías hacer es dejarme solo, pero a pesar del daño que me haces sigues empeñado a estar ahí.

These wounds won't seem to heal

This pain is just too real

There's just too much that time cannot erase

Ojalá tuviese tiempo para olvidarte, pero ya ni en casa estoy a salvo. A veces el dolor es demasiado grande como para aparentar que estoy bien.

When you cried, I'd wipe away all of your tears

When you'd scream, I'd fight away all of your fears

And I held your hand through all of these years

But you still have all of me

Te quisiera ver en el más obscuro abismo, pero sé yo mismo sería quien te tendería mi mano para salir de ahí. Sería tu consuelo, tu paño de lágrimas, para que luego me hicieras lo de siempre. ¿Cuándo aprenderé a no entregar todo de mí?

You used to captivate me by your resonating light

Now I'm bound by the life you left behind

Your face it haunts my once pleasant dreams

Your voice it chased away all the sanity in me

Sigo atrapado bajo tu sombra, ya no puedo vivir mi vida sin que tú estés presente. No me sorprendería si todavía acudo a tu voz al primer llamado como un vil perro faldero.

These wounds won't seem to heal

This pain is just too real

There's just too much that time can not erase

When you cried, I'd wipe away all of your tears

When you'd scream, I'd fight away all of your fears

And I held your hand through all of these years

But you still have all of me

Te quisiera ver en el más obscuro abismo, pero sé yo mismo sería quien te tendería mi mano para salir de ahí. Sería tu consuelo, tu paño de lágrimas, para que luego me hicieras lo de siempre. ¿Cuándo aprenderé a no entregar todo de mí?

I've tried so hard to tell myself that you're gone

But though you're still with me

I've been alone all along

Por más que intente convencerme, sé que no hay cuentos de hadas y que los finales felices jamás suceden. Tendría que resignarme a vivir solo, pero mi parte optimista no pierde las esperanzas de que algún día encuentre la paz que tanto necesito.

When you cried, I'd wipe away all of your tears

When you'd scream, I'd fight away all of your fears

I held your hand through all of these years

But you still have all of me

La última nota resonó por todo el campo de futbol. Un aplauso se hizo oír a través de mis audífonos.

Puck aplaudía aburrido desde unas gradas abajo y a unos cincuenta metros.

- Vienes a cobrarte lo de esta mañana. – Fue más una afirmación que una pregunta.

- No, debería hacerte llorar por haberme gritado de ese modo frente a media escuela, pero no. – No pude evitar sentirme contrariado.

- ¿Entonces?

- Aquí es donde termino cuando me salto alguna clase y no tengo suficiente plata como para ir a otro sitio.

- De acuerdo, entonces me iré. – Dije rápidamente.

- No hay necesidad. – Dijo él despatarrándose en las gradas.

- ¿A si? – era un chico extraño.

- Es un país libre. – y uno poco imaginativo.

Continué con mi intención de empezar los deberes cuando una pregunta me sacudió por completo.

- ¿Problemas en Villa Finn? – me preguntó como si fuéramos íntimos amigos.

- ¿Perdón? – Tan predecible era yo, que deprimente.

- Que si tientes problemas para vivir en el mundo perfecto de Finn. – Yo creí que él y Finn eran amigos, pero por lo visto Puck le tiene mucha envidia. Destilaba la suficiente en lo que había dicho como para llenar toda una de esas piscinas que arreglaba.

- No sé de que estás hablando. – dije lo más tajante posible.

- Vamos, has estado de ese humor aun más insoportable desde que Finn se mudó contigo. – era más perceptivo de lo que jamás imaginé.

- ¿Cómo que más insoportable? – Era irritante, lo había olvidado.

- Ya sabes, a veces te comportas peor que Rachel. Pero ahora estas de un humor de los mil infiernos y más en las prácticas del club. – No sé cómo se debe responder a algo así. Permanecí en silencio mirando al terreno de juego.

- ¿Te gusta, verdad? – Dijo para mi total desconcierto.

- ¡¿Qué? – Me había tomado con la guardia baja.

- Que si te gusta, ¿no es así?

- ¿Estás mal de la cabeza? – Me tenía acorralado, fue lo más brillante que se me ocurrió.

- No es posible que San Finn se consiga para sí hasta a los putos. - ¿Qué diablos le pasaba?

- En primera, no soy puto, métetelo en esa cabezota de alcornoque que tienes, en segunda, no me gusta Finn, en tercera…

- ¡¿Crees que soy idiota? – Dijo furibundo.

- ¿Quieres que te conteste a eso? – le repliqué con sarcasmo, no sé que le pasaba, pero ese día no estaba para esa clase de dramas. – Además, si me gusta o no Finn es mi maldito problema. No debería importarte.

- Por supuesto que no me importa, es solo que me molesta que ese imbécil se consiga todo para él sin hacer el menor esfuerzo posible.

- ¿No has pensado que tal vez también se deba a tu actitud de macho prepotente? – Aunque sabía que tenía algo de razón, no podía ignorar ese pequeño, pero muy importante factor.

- ¿Tú que sabes? – Había dado al clavo. Lo sabía.

- Más que tú, cielo. – dije orgulloso

- No me vuelvas a llamar así.

- Lo haré frente a toda la escuela si quiero, a menos de que dejes de insultarme. – espero que eso baste.

- Crees que puedes amenazarme remedo de mujer. – eso dolió.

- Sabes, pensé que eras solo un machote más, pero veo que solo eres un niño miedoso con esteroides en todo el cuerpo. – lo miré con desprecio.

- Mira, me estás colmando la paciencia. – Me agarró con fuerza del cuello de mi camisa Hugo Boss.

- ¡Qué manera tan cobarde de solucionar las cosas! – Dije a pesar del miedo que tenía. – Golpéame si quieres, no retiraré lo dicho, al contrario, reafirmaré mi teoría.

- ¿Sabes que Finn jamás se fijará en ti verdad? – Me dijo poniéndose a la defensiva.

- ¿Y tú sabes la diferencia entre Finn y tú? – Esperé hasta que no contestara para continuar. – El es atento y tú no, sabe escuchar, no se busca problemas.

- Y aún así te despreció de la manera más cruel.

- ¿Cómo sabes eso? – dije cabreado en verdad. Si Finn le dijo algo estarámuerto en cuanto lo vea.

- Se te nota en la cara. Esa mirada que le tenías de perrito fiel se transformó en esa mirada de odio que tienes ahora.

- Él… - No sabía cómo seguir.

- Te lastimó, no lo puedes negar. Es lo más patético, que a pesar de eso lo sigas queriendo, sabiendo lo poco hombre que es.

- Aunque me haya hecho lo que me hizo sigue siendo más hombre que tú. - Iba a morir por lo que estaba por decir - Al menos el tiene una mejor manera de ganarse el cariño de alguien que emborracharla y embarazarla señor hombre del año.

- ¡Vas a saber lo que es un hombre, aunque sea una vez en tu asquerosa e insignificante vida! – Me plantó un beso furioso, lleno de rabia y odio. Lo empuje. Jamás pensé que pudiera llegar a ese extremo de abuso contra mi.

- ¡No me vuelvas a tocar en toda tu vida! Eres un monstruo. – Le planté sin remordimiento una cachetada. - Si lo intentas otra vez, jamás volveras a ver esta escuela ni la luz del día.

- No se te ocurra decirle a nadie de esto. – Me tomó con fuerza del brazo.

¿Por qué habría de hacerlo?, sería peor para mí, una vergüenza total. No entiendo como lo soporta Quinn.

Me metí al salón de clase más enojado que lo que había salido. Mercedes me miró totalmente espantada.

- ¿Qué pasó? – me preguntó

- Nada, ¿por qué? – mi intento de fingir falló estrepitosamente.

- Estás muy agitado y te sangra el labio. – Demonios.

- No te preocupes, solo me caí.

Para acabar de trastornar mi día, esa última clase la compartía con Finn y Puck. Me costó mucho concentrarme en lo que el señor Shue decía.

Al final de la clase Finn fue a sentarse a mi lado para esperarme e irnos, como si me fuera a escapar de él (lo cual no me parecía una loca idea). Puck me vio de forma macabra y aunque se me heló la sangre le dirigí una mirada cargada de odio y veneno.

Salimos al estacionamiento a mi paso rápido. Finn platicaba alegremente de la posibilidad de que otra vez entrara al equipo, yo ni siquiera fingí interés. Condujo hacia la lavandería y hacia su pizzería favorita. Yo me quedé en mi asiento intentando controlarme.

Por suerte manejó él, ya que si lo hubiera hecho, no hubiéramos salido vivos. Me costaba mucho pensar en Finn, en Puck, en lo que me había dicho y bien sabía, en el beso.

Llegué a casa todavía ensimismado que casi me infarto cuando Carole y papá gritaron sorpresa.

El living estaba decorado con globos y algunas serpentinas, en la mesa había una enorme tarta de chocolate.

Todos sonreían felices ante mi evidente sorpresa. Solo pude devolver la sonrisa. Después de todo saben lo sensible que soy.

- ¡Feliz cumpleaños hijo! – Dijo mi padre y abrazaba a Carole con ternura.

- Perdón que te lo festejemos hoy, pero mañana Burt me acompañará a casa de mi hermana en Boulder. – dijo ésta apenaba.

- No te preocupes, está bien. De todas maneras no tenía nada que hacer hoy y mañana pensaba hacer mis deberes.

- Bueno, debemos reconocerle el mérito a Finn, él lo organizó todo.

- Gracias. – Dijo el otro con muy poca modestia.

Fue una noche divertida, jugamos charadas, comimos la tarta enterada y aparte la pizza. Gracias a la asesoría de la madre de Finn papá me compró un hermoso sweater de Kenzo.

Finn me obsequió el único soundtrack que me faltaba en mi colección de CD's el de Dreamgirls edición de lujo.

Esa noche dormí tranquilo, ni me percaté que mi padre me había arropado ya que me quedé dormido con mi Ipod puesto.


Hola a todos!

Bueno pues este es el capítulo prometido. No escribiré por el momento hasta que sepa que va a pasar en el cap 4 de la segunda temporada.

Espero les guste este capi, es el más largo que he publicado aquí XD.

Gracias a todos sus reviews y si me premiten recomendar otros fics del site estan smells like a teen spirit de margotlove y El Castigo de Lorena Malfoy. Aunque seguramente los leyeron ya.

Tambien recomiendo las siguienntes canciones que use para este capitulo.

My Inmortal - Evanescece (Songfic de hoy) jiji

A New Day Has Come - Celine Dion (Las dos versiones)

We Shout - t.A.T.u.

Dangerous And Moving - t.A.T.u.

Poem To A Horse - Shakira.

Cuandolas oigan y lean las letras se daran cuenta en que parte me ayudaron a inspirarme.

Gracias por todo, besitos

bye bye