Esto es lo que se han perdido en mi vida, como si importara:

Papá entró en coma gracias a una arritmia cardiaca, Finn se molestó porque no le avisé. Lo repito, como si le importara. Volvió a salir con ese rollo de "pensé que éramos una familia". Cabe mencionar que después de mi cumpleaños ambos volvimos prácticamente a nuestras vidas normales. Al menos yo sí. Finn dejó su actitud tan molesta de tratar de compensar todo lo sucedido entre nosotros. Ahora éramos como dos extraños que duermen en el mismo cuarto por primera vez. No nos hablamos ni tratábamos de hacernos sentir cómodos. Al menos yo ya no. Solo me preocupaban mis cosas y a Finn las de él.

Un chico nuevo llamado Sam le quitó el puesto de mariscal de campo, Finn lo descubrió cantando en las duchas y lo invitó a unirse al club pero él no aceptó.

Yo por mi parte, me he dedicado a cuidar a mi padre, no sin antes dar una vuelta por la iglesia de Mercedes para agradecerle, también a la de Quinn. Además de agradecerle personalmente a Rachel, ya que no tengo idea de los ritos judíos.

Puck… No he querido ni verlo desde lo del beso. Aunque claro, tenía que hacerlo durante las clases del señor Shue y las del club Glee. Las pocas veces que tuve la mala fortuna de hacer contacto visual directo con él solo era un recordatorio que rayaba en amenaza sobre nuestro asqueroso secreto. A veces ese troglodita se me acercaba en los pasillos para su cantaleta caso rutinaria de lo que me iba a suceder si abría la boca para revelar lo que hizo.

Aunque eso me daría algo de ventaja a mí y escalaría un peldaño más en la pirámide social para volver a probar las mieles de la popularidad, no iba a ponerme en una situación complicada. Aquí ya no sólo se trataba del macho alfa alias Puck, sino de sus amigos mastodontes, de todas sus seguidoras y quizás el factor que más me preocupaba era Santana. Ella sí que era una complicación a la que había que tenerle bastante miedo.

Cuando Puck estuvo rondando con Mercedes por conveniencia no le agradó nada a Santana. Si no fuera porque mi amigui sabía defenderse y no le tenía miedo a la porrista de baja moral esa, la hubiera hecho trizas. Caso que no se aplica a mí. Además eso de que entre mujeres se pueden despedazar, pero jamás se harán daño, bueno… ni hablar conmigo, estamos de acuerdo.

Ahora el asunto del día.

El señor Shue llegó y nos dio una noticia que me alegro, pero no me extrañó nadita. El idiota de Puck estaba en un reformatorio por irrumpir con todo y auto en una tienda y llevarse la caja registradora. Simplemente brillante. Una oda al vandalismo y al poco sentido común. Así que por unas semanas no lo veré y descansaré de mis recurrentes viajes al basurero.

- Solo al idiota ese se le ocurre hacer eso a escasas semanas de las seccionales. – Comentó alguien. Estaba tan alegre que no note de quien vino el comentario. No estaba Puck en el colegio por tiempo indefinido.

- Vaya, debe ser el chico más tonto de la historia y eso viene de mí. – Me tuve que reír del comentario de Brittany.

- ¡Vamos tengan algo de simpatía por él! – El señor Shue no conocía a ese gorila con esteroides en todos lados, excepto en su vacía cavidad craneana. No entiendo cómo podía creer en él. Claro, seguro que pensaba que sólo era otro chico con problemas.

- ¿Por alguien que pone sus necesidades antes que las del equipo? – Hay por Dios, Finn hablaba como si fuera un santo. El mismo estaba por dejarnos en las seccionales hace un año. Gracias, de nuevo, a Puck.

- Véanlo como una oportunidad, no como crisis. – A veces era demasiado el optimismo del señor Shue.

- Oportunidad para que. ¿Paras más humillación y vergüenza? - Dijo Quinn claramente enojada, a veces me preguntó que tipo de rara relación llevaba con Puck. Jamás se preocupó por su hija hasta que Finn creyó que era de él, después de que todo el mundo supiera la verdad y que el engañlado se enterara por Rachel, volvió a ser el mismo patan de siempre.

- No, para dar la bienvenida a nuestro nuevo miembro. ¡Sam Evans!

Del pasillo entró un chico debajo del tinte rubio menos profesional y más llamativo que he visto.

- Mercedes, este juega para mi liga. – le dije en susurro. – Nadie que sea Heterosexual utiliza ese tinte para parecerse a Linda Evangelista en 1993.

- Estás loco cerca del 2010. – Me dijo ella divertida.

- … su tarea de esta semana serán duetos. Hagan un buen trabajo. Como parece que les encantó nuestro Diva-off de "Defying Gravity" esto será una competencia y el ganador del mejor dueto se irá con su compañero a una cena pagada por mi cuenta en Breadstix.

Una cena gratis es una cena gratis, además de la oportunidad de brillar ante los demás. Y creo que ya vi mi pareja perfecta. El chico nuevo debe de tener aptitudes para esto, sino, no estaría aquí.

Después de mi más cordial saludo de bienvenida y tratar de que soltara que tinte barato utilizó le pedí a Sam que cantara conmigo. Resultó ser tan heterosexual y oblicuo como los demás en esta escuela. ¿Quién diría que eso sería una declaración de guerra para Finn de mi parte?

Durante el almuerzo no dejo de decirme sandeces sobre mi proyecto de cantar con Sam y otras cosas sin sentido. Por suerte Rachel solo emprendió la graciosa huida. Supongo que la situación de sus padres le hacía tener una visión más abierta sobre las relaciones homosexuales y meterse a defender a Finn significaba escupirle en la cara a todos sus principios de tolerancia a su familia y se ponía en una postura peligrosa si me defendía a mí. Eso sería bastante extraño, ya que hasta hace poco éramos rivales a muerte por los solos y por Finn.

- No puedes hacer esto con él. – Dijo como si yo estuviera cometiendo el peor crimen de los archivos del FBI.

- Estás exagerando. – Esto era el colmo.

- Si cantas con él, prácticamente le estas poniendo una diana en la espalda. – Era lo más absurdo que había oído hasta ahora.

- Una vez más, tu homofobia oculta la emergente superficie del contenido de un pozo agrietado lleno de porquería. – No es posible que me haga esto, después de semanas sin hablarme y su extraño comportamiento me dice que no cante con Sam porque solo lo estaba perjudicando. Tampoco me esperaba que el me dijera que él era quien quería cantar conmigo. Sólo quiero que me deje ser feliz.

- No digas eso. – Dijo como si el herido fuera él. –Sé que no debí utilizar esa palabra en tu sótano. – No fue eso y bien lo debería saber. Entoces no entiendo el porque de su extraño comportamiento en mi cumpleaños. No, espera, papá tiene que ver ah.í– pero no es como si tu hubieras tenido la culpa. – Esto no me puede estar pasando a mí. – De verdad me agradas. – Y yo soy Lady Gaga. – pero la forma en que estuviste sobre mí el año pasado, si se lo hubiera hecho a una chica me habría puesto una orden de restricción.

- Tienes un problema con que yo sea gay, lo entiendo.

- No, no lo tengo. – podría hacerte una larga lista que demuestre lo contrario, pero no estoy de humor gracias a ti. – Lo que me molesta es que no entiendas que no es no. – Como puedes soltar tantas idioteces en unos minutos.

- Solo quiero cantar con él. – dije simplemente.

- De acuerdo, pero no sueltes tu basura sobre ninguno de los dos, porque de lo contrario en una semana no podría con toda la presión y se iría del club. – Ahora resulta que es por el club. – Es tu decisión.

¿Qué diablos le pasaba? Esto está fuera de todo límite, incluso para él. Tuve un impulso de arrojarle toda mi bandeja del almuerzo y gritarle algunas cosas. Necesité toda la tarde para componerme.

Me encerré en el auditorio por un buen rato. Descargar mi furia con la música era lo que necesitaba, pero estaba tan frustrado y enojado que olvidé por completo la afinación y terminé solamente gritando mientras me desplomaba en el escenario. Jamás en mi vida me había sentido así, generalmente me dejaba guiar por la música o me sentía identificado con las letras de las canciones, pero ahora solo quería gritar, sentir que el fuego que sentía en mi pecho se extinguiera de una buena vez. Y Saber que Finn era el culpable de que me sintiera así solo me ponía peor. Terminé hincado gritando los últimos acordes de And I Am Telling You. La cabeza me daba vueltas y me costaba respirar, pero cada alarido liberaba algo de la tensión que tenía sobre mis hombros y los relajaba un poco. Pero ese sentimiento de alivio no duró nada.

Cuando salía me topé con Sam en el pasillo.

- ¿Kurt, estás bien?

- Sí ¿por qué?

- Te veo algo agitado. – me arreglé distraídamente el cabello mientras buscaba una buena excusa.

- Es sólo que estuve ensayando y pues estoy cansado. – Bien, fue creíble.

- Oye, una pregunta, espero no te molestes. - ¿Por qué sentí un mal presentimiento?

- Adelante. – era extraño eso.

- ¿Tú y Finn son algo... me refiero a que si son… pareja? – Era oficial estaba desconcertado, no sé si por lo directo de la pregunta o por el hecho de que me temblaran las rodillas al imaginar por un instante la situación de que Finn y yo fuéramos más que futuros hermanastros. Tendría que castigarme luego por pensar así.

- No, para nada. ¿Por qué? – Me huele a gato encerrado.

- Es solo que intentó convencerme a toda costa de que no cante contigo y pues pensé que…

- Para nada, el está con Rachel. – Púdrete en el infierno Finn.

- ¿Quién?

- Olvidaba que eras nuevo. La chica de pelo oscuro que se viste como niña buena y con suéteres de abuela.

- Ahh ella.

Esa fue la cena más tensa de la familia en casa. Carole y papá conversaban. Finn comía con la cabeza gacha y yo solo jugueteaba con mi tenedor.

- Me puedo retirar, no tengo hambre. – dije

- Si cielo. – Me respondió Carole y salí a mi recamara Me puse mi Ipod a todo volumen y me tapé el rostro con mi almohada de plumas importadas de Nigeria.

Pocos minutos después una luz se filtró en la ranura entre la almohada y mi rostro, Finn entró en el cuarto y cerró la puerta con seguro. Lo miré contrariado cuando me levanté de la cama.

- ¿Qué has decidido? – Me dijo cínico.

- ¿Perdón?

- Lo de cantar con Sam para el club.

- Si voy a cantar con él. – no tengo por qué obedecerle a un idiota como Finn.

- ¿Te das cuenta de que lo estás condenando? – me reprendió – ¿Eres consciente de que podría dejar el club por eso?

- ¿Eso piensas? – Esto tenía que decírselo.

- Si

- ¿Entonces porque no te fuiste del club cuando tuviste la oportunidad? – Le contesté lo más sereno posible.

- No te quieras proyectar, hablo de su situación, no de la mía contigo que es muy distinta.

- Pues pareciera que eres tú quien se proyecta y ve las cosas iguales, pues quieres evitarlas.

- Es diferente, yo ya tenía mi reputación formada y Sam…

- Sabía que drías eso, ¿solo importa eso verdad, la maldita reputación?

- Yo…

- ¿Por qué no me demandaste cuando te "empecé a acosar"?

- Kurt, estas sobreactuando.

- ¿Te parece? – Lo miré directamente y el muy cobarde se volteó.

- Es solo que no quería que Sam sintiera lo que yo cuando…

- ¿Cuándo qué? ¿Cuándo sentiste que llamabas la atención del joto del grupo?

- Kurt. – Estaba al límite, pero él me había provocado ya bastante.

- No te equivoques Finn. Esto no tiene que ver conmigo. Tu maldita reputación era muy importante cómo estar con perdedores y maricones. ¿No es así?

- Yo no dije eso.- Finn se sentó en su cama aturdido.

- No tienes idea de lo hiriente que has sido, no conmigo, sino con todos. Solo que yo tuve la estúpida idea de que eras diferente, de que podríamos ser amigos, que podrías desafiar las estúpidas reglas sociales del colegio para convertirte en el redentor de los perdedores, que creí que lo eras, por eso le presenté a mi papá a Carole, porque confiaba en que serías distinto.

- Claro que no fue así, fue para que tú y yo fuéramos…

- ¿Qué, pareja? – Me miró asombrado y desorientado. Si ser directo era la única manera de que entendiera su pequeño cerebro, no importaba lo que pasara después.

- Yo… - Solo miraba el balón ovoide que había cogido y que pasaba histérico de mano a mano.

- Fui un idiota al creer que tenías un criterio amplio.

- Toda la escuela sabía que estabas tras de mí y… - Fue su intento más débil

- Sabes qué, si, fue cierto durante un tiempo. Pero siempre me mantuve a raya. Con Rachel y con Quinn. Si hubieras abierto más los ojos en lugar de mirarle el trasero a las chicas te habrías dado cuenta.

- Pero cuando nos mudamos aquí tú…

- Íbamos a vivir juntos, si las cosas iban bien tendría una nueva familia. Quería llevarme bien contigo y con tu madre. Desde la primera reacción negativa tuya, desde que me restregaste en la cara con mi padre que yo no era un hombre como todos. Pero yo seguía con la convicción de que tal vez podríamos ser buenos amigos, hermanos Finn. – No sé en qué momento de mi discurso ya había lágrimas sobre mi rostro.

- Kurt, yo no sabía que pensar, es que…

- Lo sé, todo el mundo malinterpreta al homosexual. – Estoy cansado de eso.

- Me molesta que te pongas en ese papel de mártir. – Hiso un puchero bastante infantil, a lo que respondí poniendo los ojos en blanco. ¿Cómo demonios tiene el poder de hacerme desistir de mis intentos de ahorcarlo con un gesto así?

- No lo hago. – le dije lo más neutral que pude, después de eso tuve que salir lo más rápido que pude de la habitación, mi habitación. ¿Cuándo dejé que mi propio refugio personal fuera invadido por mi peor peligro? Ah, lo recuerdo ya, cuando él no era más que el objeto de mi ensueño.

Me recosté sobre el sofá de la sala y puse Can't Let Go de Mariah Carey en mi Ipod. Como deseaba, el efecto relajante que ejercía esa canción sobre mí surtió efecto antes que un ataque depresivo surgiera al recordar toda la discusión anterior. Pero al parecer mi cerebro no me dejaría en paz tan fácilmente haciéndome presa de muchos sueños, no sé si buenos o malos, pero en todos aparecía a Finn. Cada imagen era más vívida que la otra, estaba él tan glorioso como jamás lo vería y como sabía que algún día jamás llegaría a ser. Estaban enloqueciéndome, al punto más insoportable de ver su figura dirigiéndose a mí tan gentil como bello.

- Buenas noches Kurt, te quiero. – Dijo aquel Finn de sueños dándome un suave beso en la frente.

Desperté, agitado de esa extraña visión. No tenía reloj a la mano, pero sabía que ya era tarde. Papá y Carole ya estarían descansando tranquilos, pues no había ni una luz en toda la casa. ¿Cómo puedo seguir esperando que algo así me pase a mí? Dejé que todo lo que había evitado al entregarme voluntaria y cobardemente a los brazos de Morfeo. Lloré sin reprocharme ni conmiserarme o justificarme. Lo dejé salir todo, así cuando volviera a dormir lo haría cansado y sin problema alguno.

Dormí en el sofá lo que restó de la noche, no tenía ánimos para bajar al sótano y encontrar al verdadero Finn durmiendo plácidamente, sin saber siquiera lo que pasó por mi cabeza.


Hooooolaaaa a todos!

Perdón por mi total auscencia estas semanas, pero la preparatoria me trae mal. Ser estudiante es complicado T_T

Bueno, espero que les guste este capitulo, me costó trabajo sacarlo adelante, pues no había tenido tiempo de escribir y estaba esperando el capítulo 2x05, pero en vista que no lo han publicado, subo esto que ya tengo.

Si las cosas siguen cambiado en la serie ya no voy a seguir la trama original y voy a sacar cada idea de mi propia mentesita en lugar de tratar de componer lo que ya tengop. Ojalá que a mi pobre niño le vaya mejor, porque lo han tratado fatal en la serie.

Otra cosa. Un favorsototote, no he encontrado buenas canciones para los capitulos, así que mandenme un review con la cancion que quieran que ponga y sila serie y mi propia trama lo permiten la integro. XD

Gracias a todos por seguirme y leer mis locuras. Proximamete empezaré una historia de Crepúsculo con Reneésme y Jacob comopareja protagonista.

Besitoss a todos por aquí!

Amateur Literario.