¿Sería soñar demasiado el pensar que sin mí el club fue cayendo hasta el fondo de un abismo en el que el especio era muy reducido y era necesario pisarse unos a otros para poder salir? Tal vez eso me gustaría pensar. Según sé, las cosas en McKinley han estado un poco tensas desde que me fui, pero no creo que sea para tanto.

Lo cierto es que yo tampoco he estado tan feliz como hubiera deseado serlo al unirme a los Warblers. Si en New Directions me sentía desplazado a pesar de que yo solo he tenido ideas suficientes para dirigir sin problemas un nuevo espectáculo del Cirque Du Soleil, ahora me siento atrapado y sin salida. Desperdiciado y relegado como nunca.

Es bastante irónico, huí de McKinley, donde no podía ser yo mismo hasta la hora de las prácticas del coro, para caer un lugar donde para ser alguien debo ser totalmente sumiso y sin identidad.

Las seccionales han sido un fiasco para todos. En especial para Rachel, Finn y para mí.

Rachel y yo volvimos a reanudar y fortalecer nuestro lazo de amistad, pero teníamos un fuerte obstáculo de metro noventa y cinco de altura (si se podría llamar obstáculo como tal).

Finn se estaba haciendo el mártir con lo de Santana y él, Puck y Rachel. No puedo negar que estoy totalmente de parte de ella, pero me mantenía al margen de la situación, después de todo, ahora Finn era mi hermanastro, aparte del asunto de que me retiró el habla por completo después de que transferí a Dalton. Creo que Blaine también tiene algo que ver en eso. No se había estado portando muy bien conmigo desde que se lo presenté, así que su discurso en la boda y todo el asunto del Furt era ahora meramente hipocresía. En eso si era igual a Rachel, totalmente engreído y egoísta.

¿No es increíblemente tonto que ahora que Rachel y yo somos amigos sea el propio Finn quien nos separe? Lo más ridículo es que ahora se muestra todavía más enojado conmigo por eso. Literalmente, si sabe que estuve con Rachel o con Blaine me ignora por una semana entera, pero fue peor el día que la Rachel a casa a tomar un café.

Platicamos un buen rato sobre la escuela, McKinley, los chicos del club, Blaine; de Finn no dijimos palabra, pero fue como si lo estuviéramos invocando en secreto, pues al poco tiempo apareció.

- Mamá, Burt, ya llegué, Kurt estás ahí…

- Hola Finn, ¿Cómo estás?, te he estado buscando pero… - Rachel comenzó pero la interrumpió sin compasión.

- Voy a estar abajo si llegan mamá y Burt.

- Pero Finn… - Iba a ir por él si era necesario, pero Rachel me detuvo.

- Déjalo. – Me dijo en un susurro lastimero muy dramático. Díganme por Dios que yo no me ponía así con él.

- Pero Rachel, no sé porque no hablas directamente con él. Te ha hecho más daño a ti de lo que cree que le hiciste tú.

- Aún así, es mejor dejar que se calme él solo.

Rachel no podía quedarse más tiempo en la casa se veía bastante incómoda con Finn por los alrededores y yo por otro lado tampoco estaba en un lecho de rosas. Así que en vista de la situación Rachel tomó su camino de regreso a su casa y yo por mi parte me dirigí a mi habitación a hacer cualquier cosa.

- ¿Ya se fue esa embustera? – ¡Ay santo cielo!

- Esa "embustera" es tu novia. – Le dije sin perder el control a pesar de que me enfurezca que se ponga así.

- ¿Tú que sabes? Jamás te han hecho sentir así. – "Contrólate y no digas más" Me decía a mi mismo para no empezar una nueva discusión.

- Bien, solo te digo que estás sobreactuando. – prendí mi lap top y me senté sin voltear a verlo. – No quiero verla pasar por otro Jesse St. James por tu culpa.

- ¿Mi culpa? Kurt, fue ella la que… - tuve que subir una octava entera mi voz para sofocar su trillada cantaleta.

- ¿Ella no puede enojarse contigo por hacerlo con Santana, pero tú sí por tratar de vengarse con Puck de ti? ¡Ay por favor! – Me miró con odio, era duro, pero tenía que decírselo. – De hecho, me sorprende que esto no haya pasado antes, Santana ha sido tan poco sutil para coquetearte. Tuviste mucha suerte de que Rachel sea una ingenua en cuestiones del amor y que no sucediera esto antes.

- Espera, de que hablas, Santana no ha estado flirteando conmigo, solo estaba.

- Y lo que más me sorprende es que tú seas igual de ciego que Rachel. – no quería llegar a esto, pero… - Antes de que saliera tu secretito a la luz pública de manera oficial en el blog de Jacob, su proyecto original era "Finn Hudson protagoniza triangulo amoroso entre Santana y Rachel Berry".

- Tú mejor que nadie deberías de saber que las historias de ese tipo.

- No es que le crea, entiende, es que TODOS la hemos visto. – Me vio con su mirada de asombro. Esa en la que parece que te enfoca en primer plano, pero en realidad no sabes si de verdad te mira a ti o está tratando de accionar su cerebro más rápido de lo que normalmente lo usa, mientras tanto, su mirada se pierde en la inmensidad del mar.

- ¿Estás hablando en serio? – me dijo apenado, ya que por fin registró la última información.

- Crees que te mentiría.

- Soy un idiota.

- Y de los peores.

- ¿Cómo? – No sé todavía si se ofendió por el comentario.

- Hablo de esos a los cuales no puedes odiarlos por ser torpes. – me arrepentí de haberlo dicho tan solo segundos después, a veces se me olvida que es con Finn con quien estoy tratando.

- Gracias, supongo. – Me dijo, pero no pude notar si se había incomodado con mi comentario.

- ¿Qué te parece si salimos a comer una pizza, hermanito? No creas que he olvidado lo que prometí en la boda. – Me sacudió el pelo de forma cariñosa y paternal. ¡Qué cambios de humor tan repentinos!

- Eh, lo siento mucho, pero ya tengo planes para esta noche. – En cierta forma agradezco que las cenas familiares de los viernes hayan cambiado a los sábados después de la boda, ahora me era más sencillo pasar las noches de los viernes con Blaine o las chicas.

- ¿Vas a ir con Mercedes? – Algo me huele mal. – Te acompaño. – Lo sabía, ahora como le digo que voy a salir con Blaine.

- No, Mercedes va a salir este fin de semana con su familia.

- ¿Tina?

- No. Es Blaine, voy a ir a ver una película con Blaine,

- Voy contigo. – Era persistente, pero ahora había algo en su voz, sobre protectora y posesiva.

- Voy a estar bien.

- Quisiera creerte, pero ese tipo no me inspira confianza. - puse los ojos en blanco.

- Finn, por Dios, no te pongas pesado.

- Entonces llévame.

- De acuerdo, pero te advierto que solo te vas a aburrir y nos vas a hacer más difíciles las cosas.

Ahora las cosas serían más difíciles entre Blaine y yo.

Me sumergí en mi armario, absorto entre los cientos de combinaciones posibles que podía llevar y verme fabuloso. Trataba de olvidarme del hecho de que llevaba a Finn de guardaespaldas personal.

Todo resultó ser un desastre para mí, aunque haya salido a pedir de boca para Finn.

Blaine pasó por nosotros a las 7:00 pm, tan puntual y fabuloso como un príncipe de cuento de hadas. No se inmutó siquiera cuando le dije que vendría Finn con nosotros a ver Harry Potter, aunque claro, yo sí estuve a punto de salir corriendo y dejar a Finn sólo.

El ambiente en el auto de Blaine era tenso, Finn vigilaba cada movimiento de Blaine y míos en los asientos de enfrente, yo le lanzaba miradas asesinas por el retrovisor con toda la intensión de que sólo él las entendiera. Blaine parecía calmado, pero tenía las manos crispadas sobre el volante.

Para completar la situación había alguien más en el cine que puso de su parte para arruinar la noche. Puck hacía fila en las afueras del cine empujando el carrito de Artie, quién estaba ataviado con una túnica oficial de Hogwarts y una varita de juguete en la mano.

- ¿Estás seguro de que tengo que estar aquí? – Decía Puck impaciente

- Es parte de tu servicio hermano. – Decía Artie, quién cuando nos vio nos hizo señas y una extraña floritura con la varita. Nos acercamos. Al menos creo que no fue mi imaginación notar que Puck se sonrojaba al vernos. – Si quieren, podemos entrar en grupo, tendremos buenos lugares. – Artie estaba emocionado.

- Hola Artie. – Saludamos al chico en silla de ruedas Finn y yo.

- Kurt, Chico, hace siglos que no te veía. – Respondió efusivo.

- Me da gusto verte también. ¿Esa es una cicatriz de látex?

- Si, Mercedes me ayudó esta tarde antes de irse. – El chico en silla de ruedas me presumió su brillante cicatriz bajo el flequillo

- Lo supuse. Yo le enseñé el truco.

- ¿Quién es este tío? – Preguntó Artie amigable, pude ver de reojo que Finn dejó de prestar atención a las quejas de Puck sobre que había una fiesta ahora mismo en el complejo universitario de Lima y puso especial interés en mi posible respuesta.

- Artie, el es mi amigo Blaine. Va conmigo a Dalton. – Se saludaron cortésmente. Aún no sé cómo puede ser tan perfecto.

- Genial, otra nena. – dijo casi en susurro, como is pudiera engañar a alguien con un oido tan fino como el mío. Puck estaba molesto conmigo por algo. Ese comentario lo delataba. Oh… El beso, claro. Qué infantil.

Dejé que Artie hablara a sus anchas con Blaine y me puse delante de Puck, realmente junto a Finn, vigilando todos los movimientos de Blaine. La sola idea me ponía de malhumor y, para ser sinceros, los lloriqueos de Puck no me ayudaban en los más mínimos a serenarme.

- No sé que estoy haciendo aquí. Debería estar con todas esas chicas universitarias. En lugar de eso estoy con un paralítico, un tonto y dos remedos de señoritas. – se quejaba en voz baja para sí mismo. Créanme que intenté contar hasta diez, lo hice hasta en ruso, pero este tipo acaba tan fácil con mi paciencia.

Puck, cállate – empecé a regañarlo, pero en voz baja, no le iba a arruinar más la noche a Blaine. - no eres el único que está a disgusto aquí. Créeme que no estaba en mis planes pasar la tarde con un niñito que juega a ser el macho todo el tiempo. ¿Quedó claro señor soy irresistible e invencible?

Entramos a la sala de cine y Finn, se sentó entre de Blaine y yo, dejándome de nuevo a merced de nuevo con Noah Puckerman

- No intentes hacer nada extraño. – Me dijo Puck con repulsión.

- El que se debería cuidar soy yo. Porque si mal no lo recuerdo… - me acerqué para que solo me escuchara él. – fuiste tú quién me besó la última vez. – Me miró con odio.

Después me sumergí dentro de la película mientras Puck se quedó dormido. Sorprendentemente, durante un instante todos disfrutábamos de la película e intercambiábamos comentarios emocionados de cada parte de la cinta. Pero todo volvió a su cauce original cuando está terminó

- ¿No deberíamos despertar a tu amigo? – Artie Finn y yo acordamos darle un susto a Puck dejándolo solo en la sala. Yo sugerí dejarlo ahí toda la noche, pero creo que fue excesivo.

- Es solo una bromita inocente. No va a suceder nada. – Blaine me miró con cara de pocos amigos. - Además me la debe.

- Aún así no está bien. – Regresó a la sala y los demás lo seguimos. Seguía dormido plácidamente. Blaine y yo nos acercamos.

- Puck, despierta, tenemos que irnos. – Blaine sacudió un poco a Puck.

- Mmmmmmshmmemmsh Kurt. – balbuceó Puck e instintivamente sentí pánico.

- ¿Qué? – Dije contrariado.

- Sigue dormido. – dijo Blaine quizá para sí mismo

- Si ya vi. – sería mejor despertarlo o diría lo de... - Puck, levántate. – Yo fui un poco más brusco. Gracias a eso se despertó

- ¿Dónde estoy? – Preguntó todavía adormilado

- En el cine. – le contesté y me miró horrorizado, como si hubiera vito a un espanto.

- Aléjate de mi maricón de mierda.

- ¿Pero qué te pasa? – dije – Solo te estábamos despertando, de lo contrario te hubieras queda…

- Hubiera sido mejor quedarme. - Me interrumpió furioso.

- Puck, contrólate. – Finn intercedió por mí.

- No me digas que hacer. - Se volvió a verme otra vez. - Y tú, no me vuelvas a poner una mano encima o…

- ¿O qué? – lo reté. Blaine me sujetó por los hombros, listo para empujarme a la salida si era necesario. Puck estaba muy molesto, se le saltaba la vena de la cién amenazando con transformarse en una aneurisma o en Hulk.

- Basta, el no te ha hecho nada. – Finn se puso frente a mí, haciendo una barrera.

- ¿Ahora lo defiendes? – miró a Finn como si fuera un traidor

- Te estás excediendo.

- Yo mejor me largo. – Me dirigió una última mirada asesina y se fue.

- ¡Hey! Espérame. – Déjalo Artie.

- Nosotros te llevamos. – Se ofreció Blaine. ¿No es lindo?

- Lo siento Kurt. - Me dijo Artie apenado. - Me va a escuchar ese idiota.

- Déjalo así. - le dije.

En el Auto íbamos todos callados y más aún después de dejar a Artie.

Llegamos – Dije casi en susurro.

- Te… te llamo luego. – Blaine me dio un beso en la mejilla y se fue.

Finn me pasó el brazo por el hombro.

Ahora no necesito comprensión, necesito estar solo. – le dije sin pensar casi y me metí a la casa.

- ¿Hola? – dije para comprobar si estaban en casa ya papá y Carole. Suspiré casi con alivio al ver que todavía no llegaban. La vida del recién casado puede resultar conveniente para las de los hijos adolescentes.

- No quiero que comentes nada de lo que pasó. – Le dije a Finn ya en nuestra habitación.

- Pero, no crees que deban saberlo.

- No quiero causarle más preocupaciones. Ya es suficiente que hayan gastado tanto para la matricula de Dalton. Precisamente para evitar estos incidentes. - Me metí al armario para guardar mis zapatos.

- Yo… lo siento. – dijo Finn torpemente.

- No ha sido culpa tuya.

Me acosté y casi instantáneamente me quedé dormido. Ni siquiera me molestó el ruido de la televisión en el canal deportivo.

Por mi mente pasaban imágenes revueltas de esa tarde y pronto me vi en un sueño muy extraño. Yo caminaba de la mano de Blaine. Nos detuvimos y el tomó mi mano y la besó dulcemente, de pronto ya no era Blaine quién sostenía mi mano y posaba sus labios sobre ella, si no un chico de peinado mohicano y de prominente musculatura. Me abrazó y de pronto el chico medía casi dos metros de estatura y su complexión se hizo más liviana y desgarbada.

Levanté la mirada y vi a Finn. Sus ojos tiernos me miraban con cariño, casi veneración.

- Lo siento. – Su voz era igual a la de Finn, pero más melodiosa. – prometo protegerte siempre. – Me dio un suave beso en la frente y, al igual que en otro sueño que había tenido alguna vez se despidió de mi con un "Te quiero".

Desperté sobresaltado. ¿Qué me está pasando?


Hola a todos!

Ha pasado mucho desde la última publique.

Pasaron muchas cosas en este tiempo, casi todas malas. En cuanto salí de vacaciones me propuse escribir, pero tuve un transe como de dos semanas en que no tenía inspiración.

Espero les guste este capítulo

Gracias por sus reviews! XD