Podía imaginarme a Puck con un diccionario en la mano, consultando cada cinco minutos para hacer esa carta, era algo lindo. Espera. ¿Acabo de calificar a Puck como lindo? "Vaya problemas en los que me meto" pensé. Me quedé contemplando la desastrosa caligrafía de Puck, el estar ahora en Dalton solo me favorecía durante un rato, no quiero ni pensar que pasaría si se juntan Puck y Finn en casa.
Finn llegó al poco tiempo con huevos, pan, jugo, leche y tocino.
- Ya llegué Kurt. – le ayudé a llevar las cosas a la cocina.
- Gracias, eres ad… - ¿Desde ahora lo tengo que parar cuando se ponga meloso y pesado?
- No, ni se te ocurra. – me miró divertido.
- …adorable. – de acuerdo, esto definitivamente no está funcionando
- Es necesario toda la cursilería. – dije mientras guardaba la leche.
- No hasta que me des una oportunidad. – me abrazó por la espalda.
- ¿Si te dijera que si, lo dejarías? – esto empezaba a hartarme.
- Déjame pensarlo… – me besó en la mejilla. – No, ni hablar. Creo que ya fue suficiente de no mostrar lo que siento. Tengo ese problema desde con Rachel.
- ¿Por qué no tratas de resolverlo con ella? – le respondí algo molesto, ¿por qué me molestaba que la mencionara? Esa vocecilla mordaz que tenía mi conciencia me respondió una vez más con sarcasmo. "¿Es necesario que te lo diga yo?"
- Todavía no me crees. – dijo triste Finn.
- Lo que no creo es que te hayas enamorado de alguien de la noche a la mañana y más siendo alguien de tu mismo sexo. – le repliqué apartándome de él para empezar a cocinar.
- Por favor, dame una sola oportunidad. – me rogó, se me acercó, buscando mi mirada. – Solo escúchame, no sé mucho del amor y de esas cosas y lo que creía saber no era ni en lo más mínimo lo que me pasa contigo.
- ¿Dime qué quieres que haga entonces, si no sabes siquiera qué demonios es el amor, o lo que sea que sientes por mí? – Gracias a Dios estaba picando cebollas, para ocultar mis verdaderas lágrimas.
- Eso, que me dejes vivir lo que siento, y saber que se siente. – Lo sabía, sabía que eso era lo que quería. Saber que se siente. Me ardía la sangre de rabia.
- No crees que estás siendo un poco egoísta. – hable muy bajo y despacio gracias a la furia y el resentimiento. Por lo visto no escuchó.
- ¿Qué?
- No soy un juguete Finn, entiéndelo esto de una vez. – avancé hacia él prácticamente con el cuchillo en mano, blandiéndolo como una espada. – Tengo sentimientos, y no te ha importado herirlos antes. ¿Ahora quieres jugar con ellos antes de romperlos por completo cuando decidas que no son lo que buscabas para entretenerte? – Finn me miraba asustado, como si no se hubiera dado cuenta de lo que dijo. No sería la primera vez que lo hace. Dejé el cuchillo sobre la mesa. – No soy de esos. No soy una rata de laboratorio con la que puedes experimentar. Aún tengo algo de amor por mí mismo.
- Creo que tal vez no lo dije en la forma adecuada.
- Se lo que quisiste decir.
- No, no es así. Lamento que malinterpretaras lo que dije, dije que quería saber lo que era de verdad el amor que siento yo por ti, saber que se siente amar de verdad.
- Dime que no has estado viendo mi colección de novelas románticas, porque juraría que ese dialogo lo conozco. – dije volviendo a la labor de cocinar.
- Kurt, quiero hablar seriamente y tu no me dejas.
- Es que parecería que te quieres burlar de mí, de mis sentimientos. No entiendo cómo puede cambiar tanto la personalidad de alguien que se ha esforzado tanto en demostrarte que te odia a en una noche descubrir que te ama, es…imposible. – dije, pero la palabra imposible me sonaba incluso incierta.
- Jamás te he odiado. – dijo con seriedad. En lo que a mí respecta, eso era pura palabrería. – Ya te dije que lamento mucho todo lo que te he dicho. Es solo que no he sabido afrontar las cosas.
- ¿Así que te he gustado desde hace tiempo, pero no sabías afrontarlo? Es un gran alivio saberlo, porque eso justifica todo por lo que hemos pasado y ahora me voy a lanzar a tus brazos llorando de felicidad. ¿Crees que es tan fácil? – Tanto Finn como mi subconsciente me gritaban que estaba sobreactuando y que estaba complicando todo.
- Estas siendo muy injusto, ni siquiera me das la oportunidad de demostrarte que te digo la verdad.
- Ya te dije que ese no es el punto principal. – me miró con esos malditos ojos tiernos. – Aún si de verdad sintieras algo por mí y yo algo por tí…
- Lo sientes, lo sé, aun lo sientes.
- Finn, tú tienes una reputación que te importa mucho, esto no te va a ayudar a salir del pozo, al contrario, te vas a hundir más. Eso por un lado. – Finn me abrazó por la espalda mientras servía nuestros platos. – Piensa por un momento en los demás si tu persona ya no te importa.
- No me importan los demás, sólo tú. – Me besó dulcemente.
- Me haces sentirme culpable. – le dije cuando recobré la respiración.
- No tienes por qué sentirte así. – Me abrazó con fuerza cuando volteé a verlo. – Te amo. – Un escalofrío me recorrió la espalda al oír esa frase de su boca.
- Sentí la necesidad de ser yo quien lo besara, saber que no era un sueño. Saber que hay alguien que me quiere por lo que soy. Mi mente me recordó que al parecer Finn no era el único, la imagen de la carta de Puck y el CD. No sé, por qué, pero me reí de ese pensamiento.
- Me gusta verte reír. – Me sonrojé. Me abracé fuerte a él. Hundí mi rostro en su pecho, ya que hasta ahí llegaba.
- ¿Sabes que estoy haciendo esto pese a lo que pienso verdad? – Finn puso cara de felicidad, como la de un niño pequeño.
- No te vas a arrepentir. Te lo prometo.
- Suficiente, se enfriará el desayuno. – Se devoró el plato entero.
- Finn, mastica. – dije riendo mientras veía como se limpiaba la boca. Me recordaba a esa escena de La Bella y la Bestia donde Bella accede a comer sin cubiertos cuando ve a la Bestia toda embarrada de comida. Finn era una bestia mucho más tierna, debo aclarar, y yo una Bella mucho más refinada y a la moda.
- Nos fuimos a la sala. Finn se negó a soltar mi mano incluso al atravesar la puerta. Y nos sentamos frente al árbol de navidad. Esa navidad había más regalos que las otras.
- Mira. – Me extendió una caja en papel rojo con un lazo plateado. – Este es de mamá para ti. – Dentro había una bufanda divina, gris de franela lisa.
- No debió molestarse. Esta hermosa.
- Este es de papá para ti. – Finn abrió una caja rectangular y sacó una corbata anudada que se adhería con ganchos. - ¿Acaso tienes cuarenta? Eso es como para un regalo para el día del padre y si no tienes la misma creatividad que moi. Arqueé la ceja. De acuerdo, de ahora en adelante, jamás dejar que papá compre los regalos.
- De que hablas, esta me viene muy bien. No sabes cómo necesito una así, sufrí con estas cosas en la boda.
- De acuerdo. Lo que me recuerda, esto es para ti. - Le entregué mi regalo artísticamente decorado. Casi grito cuando de un solo jalón al papel destrozo todo mi trabajo.
- ¡Wow! – dijo al ver sus nuevas zapatillas de futbol americano – Gracias. Muchas gracias. – Me dio un beso corto. Tardaré mucho en acostumbrarme.
- Este es el mío. - Me dio una cajita cuadrada. Deshice la envoltura con habilidad y sin destrozarlo. Salió otra caja de CD.
- ¿Se pusieron de acuerdo? – dije en voz baja, refiriéndome desde luego al de Puck.
- ¿Perdón? – dijo sin comprender.
- Nada. – más vale que me calle con respecto a esto. A Finn no le va a hacer nadita de gracia que de nueva cuenta Puck quiera poner las manos sobre el chico que quiere. ¡Ay Por Dios! ¡Su chico! Qué situación tan extraña. Lo que me recuerda, que debo de hablar con Puck al respecto. – ¿De quién es? – pregunté lo más casualmente posible, intentando ocultar que estaba pensando en Puck.
- De varios artistas. Son mis baladas románticas. Supuse que te gustaría. Además debería agregar que desde hace meses que las canto inspirado por ti. – Lo dicho, voy a tardar en acostumbrarme. – Sería un regalo sutil, pero ya no tiene que serlo. – Me besó en la mejilla. – Ven, quiero que lo escuches. – Puso el CD en el DVD de la sala. – Esta me encanta.
- Lo sé, la cantas en el baño. – dije y él me despeinó cariñosamente.
I can´t fight this feeling any longer
And yet I'm still afraid to let it flow
What started out as friendship, has grown stronger
I only wish I had the strength to let it show
Empezó a cantarme al oído mientras nos sentábamos. A decir verdad, esa canción también me gustaba desde hace mucho (antes de entrar al club Glee), pero últimamente se estaba volviendo muy molesta por oírla todos los días mientras Finn se bañaba. Él solía improvisar muchas notas a lo Steven Tyler o algo así, y resultaba algo extraño. Pero ahora cantaba solo para que yo lo oyera, muy suave y respetando cada nota, quizás suavizando algunas.
And even as I wander
I'm keeping you in sight
You're a candle in the window
On a cold, dark winters night
And I'm getting closer than I ever thought I might
Me sentía extraño en sus brazos. Había deseado tato ese momento hasta hace unos meses. Ahora no puedo evitar sentirme confundido.
And I can't fight this feeling anymore
I've forgotten what I started fighting for
It's time to bring this ship into the shore
And throw away the oars.
Baby, I can't fight this feeling anymore
Se siente tan bien estar con él. ¿Será que jamás pude olvidarlo completamente? Mi mente me decía comentarios sarcásticos, pues estaba señalando algo muy obvio. Es cierto, me hirió de muchas formas hasta que hizo que mi propia voluntad quedara doblegada.
My life has been such a whirlwind since I saw you
I've been running round in circles in my mind
And it always seems that I'm following you, girl
Cause you take me to the places that alone I'd never find
Aún no puedo creer que esto realmente me esté pasando a mí y no sé qué hacer. Lentamente estoy cayendo de nuevo en su poder. Sí, después de un tormentoso año con él en mi mente, ahora me encuentro sentado, recargado en su pecho, mientras él me canta.
And even as I wander I'm keeping you in sight
You're a candle in the window on a cold, dark winter's night
And I'm getting closer than I ever thought I might
Quisiera que esto no sucediera así, pues ni siquiera estoy disfrutándolo. Mis mecanismos de defensa están preparados para usarse, porque no saben si volver a confiar en él. Un lado bastante masoquista de mí está dispuesto a sufrir por Finn hasta la muerte. Mi mente de nuevo me hace sentirme culpable por Blaine, aunque sospecho que lo que sentimos los dos no se asemeja en nada a esto que llevo sintiendo por más de un año. Además, ninguno de los dos, ni Blaine ni yo hemos dado un paso adelante. Antes pensé que sería porque yo tenía miedo o algo y que Blaine lo sabía.
And I can't fight this feeling anymore
I've forgotten what I started fighting for
It's time to bring this ship into the shore
And throw away the oars, forever
Además está esta sensación de poder vengativo que me dice que lo haga sufrir por todo lo que me ha hecho y lo que le hizo a Rachel.
Cause I can't fight this feeling anymore
I've forgotten what I started fighting for
And if I have to crawl upon the floor
Come crushing through your door
Baby, I can't fight this feeling anymore.
- ¿En qué piensas? – me preguntó después de un rato de que acabara la canción y siguieran un par más.
- En esto, en nosotros. – dije aun sumido en lo más recóndito de mi mente.
- Me gusta como suena. Nosotros – susurro en mi oído la última palabra, haciendo que me diera un escalofrío por toda la espalda.
- Ese es el problema, - me senté para poder observarle mejor - a mí también. – mi miró con un gesto de autosatisfacción algo altanero que me hizo soltar una risita.
- No veo cual es el problema. Nos gustamos… - Se acercó a abrazarme – A decir verdad, creo que es algo más fuerte e intenso, como poderoso. – me acarició la mejilla, gesto que respondí algo inseguro, cómo si esperara la reacción del viejo Finn que a cualquier contacto conmigo salía corriendo. Pero su rostro me decía que le agradaba que hiciera eso.
- El problema es que tengo miedo. – dije y él me miró indulgente. – Toda mi vida he sido rechazado y estoy acostumbrado a que si me enamoro me va a doler y mucho. No sé si pueda volver a sentir ese dolor y sobrevivir para volver a amar.
- Descuida, te prometo que yo…
No prometas, no quiero llorar después por promesas rotas. Simplemente hay que dejar que las cosas sigan su curso.
Nos quedamos así por un buen rato. Preparé unas hamburguesas para la comida, vimos unas cuantas películas. A decir verdad, vimos casi puros musicales, le dije que no era necesario, pero al parecer una diaria dosis obligatoria de Broadway con Rachel le había creado el gusto por algunos musicales. Sin embargo, en cuanto noté que se estaba durmiendo le dije que no era necesario que siguiéramos viendo Evita y pusimos una de Terminator.
Fuimos a dormir temprano, había sido un día cansado y la noche anterior casi no pudimos dormir, y menos yo.
No sé qué hora era, pero a pesar de estar dormido sentí cuando Finn Fue a dormir a mi cama.
- Te amo. – me dijo y me dio un beso en la frente. De pronto, en cuanto sentí su beso comprendí que no había sido la primera noche que lo hacía, que esos sueños con él como los del día del cine con los chicos o el de después de la discusión del dueto no eran del todo producto de mi imaginación y que era verdad que desde hacía tiempo que me quería.
Me volteé y lo vi todavía despierto (o casi despierto), he hice algo que me moría de ganas de hacer desde hace tiempo y lo besé lo más confiadamente. Me recriminaría después pero que importa.
- Yo también. – le dije y cerró los ojos con una sonrisa en sus labios. Volví a besarlo, bese su sonrisa. Su boca se movió como si quisiera más. Algo así como a los bebes cuando les quitas el chupete o la formula cuando están dormidos y con la boca lo buscan.
Lo abracé con fuerza. No sé si mañana sea igual o este día fue solo un largo sueño, pero quiero asegurarme de que al menos por esa noche nos amábamos y éramos felices.
Hoooooolaaaaa! Finalmente aquí está la parte 3.
Después de varios problemas técnicos aquí estoy.
Gracias por sus reviews, me encanta que lo hagan, son geniales.
Bien, pues haber que depara el destino para mi niño lindo kurt. ¿Será un Furt, un Purt un Klaine? Quién sabe.
