Al despertar sentía un fuerte sentimiento de angustia e inseguridad. Primero que nada quería saber si todo lo que sucedió el día anterior fue un sueño. Si no lo fue, necesitaba saber que pasó cuando él se quedó dormido… junto a Finn. Voltear no me ayudo en nada, pues no lo vi recostado a mi lado como la noche anterior.

En un lapsus de estupidez total miré debajo de la cama para ver si no había terminado ahí. Me reí de mi mismo por esa idiotez, pero de nuevo vino a mi esa congoja con la que abrí los ojos.

Subí al oír un desastre en progreso en la cocina. Finn estaba recogiendo unas cuantas cosas que había tirado.

- ¿Qué demonios estás haciendo? – dije riendo.

- ¿Por qué eres el único que puede cocinar aquí?

- Déjame ver. – me acerque a ayudarle a levantar lo que quedaba en el piso. - ¿Tal vez porque yo si sé cocinar? – Coloqué algunas cosas en los estantes superiores de la cocina.

- Buenos días. – Me abrazó y me dio un beso en la mejilla. Sentí un alivio al saber que no había sido mi imaginación. No quería gastar mis ahorros en internarme en un psiquiátrico.

- Apártate, el maestro ha llegado. – le correspondí el beso.

- No es justo, no me dejas consentirte. – puso una mueca infantil.

- Ya habrá otras cosas en las que me puedas consentir amor. – Yo mismo me sorprendí de que de mi boca saliera esa palabra.

- ¿Cómo me has dicho? – me dijo extrañado el también.

- Lo siento, se me salió. – impulsivamente empecé a disculparme.

- Espera. – me dijo parando todo mi monologo. – Me gusta.

- ¿Qué? - no me voy a poder acostumbrar a esto jamás.

- Que me gusta, viniendo de ti. – me besó suavemente la mejilla. – Todo me gusta viniendo de ti.

- Eres increíble. – le dije mientras le devolvía el beso rápidamente antes de empezar a cocinar el desayuno.

Comimos en paz y nos sentamos a ver televisión. Bueno, es un decir, dado que en realidad solo la prendimos, después nos enfrascamos en una sesión de besos que se me hicieron eternos y maravillosos. No supe en qué momento fue él quien paro suavemente para que no me molestara. Creo.

- ¿Qué quieres hacer hoy? – me dijo mientras me recogía sobre su pecho y me abrazaba fuertemente.

- No lo sé… - realmente solo me apetecía quedarme en casa con él. – ¿Y tú?

- ¿Qué tal si vamos a de compras y luego al cine? – supongo que lo hacía para complacerme.

- Suena bien. – Nos separamos perezosamente para incorporarnos, sin embargo él me tomó de la mano y así bajamos hasta el sótano.

Me metí en el baño para darme una ducha rápida y empecé a arreglarme. Después de salir Finn fue quien tomó una ducha. Mientras tanto yo ya estaba vestido y arreglado, así que prendí mi laptop para distraerme un rato. Empecé a tararear unas cuantas canciones y comentaba algunas cosas en mi perfil de Facebook.

Sus manos cálidas me sorprendieron un poco cuando las sentí sobre mi rostro a espaldas mías. Le devolví la caricia, pero cuando mis manos siguieron su trayectoria más allá de sus brazos sentí su piel desnuda, al menos su torso lo estaba. Sentí como el estómago me dio un vuelco de 360°, casi sentía mi intestino apretujándose con mis pulmones.

Volteé lentamente, mi ritmo cardiaco se tranquilizó sólo un poco cuando vi que traía la toalla enrollada en la cadera. Obviamente las palabras se quedaban trabadas en mi boca sin poder salir, sin embargo la sangre en mis rojas mejillas se expresó perfectamente. Estoico como estaba no opuse resistencia cuando me abrazó. El contacto con la suave piel de su pecho desnudo me erizaba los cabellos de la nuca. Sus ojos me envolvieron y sedujeron en cuanto los vi de frente. Cerré los ojos ante ese beso que recibí. Sentía una especie de mareo, pero mucho más embriagante y placentero. Era un torrente de emociones que se arremolinaba en mí y que mis sentidos solo lograban acrecentarlo.

Sus manos temblorosas se peleaban contra los botones de mi camisa. Estaba poniéndome muy nervioso, y al parecer él lo estaba más. No quise pensar mucho en el asunto, pero podría jurar que la toalla que llevaba se empezó a abultar de la parte central y sería un hipócrita si no dijera que empecé a sentir un cosquilleo tremendo en mi pantalón. Esto se estaba tornando peligroso.

Se deshizo con grandes esfuerzos de mi camisa. Me miró por un momento, ¿debía modelarle acaso? ¿Taparme para que no me viera? Me abrazó con la delicadeza de quien abraza a un recién nacido y la posesividad de quien sostiene el tesoro de Barba Negra.

Podía sentir el aroma masculino de su pecho filtrándose por mi nariz. Un aroma embriagador y delicioso que llenaba mi ser.

Nos besamos tan suavemente, deseando llenarnos de la esencia del otro.

I used to cry myself to sleep at night
but that was all
before he came

Ansiaba tanto estar con él, pero jamás pensé, en tantas noches de llanto, que fuese a ser realidad.

I thought love had to hurt to turn out right
But now he's here
It's not the same
It's not the same

Ahora es todo tan diferente, tan mágico. Pareciera que todo lo que me ha pasado antes de conocerlo a él había sido inútil y sin sentido.

He fills me up
He gives me love
more love than I've ever seen
he's all I've got
he's all I've got in this world
but he's all the man that I need

Siento como si todo mi ser se complementara con su sola presencia. Más aún hoy que me da todo lo que anhelaba y creía que jamás iba a tener. Es como si ahora Finn fuera mi mundo. Claro, siempre lo ha sido, pero ahora sé que es el chico que necesitaba

And in the morning when I kiss his eyes
he takes me down
and rocks me slow

Esta mañana al despertar y verlo ahí a mi lado no pude ser más feliz. Me estremecen todas sus caricias y me llevan a otro mundo más allá de lo que alguna vez pude imagina.

And in the evening when the moon is high
He holds me close
and won't let go
He won't let go

Cada beso que me da es como un sueño. Recuerdo cuando le contaba a la luna lo mucho que quería estar con él y que deseaba que fuera para siempre. Y aunque no lo sea para él o para el resto del mundo, yo si lo tendré en mi alma tanto en las buenas como en las malas.

He fills me up
He gives me love
more love than I've ever seen
he's all I've got
he's all I've got in this world
but he's all the man that I need

Solo sus manos y su voz bastaban para que mi voluntad se quebrara ante él, esa mirada tierna e inocente y esa sonrisa tan hermosa suya jamás podrán dejar de emocionarme.

Sin embargo tenía que bajar de la nube. Y vaya que era complicado.

- Finn. – le dije casi jadeando.

- Mmmm – seguía concentrado en besarme.

- Finn ya es tarde. – logre articular torpemente. – Me tuve que separar de golpe de él.

- Lo… lo siento. – me dijo rojo de vergüenza. – No podía parar.

- ¿Qué? – Intentaba parar de besarme, ¿debía ofenderme?

- Es que… - me explicó lo del cartero y su primera lección de manejo, después lo que pasó con la entrenadora Beiste. Eso explicaba todo el sermón que el señor Shue nos dio al club. Creo recordar que lo había mencionado, pero en esos días tenía problemas más grandes como para recordar esas cosas. No obstante seguía sin saber si debía ofenderme al saber que mientras Finn me besaba él pensaba en tropellar a un pobre hombre o en la entrenadora Beiste en lencería.

- Es extraño, pero creo que es perturbadoramente halagador que creas que soy lo suficientemente lindo como para ignorar semejantes visiones. – Concluí después de que Finn me explicara todo. Se veía tan encantador con la cabeza gacha, los pómulos encendidos por lo avergonzado que estaba y lo lindo que contrastaba con el blanco de su piel en su cuerpo desnudo. ¡DESNUDO! Lo había olvidado. Yo también estaba semidesnudo.

- Finn, creo que deberíamos vestirnos o llegaremos tarde al cine. – dije volteándome para ocultar mis mejillas coloradas y para que tuviera algo de privacidad.

Vimos una tonta película infantil que creo que ninguno de los dos disfrutamos, debo decirle que no me importa ver las películas de acción, pero no otra así.

Me compró un helado de chocolate y nos sentamos a terminarnos su malteada doble. Me costaba creer que estábamos tomando del mismo vaso con dos pajillas, como dos enamorados normales y que él estuviera tan tranquilo al respecto. Incluso era yo el que intentaba disimular.

- ¿Estás bien? – me preguntó al ver lo incómodo que estaba con la situación.

- Es solo que esto es extraño para mí, y para los demás.

- Pensé que te daban igual.

- Es solo que no me puedo acostumbrar. – Le contesté. – Créeme que no es la reacción que esperaba de ti ante una situación así. Hace unos meses te negabas a bailar conmigo tomándome por la cintura en la escuela y ahora te da igual que nos vean así. – puse la mano sobre la mesa y el la tomó y me la besó. Supongo que intenta provocarme, lo veía en esa sonrisita malévola.

- Deja de preocuparte cielo. – Me estremecí. Era la primera vez que me decía así, y tenía que ser en un lugar público. – Tú mejor que nadie deberías saber que los demás no importan. – me dijo riendo. ¿Cuándo cambiamos de papeles?

- ¿Qué pasaría si Quinn o alguno de los chicos del equipo de futbol nos ven? – le pregunté.

- Supongo que algún día lo tenían que saber. Aunque sería divertido ver la cara de Puck. – Ambos reímos ante el comentario. Aunque la mía era una risa nerviosa, no quería ni imaginarme eso y con mayor razón me incomodaba el hecho de estar así los dos en un lugar como ese.


Hola a todos!

Bien, me moría por actualñizar ya, pero una falta de inspiración no me dejaba seguir. Gracias a todos por sus reviews en mis dos proyectos Gleeks. XD . Ojalá y pueda actualizar el otro tambien.

Creo que haré unos dos capis más así de melosos antes de regresar al drama muajajajajajaja XDDDD. Me gusta más ser dramático. Auque luego AJH y Medu me maten.

Gracias.

Bye bye