- ¿Alguna vez han sentido que cuando se han rendido de intentar que suceda algo es cuando pasa? – le pregunté al chico rubio que tenía a mi lado.

- No entiendo. – me dijo con una mirada curiosa.

- Sí, que cuando te has cansado de intentar por todos los medios que algo suceda, cuando ya has agotado tus fuerzas y tus recursos y estás dispuesto a dejarlo pasar, el destino se apiada de ti.

- Sigues sin hablar claro. – me dijo aún más ansioso.

- Hace una semana pasó algo que no creí que sucedería jamás. Blaine me besó, más que eso, se me declaró de la manera más romántica posible.

- Vaya, al fin.

- Lo sé. Es tan maravillosos que no lo puedo creer todavía.

- Ni yo Kurt. – por alguna razón Sam no se mostraba tan entusiasta con la noticia como yo lo hubiese esperado.

- ¿Pasa algo Sam?

- No, nada en especial. – dijo evitando el tema.

- Sé que te pasa algo. – hasta un ciego lo podría ver.

- Es que te tengo envidia. - ¿Envidia, a mí?

- Si y bastante. – Pereciera que hacía eco de mis pensamientos.

- ¿Pero por qué?

- Porque todo te está saliendo bien, tienes a Blaine, una escuela donde eres aceptado por lo que eres, una familia.

- Sonaría bien si fuera la verdad. – le dije para tratar de consolarlo. Me miró con esos ojos azules de niño confundido. – Si bien es cierto que ahora estoy con Blaine, que sería lo único rescatable aparte de ciertos miembros de mi familia.

- …

- Mi vida no es perfecta, jamás lo ha sido. Nunca he dejado de ser el diferente del grupo. Eso me costó seguir en McKinley, pero aún en Dalton no soy más que la señorita del grupo. La política de no abuso o discriminación los mantiene lejos de mí. Pero sé que me odian. Me odian por apartar a Blaine de ellos – Tomé aire antes de seguir. – No tienes ni idea de cómo se pusieron cuando Blaine me eligió de entre todos para cantar en las regionales. Perfectamente sé que ellos creen que el culpable de que perdiéramos el primer premio es por mi culpa.

- ¡Pero eso es imposible!

- Manejo dos teorías, la primera es que por ser gay y engatusar a Blaine de cantar una canción así fuimos descalificados. La segunda es que creen que lo hice para otorgarles el premio derechito a Nuevas Direcciones.

- ¿No crees que exageras?

- No lo sé.

- A veces eres demasiado rudo contigo mismo. – me dijo divertido.

- Te recuerdo que tú fuiste el que comenzó a ponerse pesado. –puse los ojos en blanco.

- Lo siento. – se rió. – No volverá a pasar.

- ¿Qué tal las cosas con Santana? – pregunté lo más delicadamente posible.

- Solo trae más problemas de los que puede solucionar. – Me miró con cara de hastío. – Pero supongo que era algo de suponerse.

- Que quede claro que yo no dije nada, salió de tu propia boca. – Se tapó la boca con la mano.

- ¿Sucede algo? – pregunté inocentemente. Creo que he metido la pata.

- Mi boca… ¿es enorme? - Me explicó lo de la "romántica" canción que le había compuesto. Me reí por supuesto.

- No puedo creer que lo haya hecho. – En serio no podía creerlo. – Y lo que más me sorprende es que te afecte tanto.

- Pero…

- Escúchame primero. – tome aire y empecé. - ¿Quién es de los chicos más populares del colegio?

- ¿Yo? – contestó tímidamente.

- ¿Quién estuvo en la portada y en el mes de abril del calendario de los más ardientes del colegio? – Ahora que lo pienso, ¿quién es el enfermo mental que realiza eso?

- ¿Yo? – contestó ruborizándose un poco.

- ¿Quién es una de las voces líderes del club Glee y de los guitarristas más diestros?

- …

- ¿Y bien?

- ¿Cuál es el punto?

- Debes dejar de menospreciarte Sam, no trae nada bueno.

- Tal vez tengas razón.

- Por supuesto que la tengo.

- Kurt…

- Sí. – de repente al voltear hacia él solo veo como se lanza hacía a mí y me abraza.

- Gracias.

- Sabes que no tienes de qué agradecerme.

- Aún así. – sus ojos estaban de un azul intenso. – Me alegro por ti y por Blaine.

- Gracias ahora para ti.

- Solo una cosa, si algo te hace, no dudes en decírmelo. De eso me encargaré yo personalmente.

- No creo que sea necesario por el momento.

- Nunca está demás.

- Empiezo a aburrirme. – dije después de un momento de silencio.

- ¿Qué quieres hacer?

- No lo sé, hoy no tengo nada que hacer, Blaine estará fuera todo el fin de semana con su familia.

- ¿Te gustaría salir al cine?

- ¿No tienes planes?

- No realmente, a menos que cuentes ordenar calcetines.

- ¿Tú ordenas tus calcetines?

- No, pero era lo único que se me ocurrió para pasar la tarde. – No pude evitar reírme de su comentario.

- ¿Qué hay para ver en el cine? – Seguramente veríamos alguna de ciencia ficción, las preferidas de Sam, aunque me tenga que dormir toda la película.

- Pensaba en una comedia, creo que hay una de J-Lo en cartelera.

- No pensé que te gustaran ese tipo de películas, creí que eras más del tipo naves espaciales y efectos especiales al mayoreo.

- No me apetecen el día de hoy.

Tengo que admitirlo, algo extraño está pasando con Sam y conmigo. No me había sentido tan incómodo en una sala de cine. Por un momento sentí algo muy parecido a la claustrofobia. Las paredes se reducían abalanzándose sobre nosotros dos. En el lugar solo había unas cuantas parejas, era la primera vez que entraba a ver una película romántica con otro chico, era perturbador. Nos miraban de forma extraña, yo estaba acostumbrado de sobra a eso, pero Sam dudo que lo estuviese. Ahora entiendo lo que me había dicho Finn por lo de aquel dueto.

- Kurt, ¿estás bien? – me preguntó después de algunos minutos que estuvo hablando y yo me mantuve abstraído en mi mar de pensamientos.

- Sí, si… - dije lo más normal posible. – Es solo que me dio un pequeño mareo.

- ¿Quieres que nos vayamos? – preguntó cortésmente, un sentimiento de culpa me invadió por completo.

- No, ya se me pasará. – Realmente me costó prestar atención, hasta cierto punto de la película, el momento dramático, donde la chica debe decidir entre los dos chicos. Pero solo puse atención porque alguien involuntariamente me tomó del brazo apretándome, soltándome cuando notó que me estremecí y cuando volví los ojos para mirar a Sam, el tenía los ojos vidriosos.

En muchas formas lo entendía más que de sobra. A los dos nos habían lastimado los "Inns", me sentía tan mal por el chico. Y pensar que nos dejamos engañar tantos por este par

Al salir del cine caminamos en silencio por un largo rato.

- ¿Te sientes mejor? – Dijo con voz ronca.

- Si gracias, me siento mucho mejor. – le sonreí, aunque no era un gesto de alegría, sino de compresión y compasión.

- Ven, vamos a cenar.

- Pero no tengo hambre.

- Te mareaste, necesitas comer algo, llevamos horas sin comer, no quisiste ni siquiera algo de la dulcería.

- Pero llegaremos tarde. – Me ponía algo nervioso su insistencia. Es extraño tener amigos así, más bien era extraño tener amigos hombres.

- Llama a tus padres para avisarles que llegaras tarde, que no te esperen a cenar. – No le iba agradar nada a papá, por más que ya no existan las cenas familiares los viernes sigue conservando el reflejo condicionado, y creo que menos le agradará que vaya a cenar con un chico.

Sorpresivamente papá se mostro bastante accesible a que fuera a llegar tarde, de hecho no le importó mucho, pues debido al mal clima que se soltó de repente, él y Carol se tendrían que quedar con una amiga de ella hasta que la tormenta pasara. Solo me advirtió que tuviera cuidado al conducir de regreso a casa.

Había sido una semana calurosa, así que por supuesto que no llevábamos ni una sombrilla a mano. Comimos lo más rápido posible ante la inminente amenaza que avisaban las enormes centellas y relámpagos del cielo. No obstante un tremendo aguacero calló sobre nosotros camino al estacionamiento. Cuando entramos al sótano del edificio del cine yo estaba empapado y tiritando de frío.

- ¿Por qué dejamos el auto tan lejos? – Sam se rió de mi expresión hasta el cansancio. Con mano temblorosa intenté abrir la puerta.

- No… Deja ahí. – me quitó las llaves y me llevo al asiento del copiloto – No puedes manejar en ese estado. Es más… - Ante mis propios ojos se despojó de su chamarra ligera y después de su playera. Y conforme ese extraño strip tease dejo a la vista el hermoso pecho desnudo de Sam, que parecía escultura misma de una obra de Miguel Ángel, más detallada y suave que el propio David (¿Pero que estoy diciendo? Es Sam, no debería pensar así.) Mis pómulos adquirieron una tonalidad febril.

- ¿Qué estás haciendo?, pescarás una pulmonía. – tuve que desviar la mirada, era mucho más de lo que podía soportar.

- Póntela, todavía está seca. – Cerró mi portezuela. De entre tanto terminaba su camino hacia el asiento del piloto me deshice de mi camisa empapada y me puse la de Sam encima.

- Gra-gracias. –dije casi en susurro.

Me concentré el resto del camino en la ventanilla a mi derecha, evitando cualquier contacto visual con el chico de al lado. De tanto en tanto miraba el retrovisor para monitorear los movimientos de Sam, que mantenía la vista fija en el camino que difícilmente se podía distinguir por las incesantes gotas que golpeaban con furia el parabrisas.

Al llegar al garage se puso su chamarra que parecía un trapo húmedo recién salido de la lavadora.

- ¿A dónde crees que vas? – le dije serio cuando se disponía a salir a la tormenta que había disminuido solo un poco.

- ¿A casa? – me dijo como si fuera lo más lógico salir en un clima como ese.

- De ninguna manera. – Lo arrastré hacía la sala. – Te quedaras aquí hasta que la tormenta halla pasado.

- ¿Pero y si no termina en toda la noche?

- Entonces hasta que el sol salga.

- No creo que a Finn le agrade que esté aquí.

- Adivina, esta también es mi casa, y no te dejaré salir para que pesques una pulmonía antes de que puedas llegar a tu casa. Anda, se buen chico y llama a tu casa para avisar que te quedaras mientras te traigo una toalla y algo de ropa seca.

Finn estaba recostado en su cama mientras jugaba con el control remoto de sus videojuegos. Toque a la puerta antes de entrar a mí habitación

- Kurt, ¿Qué te pasó? – me miro preocupado, gesto que ignoré.

- Nada, la tormenta nos tomó por sorpresa. – Rebusqué en el armario de las cosas de Finn y saque unas cuantas prendas. – Las tomaré prestadas para Sam, ah, y por cierto. Se va a quedar a dormir. – Sus ojos se entrecerraron furiosos.

- A Burt no le va a gustar. – dijo con saña. Esperaba seguramente que el escudarse en papá me haría desistir.

- Dudo que lo note, no creo que vengan esta noche, ¿no has visto la tormenta que hay afuera? Se quedaron atrapados en casa de Shanice.

No dijo nada, simplemente salió de allí. Me cambié de ropa y subí para ver que Finn no se pusiera odioso con Sam mientras no estaba. Para mi gran sorpresa y desconcierto Finn se portaba muy amable con él. Una puñalada trapera totalmente, pues desde luego que sabe que Sam no lo ve con buenos ojos después de que le quitara a Quinn.

- ¿Quieres té tú también? – me dijo con la voz más falsa que le había oído.

- Gracias, yo lo sirvo. – Me metí en la cocina y al poco me alcanzó mi hermanastro.

- ¡Juegas sucio Kurt! – Me siseo furioso.

- ¿A qué te refieres? – le dije confundido.

- ¡A que estás celoso, por eso trajiste a Sam!

- ¿Celoso de qué?

- De que esté con Quinn otra vez.

- Tu relación con ella no me importa, deberías saberlo.

- ¿Y por eso traes a Sam a casa? ¿Para demostrarme que no te importa y darme celos? – puse los ojos en blanco.

- ¡Ay por Dios! Dime que no hablas en serio.

- Por supuesto que sí. Y bien sabes que si me dan celos, la verdad no sé si andar con Quinn me hace olvidarte y tu no me lo haces mas fácil. - ¿Cuándo acabará este ridículo drama?

- Sabes qué, si no lo hace, busca a alguien más. – Estaba muy furioso con él. – Además no es con Sam con quien salgo, es con Blaine, llevamos una semana. – Me miró como si en verdad hubiera entrado en estado de Shock. Casi pude ver que sus ojos se empezaban a volver acuosos.

Salí rápidamente de ahí con la bandeja de galletas y el té.

- En serio no es necesario. – dijo Sam apenado.

- No es molestia alguna, insistimos. Por cierto, déjame preparo mi cama en el sillón. - dijo Finn a mis espaldas,sigiendome los talones.

- ¿Qué? – dijimos los dos al unísono. Algo planeaba y no me agradaba.

- Si, la calefacción de nuestra habitación es la mejor de toda la casa y como ambos se empaparon necesitaran de algo de calor. – Le dirigí una mirada asesina a mi hermanastro.

- Es demasiado. – dijo Sam todavía más apenado. Por supuesto que estaba de acuerdo.

- No, está bien. – Dije, si se iba a poner Finn en esa actitud debía combatir fuego con fuego. – Ven, te mostraré.

Bajamos las escaleras, estaba furioso con Finn, pero esa no era razón para tratar mal a un amigo. Así que solo quedaba ser amable con él y tragarme mi coraje.

- Este, como podrás darte cuenta es el baño. - Quisimos entrar al mismo tiempo, nos reímos, pero su semblante de ser risueño se paso a concentrar en mi rostro. Estábamos solo a unos cuantos centímetros de separación. Salí para dejarlo pasar. Algo estaba pasando entre nosotros. Algo que debo evitar a toda costa por mi bien, el de Sam y el de Blaine. Ante todo este enredo mis ojos comenzaron a llorar. ¿Por qué me pasa esto a mí? Era demasiada la presión sobre mí.

- Ten Kurt. – Me dio la camiseta de Finn. – No puedo ponérmela, sudo demasiado... - ¿Kurt, qué te pasa?

- Solo que me he golpeado. – vamos, eso fue lo mejor que se me pudo ocurrir.

- ¿Puedo ver? – le extendí mi mano mientras se arrodillaba frente a mí. – No se ve nada.

- Estoy bien gracias.

Me miró a los ojos. De cerca, estábamos muy de cerca. Mi cerebro se cerró a moverse inesperadamente Él disminuía voluntariamente entre nosotros, era todo muy caótico. Mi mente solo atinó a decirme lo más sarcásticamente posible "Bien hecho, solo te faltan Artie y Mike para que todos los chicos del club Glee se enamoren de ti"

De pronto todo pensamiento desapareció. Sus labios rozaron con suavidad los míos, pero poco a poco la fuerza de su beso fue en aumento, aunque sin dejar de ser gentil. Quise empujarlo pero al posar mi mano sobre su pecho perdió toda su voluntad y fuerza. Sam apretó mi mano a su pecho con un brazo, mientras tomaba con su otra mano mi rostro.

Afortunadamente paró el contacto él, porque yo había perdido el control totalmente. Se alejó totalmente de mí. Casi tan rápido como nos separamos un sentimiento de culpa tan horrible se apoderó de mí. Rompí en llanto al instante.

- Lo siento. – dije sollozando. – Lo siento tanto, esto no debió pasar.

Sam no dijo nada, solo me abrazó con fuerza. Volteé hacia su rostro, el también lloraba, solo que en silencio, auque dudo que la causa haya sido la misma.

- La culpa ha sido mía. – me susurró al oído.

Caímos dormidos de cansancio. Me sentía tan culpable dormido en la misma cama con Sam, pero se sentía tan bien. Su cuerpo era tan cálido y suave. Sus fuertes brazos me hacían sentir la peor persona del mundo. Pero me negaba a separarme de él, y creo que él tampoco quería hacerlo.

Cuando desperté lo primero que vi fue los ojos azules de Sam mirándome fijamente.

- Buenos días. – me saludó tímido.

- Bu-buenos días.

- Creo que tenemos que hablar.

- Supongo.

- Creo que es inútil negar que eso pasó, ¿verdad? – comenzó. Solo asentí paraqué continuara. Era mi imaginación tal vez, pero juraría que toda esta conversación era un raro Déja Vu – No pude dormir en toda la noche pensando en eso. Sé que siento algo por ti. Pero todavía no sé que es.

- Ni yo…

- El punto es que ahora no podemos…

- No, definitivamente no. – no sé cómo diablos solo me ocurre esto a mí. Un pretendiente más y ya tengo el reparto para una telenovela mexicana.

- Yo… - se rascó la cabeza de forma tímida. – No quiero dejar de verte. Prometo que no volverá a pasar algo así.

- No, no hace falta, fue un momento de debilidad de ambos, estás todavía muy afectado por lo de Quinn y, no sé, se dio el momento. – su mirada reflejaba cientos de emociones, comprensión, incertidumbre, miedo. – No... no te preocupes, no diré nada.

- No te pedí que lo hicieras.

- Tu mirada fue muy clara.

- Lo que no entiendo es cómo te muestras tan natural. – Mi mente contestó su pregunta en silencio "práctica, mucha práctica"

- Lo mismo podría decir yo. ¿No deberías revolcarte en el piso de asco y repugnancia de simplemente hablarme? Con mayor razón de lo que…

- Me sorprende que me creas así.

- No, es solo el estereotipo más común y usual, eres de lo que no se ve.

Hubo un silencio muy extraño entre ambos, era incómodo, pero me agradaba, era como si no hubiera barreras entre nosotros, como si estuviéramos en un limbo aparte de este mundo. Un lugar donde no hay espacio para el miedo o el odio. Donde existe una verdadera camaradería.

- Supongo que es hora de irme. – Me distrajo del cosmos de emociones que traía dentro.

- Sí, si… deben de estar preocupados por ti.

Al salir a la calle todavía estaba oscuro, debía ser muy temprano. Eso explicaba porque Finn seguía durmiendo como piedra sobre el sofá.

- De nuevo gracias por todo.

- No tienes por qué agradecerme. – le di un golpecito amistoso en el hombro. – ¿Estás seguro de que no te quieres quedar al desayuno?

- Ya he abusado bastante de tu hospitalidad. – Miró al cielo azul oscuro con tenues borrones grises que indicaban que sería un día nublado. – Me voy. Hasta luego. – Me dio un beso en la mejilla y se marchó.

Al entrar en casa todo era confusión en mi mentey el silencio solo incrementaba esa sensación extraña en mi.

I will forget my dreams

Nothing is what it seems

I will affect you

I will protect you

From all the crazy schemes

Cuando crees que el mundo no puede estar más loco pasa algo que te prueba lo contrario. El gran problema es que tal vez ya estoy acostumbrado a ser el extraño, pero los demás son un punto aparte

You traded in your wings

For everything freedom brings

You never left me

You never let me

See what this feelings means

Blaine, pobre Blaine, me siento tan mal por él. ¿De verdad me gusta? ¡Qué estoy diciendo! Por supuesto que sí. No puede ser de otra manera.

Everything that you feel

Is everything that I feel?

So when we dream

We shout

¿Por qué los sentimientos siempre tienen que ser tan confusos? Las cosas no pueden estar más revueltas ahora. Quisiera saber si todo esto es un sueño.

You say it's so complex

Passion can pass for less

We never bothered

Telling each other

What we were bound to guess

Nunca había tenido a un amigo en quien confiar. Tal vez sea eso. No debe ser de otra manera, Sam es tu amigo.

Will anybody care?

We could go anywhere

Going through danger

Talking to strangers

Will there be someone there?

No puedo exponerme a algo así de peligroso, y mucho menos a alguien más, a alguien que aprecio. Sería totalmente egoísta y lastimaría a otros tantos.

Everything that you feel

Is everything that i feel?

So when we dream

We shout

Díganme que hacer en esta situación. Siempre habituado a callar, a dejar lo que siento en el más profundo abismo de mi ser, creyéndome resignado a pensar que jamás me tocaría ser elegido, dispuesto día con día a cerrar esa puerta, pero siempre cobarde de hacerlo, una vez más guardaba la llave. Pero ahora, no sé cómo afrontar a tanta gente que me pide a gritos ese paquete tan olvidado.


Hola a todos!

Sé que he estado desaparecido bastante tiempo, y me temo que siga así por un tiempo, pero si antes la escuela me traía mal, ahora está mucho peor, con las graduaciones y los examenes para ingresar a las universidades, mas los trabajos y exposiciones no dan tiempo para relajarse. X(

Bien este capítulo tiene un motivo especial de ser, y es posible que no existiera sin la ayuda e influencia de mi mejor amigo.

¡HEY BEE, THIS IS FOR YOU! ¡Happy B-Day!

De nueva cuenta gracias por sus reviews, no duden en comentar y decirme si les agrada o no.

Espero tener oportunidad de subir algo próximamente.