La noche cayó, Dean estaba solo en la habitación, le había pedido a Sam que lo dejara. No quería ver a nadie, pero sobretodo no se sentía con fuerzas de hablar con su hermano sobre todo lo ocurrido. Ni siquiera sabía como hablar consigo mismo, sentía un vacío tan grande por dentro, una desesperación como nunca había sentido y un desasosiego que no tenía precedentes. Había visto morir a su padre, había arriesgado mucho por Sam, pero ahora se preguntaba que había hecho el mundo por él.
La gente decía que había un Dios todopoderoso que ayuda a la buena gente. Durante toda su vida, Dean había tratado de ser un buen hijo, un buen hermano, había ayudado a tanta gente, había evitado que tantos inocentes perdieran la vida. Pero a la hora de la verdad, él era el que ahora estaba en esa cama de hospital, recuperándose de la experiencia más terrible de toda su vida, con la seguridad, en lo más profundo de su ser, que no volvería a ser el mismo.
Apenas dormía, pues cerrar los ojos significaba ver demasiadas cosas que tan solo quería olvidar por todos los medios. Todavía podía escuchar la voz de aquel hombre, incluso la de su padre. Había visto a su padre, trabajaba para aquellos tipos y no había sido capaz de decírselo a Sam; bien por vergüenza o bien por no hacer daño a su hermano, pero lo cierto era que no había capaz de decírselo.
"Lo siento mucho hijo."
Sobresaltado, Dean estuvo a punto de gritar. No lo hizo, se quedó petrificado, mirando la figura de su padre.
"¿Qué haces aquí?"
"Te dije que te ayudaría." John dio un paso en el interior de la habitación, pero al observar que su hijo se ponía tenso, se detuvo. "Jamás te haría daño."
"Ha sido una manera muy extraña de demostrarlo. Viste lo que me hizo esa gente, tu estabas con ellos y no hiciste nada para evitarlo." Dean apretó los puños para evitar llorar, por muy débil que se encontraba, no quería demostrarlo delante de su padre. "Estabas allí, me dijiste que me ayudarías y no lo hiciste." Sin poder evitarlo, su cuerpo comenzó a temblar como si estuviera muerto de frío. "¿Qué es lo que quieres ahora papá?"
"Esperaba que me dejaras explicarme." John cerró la puerta de la habitación tras él, lo cual no dejó muy tranquilo a Dean. "No debería estar aquí, ellos no lo saben. Pero, aunque no te lo creas, he venido para ayudarte."
"¿Qué clase de ayuda papá? ¿Esa en la que me dejas a merced de un maldito…? ¿Por qué no viniste antes a decirme que Castiel no era lo que parecía? Ese maldito ángel me engañó, para luego; solo quería destrozarme."
"No es cierto, Castiel no tiene nada que ver con esto, precisamente eso es lo que te quieren hacer creer con sus mentiras." Una lágrima transparente, comenzó a rodar por la mejilla de su hijo, al mismo tiempo que su labio comenzó a temblar. "Lo se, lo se, se que te he fallado y no tienes porque perdonármelo nunca, pero tienes que creerme cuando te digo que Castiel no tiene nada que ver."
La puerta de la habitación se abrió de golpe y chocó contra la pared. Padre e hijo se quedaron cayados, mirándose en silencio, al mismo tiempo que una sombra negra entró en el cuarto. Dean la reconoció en seguida, pues hacía dos días que la llevaba viendo por el hospital.
"¿Qué es eso papá?"
"Están aquí. Temo que me hayan encontrado. Pero no permitiré que te hagan daño a ti, no volverán a tocarte." John se acercó a la cama de su hijo. No estaba seguro de poder luchar contra aquella sombra, pero haría todo lo necesario para mantener a salvo a su hijo. Ya le había fallado una vez, no iba a permitir que eso volviera a ocurrir. "En cuanto puedas, quiero que salgas de esta habitación y no te detengas."
Dean sonrió con rabia.
"No puedo salir corriendo, apenas puedo dar cinco pasos sin caer al suelo. Por si no te lo ha contado nadie," Comenzó a decir con cierta sorna. "Después de hacerme todo lo que quisieron, me lanzaron desde un coche en marcha. Tengo suerte de no tener ningún hueso roto."
John apartó la mirada de la sombra durante un momento y se fijó en su hijo. Dean comprendió en ese momento, que no le habían contado nada a su padre, sobre como le habían liberado. Pero eso ya no tenía importancia.
Sin embargo, era cierto, todavía le quedaban unos cuantos días para estar completamente recuperado y correr no era algo con lo que podían ni soñar entonces. El plan de su padre no podía funcionar.
"Entonces tenemos que hacer que esa cosa salga de aquí."
"¿De verdad crees que puedes hacer eso John?" Dijo la sombra que lentamente fue tomando una forma humana. "Creía que eras uno de los nuestros, incluso llegué a creer que nos habías vendido a tu hijo." Una sonrisa de dibujó en lo que parecían ser las facciones humanas del humo. "Has intentado jugárnosla para que te devolviéramos la vida y ahora veo que nos traicionas completamente."
"¿Qué es eso? ¿De que va todo esto papá?"
Poco a poco, Dean se dio cuenta que respirar se le hacía más difícil. Esa misma mañana, el médico le había dicho que estaba muy cerca de tener un ataque de ansiedad, que cualquier impresión podía ser peligrosa. Sin duda, aquello sobrepasaba la idea de impresión. Por eso, se quedó paralizado, con la mirada clavada en aquella cosa.
"Dean…"
"Vamos, John, dile a tu hijo todo lo has hecho y porque." La sonrisa en rostro de aquella cosa era cada vez más terrible. "Tu padre ha hecho cosas terribles para estar vivo y no ha dudado en entregarte a nosotros."
"¿Papá que es lo que está diciendo esa cosa?"
Dean comenzó a ver pequeños puntos negros delante de sus ojos, pero todavía conseguía mantener la concentración en su padre y la sombra que no se había apartado de los pies de la cama.
"Dean, no le escuches."
"Eso Dean, no escuches la verdad." Río con maldad la voz de la sombra. "Todos te han fallado, Dean; tu padre siempre te ha fallado, desde que eras un niño, te abandonaba y te obligaba a cuidar de tu hermanito. No eras más que un crío, Dean y Sam… tu hermano también te abandonó para irse a la universidad. Si Jessica no hubiera muerto, tu hermano se habría casado, habría formado una familia y no lo habrías vuelto a ver. Por último Castiel, creías que era el gran amor de tu vida, tu mejor amigo y mira lo qu te ha hecho. No puedes confiar en nadie."
"¡Ya basta!" Gritó John, pero ya era demasiado tarde.
Al mirar de nuevo a su hijo, se dio cuenta que su mirada había cambiado, el brillo de sus ojos verdes había desaparecido por completo y su vista estaba clavada en la sombra.
"Dean, hijo, mírame."
"Creías que no nos cobraríamos lo que es nuestro. Sabías cual era nuestro plan." La sombra se acercó lentamente a la cama, en el mismo momento en que John desenfundó su arma. La sombra se echó a reír. "John, Johnny boy, ¿de verdad crees que podrías matarme pegándome un tiro?" John dudó pero no dijo nada, no se movió, tal vez no hubiera hecho las cosas bien, pero sus hijos seguían siendo mayor prioridad. "Aceptaste el trato, firmaste el acuerdo y ahora nos quieres engañar. No puedes engañar a un demonio y menos a toda nuestra facción."
"En realidad, nunca mentí. Nunca dije que no fuera a hacer todo lo posible por proteger a mis hijos."
"Entonces eres más estúpido de lo que yo creía. Aceptaste que Dean sería nuestro, mío en realidad ¿y creías que ibas a salir impune con algo así?"
John tenía a la sombra tan cerca, que podía ver a través de ella. Incluso comenzó a notar un terrible olor a azufre que sin ninguna duda provenía del infierno.
"¿Me entregaste a ellos?" Dijo por fin Dean, cuando fue capaz de hablar. Todo su cuerpo se había agarrotado y tenía los dedos clavados en la ropa de la cama. "¿Jugaste conmigo para volver a ser humano?"
"Dean no es lo que piensas."
"Vete a de aquí."
"No voy a dejarte con un demonio."
"He dicho que te vayas, al menos el demonio tan sólo me matará. Tampoco sería algo tan malo." JOhn no se podía creer lo que estaba diciendo su hijo, pero cuanto más lo miraba, más se daba cuenta que algo estaba mal en su hijo, parecía que algo faltaba, algo no estaba. Intentó acariciarle el cabello, pero su hijo se apartó. "Aléjate de mi, no eres mejor que un demonio. Al menos ellos tan sólo quieren matarte. Tu en cambio, me has arrastrado a una vida de muerte y destrucción, una vida, en la que todo mi papel, fue cuidar de mi hermano. Y ahora, cuando estás muerto, negocias con mi vida, para volver a vivir tu."
"Pobre John." La sombra se sentó a los pies de la cama y deslizó una mano inexistente sobre la pierna de Dean. "Seguro que si Sam se entera de esto, dejaría de hablarte para siempre. Te odiaría por el esto de su vida."
"¿Qué le has hecho a mi hijo?"
Dean volví a alejar su rostro y evitar que su padre le tratara.
"Sólo le he hecho ver la vida que tiene por delante. Mientras que yo…" El disparó resonó en la habitación, el demonio miró a John y sonrió. "Sigo sin tener un cuerpo definido John. Dean, mírame."
De repente aquella sombra había cambiado cuando Dean la miró. No podía ser real, pero al mismo tiempo su mente y su corazón le decían que era ella, que su madre estaba allí.
"Mi niño. Todo el mundo te ha tratado mal y no he estado allí para protegerte. He sido una madre horrible."
"¿Mamá?"
"Dean, no le escuches, sea lo que sea lo que ves, no es real."
"Mamá."
Dean comenzó a llorar. Hacía tanto que no veía a su madre. Realmente era ella, Mary Winchester, alargando la mano hacia él, sonriéndole con le mismo cariño como lo había hecho veinticinco años antes. El cazador también alargó el brazo, pero su padre lo retuvo con fuerza.
"No voy a dejar que te lo lleves."
"Lo siento John, pero un trato es un trato." La sombra se volvió de nuevo hacia Dean. "Mi niño, como has crecido. No debí dejarte nunca con tu padre y seguro que Sam fue una carga para ti. ¿Tienes novia?"
"Estaba convencido que amaba a alguien, pero me ha traicionado, me usado y luego me ha pateado como a un perro." Estaba tan cerca de su madre, un poco más y podría tocarla por fin.
"No estás pensando con claridad, Dean. tu madre murió, lo que estás bien es el producto de la mente de un maldito demonio. No es real."
Por fin, Dean miró a su padre, pero John vio tanto odio en aquellos ojos que por un momento creyó que le iba a golpear. Sin embargo, no lo hizo, Dean se quedó ahí parado, simplemente mirándole.
"Tu tampoco eres real. No lo eras al menos, hasta que me vendiste para volver a estar vivo. Se que no es mi madre, pero no lo puedo evitar, la necesito. Así que, por favor, papá, deja que haga esto, es todo lo que tengo."
"¡No!"
"Mira que eres testarudo John. Muy bien, si no quieres hacer las cosas por las buenas, las harás por las malas."
John sintió que era empujado a la otra esquina de la habitación. Su espalda chocó contra la silla y quedó medio tendido en el suelo, dolorido e incapaz de moverse por un momento. Tan sólo pudo mirar la terrible escena que estaba ocurriendo delante de él.
Dean acercó de nuevo la mano hasta su madre, que le esperaba a los pies de la cama. Tenía tantas ganas de volver a estar con ella. Parecía que no habían pasado los años, desde que la había perdido
"Ven, mi niño, ven conmigo y estaremos toda la eternidad juntos."
Finalmente, sus dedos te tocaron y como si de un remolino se tratara, toda la habitación comenzó a dar vueltas en la cabeza de Dean, sus recuerdos, sus vivencias, todo dejó de tener sentido en un segundo. Tan sólo veía a su madre, que poco a poco también empezó a difuminarse y su figura se perdió en el centro del abismo negro que Dean tenía delante de él.
"¿Qué está ocurriendo?"
"Deberías haber hecho caso a tu padre. Lo siento Dean… en realidad no lo siento, porque me has entregado tu cuerpo, tal y como tu padre nos dijo que harías; con tus habilidades y conocimientos de cazador y mis poderes demoníacos, acabaremos con todos los cazadores y sabes que. Me apetece empezar por tu hermano."
"No. ¡NO!" Ni siquiera estaba gritando en voz alta, tan sólo escuchaba su propia voz en el interior de su cabeza. movió las manos, aunque no era él quien lo estaba haciendo. El demonio le dominaba por completo. "Detente. Deja a Sam fuera de esto." Todos los malos pensamientos que había tenido hacia su hermano un momento antes, desaparecieron por completo, la sola idea de hacerle daño, le destrozaba el corazón.
"Muy bien, tu ganas, Sam será el segundo, porque antes que nada, quiero acabar con un problema mayor. Seguro que no importa tanto."
"¿De que estás hablando?"
"Quiero matar a Castiel y creo que en eso los dos estamos de acuerdo."
