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¿A dónde vamos, Inu?- preguntó el pequeño Alud.
El San Bernardo había sacado al pequeño mecha de la construcción donde lo encontrara y ahora caminaba por una avenida vacía. Aunque el sparkling aun sentía molestia en su bracito lastimado ya no tenía miedo porque ahora estaba acompañado por un amigo.
Guau, guau- el perro no dejaba de ladrar cuando el sparkling se quedaba atrás.
Gomen- se disculpó Alud como si entendiera lo que le quería decir el perro- pero nunca había visto uno de esos.
La creación de Nightbird señaló una máquina expendedora de sodas frías con el logo gigante de Coca-Cola.
Creo que es como yo- explicó Alud mientras se emparejaba con el perro- pero no puede hablar, mhhh, entonces es como mi Okaasan.
…
El doctor Fujiyama había tomado el primer automóvil que encontró en el garaje de la mansión saliendo en loca carrera a buscar al pequeño Alud por las calles cercanas.
Por su parte Nightbird se movía tan sigilosa como una sombra de edificio en edificio, de construcción en construcción intentando localizar la firma de la chispa de su creación.
Estaban a punto de tomar hacia el lado contrario que había seguido el pequeño cuando de golpe el doctor Fujiyama frenó el vehículo. ¿qué le había dicho esa misma mañana a Alud? ¡Claro, que no se fuera a jugar a la zona en construcción!
Con una vuelta de 180° el científico japonés tomó camino hacia donde se veía toda la maquinaria.
Nightbird había detectado el rápido cambio en la dirección de su creador humano ¿a dónde iba? ¡Demonios, por qué no lo había visto antes! Alud siempre regresaba sucio por estar jugando entre la grava y arena de la construcción, seguramente ahí era donde estaba su pequeño, por eso no lo detectaba, su niño se había alejado demasiado. Después de encontrarlo y ver que estaba bien iba a darle una tunda como nunca antes se la había dado…
…
-¡WOW!
Alud había llegado a la ciudad, no la zona donde solo había casas gigantes con patios gigantes. No, ¡estaba en la ciudad! ¡Rodeado de gente! ¡Rodeado de carros! ¡Rodeado de transformers!
Japón era uno de los lugares favoritos por los colonos cybertronianos al ser una de las ciudades que iban a la punta del desarrollo tecnológico.
El San Bernardo lo había llevado hasta la ciudad donde todo era mucho más ruidoso y mucho más luminoso.
La mañana ya estaba iluminando a todos, Alud no dejaba de grabar en sus discos de memoria todo lo que veía ¡Niños jugando! ¡Humanos adultos corriendo a su trabajo! ¡Automóviles de aquí para allá! ¡Transformers grandes y pequeños de todos los colores y todas las formas!
Como buen niño el pequeño sparkling esperó a que el semáforo indicará el "siga" para los peatones, y solamente verlo cruzo por la esquina lo que hizo sonreír a los humanos que cruzaban a su vez.
¿Sería este pequeño alguna campaña publicitaria de Sony? ¿Anunciaría alguna película? ¿Sería un cybertroniano? Estaban tan acostumbrados a ver transformers que no se sorprenderían de que así fuera.
Alud paso por tiendas iluminadas por anuncios de neon pese a ser de día, tiendas comerciales con botargas de personajes fantásticos que reconocía por la televisión, todo era nuevo y maravilloso para el pequeño, el miedo de la constructora se había quedado atrás como las sombras de la noche.
…
Y una vez más le habían perdido la pista, el pequeño no estaba en la constructora y Nightbird se estaba impacientando al no poder encontrarlo, el doctor Fujiyama preguntó por Alud pero los hombres que lo habían hecho caer en la trampa de arena mintieron diciendo que nunca habían visto una criatura de esas "Diablos, si no lo hubieran asustado pudimos haberlo conservado hasta que vinieran por él, pudimos ganar dinero" pensaron pero ya era demasiado tarde, el doctor Fujiyama ya se había alejado.
Nightbird no confiaba en nada ni en nadie, sabía que esos miserables mentían, no sabía cómo pero algo en su chispa le decía que Alud había estado ahí, y no se había equivocado, al acercarse a un agujero profundo encontró marcas inequívocas de las huellas de su niño y ¿un perro? Bueno, menos mal que no era un humano.
Después de una noche desesperante por fin tenían un ligero rastro, una ligera esperanza de encontrarlo, ahora tenía que buscar a Fujiyama para tratar de hacerle entender cuál era el nuevo camino a seguir.
…
Alud gritó emocionado. ¡Niños! ¡Muchos niños! No solo niños humanos sino también niños como él.
Una convención de comics, el pequeño había confundido a humanos disfrazados con trajes de personajes de ficción con sparklings, el género de mechas en el anime japonés había creado tantos personajes parecidos a él que ¿cómo iba a saber Alud que no eran reales?
Sin esperar invitación se metió junto con todos sus nuevos amigos en un complejo muy grande de techos muy amplios donde había infinidad de cosas en miniatura que llamaban su atención.
¿El perro? Bueno, él solamente bostezó perezosamente mientras se echaba de panza bajo la sombra de un árbol cerca del centro de convenciones.
Alud iba a pasar un día muy entretenido ahí adentro, así que era mejor esperarlo y tomar una ligera siesta.
Continuara…
