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¡Era el mejor día de toda su vida! Bueno, de toda su creación; pero, Alud se refería a él y todo lo que le pasaba como si fuera uno más de los humanos del planeta Tierra.

¡Juguetes! ¡Dulces! ¡Niños! ¡Películas! ¡Música! ¡Todo era alegría! ¡Todo era diversión! No importara a donde corriera Alud había muchos mechas como él (personas disfrazadas, niños, jóvenes y adultos) que se tomaban fotografías, le grababan, le pedían firmara sus libretas, su ropa, ¡Una mujer le pidió que le pintara su pierna! Como Alud no sabía escribir y no podía sujetar las plumas o lápices que le ofrecían el pequeño se pintó un dedo con tinta roja y a todos les ponía un punto gigante.

-¡El concurso de cosplay se realizará en media hora en el salón Akira!

Alud levantó su cabecita al techo, alguien invisible había hablado ¿concurso? ¡Como en la tele!

Eh, amigo- le habló un enorme pikachú amarillo- deberías participar, ¡Tu traje está de lujo!

¡Hai!- se emocionó Alud.

Pero no se fue al salón Akira sino que siguió su recorrido hacia donde muchos niños estaban abrazando a los 150 pokemon clásico.

Mientras tanto afuera en la calle, por fin Nightbird y el doctor Fujiyama habían llegado al centro de convenciones seguros de que todo el bullicio y la algarabía llamarían la atención del pequeño mecha.

Nightbird se escabulló como la extraordinaria ninja silenciosa que era mientras que el doctor Fujiyama tuvo que pagar su entrada de adulto sin descuento por no ir disfrazado. Solamente entrar ¡No sabían para donde seguir! ¡Había tanto inconsciente disfrazado de transformer que era prácticamente imposible ver quien era a quien a simple vista!

Al científico japonés no le toco de otra más que de ir preguntando y tocando los trajes para darse cuenta si era cartón o era metal, aunque algunos estrafalarios sí habían gastado dinero de más en hacerse corazas metálicas, claro que tampoco perdió oportunidad de ir a tomarse fotografías con chicas muy atractivas y de voluminosas curvas disfrazadas de heroínas de anime y manga popular.

Que Fujiyama se entretuviera con las hembras humanas, Nightbird encaramada en un andamio recolectaba información tratando de encontrar el camino que siguió su creación y detectar su firma, Alud aun era muy pequeño, debía realimentar su suministro de energía al igual que los niños humanos, la ninja estaba segura de que para ese momento Alud ya estaba consumiendo la energía de reserva lo que le ponía en una carrera contra el tiempo, no deseaba encontrar a su creación desactivado solamente por un descuido suyo.

-Me gusta tu traje

Una niña pequeña saludaba a Alud, la pequeñita estaba vestida como una hadita con todo y báculo incluido.

Me gusta tu traje- le sonrió Alud- ¿quién eres?

Tinkerbell- sonrió la niña.

No era un personaje nipón pero a la niña le sentaba bien.

¿Y tú, quién eres?- preguntó la hadita.

Alud- contestó el pequeño mecha.

Adiós- se despidieron al mismo tiempo la humanita y el sparkling.

Si el estomago de los niños gruñe con el hambre, el tanque de Alud gruñía por la falta de energía.

Ya me voy…- se dijo a sí mismo sin importarle el concurso de cosplay.

Una vez más había perdido a su creación. ¡Cómo podía perder a su creación! Lo primero que haría al encontrarlo sería darle una lección… No, no podía distraerse pensando en eso, Nightbird tenía que mantenerse concentrada.

Lo último que vio antes de salir de esa extraña y demente convención de comics y demás impertinencias humanas fue al doctor Fujiyama con Morrigan o bueno de una hembra humana caracterizada de vampireza entre sus brazos.

Machos humanos…- pensó Nightbird mientras salía de ese lugar.

Alud se había pasado el día más genial de su vida en esa convención, había hecho muchos amigos y se había divertido mucho; pero, ahora el hambre le decía que tenía que irse, que debía regresar a casa… pero, pero, ¡había tantas cosas hermosas para seguir viendo!

El perro lo encontró de nuevo cuando salió de la convención, lo acompañó caminando por las calles, vieron el canal, llegaron a la estación de trenes donde el pequeño mecha se entretuvo mirando a los veloces trenes bala, el perro prefirió dormirse un rato más. Cuando Alud decidió también irse el perro tomó camino hacia el lado contrario, tal vez hacia allá era su casa, tal vez ya había tenido muchas emociones con un desconocido.

Alud una vez más estaba perdido, pensó en llamar a un policía humano que le ayudara a regresar a casa pero cuando estaba a punto de cruzar a una caseta de policías escuchó el golpear de un gong. El sonido fue como una invitación a seguirlo, caminó hasta subir a una ligera loma alejándose del bullicio de la ciudad.

¡Era un templo! Era el mejor lugar del mundo, bueno el segundo mejor lugar del mundo después de las convenciones de comics… No, este lugar era mucho mejor, mejor que estar entre tantos niños y diversión.

Alud estaba impresionado, en el interior del templo había muchos hombres practicando artes marciales a diferentes niveles de complejidad mientras otros meditaban y alzaban oraciones al cielo. La creación de Nightbird se sentó en silencio grabando cada movimiento que los humanos ejecutaban en sus bancos de memoria.

La tarde continuo avanzando y el hambre fue olvidada por largo tiempo hasta que un constante "bip" hizo que se distrajera, en su interior las alarmas de inminente éxtasis se habían encendido sin que él las reconociera…

Después de la fiesta con las chicas disfrazadas el Doctor Fujiyama había regresado a la búsqueda de Alud no sin antes haber recibido un empujón –alevoso empujón- por parte de su creación robótica.

¿Dónde estaría Alud? Ahora que la noche estaba próxima a llegar ambos padres (Fujiyama sentía como su niño a Alud) se estaban preocupando por dónde podría estar su pequeño. ¿Y si estaba lastimado? ¿Y si no podían repararlo? Nightbird de haber podido hubiera gritado de la impotencia y el miedo, el tiempo seguía corriendo y los tanques de su creación estarían a poco de quedar vacío.

Habían llegado hasta la estación de trenes… ¿Y si había tomado un tren? Nightbird se dejó caer en el techo del andén de la estación.

Perdí a mi Alud- se decía a sí misma- Perdí a mi Alud…

-Nightbird… Mi ninja silenciosa…

Nightbird levantó de golpe la vista ¿Avalanche? ¡Había escuchado su voz! No, no podía ser, ella lo sabía, era imposible…

-Nightbird… Mi ninja silenciosa…

¡No lo había imaginado! ¡Ahí estaba la voz de Avalanche! Y de un rápido vistazo, en el espectro que dejaban dos trenes bala al pasar lo vio, ahí estaba el espadachín carmesí como ella lo recordaba, ahí estaba él mirándola con ternura.

¡Avalanche!- quiso gritarle- ¡Avalanche, perdí a mi Alud!

Pero no podía, nunca podría hablarle, ¿qué hacía Avalanche? La imagen del ferrari testarosa le sonreía mientras indicaba con un leve movimiento de mano hacia la izquierda. ¿Qué intentaba decirle? Nightbird giro su cabeza hacia la dirección que le indicaban pero cuando regreso a donde había visto a Avalanche ya no había nadie. En ese momento lo supo, Avalanche la estaba guiando.

De un salto bajó del techo, tomó a Fujiyama preso entre sus manos y saltando entre los techos de las casas cercanas se encaminó hacia lo que parecía un templo budista en lo alto de la loma.

Alud comenzó a bostezar, bueno, comenzó a imitar los bostezos de los humanos.

-¿Estás cansado?

Era la misma voz que le hablara en la construcción, la que confundiera con el perro.

Un poquito- contestó a la nada.

Los monjes se habían retirado hacia horas, la hora de la cena había llegado, después a descansar y volver a comenzar al día siguiente.

-Eres muy valiente… y muy pequeño…

Fui tonto- Alud se acomodó entre las piernas de una estatua gigante de un hombre grande de apariencia bondadoso- me aleje de casa… quiero regresar con mi Okaasan, nunca encontraré a mi Otosan…

-Descansa, Alud… Tu Otosan te cuida…

Alud obedeció sin darse cuenta, sus sistemas habían entrado en hibernación…

¡Detente, Nightbird!-gritaba Fujiyama- ¡Vas a matarnos!

De golpe la ninja se detuvo. ¡Por fin había detectado la firma de Alud! Débil pero era su chispa ¿Débil? ¡Alud! La robot ninja dejo caer a su creador humano, afortunadamente para él cayó en unos arbustos con espinas, bueno, al menos no se había roto algún hueso.

Nightbird corrió hacia donde provenía la firma de Alud. ¡Era imposible! Su pequeño estaba dormido entre las piernas de…

Avalanche…-le dijo su chispa, Nightbird no entendía como podía ser pero ahí estaba- Avalanche…

El ferrari le sonreía sin moverse mientras entre sus piernas cruzadas estaba la pequeña estructura de su niño, tan pequeño y tan hermoso como un bebé humano que descansa con su padre.

¿Qué hacía ahí Avalanche? ¿Era realmente él? Nightbird tenía tantas preguntas, quería decir tanto y a lo único que atino fue a quedarse de pie como congelada…

-Arigato… Mi ninja silenciosa…

¡Gracias por el golpe!- llegó de pronto el doctor Fujiyama quitándose espinas del cabello- ¡Alud!

El científico se alegro sobremanera de encontrar al pequeño mecha en buen estado, solo había entrado en un modo preventivo –como de un niño que duerme- pero con una buena reconección a la alimentación primaria llenaría de nuevo sus tanques y estaría como nuevo. Pero, ¿por qué Nightbird no se movía? ¿Qué había de raro que Alud se hubiera quedado dormido bajo la estatua de un protector Buda?

¿Había sido un sueño? Se preguntó Nightbird cuando reaccionó y en lugar de estar Avalanche estaba la estatua de los humanos, sí, había sido un sueño.

Vamos a casa- sugirió Fujiyama.

Nightbird tomó entre sus brazos a su creación, Alud realmente parecía un niño pequeño profundamente dormido con una hermosa sonrisa en su infantil carita. Sí, era su niño y su niño estaba bien, no había necesidad de castigarlo… al menos por ahora, ya después cuando fuera más grande encontraría algún motivo para castigarlo.

-Arigato… Avalanche… Gracias por cuidarlo

Nightbird siguió en silencio al doctor Fujiyama mientras estaba segura Alud –como dicen los humanos- seguiría soñando con todo lo que había vivido ese día. La ninja silenciosa sonrió para sí detrás de su careta, ya imaginaba que en cuanto Alud regresará al estado en línea le contaría todo lo que había hecho y deshecho. "Su primera aventura, mi niño tuvo su primera aventura" se decía Nightbird orgullosa como buena creadora.

Fin