Capítulo 2: Clases de dicción

—Ah, sí y te decía Hermione y yo hemos decidido terminar para que pueda huir con Zacharias Smith—Dijo Ron lo bastante alto para que Harry lo escuchara.

— ¿Ah sí? —Dijo el pelinegro completamente perdido viendo la línea que había descrito la chica al alejarse. —Que bien por ustedes chicos… —Entonces una vocecita en su cerebro conecto los cables en su cabeza y reaccionó. —Espera, ¿Qué has dicho?

—Hermano, —Dijo el pelirrojo soltando un suspiro como si sintiera mucha lastima por lo que diría. —Sabes que lamento que mi hermana te botara, de verdad que sí, y apoyo que quieras olvidarla, ¡pero disimula!

— ¿De qué rayos hablas? —Dijo él tratando de comprender porque su amigo le recordaba el hecho de que su hermana menos lo hubiera dejado sin ninguna explicación y ni siquiera se hubiera despedido.

—No te exaltes—Le dijo Ronald Weasley conteniendo la risa. —Es solo que pareces un inferi, te apareces a media selección con una chica nueva no me saludas cuando te sientas y desde que se levantó de la mesa la vez como cachorrito.

—No, yo solo…—No encontraba como explicare, en realidad la estaba observando, pero por ser amable, al final la chica resultó ser muy agradable. — ¿Dónde está Hermione por cierto? —Dijo para cambiar el tema.

—Allá — Dijo Ron señalando a su novia parada junto a la Directora.

Harry iba a decir algo pero en ese momento la voz de McGonagall se hizo presente y todos callaron.

— Ahora, es para mí un placer presentarles a nuestra huésped este año. La señorita Cecilia Florencia—Dijo y a la mayoría les sonó raro el nombre y les pareció más raro aún ver a la joven que acababa de entrar con el famoso Potter. — Ella nos acompañara este año, que también es el último para ella, espero que la reciban como una alumna más y ahora, veamos en que casa se quedará.

Le señaló el banquito donde debía sentarse y el viejo sombrero remendado que le había descrito Harry, se sentó y se sintió más rara de lo habitual con el viejo sombrero en la cabeza, en especial porque le venía enorme a pesar de ser mayor que los chicos de primero.

—Interesante, —Dijo una voz que sonaba tan vieja con el sombrero, pero parecía estar dentro de su cabeza, —Muy diferente, inteligente, pero un buen corazón, caprichosa y temperamental… pero valiente, ¿Dónde te pondré? En cualquiera lograrías tu misión, pero… Sí, es más que obvio ¡GRYFFINDOR!

Se quitó el sombrero y entre muchos aplausos y gritos regresó a sentarse a la mesa de donde se había levantado y muchas manos la recibieron y una gran amiga le dio un abrazo. Hermione la había estado esperando junto a la directora y vio todo lo que pasaba con Harry cuando ella subía a la selección, pero ya hablaría con él después, estaba feliz de que su amiga hubiera quedado en su casa así que solo la abrazó y cuando el banquete comenzó fue buen momento de hablar.

—Bueno, creo que ahora ya es momento de hacer presentaciones. —Dijo ella y dirigió una mirada rápida a su amigo que parecía no entender nada. —Chicos esta es, Cecilia—Dijo y a Harry le sorprendió que su amiga pronunciara bien el nombre que él seguía sin entender del todo. —Cecilia esta son…

—Déjame adivinar— Dijo ella y los señaló—Harry — y el aludido le correspondió la sonrisa— y Ronald—Dijo con un dejo de exasperación, como si lo conociera de algún lado, pero antes de que comenzaran a comer Harry habló.

—Un momento, ¿Hermione ya la conocías?

—Ah, —Dijo ella como si fuera lo más obvio del mundo—Si, desde que se abrió el programa de intercambio, la directora me envió una carta para darme sus datos porque se suponía que yo iría a su escuela, así que comenzamos a escribirnos, y la conocí hace una semana porque mis padres querían ver en donde me iba a quedar, pero…—Dudó un segundo y Harry supuso por qué— Bueno al final Ginny tomo mi lugar y ella regresó conmigo porque sus papás creyeron que sería bueno para que se adaptara.

—Y se quedó un par de noches en tu casa. —Dijo Ron como recordando algo desagradable.

— ¡Por última vez Ronald! —Dijo la otra chica con fastidio. — No fue mi culpa.

—Relájate, —Le dijo el divertido ante la mirada asesina de su novia—Lo sé pero es divertido sacarlas de sus casillas a ambas…

—Ehh… me perdí—Dijo Harry pues dejo de entender las cosas.

—Es solo que Ceci estaba enseñándome la receta de una poción alaciadora, y Ron llegó a mi casa ese día, y por las prisas para recoger vertimos un poco en su camiseta de los Chudley Cannos y bueno tiene ahora un mono color rosa. —Dijo la chica divertida y la expresión de su novio se ensombreció.

Entre algunas bromas más a su amigo y cosas sin importancia disfrutaron de ese su último banquete de bienvenida, se sentía terrible al mirar frente a él el lugar que estaría ocupando Ginny llenado por una chica que no conocía, ese era su último año y ya no habría otro más.

Trató de recordar por qué habían terminado, y como siempre que esforzaba su cerebro este se negaba a responder, había ido todo tan bien, derrotó a Valdemort, todo era paz, cansancio y tranquilidad. Ron y Hermione habían comenzado a salir, y él y Ginny estaban bien, hasta el momento del funeral de Fred. La pelirroja y su hermano siempre habían sido unidos, y aunque el más abatido de todos era George había algo en ella que se había perdido.

Recordaba con claridad sus palabras. "No es definitivo… solo necesito tiempo" y él estaba más que dispuesto a darle ese tiempo, pero ella no está segura de cuanto tardaría. "No sé si estar juntos sea lo que quiero, cuando terminamos te esperé y me aferré a esa esperanza, porque era emocionante, romántico, pero ahora una vida pacífica y tranquila… No siento la misma chispa de antes, lo siento Harry" Y después lo había dejado ahí clavado en su sitio frente a La Madriguera.

Y después sin una nota al menos se fue a algún país aún no sabía dónde a "pensar" y tratar de encontrar una chispa que la regresara a él. Estaba molesto, había bajado hecho un basilisco del carruaje cuando Ron se lo dijo y decidió ir a la cocina a cenar sin que lo vieran, pero Winky lo echó de ahí diciendo que tenía que comer como todos los demás (A Harry no ayudaba mucho que dejara la cerveza de mantequilla). Así que solo pudo quitarles un vaso de jugo de calabaza y esperaba poder entrar sin ser visto pues su capa invisible estaba en el fondo de su baúl.

Y tropezó con ella, con esa chica rara de aspecto distinto y que en esos momentos lo miraba con curiosidad como si intentara ver que era lo que pensaba, había algo en ella, tal vez solo era el coraje que tenía al pensar qué estaba en el lugar de Ginny, o que no le gustaba que la forma como la llamaba Hermione sonara tan similar a como llamaba Ballatrix a su hermana, pero todo mal pensamiento o recelo guardado se esfumaba al escucharla, era divertida y ocurrente, y parecía una persona confiable.

Encontraba tan absurdo el comentario de ron, si sabía que él nunca estuvo de acuerdo con que salieran, pero cuando Ginny se fue creyó que se compadecía al menos de él. ¿Cómo podía insinuar que le gustara otra chica, o siquiera que él pensaría en alguien más? Adoraba a Ginny, la amaba. Y realmente quería que estuviera ahí y que las chicas de las otras casas —inclusive una Slytherin—dejaran de mirarlo con tal descaro.

Romilda Vane le lanzó una mirada intensa desde un extremo de la mesa y él se giró de inmediato pues no se olvidaba de los chocolates que una vez le envió (los cuales se tragó Ron por accidente). Y prefirió dirigir su vista a su nueva compañera, tal vez solo estaba molesto, pero esa chica no tenía la culpa así que una vez concluido el banquete y siendo enviados todos a sus dormitorios reanudo la conversación que había dejado pendiente.

—Entonces…—Le dijo una vez que entraron a la sala común y se sentaron en las butacas junto al fuego mientras Ron y Hermione esperaban a los de primero. — ¿Tu nombre…?

—Claro—Le respondió ella y trato de pensar cómo podía enseñarle a pronunciarlo. —Primero intenta leerlo. —Y al decir eso hizo aparecer pergamino pluma y tintero, escribió su nombre con una caligrafía bastante masculina pensó Harry al recordar la letra de Hermione y con otra mueca de dolor la de Ginny. —Si soy pésima para escribir lo lamento. Puedes pronunciar esto:

— ¿Si-saa-lai? —Dijo, y se sintió torpe y hasta cierto punto se arrepintió de haberse burlado de Víctor Krum cuando el trató de aprender el nombre de Hermione, y la risa que le dio a la chica no fue de gran ayuda. — ¿Tan terrible fue?

—Ehh… si bastante, pero probemos con otras palabras. —Dijo y volvió a escribir en el papel como si buscara la forma mejor de explicarle. —Sabes el problema con vuestro idioma es que tienen todos los sonidos compuestos. Por ejemplo, para ustedes—Le señalo una A mayúscula en el papel—es "Ei". Para las lenguas romances es "A" —Dijo exagerando el sonido con la boca para que comprendiera la pronunciación. —Inténtalo.

Estuvieron un largo cuarto de hora gesticulando y enseñándole las vocales a Harry hasta que llegó a la conclusión de que él español era una lengua endemoniadamente complicada, y que no podía acostumbrarse a tantos sonidos, pero ella le planteó otra solución.

—Intenta leer esto. —Le dijo y le tendió el papel que decía: sectum

—Sectum—Dijo él, pero no entendía como eso ayudaría.

—Ahora omite las cuatro últimas letras y solo pronuncia las dos primeras como si fuera la palabra original.

—Se. —Repitió él un poco confundido.

—Bien ahora lee esto—Dijo y escribió en el papel tres palabras aleatorias: Se-see-leah

—Se-si-lia—Pronunció por separado y entonces comprendió de que se trataba. —Sesilia…—Repitió y titubeó un poco. —Espera ya lo tengo Cecilia. —Concluyó.

—Bien, parece que lo logro señor Potter. Espero que lo recuerde mañana—Y con un movimiento hizo desaparecer todo. —Aunque puedes llamarme solo Ceci.

—Bien solo Ceci. Por cierto no pregunté ¿De dónde dijiste que eras?

—Un país a un océano de aquí, México.

Ron y Hermione se acercaron a cuando ella comenzaba a hablar, y Harry aprovechó el momento en que se peleaban por el sillón para pensar con claridad, solo unos minutos lo habían dejado en blanco, hacía mucho que no reía así de alguna tontería, ¿Qué tenía esa chica que lo hacía olvidarse de sus problemas con cosas tan sencillas como un nombre? Pero era un bello nombre, se dijo. Y regresó la mirada a sus amigos cuando Hermione obligaba a Ron a sentarse en el piso y en compensación pasaba distraídamente las manos por el cabello de su novio, y Harry reconoció que pese a cualquier pelea o problema había algo inmenso que los mantenía unidos, tenían esa "chispa" que aún en situaciones tan simples cualquiera notaría que estaban juntos.