Capítulo 4: Una nueva amiga

—Ilústrame, —Le decía el pelirrojo a su novia en mitad de la sala común mientras veían a su nueva compañera trabajar con afán, en un rincón, sobre una delgada "cajita negra" y de tanto en tanto gritarle como si hubiera sido grosera con ella. — ¿Por qué intenta encender esa "plap-pot"? ¿Creí que en Hogwarts no podías usar ningún aparato muggle?

—Lo que pasa…—Comenzó la castaña

—Lo que pasa es que aun estando aquí tengo cosas pendientes en México que no pueden esperar a una lechuza—Le dijo la chica desde su rincón. —Desarmador. —Le dijo a Harry que estaba junto a ella terminando de separar las piezas de la radio mágica que le habían cambiado a Lavender por una ración de filetes a medio cocer, después del ataque sufrido gracias a Greyback el año anterior le era muy difícil resistir su sabor.

El chico se lo pasó de inmediato observando como lo clavaba con fuerza en lo que parecía la batería de la moderna laptop, según había intentado explicarle, se la habían regalado por su desempeño en el colegio. Tenía una batería líquida recién desarrollada por HP, lo que le permitía una gran duración, y ahora el litio en suspensión brotaba del agujero del desarmador y como si fuese lo más normal ella lo almaceno en un recipiente de aspecto industrial muy pequeño.

—La bocina de la radio. —Dijo ella sin inmutarse apenas, y de inmediato se la alcanzó sorprendido por semejante tarea y Ron y Hermione observaban de cerca muy extrañados de la forma en que trabajaba la joven.

Al destapar la bocina de la radio mágica que ofrecía un aspecto demasiado viejo en comparación al portátil de la chica comenzó a fluir un líquido brillante cuyo color cambiaba a medida que lo vertía en el interior de la batería, del plateado como la sangre de unicornio al oro líquido como el Félix felicis. Una vez que hubo terminado tomo su varita, era la primera vez que Harry la veía y si de por sí ella era peculiar su varita lo era más, la estructura era normal, pero la empuñadura estaba ornamentaba con lo que parecía un pico grabado que salía de la misma madera.

—Reparo—Dijo y apunto al agujero, —Ah no, no lo harás—Dijo sosteniendo el recipiente con litio que luchaba por salir, cosa que sorprendió a Harry pues creyó que se cerraría de inmediato. Al no tener modo de regresar a su forma original la batería se selló con el extraño líquido adentro. —Initium—Concluyó y con un leve destello la pantalla comenzó a destellar mostrando el logotipo de inicio.

— ¿Puedo usarla? —Dijo Ron de inmediato, y rompió la impresión que tenían todos al ver el aparato muggle funcionando.

—Claro, aún tengo miedo de que explote, toda tuya. —Le respondió la chica y ante la mirada de reproche de Ron añadió—Es broma, te la daré cuando termine de usarla ¿vale?

El pelirrojo asintió y regreso a su lugar en el sofá junto a Hermione que le explicaba algunos procesos de la máquina que él aún no entendía. Ceci mientras tanto había hecho desaparecer el resto de las cosas y envió el recipiente a su alcoba. Se sentó en el piso de la sala común junto a Harry y comenzó acezar a un servidor de correo electrónico.

Querido Guz:

Hola!

Mi primera semana no ha sido nada del otro mundo, ya me he acostumbrado al horario, aunque realmente no a la comida, llámame loca pero ya extraño la avena de la cafetería. Y sigo insistiendo, el Comandante Reyes me está castigando por lo de Crystal, solo bromeo, tengo en claro por qué estoy aquí… pero bueno, no dire que este lugar sea aburrido, pero tengo miedo de ablandarme.

¿Lo ves? Logré vencer la barrera mágica, envía de regreso a Ángel con mi paga de la apuesta. De lo que hablamos antes de salir de México te seguiré contando lo que descubra con Ángel, sigo sin saber que tan seguro puedan ser los e-mails considerando que este me lo regalo el Naualotlcalli, pero bueno no encontré nada cuando la desarme de cualquier manera ya sabes dónde encontrar al pequeño escurridizo.

Y tú, ¿Cómo te va con tu nueva pupila? Espero que no te desesperen demasiado. Y si así fuera descuida que regresare para navidad y no tendremos tiempo de holgazanear.

Me despido, tengo que hacer deberes de Historia de la Magia, no es muy entretenida que digamos… Te mando un enorme beso y espero que estés bien.

Con cariño Ceci.

Presionó el botón de enviar y cuando la operación concluyó cerro la ventana dejando ver una hermosa fotografía de un paisaje selvático, un joven más alto e imponente que Harry la rodeaba con un brazo por los hombros y sostenía lo que Harry pensó era el arma muggle más grande que había visto, junto a varios chicos más de igual complexión.

Se le hacía extraño que no hubiera más chicas en la foto, pero como ya le había explicado ella en su escuela solo pocas mujeres lograban entrar, y cualquiera podría notar ese ligero abrazo como algo fraterno, casi paternal. Pero por alguna razón el gesto protector que mostraba se le antojo exagerado, y no pudo explicarse la razón, quiso levantarse y dejarla sola con su aparatito pero algo dentro de él lo impulso a preguntar.

— ¿Es tu novio? —Dijo señalando al chico.

—MI alma gemela—Dijo ella un tanto complacida al ver la reacción del joven, aunque no supo identificar por qué. —Aunque solo en espíritu, Gustavo es mi mejor amigo. Lo transfirieron de Chile hace años a México, y mientras arreglaban su estancia en la escuela paso los veranos conmigo.

— ¿Y el resto?

—Mi equipo, resulta extraño, la mayoría de las chicas quedan en el Calmecac, considerando que la sangre noble pasa siempre por línea materna, en mi caso estaba destinada a esa casa.

— ¿Tu madre es sangre limpia? —Dijo él recordando las ofensas a los puristas que había hecho durante la selección y sintiéndose muy incómodo.

—Mis bisabuelos paternos eran magos españoles de "Sangre limpia" y en la familia de mi madre no había una sola de sangre muggle. Solo por eso la dejaron casarse con mi papa, y porque a pesar de su origen, su complexión es más que mexicana, esta piel viene de ambos lados—Dijo señalando el color de sus brazos. —En la selección solo lanzas una piedra en una enorme hoguera y dependiendo del color del fuego te envían a la casa correspondiente. Nunca he sido una chica de oficina, así que quede en el Tepochcalli solo hay 10 chicas ahí, y en mi equipo solo yo.

— ¿Quién es Ángel? —Le dijo y de inmediato se arrepintió pues ella se dio cuenta de que había estado mirando el correo que escribía. —Mi águila, las lechuzas son buenas, pero las águilas tienen mejor vista y es más difícil interceptarlas porque son bastante feroces.

— ¿Y Crystal? —Dijo ya sin pena al ver que ella no se molestó.

—Una jaguar hembra que encontramos en la selva mal herida, los chicos la llevaron a la escuela y la cuidamos un tiempo pero luego no quisimos devolverla, y es un poco traviesa, destrozo un cobertizo y el Comandante nos reprendió pero ya casi es la mascota de la escuela.

—Valla hay demasiadas cosas diferentes ¿Verdad?

— ¿Lo dices por la hermana de Ron?

—Yo…

—No te preocupes, si es tan buena como me cuentan de seguro encajara a la perfección. Y tampoco debes preocuparte por que te olvide —Añadió con suspicacia—La mayoría de las chicas agradece el poder estar en la escuela y no trabajar como parteras, o adivinas, así que aunque al principio sean unos completos tontos los chicos dejan de insistir.

— ¿Hermione te dijo que había sido mi novia?

—No, lo tienes escrito en toda la cara. Ahora creo que es tiempo de que le dé esto a Ron, solo espero que no sepa que la biblioteca de Beauxbatons está conectada a internet…

—Para Ron el internet es para jugar carreras y futbol—Le respondió Harry y ambos comenzaron a reí divertidos.

No lo notaron tal vez, pero ¿Quién nota esas cosas? En ese momento un vínculo se asentó entre ellos, desde que ella notara sus facciones al reír hasta que el notara los gestos de ella al hablar, algo diferente, algo único, algo tal vez llamado destino.