Capítulo 5: Ceremonia de selección
Ginny entró al dormitorio de las chicas, y se sorprendió al ver solamente a tres personas dentro. Pero se sorprendió aún más al ver lo que hacían.
Una de ellas estaba sentada frente a un ordenador con dos pantallas, analizando gráficos, no estaba segura de que. Llevaba esa chica una bata blanca abierta, y aporreaba furiosamente el teclado.
La segunda chica estaba frente a un escritorio, armando un rifle de asalto. Montaba rápida y efectivamente las piezas, y para cuándo se dio cuenta, ella ya había acabado el ensamblaje del arma. Rápidamente, ella llenó el cargador del arma, puso el seleccionador de disparo en posición "Safe", y tocó un pequeño reloj que había sobre la mesa. Suspiró aliviada al ver que el rifle ya estaba armado.
La tercera chica tenía un destornillador, y estaba intentando desmontar un procesador. Lanzaba juramentos de repente, al ver que su tarea no tenía éxito. Finalmente, el esquivo ventilador saltó de su sitio, cayendo sobre una de las camas.
Las tres chicas quedaron mirando a Ginny. Ella, avergonzada, entró a la habitación, y dijo:
-Hola, soy Ginevra Weasley, soy nueva aquí. Mis amigos me dicen Ginny.
La chica que estaba frente al ordenador dejó lo que estaba haciendo, y se acercó a Ginny.
-Soy Melissa, bienvenida a Nanciyaga.
-Y yo- dijo la chica que estaba ensamblando el rifle- soy Sarah. Bienvenida a bordo.
-Soy Alexandra- dijo la chica que batallaba contra el procesador. –Encantada de conocerte.
-Gracias. ¿Algo que debiera saber sobre este colegio?- dijo Ginny.
-No mucho. Hay una ceremonia de selección, por lo que allí sabremos adonde debes ir.
-Algo me dijeron. Parece que nos separan entre el Calmecac y el Tepochcalli.
-Exactamente. Allí es cuando tú sabes adonde irás. Si serás un buen soldado, o un soldado de escritorio- dijo Sarah.
-El que solamente aprendamos cosas que nos sirven para ser empresarias no significa que seamos unas "soldados de escritorio" dijo Melissa, haciendo las comillas con los dedos. –En mi caso, estudio biotecnología molecular.
-¿Y eso para qué sirve?- dijo Ginny.
-De mucho. Para que molestarte haciendo un ritual para atacar a una persona, si puedes hacer que enferme gravemente, sin que sepa de qué. Además, que puedo ayudar a que mis soldados no sufran por las enfermedades.
-Entiendo- dijo Ginny, algo confundida con ella. –Y tú, Alexandra, ¿A qué te dedicas?
-Informática- dijo ella, limpiando con su varita el interior del procesador. –Puedo enviar cartas sin lechuzas, almacenar los pergaminos que usaría en un año en un aparato del tamaño de mi dedo, y en fin, hacer tantas cosas, que te sorprenderías.
-Excelente.
-¿Y tú que haces?- le preguntó Sarah.
-Hasta el año pasado, era una de las alumnas que integraban el ED. Combatíamos a los mortífagos.
-Acá no han llegado aún- dijo Alexandra. –Tenemos problemas aún más grandes.
-¿Qué problema puede ser más grande que un loco racista?- preguntó Ginny.
-Espera un poco en Nanciyaga, y te enterarás de la verdad- dijo Melissa, misteriosa.
Gustavo estaba frente a su escritorio, absorto en la pantalla de su laptop Panasonic. Sintió que tocaban a la puerta, y salió a abrir: Ginny estaba fuera.
-Hola Ginny. Pasa. ¿Qué tal tus compañeras de cuarto?
-Son algo raras, pero nada del otro mundo. ¿Qué haces?
-Respondía a un correo de Ceci, mi amiga.
-¿Amiga?
-Algo así. La verdad, es mi mejor amiga. La quiero demasiado.
-Entiendo. ¿Y eso?
-Es un laptop. Lo uso para trabajar y comunicarme.
-Genial- dijo Ginny, leyendo la pantalla.
From: .mx
To: .mx
Subject: Saludos desde México.
¡Hola Ceci! ¿Cómo vas? ¿Qué tal del otro lado del Charco? Espero que no estés pasando demasiado frío.
Hoy llegó Ginny, tiene potencial, pero va a haber que trabajar bastante. Ya conoció a sus nuevas compañeras de cuarto.
Bueno, es natural que temas a ablandarte. Es cierto que en Hogwarts es poco probable que salgas de acampada, empantanada hasta la cintura, con sesenta kilogramos en equipamiento, y durmiendo con un ojo abierto y otro cerrado por si aparece el enemigo, pero al menos estás lejos de los problemas por un momento. Por acá, por lo que se deja entrever, creo que estaremos bastante ocupados.
Sobre Crystal, tengo que decirte que está bastante bien, aunque creo que te extraña. Sigue igual de juguetona, aunque al menos el cobertizo ya está reparado. Creo, que no han cambiado muchas cosas.
Espero que estés bien del otro lado del Charco. Cuando vuelvas, saldremos a tomar una Heineken. ¿Vale? Tenemos mucho que conversar.
Cuídate, y que bueno saber que vuelves para navidad.
Saludos.
Ginny comenzó a pensar sobre ellos. Parecían buenos amigos. Aun no conocía a Ceci, pero por lo que veía, ambos se querían mucho.
Al día siguiente, al toque de diana, todos los cadetes se levantaron. Ginny, poco acostumbrada a aquel ajetreo, se desperezó, y con un margen de tiempo bastante ajustado, se duchó, vistió, apenas maquilló, y salió a la formación. Ya estaba el Comandante Reyes cuándo llegó.
-Buenos días, cadetes.
-Buenos días, Comandante Reyes.
-Como ya saben, hay una nueva cadete entre nuestras filas. Saluden a la cadete Ginevra Weasley.
Luego de una pausa, dijo:
-Cadete Ginevra Weasley, bienvenida al Naualotcalli-Nanciyaga, ahora procederemos con la ceremonia de Selección.
Un sonoro murmullo recorrió las filas. Todos los cadetes se hicieron a un lado. El comandante se acercó a Ginny, y le dijo al oído:
-Debes coger una piedra, y lanzarla a la hoguera que hay frente del edificio. Eso decidirá si quedas en el Calmecac, o en el Tepochcalli.
-OK.- dijo Ginny. Se acercó decididamente, tomó una piedra blanca del suelo, y a paso firme se dirigió a la fogata. La lanzó, y el fuego se tiñó de un bonito color azul.
-¡Tepochcalli! – Dijo el hombre y el resto de los cadetes gritaron con júbilo- Brigadier Rebolledo, por favor, proceda a investir a la Cadete.
Gustavo se acercó a Ginny, le puso una boina negra, un distintivo en el pecho, y mirándola a los ojos, le dijo:
-Bienvenida al Tepochcalli.
"La mirada de Gustavo es hermosa" pensó Ginny.
"Tiene una fuerza de carácter increíble" pensó Gustavo.
Sin querer, en ese pequeño cruce de miradas, a la par del suave palpitar del fuego azul algo comenzó a latir entre ellos.
