Hola a todos! :) Gracias por leerme y por los reviews. Me animan a continuar =) Espero que os guste. A partir de ahora prometo subir capítulos más a menudo ^_^

3 Barney.

-Maldito Stinson- murmuró Robin sentándose de nuevo en la mesa.

(...)

-Y… ¡Aquí está Ted! –Lily apareció de nuevo al bar McLaren, seguida de Marshall y Ted –estaban en la azotea, diseñando un puente para poder ir a la terraza del jacuzzi sin saltar. –Lily bufó.

-¡Será fantástico! –Exclamó Marshall- tendrá el suelo de cristal para poder ver la calle en tus pies, como si flotaras en el aire.

-Y seguro al cien por cien, es decir… Estás hablando con un arquitecto –Ted se señaló a si mismo con gesto de evidencia.

-Ya… Seguro –sonrió Robin- Contigo quería hablar, Ted. ¿Salimos fuera?

-Claro- la cara de Ted se puso seria.

Al salir a fuera Robin notó el aire frío que anunciaba la llegada del invierno Neoyorquino.

-Ted, quiero hablar contigo porque eres la persona más sensata que conozco.

-No sé si hablas con la persona correcta, pero bueno… Dispara –dijo Ted impaciente.

-No se lo digas a esos dos –añadió Robin refiriéndose a Marshall y Lily.

-Prometido.

-Es difícil –reconoció Robin- últimamente he estado pensando en… Todo, en el bebé de Lily y en como todas mis historias de amor terminan fatal… Y… Empiezo a entender que quieras encontrar la mujer de tus sueños, casarte y formar tu familia, pero… A la vez no quiero dejar de ser yo, ¿Entiendes?

Ted bufó.

-Cada día me cuesta más comprender a las mujeres.

-Sé que es difícil de entender… Ni yo misma lo hago. –Robin se sentó en el escalón de un portal con mirada triste.

-Bueno, no creo que sea tan complicado, supongo que a eso se le llama… Madurar –contestó Ted sentándose a su lado.

Robin negó con la cabeza.

-Eso no es todo.

Ted abrió los ojos al completo.

-Barney se ha tomado como reto hacerme madre, o algo así.

-¿¡Qué! –exclamó Ted levantándose de un salto.

-Ya sabes cómo es Barney, hablas de cualquier cosa y de repente se saca un cuento de la manga… -Robin chasqueó los dedos.

-Pero… ¡Esto no es una cosa que pueda tomarse a la ligera!

-Ya lo sé, ¿De acuerdo? –Robin le apretó el brazo- ¡tranquilízate!

Ted la miró a los ojos.

-Tú le amas.

-¿Qué?

-Tú amas a Barney Stinson. –Repitió Ted boquiabierto. –sigues haciéndolo.

Continuará... :)

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