Titulo: Sexy girls club without fear of losing
Autor: zayr2e
Parejas: Sasuke x Sakura, Itachi x Sakura… etc.
Nota: aclaro antes de que haya confusiones, este fic' es un sasusaku, tal vez involucre a varias parejas pero no será definitivo.
Dato: el titulo significa: Club de las chicas sexys sin miedo a perder.
Disfruta la lectura.
I FOUND YOU
Mansión Haruno 13:25 p.m.
¿Cómo jactarse de lo que a ella le encantaba? Nunca lo haría. Era simple.
Jamás lo haría ni le dejaría hacer, estaba totalmente traumada con lo que le habían hecho, nunca iba a retractarse. Moría de ganas, se desesperaba, y quería ver la cara que iba a poner cuando descubriera su más ingenioso y sofisticado plan.
Pagaría mi salario de un año por verlo. Lo juró.
Había estado hablando minutos antes con el señor Christopher, le había dado todo lo que ella había deseado. Su número telefónico, dirección, cuantos integrantes había en su familia y los nombres de cada uno de ellos, los nombres de sus amigos y todo lo relacionado a él.
Le había también enviado una hoja con todos los datos escritos con referencia a él:
INVESTIGACION (CASO DE BUSQUEDAD)
NOMBRE: UCHIHA SASUKE
EDAD: 18 AÑOS
SEXO: MASCULINO
CARACTERISTICAS: CABELLOS NEGRO CON REFLEJOS AZULADOS, OJOS NEGROS Y PIEL PÁLIDA CREMOSA.
NUMERO TELEFONICO: 29985462587
FAMILIA:
PADRE: UCHIHA FUGAKU
MADRE: UCHIHA MIKOTO
HERMANO: UCHIHA ITACHI
AMIGOS: UZAMAKI NARUTO
GUSTOS PERSONALES:
ALIMENTO PREFERIDO: TOMATES
VESTIMENTA PREFERIDA: PANTALONES OLGADOS, CAMISA DOS TALLAS MÁS GRANDE QUE LA SUYA Y TENNIS.
COLORES: AZUL Y NEGRO.
OTROS DATOS: ESTUDIA EN NIVEL MEDIO SUPERIOR, EN LA ESCUELA SCOOLDRITIRE.
ENTREGADO: HARUNO SAKURA
EDITADO: EVANS CHRISTOPHER
FECHA DE ENTREGA: 22-MARZO-2010
Él había seguido al pie de la letra todo lo que ella pidió. Todo estaba perfectamente en orden y tenía una secuencia. Hoy lo que tenía planeado hacer era hablar por teléfono a esa casa y diría una jodida mentira.
-¿hola?—sonó una voz al otro lado del auricular.
-buenas tardes, ¿hablo con la señora Mikoto Uchiha?—pregunte, mientras trataba por no reír. Espero en silencio la respuesta de la señora.
-así es… y ¿usted es?—respondió y le preguntó.
-disculpe mi ignorancia, soy Hakura Haruno… soy vieja amiga de Sasuke—comenté sonriendo malignamente, tal vez la señora iba a ser lo más fácil del plan.
-lo siento, no había escuchado hablar de ti. ¿Quieres hablar con él?—pregunto ella sonriendo ampliamente.
-¿se encuentra?—le cuestionó. Aunque ella ya sabía la respuesta. No.
-ahora está en la escuela…—respondió la señora pensativa.
-disculpe, usted…yo…bueno….me preguntaba sí ¿me dejaría ir a verlo en su casa? Es que quiero darle una sorpresa—pregunté haciéndome pasar por un nerviosismo. La señora enseguida respondió.
-querida esta es tu casa, sí gustas puedes venir los días que quieras y todas las veces que te plazcan—resonó la voz, en un gritito ensordecedor por la repentina alegría de ella. Ingenua.
-muchas gracias, esta bien. Estoy en camino—respondí fingiendo estar alegre. Y en realidad lo estaba, solo que no iba a ser cualquier visita. Iba a visitarla ella.
-aquí te espero—fue lo último que escucho pues ya había colgado.
Ahora, se reía a carcajadas.
Primera fase: LISTA.
Había sido más fácil de lo que había imaginado. En realidad ella no se llamaba Hakura, sino, Sakura. Haruno Sakura. Y desde hoy, Sasuke ya tenía una vengadora y esa era ella.
Se fijo en el tocador, vio en el reflejo a una chica de cabello color negro, lacio y largo. Con unos ojos cafés oscuros y la piel blanquecina.
Solo era una fachada.
Ella realmente tenía el cabello rosado pálido, lacio y corto con ojos color jade.
Se levanto y cogió uno de sus bolsos de marca que había comprado con un diseñador de moda. Se fijo nuevamente en el tocador y sonrió con arrogancia.
Iba a ser algo inigualable.
Subió al taxi que la estaba esperando fuera. Con elegancia, se adentro al vehículo y emprendió el camino.
La ciudad bulliciosa quedó atrás. Ahora, la zona comercial se veía en la lejanía. Ya no había rascacielos, ni los clubs y centros de entretenimiento. La imagen era un poco desalentadora, las casas no eran como las del centro, están carecían de algunas cosas y lujos como las otras contaban.
-aquí es señorita—habló por primera vez el conductor, que había permanecido en silencio.
-gracias—dijo despacio y bajo del coche.
Con fuerza se aferró de su bolso, y caminó a la casa que estaba frente a ella. Tocó por varios segundos a la puerta, se alcanzaba a escuchar unos murmullos y después la puerta se abrió y mostro una señora de no mas de 35 años, de ojos y cabello negro y traía una sonrisa pintada en el rostro.
-¿Hakura?—preguntó, y ella asintió.
-la misma—dijo. Forzando una sonrisa que fue correspondida por la señora.
-un gusto en conocerte, mi nombre es…—pero ella la calló.
-Mikoto-san—dijo ella asiendo una leve reverencia.
-¡oh! Querida. Por favor pasa, pasa—insistió la mujer y le abrió espacio para que se adentrara en la casa.
Diviso como las paredes de las casa estaban descascaradas y estaban húmedas. También los sillones estaban casi rotos y la mesa estaba a punto de caerse. Con gran dificultad se sentó sobre el sillón más cercano y rezando para que no se llegue a romper, Mikoto se sitúo frente a ella y le sonrió con ternura.
Ella estaba acostumbrada a cambiar los muebles cada año, pues estos, con el uso suelen perder el atractivo que cuentan y hacen que la casa no luzca bonita.
-perdona que no pueda invitarte nada de beber, solo tenemos agua ¿quieres?—le dijo ella mientras agachaba la cabeza por pena.
-así estoy bien Mikoto-san–dijo ella sonriéndole.
A sus fosas nasales le llegó el olor de la suciedad que había en el mueble, por lo que ella dedujo que estos estaban húmedos.
Pasaron varias horas donde platicaron amenamente sobre ella, Sakura, obviamente no le contó que estaba ahí por una venganza ni mucho menos que trabajaba en un club nocturno.
Ya pasaban de las 15:30 p.m. seguramente pronto llegarían los demás integrantes, porque según la señora venían a comer y luego se iban nuevamente a trabajar como todos los días.
Ayudo, casi, a preparar el almuerzo. Más bien observo como doña Mikoto sonreía mientras tarareaba una canción y cocinaba. Y sonrío.
A pesar en las condiciones en las que se encontraban, parecía que la mujer se divertía haciendo lo que le correspondía. Había preparado algo muy sencillo pero que su familia estaba acostumbrada a ese tipo de guisados.
Cuando dieron las 16:00 horas, se escuchó como la puerta se abría, doña Mikoto salió corriendo a recibirlos y le dijo que pusiera la comida en la mesa. Con un gran esfuerzo, levante el sartén donde estaba la comida y salí para poder acomodarla en la mesa.
Todos los presentes me miraron confusos, yo les sonreí y dejé la comida en su lugar y avancé hasta situarme frente a ellos.
-buenas tardes…—dije mientras inclinaba la cabeza. Todos le miraron todavía más sorprendidos.
-¿Quién eres?—preguntó el que parecía ser el jefe de la familia.
-¿no me reconoces Sasu-chan?—pregunté refiriéndome al aludido que solo alzó una ceja sorprendido.
-yo…amm…creo que…—Mikoto le dio unas palmaditas en la espalda.
-Sasuke, ella es Hakura Haruno—dijó la señora, por mí parte solo asentí.
-¿Hakura Haruno?—repitió él confuso. Me tembló un poco la quijada, si ese tipo salía con sus tonterías no podría hacer su venganza.
-soy la niña que conociste la otra vez, en ese tiempo yo iba dos grados más que tú—dije, mientras me acercaba a él.
-¡oh! Quizás por eso no te reconozco, ya pasó mucho tiempo de eso—dijo distraídamente. Ella de refilón vio a los demás hombres que se mantenían impasibles. Y reconoció a un hombre, el de media melena negra, al igual que sus ojos. ¿Ese hombre era con que había tenido sexo ayer? ¡Oh! Por dios, pero ¿no era un gran empresario?
Luego de varios segundos, todos tomamos asiento y nos dispusimos a comer, la comida me recordaba a la de mi madre, tenia muy poca calidad. Yo estaba acostumbrada a ir a restaurantes donde vendían mariscos u otros alimentos nutritivos, con toda la fuerza de voluntad los mastiqué y tragué.
Ojala y nunca me inviten nuevamente a comer.
Cuando terminaron, ella ayudó nuevamente a la señora a lavar los trastos. Se le habían rotó 3 uñas por hacer todo eso. Por eso ella mejor contrataba a sirvientas.
Cuando terminó, se encaminó al patio donde le esperaba sentado. Se situó frente a él y le sonrió amablemente.
-¿aún no me recuerdas?—le pregunté y el negó con la cabeza.
-es…es solo que las imágenes son un poco difusas—dijo apretando su cabeza en un acto de frustración.
-tranquilo, pronto lo veras. Además, ya cambie y no me parezco nada de lo que era antes—dije sonriendo. El asintió y se relajo.
-¿puedes venir mañana?—preguntó con un ligero carmín en sus mejillas. Y sonreí con orgullo.
-por supuesto, me tengo que ir. Nos vemos—dije y me acerque y le di un beso en la mejilla.
Me despedí fugazmente de Itachi y de doña Mikoto. El señor Fugaku se encontraba en su recamara, le pedí permiso para ir al baño y me acerque a su recamara.
-nos vemos Fugaku-kun—dije sensualmente. El me miró con sus ojos desorbitados. Me acerque a él y le di un beso cerca de la boca.
-¿qué?—habló pero fue callado cuando intervine:
-cuídese mucho, mire que ocultarle a su mujer que gana bastante dinero no es bueno. Digo… después de todo lo miré el otro día mientras iba con una chica y no precisamente hablando ¡eh! Pingo—dije y salí rápidamente. Tomé el taxi y me dirigí al club.
Cuando llegué, me cambie rápidamente y vestí con ropa provocadora y sensual.
Hoy trabaría unas cuantas horas.
-hey, sube a la sala vip, hay un empresario que quiere pagarte muy bien por tus servicios—gritó una chica.
-aja—asentí mientras me dirigí a la sala.
Llegué y me senté sobre las piernas del hombre, mientras el disfrutaba de la música yo me dedique a besar su cuello y propinarle placer. Y lo hacía muy bien. Ya que sentía como el miembro se iba levantando cada vez más, me moví sutilmente haciendo incrementar aún más—como sí fuera posible—.
Esta noche se dedicaría a sentir un poco de placer, pero jamás, dejaría que llegaran más allá de lo permitido.
-vamos a otro lugar—me dijo mientras se levantaba disimuladamente sin que vieran su erección.
-¡oye! Solo una hora y nada más—le advertí, el asintió y me jalo fuera del lugar.
Me llevó a un hotel de lujo, lo desvestí sutilmente, me dedique a darle placer.
-¡AHHHHH!—gritó mientras iba descendiendo mi boca a su miembro.
Me quiso quitar la blusa y accedí un poco enfadada, luego se dedico a lamer mis pechos. Yo solo me dejaba guiar por el momento pero sin llegar a perder la razón.
Eso jamás.
-vamos nena, me estas matando—rogó mientras quería bajar la mini falda que portaba.
Cuando me fije en la hora ví que ya me había pasado por mas de 15 minutos. Rápidamente me aleje de él y comencé a vestirme nuevamente.
-¿Qué haces?—me interrogó mientras se levantaba y se acomodaba atrás de mí. Empezó a delinear mi cintura con sus yemas, luego lamió el lóbulo de mi oreja y empezó a susurrarme que estaba muy bonita.
-gracias—dije en un suspiro. Me atrajo nuevamente a la cama y acariciar mis senos, mientras me dejaba llevar por sus caricias. Descendió hasta quedar en mi anatomía, y me beso, provocando un deseo infinito por querer que me penetrara.
Se levantó después de un rato de estar estimulándome en el clítoris, y me besó con ímpetu, estaba tan sumida que me era prácticamente imposible no sentir nada ante sus caricias. Separó mis piernas, estaba en la entrada de mi anatomía a punto de penetrarme cuando la imagen de Sasuke apareció frente a mí. Era como tenerlo a él nuevamente y no la tipo este.
De un sobre salto, me levante hecha una furia. Recogí mi ropa mientras me dirigía al baño. Una vez adentro, me enjuague la cara con jabón, recompuse mi compostura y cambie rápidamente. Salí, y me encontré con él tipo y en cuanto me vio corrió hacia mis brazos.
-vamos, todavía no terminamos—dijo jalándome hacía la cama.
-no—le respondí escuetamente. El frunció el ceño pero luego apareció una sonrisa maliciosa en su rostro.
-bueno… me encantaría hacerlo recargado en la pared o en el baño. Seguro que se siente genial y…—le di una bofetada y le encare enojada.
-¡maldito pendejo de mierda! Quieres joderme a la de huevo ¿verdad? Pues déjame informarte que la hora termino hace mucho tiempo, págame lo que me debes.
El me miró un poco irritado, se acerco a su pantalón y me sacó el fajón de billetes que me debía y me los tendió.
-¿continuamos?—me preguntó. Yo solo le sonreí y me acerque a él.
Lo tumbe en la cama, le bese el cuello y de repente le mordí. El gritó me apartó de él.
-maldita—siseó entre diente.
-nos vemos—le dije mientras le daba un beso fugaz.
-regresa, aun no hemos terminado—gritó. Pero estaba más que claro que no iba a regresar. Esto me había costado mucho, estaba a nada de dejarme penetrar.
-maldito estúpido—susurré al viento.
