Disclaimer: Drama Total no me pertenece, esto es una historia de fan para fans sin lucro.

Estaba viendo mis primeras historias y me di cuenta que en algunas tienen cosas que ahora, años después, me dan cringe... por ejemplo mis propias notas de autor, por eso los cambié. Afortunadamente si pude rescatar este documento desde FF y no fue necesario eliminarlo como antes. Estoy feliz de que al hacer una leída rápido, me di cuenta de que no estaba tan mal como pensaba xD Eso si, corregí faltas de ortografía, espero no haberme saltado alguna.

TAL VEZ

Las calles de la desolada ciudad eran iluminadas por la tenue luz de las farolas y los escasos rayos de luz que la luna reflejaba, siendo esta última la única confidente de todas las cosas que solían suceder solo a esas horas, un joven de ojos azules y cabello negro con una cresta verde caminaba por ahí, al joven de algunos 21 años apenas podía mantenerse de pie.

Ese joven caminaba sin rumbo fijo, su mirada parecía perdida y en sus manos llevaba una botella con un líquido a medio beber, el peli-verde encontró un callejón, comparado con la pocilga a la que llamaba hogar ese pasillo parecía agradable y acogedor por lo que se decidió a entrar y sentarse no muy adentro, además el joven no pensaba regresar a ese departamento.

Y pensar que ese chico antes era conocido como Duncan 'el delincuente de Isla del drama', había que ver a donde había ido a parar para poder creerlo, ese chico que hace algunos años había sido conocido por todo el mundo ahora no tenía a nadie, se había vuelto un adicto al alcohol y por eso lo habían corrido de su casa, su familia había querido ayudarle pero no pudieron, Duncan solo pensaba que querían amargarle la existencia y por eso trataban de quitarle lo único con lo que podía consolarse... dejó de estudiar y se le había acabado el dinero, su familia ya no quería nada con él, por lo que no tenía de donde sacar el dinero para pagar la renta de su apartamento.

Recordaba que solo tenía dos días para desalojar el departamento en el que actualmente vivía, y la verdad es que este joven ya no tenía esperanzas de encontrar una salida, sabía que no podía conseguir un trabajo decente por no tener estudios, por lo que no iba a conseguir un trabajo para poder mantener la renta y por lo tanto no se quedaría en ese lugar, ya no le quedaba nada, nada le importaba... pero NO, el no caería en algo tan bajo como el suicidio, porque simplemente era muy bajo y si en su destino esta morir en las calles así sería, pero definitivamente no sería recordado como Duncan 'el chico que se suicidó por quedar en la calle' definitivamente no lo haría, aceptaría su destino como tal.

Sus parpados pesaban, y con este último pensamiento se empinó lo que quedaba de su botella y cerró los ojos vencido por el agotamiento que en ese momento sentía.

Cuando abrió los ojos se sintió cómodo, como no se había sentido en mucho tiempo, lo primero que pensó fue que estaba muerto pero comprobó que no era así al ver que se encontraba en una habitación, no era la suya, no estaba en su departamento sino en un lugar que no conocía, le dolía la cabeza, si después de todo lo que bebió la noche pasada no estaba muerto eso significaba que tendría una resaca por el resto del día.

¿Dónde se encontraba? ¿Cómo había llegado ahí? ¿Qué había pasado? ¿Quién lo habría llevado a ese lugar?, estas y otras preguntas se formularon en su mente, en ese instante la puerta se abrió dejando entrar a la habitación a una joven que aparentaba tener su misma edad, de piel morena y ojos obscuros, su cabello era café y le llegaba hasta media espalda "¿Quien es ella?" se preguntó mentalmente "¿Será la persona que me trajo a este lugar?" unas de las cosas que había aprendido en el tiempo de estar en la calle era que nadie hacía algo bueno para nadie sin querer a cambio algún beneficio para sí mismo "¿Qué es lo que esta tipa querrá de mi?" se preguntó con el ceño fruncido.

La joven castaña le sonrió en cuanto se percató de que estaba despierto, parecía traerle el desayuno - Hola - saludo cálidamente - ¿Cómo te encuentras Duncan?

- ¿Qué? - el joven oji-azul no podía estar más confundido - y tu ¿Cómo me conoces? - ganándose una dulce risita por parte de la chica que acababa de entrar, la cual ya había dejado el desayuno en la mesita de al lado de la cama.

- ¿No me reconoces? - preguntó de lo más natural - Vamos Duncan, no puede ser en serio eso de que eh cambiado mucho ¿o es que acaso es cierto? - se asomó a un espejo que se encontraba sobre el tocador - pues tú no has cambiado mucho - le sonrió dulcemente - sigues con el cabello igual y esos pirsings - haciendo una mueca de desagrado por la última palabra - bueno, si no te acuerdas de mí creo que lo mejor será presentarme - se sentó a un lado de la cama en donde el delincuente se encontraba sentado - mi nombre es Courtney McKensie y fui una compañera tuya en un reality Show llamado...

- ¡¿Princesita? - preguntó sorprendido Duncan.

- En realidad se llamaba Isla del Drama - y después de eso rio, Duncan estaba feliz de verla de nuevo, pero algo le parecía que no todo estaba bien.

- ¿Qué hago aquí?

- Yo te traje Duncan, te encontré en un callejón y...

- ¿Qué quieres de mi? - el chico se sintió mal por preguntárselo tan directamente, pero nadie le había ayudado jamás sin esperar nada a cambio.

-Nada Duncan, solo te ayude - dijo Courtney confundida por la actitud de su ex-compañero - ¿Qué ocurre?

- Por favor Courtney, no esperaras que después de todo lo que he vivido aún crea que alguien ayudaría a un vagabundo sin querer recibir nada...

- ¿Un vagabundo? Duncan, ¿Cómo dices eso?...

- Es lo que soy - le dijo honestamente - Después de participar en ese reality pasó un tiempo y me volví alcohólico - confesó - mi familia trató de ayudarme pero me negué a recibir esa ayuda y ahora, mi familia no quiere saber nada de mí, están a dos días de sacarme de mi apartamento y no tengo a donde ir.

- Entonces te dejaras vencer - completó seriamente Courtney.

- No me queda de otra - agachando la cabeza - no tengo a nadie, nadie me quiere, ¿Quién podría apiadarse de mi?

- Yo podría hacerlo Duncan... si me dejaras ayudarte - posó una mano en su hombro - mira, mi vida no ha sido muy fácil tampoco, no me ha pasado lo que te ha pasado a ti pero no he tenido mucha suerte sentimentalmente, ni con la familia ni con mis amigos o los chicos, desde que nos despedimos al termino del programa no he encontrado a nadie más que me agrade tanto como tu.

Se quedaron en silencio algunos segundos, hasta que los sollozos del chico se escucharon por toda la habitación, ¿Duncan? ¿Duncan llorando? no podía ser, Courtney simplemente no se lo podía creer, no sabía que hacer, después de pensarlo algunos segundos más decidió abrazarse a él, su sorpresa aumentó cuando sintió que él abrazo era correspondido.

- Yo nunca te olvide Duncan - le aseguró la chica - siempre te extrañe, el amor que sentía por ti es legitimo... el amor que SIENTO por ti - corrigió - déjame ayudarte, quiero que te quedes aquí y salgamos a ver ofertas de trabajo, algo se podrá hacer, ya lo veras - le dijo separándose un poco para verlo a la cara con una sonrisa - juntos podremos superar todos nuestros problemas.

El chico oji-azul sonrió asentando con la cabeza, después de todo su princesita seguía teniendo un gran corazón, y no iba a negarse a tener una relación con ella de nuevo, tal vez, solo tal vez era lo que le faltaba para volver a comenzar, comenzaría desde cero con ayuda de su princesita, de Courtney, ahora se sentía completo de nuevo, ¿Quién necesitaba dinero cuando lo único que se necesita es a alguien que te ayude a empezar de nuevo? alguien que si confié en ti y sepa comprenderte, esa era Courtney.

- Courtney... - la llamó el chico delincuente.

- ¿Sí?

- Yo en realidad nunca te olvide - confesó, y sin darse cuenta poco a poco sus caras se iban acercando, ahora ya no existía nada más que ellos, y de ahora en adelante esto sería así, y así unieron sus labios en un dulce beso.

FIN

Notas de eclipse: Me sorprende lo mucho que he cambiado mi escritura.