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PROMESA

Esa era una noche demasiado tranquila, un chico de cabello negro con una cresta verde se encontraba sentado en una roca a la orilla del mar, se encontraba en el puerto, el lugar se encontraba obscuro y solo era alumbrado por esa tenue luz que alumbraba al mar desde el faro.

Sus fríos ojos azules voltearon a ver la luna, todas las noches se encontraba con ella en el mismo lugar, la luna era su única compañera que tenía durante esas horas de amargura.

En esas noches trataba de recordar todos esos dulces momentos que había vivido con sus amigos, ahora se sentía solo, su padre había tenido que irse a trabajar al puerto y había tenido que llevárselo a él y a su familia.

No se quejaba de su nuevo hogar, era simplemente que ahora se encontraba solo, es decir… ninguno de sus amigos se encontraban con él, aunque lo que más le dolía al joven no era la ausencia de sus amigos, sino que era la ausencia de cierta persona, a la cual no se había dado cuenta que no podía vivir sin ella, hasta ahora.

_FLASH BACK_

- ¿Por qué tienes que irte ahora? – preguntó una chica de tez morena y cabello castaño con sus hermosos ojos obscuros llenos de cristalinas lágrimas que amenazaban con salir de ellos.

- Court, entiende que no puedo hacer nada – le dijo su interlocutor fijando sus ojos azules en los de ella.

- ¿Regresarás? – preguntó ilusionada, pero temiendo una respuesta negativa, El joven asentó en silencio – dilo Duncan… dime que regresaras.

- Regresaré Courtney – aseguró el peli-verde – te lo prometo - dijo para besarla apasionadamente.

_FIN FLASH BACK_

Courtney… - susurró el chico, cerró sus inexpresivos ojos azules y sintió la brisa del viento acariciar su rostro lentamente, mientras escuchaba como las olas del mar pegaban de lleno en las rocas situadas a la orilla, abrió los ojos con un brillo de melancolía – Prometí que regresaría, y pienso cumplir mi promesa – susurró quedamente.

En alguna parte de la gran ciudad, en una pequeña casa rustica, una joven morena se encontraba sentada junto a su ventana, veía la luna fijamente con un brillo de melancolía y tristeza en sus obscuros ojos.

Prometiste regresar Duncan – susurró con los ojos cerrados – por favor cumple esa promesa.

Su vista se desvió desde la ventana a un portarretratos, en él una foto mostraba a un chico sonriendo y saludando a la cámara, y una chica que lo acompañaba dándole la espalda y con los brazos cruzados, al parecer ella no disfrutaba mucho de la compañía del otro.

_FLASH BACK_

Aún no comprendo cómo acepte venir aquí contigo – reprochaba la joven chica de tez morena, la joven pareja se encontraba 'disfrutando' del parque de diversiones.

- Ah Court… - se quejaba el chico sosteniendo la foto que les acababan de tomar – no te vez muy contenta en la foto – la morena le dio una mirada asesina - ¿No estás feliz?

- ¿Te parece que estoy feliz? – preguntó en forma de respuesta.

- Pues no lo pareces demasiado

- Estoy harta de que intentes hacer que me fije en ti – dijo levantando los brazos con frustración – me largo de este lugar – dijo comenzando a caminar rumbo a la salida.

- Oye espera – le pidió el chico siguiéndola.

- ¿Puedes dejar de seguirme Duncan? – dijo volteando para quedar cara a cara, pero en ese instante la chica no se esperó ser jalada por su brazo y terminar con sus labios apoyados en otros – Duncan ¿QUÉ DEMONIOS TE PASA? – preguntó entre enojada e indignada cuando el beso se terminó.

- Admite que te gustó.

- NO – dijo casi en un grito.

- No sigas negándolo muñequita, sé perfectamente que te gusto.

- No digas tonterías Duncan, ¿Cómo podría fijarme en alguien como tú? Arg… que asco que me besaras… - se quejó ella – No te imaginas como espero el día en que te largues de mi vida de una vez por todas – dijo comenzando a avanzar rápidamente a la salida.

- jejej ¿Qué me dirías si te digo que no te creo? – preguntó el chico siguiéndola de nuevo.

- A mi no me importa que no me creas… espero que algún día me dejes en paz.

_FIN FLASH BACK_

Ahora Courtney se encontraba parada frente a la foto, ahora sabía que había sido una tonta por no haberse dado cuenta antes, era él el que le daba sentido a su vida, era él el que siempre estuvo ahí para apoyarla, por más que el chico lo negara realmente le importaba su bienestar.

- ¿Qué estarás haciendo Duncan? – se volvió a preguntar en otro susurro, Hace apenas un mes que ella había afrontado sus verdaderos sentimientos y solo pudieron ser novios durante tres semanas, antes de que Duncan se fuera a vivir al puerto.

La joven tomó el portarretratos entre sus manos y se echó en su lecho para poder descansar, aunque siempre le resultara difícil, no podía pasar la noche sin pensar en él.

- Te extraño mucho Duncan, por favor vuelve… - fue lo único que pudo decir antes de quedarse dormida, ya habían sido varias noches sin dormir y ahora había caído dormida sujetando firmemente la que se había convertido en su foto favorita contra su pecho.

Ya era un mes, un mes de estar separados, un mes sin verse, y ahora… ahora ella se encontraba en el aeropuerto, abrazaba contra su pecho muy firmemente la carta que había llegado hace una semana, aún no lo podía creer ¿Duncan en serio regresaría a su lado?

El avión aterrizó en la pista y todos los pasajeros bajaron de él, Courtney buscaba entre tantas personas pero no lograba ver ni un rostro conocido, bajó la cabeza cuando vio que la puerta por la cual todos entraron se cerraba.

- No regresó – susurró con lagrimas en los ojos.

- Court – fue el grito que la sacó de sus pensamientos, levantó la cabeza y se encontró con quién había estado esperando.

- Duncan – lo llamó también ella con emoción, su chico se encontraba ahí de nuevo, con ella. Duncan iba entrando por la puerta que hace un momento se cerraba y no pudo evitar correr en dirección a la morena, quién también comenzó a acortar la distancia.

- Pensé que no regresarías – confesó una vez que se abrazó a su cuello al borde del llanto y con una dulce sonrisa.

- Te dije que cumpliría mi promesa – dijo abrazando a Courtney por la cintura.

La morena fijó sus ojos en los de su compañero, esos ojos azules que tanto adoraba, unos ojos que sabía perfectamente que no le mostraban nada a nadie pero… ella no es nadie, ella es su chica y ella era la única que podía notar ese brillo que desprendían.

- Te extrañe – le confesó él.

- Yo igual Duncan – y sus labios se fueron acercando hasta unirse en un dulce beso – por favor – pidió una vez que el beso terminó, abrazándose más a Duncan – no vuelvas a dejarme sola.

- Descuida Court, no pienso abandonarte jamás – aseguró correspondiendo al abrazo.

FIN