Primero que todo Feliz Año a todos y perdón por la tardanza. Tengo pensadas varias cosas para los próximos capítulos, y pronto capaz más pronto de lo que pensé habrá un acercamiento entre Scorpius y Rose, depende como se valla dando todo. Y bueno obviamente los agradecimientos a mis lectoras/es. Muchísimas gracias por darme el apoyo necesario para seguir!

Capitulo 8: Hogsmeade.

-¿Recuerdas que me debes un favor, no?-esta asintió vagamente.-Pues ya se lo que quiero-hubo un breve silencio. Rose no sabia que esperar de todo aquello.-Quiero que vengas conmigo a Hogsmeade el próximo fin de semana.-Rose quedó atónita.

-¿Qué?...-dijo acercándosele y agudizando el oído-¿Has dicho lo que...?-dijo totalmente confundida-No, no lo dijiste-dijo riendo, pensando que su mente le había jugado una mala pasada. Scorpius estaba frente a ella observándola fijamente.

-Rose, he dicho que quiero que vengas a Hogsmeade conmigo-reitero él. Ahora si, Rose palideció.

-Debes estar haciéndome una broma, ¿no es verdad?. ¿Cómo puedes si quiera pensar en pedirme eso?

-No creo que sea nada del otro mundo. Es una salida, nada más.

-Malfoy, tengo una cita con Lyssander ese día.-dijo como si fuera lo más obvio del mundo.-Una palabras: o-l-v-í-d-a-l-o-deletreo lentamente, para que Scorpius entendiera.

-Weasley comprendo perfectamente, no necesitas hablarme así-dijo fastidiado.-Para tu información, no sabía que saldrías con Lyssander, sin embargo, me debes un favor.-le recordó.

-Lo se, pero no...tu no puedes decirme que salga contigo cuando tengo una cita con Lyssander.

-Dijiste que luego hablábamos de eso, y creo estar en mi derecho de pedirte lo que necesite.-dijo confiado.

-Entonces, Malfoy, no te molestara que pregunte...-este la miro con intriga-¿para que me necesitas a mi para ir a Hogsmeade?- esta vez fue Scorpius quien se quedo estupefacto. Él nunca había pensado acerca de eso, simplemente quería terminar con la apuesta rápidamente, fue entonces que se percato de que si seguía acercándose tan "violentamente" a Rose, se notaría que tramaba algo. Malfoy titubeo unos segundos, y luego miró a Rose firmemente.

-Es un mero favor, no tienes que saber por que lo haces. No puedo decirte para que-dijo como si fuera una obviedad- Me conseguiré a alguien que no haga tantas preguntas-dijo tratando de librarse de Rose. Esta intrigada por su respuesta se quedo pensando, pero no lo siguió.

OOOO

-Que estúpido, estúpido-dijo golpeándose suavemente la cabeza.-Como no me había percatado antes.-Scorpius reparo en que estaba siendo demasiado obvio y eso es justamente lo que no debía hacer. Camino un poco más y se apoyo contra una columna. Debí ser mucho más cauteloso de ahora en más. Y su primera solución a todo este problema fue; distanciamiento.

OOOO

¿Qué estaría planeando Malfoy, para necesitar un favor y ni siquiera decirme de que se trata?-pensó Rose. Y aunque su mente trabajara arduamente, ninguna solución se le venía a la cabeza.

Rose no pudo dejar de pensar en el misterio que ocultaba Malfoy, durante toda la semana, y tampoco podía dejar de pensar en aquel repentino distanciamiento. Ya no se lo encontraba en ningún lugar. Rose había comenzado a ir mucho más seguido a la biblioteca, con la esperanza de que aquella irritante voz la saque de su lectura en cualquier momento, pero solo conseguía frustrase. Aquello solo la hacía pensar más.

¿Es que acaso Malfoy se había acercado a ella, nada más para utilizarla, para pedirle ese favor?¿y por qué a ella? Había millones de personas, y justamente a ella tuvo que elegir. El asunto cada vez le cerraba menos, y cada vez se volvía obsesiva acerca de ello.

Rápidamente llegó el fin de semana, en el cual los estudiantes irían a Hogsmeade.

-Vamos Rose, levántate que llegaras tarde-dijo Zoe zarandeando a su amiga, quien seguía boca a bajo aun durmiendo.

-¿Qué, que pasa?-dijo frunciendo el seño.

-¡Que te levantes!-dijo exasperada, era la quinta vez que se lo decía.

-Ya, ya voy-dijo acomodándose aun mas entre las mullidas sabanas. Zoe se dio por vencida, y salió de la habitación, ella también tenía una cita y no llegaría tarde. Rose comenzó a moverse en la cama, como si algo la molestara, algo de lo que debía acordarse.-¡Lyssander!-gritó levantándose de un salto. Se vistió rápidamente y se peino como pudo, para luego bajar corriendo las escaleras. Y allí estaba Lyssander parado delante de la puerta de el Gran Salón.

-Aquí estabas-dijo suspirando aliviado.-pensé que no vendrías.-dijo tratando de sonreír.

-Es que me quede dormida, perdona-dijo sonrojándose y poniéndose unos rizos detrás de la oreja.

-Esta bien-dijo tomándola suavemente de la mano, con lo cual, Rose se enrojeció aun más-¿vamos?-esta asintió y ambos partieron hacía Hogsmeade. Hablaron de minucias a lo largo del viaje, aunque a Rose no le importaba que hablaran del clima, ella solo quería estar con él.

Al llegar no tenían algo planeado, así que decidieron ir a tomar unas cervezas de manteca mientras decidían que podrían hacer.

Lyssander hablaba de lo excelente que era jugar al Quidditch, mientras Rose lo escuchaba atentamente, sin interrumpirlo un solo momento. Apenas podía meter algún bocado como para opinar acerca de algo, pero ella estaba feliz, muy feliz de tener a Lyssander para ella sola. Después de una ardua hora hablando del deporte mundialmente conocido para los magos, lo cual nunca aburrió a Rose, pues en su opinión, Lyssander era un gran narrador, y muy carismático como para llevar la conversación sin aburrirse, decidieron salir a caminar un poco. Lyssander volvió a tomar la mano de Rose, pero esta vez con más firmeza.

-¡Rose!-se escucho a sus espaldas. Albus se encontraba con Zoe y ... Malfoy.

-Hola-dijo desviando inmediatamente la mirada hacía Scorpius.-¿Qué hacen?-dijo sin saber muy bien que decir.

-Pues nada paseábamos, y nos encontramos justo con Scorpius, y luego te vimos a ti, y bueno, queríamos saludarte.-dijo sonriente hasta ver que la mano de Lyssander estaba enlazada con la de su prima. Rose al ver su expresión, le echo una severa mirada, indicando que no diga nada acerca del tema. Pero no era el único, sino que Malfoy miraba con fastidio la manera en que ambos se tenían tanta confianza, lo cual descoloco a Rose por completo.

-Bueno creo que nosotros debemos seguir por nuestro camino, ¿no, Albus?-ofreció Zoe al ver la incomoda situación. Este giró para verla, y con una gran sonrisa asintió.

-Bueno Scorpius, debo dejarte.

-No hay problema-dijo dirigiéndole una vaga sonrisa.

-Nosotros también debemos irnos-dijo Lyssander disgustado al tener que dirigirle la palabra al odioso de Malfoy. Este no contesto y se retiro elegantemente, haciendo una pequeña reverencia hacia Rose.

Lyssander estaba incomodo y un poco enojado, después del encuentro con Scorpius y Rose lo noto. Habían llegado a las afueras del pequeño pueblo, así que Rose, le ofreció a Lyssander que se sentaran.

-Luces molesto-dijo acariciándole el brazo. Lyssander, quien estaba absorto en sus pensamientos, cambio totalmente de expresión al ver el gesto que Rose tenía con él.

-¿Yo?-trato de disimular-No, no para nada-dijo sonriéndole.

-Pues no parecías-dijo Rose riendo, al ver que Lyssander no podía ocultar la ira que aun tenía por ver a Malfoy.

-Oye, no te rías-dijo él, riéndose aun más.-Te ríes de mi, pues ya verás-dijo en tono jocoso y levantándose.

-Pues, ¿qué harás?-dijo juguetonamente. Lyssander, tomo a Rose, quien estaba sentada en un pedazo de un tronco, y la echo suavemente sobre el césped, haciéndole cosquillas.-Para, para-dijo sin aire. A los pocos minutos Lyssander cedió a su petición, y ambos yacían en el césped, rojos de tanto reír, demasiado cerca, y mirándose fijamente. Hubo un silencio, y Lyssander se apoyo sobre sus codos, para quedar un poco más arriba que Rose. Estaba mirando el cielo, y Rose no podía dejar de observarlo. Cuando repentinamente, este se volteo para quedar cara a cara con Rose. Lentamente Lyssander deslizo su mano sobre la mejilla de esta, y rió levemente.

-Eres...preciosa-susurró sin poder quitar la vista de los labios de Rose y lentamente se acerco a estos, para fundirse en un dulce beso. Algo dentro de Rose se había despertado, sentía que era algo que no podía contener. Sus manos se colocaron detrás de su cuello, y Lyssander se acomodo un poco mejor, para poder profundizar el beso.

Rose sentía una mirada, pero no había absolutamente nadie allí, simplemente Lyss y ella y absolutamente nada podía ser mejor que eso.