Estoy de vuelta después de tanto tiempo! Sinceramente los he extrañado un montón!. Debo decir que el fic esta llegando a su final, no ahora pero muy pronto. Gracias por su paciencia, pero ahora si a escribir! (Perdonen si hay errores gramaticales, es que estoy muy ansiosa por postear)
Capitulo 13: ¿Ahora?
-Rose no tiene la culpa...-aquello la dejo atónita, si era todo como ella pensaba...¿Acaso solo había sido solo una apuesta? Las ideas se agolpaban en su cabeza, recuerdos, frases y... aquellos besos de Scorpius...¿Realmente había sido una apuesta?
Rose se recostó sobre la fría pared, ya no escuchaba la conversación, sino que trataba de razonar todo en su mente. Cuando de repente un inmenso dolor broto dentro de ella, el cual se fue expandiendo poco a poco hacia cada extremidad de su cuerpo. El pecho le dolía y sentía como los ojos comenzaban a arderle. Se llevo una mano a la boca, intentando reprimir un gemido para no ser escuchada. Lentamente se incorporo, tomo sus cosas que había dejado en el suelo, y comenzó a caminar lentamente hacía algún lugar.
Mientras tanto en el salón Scorpius continuaba su discusión con Zabini.
-Zabini esto fue suficiente, no voy a seguir con esto. Ya te he demostrado todo lo que pediste.
-¿Pues es que no aguantas un día más?
-¿Y tu para que quieres un día más?-dijo Scorpius fuera de sus casillas, ante el pensamiento tan retorcido de su amigo.
-Pues...todo puede cambiar, ¿no?-Zabini tomo sus cosas, y dándole una palmada en el hombro salió sin prisa del salón. Scorpius se quedo allí contemplando la nada.
-Solo un día más y esto se habrá acabado-pensaba iluso, pues él bien sabia que no se terminarían allí todos sus problemas, quedaba Rose, y todo lo que él había generado.
Luego de varios minutos tomo sus cosas y se fue a refugiarse en los silenciosos pasillos de la biblioteca.
Rose aun continuaba vagando sin aparente rumbo por el castillo, mientras su mente se deliberaba en una candente pelea. ¿Por qué se habría permitido quererle de la manera en que lo hacía? ¿Acaso no se dio cuenta que aquellos planes en el cual, Malfoy y ella estaban juntos eran totalmente utópicos? Le dolía quererle, pero aun más le dolía el haberse permitido soñar con algo que era prácticamente ridículo, absurdo e irrisorio. ¿Malfoy y ella?. Pero nada de aquel dolor pudo comparársele cuando cayo en la cuenta de que Scorpius no la amaba como decía, que todo lo que hizo cuando se había encontrado con Lyssander, aquel comportamiento celoso, no eran más que una muy buena actuación, todas las cosas que le dijo, todo era una completa mentira.
Su mundo se rompió en pedazos, todo el lo que creía se derrumbo rápidamente. No obstante, aun había una pregunta rondando en su cabeza, ¿por qué? ¿por qué a ella?, eso aun no lo podía descifrar.
Aunque por otro lado, la parte ingenua de ella, decía que tenía que darle una oportunidad para explicar todo lo sucedido, la charla y demás. Que quizás ella estaba sacando conclusiones de manera presurosa, y que había cosas que todavía no sabía. Y estaba segura de que los besos de Malfoy no había sido ninguna actuación.
Entretanto su mente debatía por que pensar acerca de Scorpius, sus pies la guiaron a un conocido lugar; La biblioteca. Una débil mueca afloro en los labios de Rose, semejante a una sonrisa, podría pasarse allí un rato y despejarse de todo aquel tormento. Abrió la puerta y busco la mesa más cercana que tuvo, tomo cualquier libro y se dispuso a leer. Sus ojos recorrían los renglones pero no podía llegar a comprender ni una sola palabra de los que en ellos decían. Era inevitable poder pensar en otra cosa que no fuera Malfoy y su gran mentira. Dejo el libro a un costado y apoyo su cabeza entre sus manos, dejándose llevar. Las lagrimas recorrían sin cesar su rostro, cayendo irregularmente en la mesa. Quería gritar, romper absolutamente todo, estaba enojada con el mundo en sí. Su mejor amiga, no estaba para consolarla, ni siquiera escucharla, su primo, su mano derecha, tampoco, Lyssander había resultado un completo idiota. ¿A quien tenía para desahogarse? Se sentía completamente sola.
En la biblioteca no había absolutamente un alma, solo Rose, cuando la puerta se abrió sigilosamente. Rose no había escucho el crepitar de esta. Un joven estaba parado a unos metros de la mesa en donde ella se encontraba, sin pronunciar una palabra.
Luego de algunos segundos, Rose paso su húmeda mano, por sus mejillas y sintió a alguien a su lado. Estaba tiesa, lentamente comenzó a voltear.
-¿Por qué lloras?-dijo el muchacho un tanto enojado.
-Lyssander no estoy de humor, vete...-dijo ocultando su rostro nuevamente entre las manos.
-Rose...-dijo sentándose a su lado.-¿Qué sucede?-le parecía absurdo que Lyssander estuviera hay consolándola, en realidad hubiera querido que fuese Scorpius diciéndole que todo lo que había escuchado no era verdad, y que realmente la amaba, pero no. Debía ser realista.-Dime...-dijo cariñosamente abrazándola, aquello quebranto aun más, si es que era posible a Rose. Después de sentirse completamente sola, aquel abrazo era demasiado pedir. Sin decir nada correspondió su abrazo y lloro silenciosamente algunos segundos.-¿Me dirás por qué estas así?-dijo dulcemente, corriéndole el cabello del rostro.
-No es nada-dijo secándose las lagrimas e tratando de sonreír.
-Rose-dijo en tono de reproche.
-No quiero hablar de eso, ¿si?-este no dijo nada, y se quedo allí con ella. Lyssander poso una mano sobre su rostro limpiándole una lagrima que caía por su mejilla, cuando en aquel momento otra persona más irrumpió en la biblioteca.
-Quítale las manos de encima Lyssander.-dijo Scorpius detrás de estos. Este respiraba con gran dificultad, sus pómulos estaban ardiendo y sus puños estaban tan apretados que le hacían doler. Rose, al verlo, no pudo evitar volver a sentir aquel terrible dolor en el pecho. Pero tomo todas las pocas fuerza que le quedaban y respondió.
-¿Qué haces aquí Malfoy?-aquello no había sonado tan "amenazador" como ella pretendía. A tal pregunta Scorpius se sorprendió, sus puños cayeron y su enrojecida cara, volvía a su color natural.
-P-pero Rose, ¿qué pasa?...-dijo sin entender.
-¿Quieres saber lo que pasa?-dijo esta levantándose bruscamente.-Tu juego se termino Malfoy.
-¿Qué te ha hecho?-dijo Lyssander levantándose precipitadamente de su silla, pero al ver que no recibía respuesta de Rose, interrogo a Malfoy.-¿Qué demonios le has hecho?-dijo acercándose vertiginosamente a Scorpius.
-No es asunto tuyo, Scamander-dijo volviendo a enfurecer.
-¡Ya basta los dos!-dijo y luego se dirigió a Malfoy.-Ya se acerca de tu "apuesta" con Zabini. ¿Así que todo fue una farsa?-dijo y su voz comenzaba a quebrase.
-Rose, no yo...
-¿¡Tu que! ¿eh?, ¿Piensas que solo soy un juguete, el cual puedes apostar, y jugar a tu antojo? Lamento decirte que no-dijo y una amarga lagrima rodó por su mejilla.
-¡Rose, escúchame! Se que lo que hice estuvo mal, pero eso no quita que lo que hice sea lo que realmente siento-dijo tratando de hacer entrar en razón a Rose, pero era inútil.
-Pues ya no me interesa...Ah y por cierto ¿puede saberse que apostaste?-hubo un corto e incomodo silencio.
-Yo...
-Seme sincero-ordeno Rose, aun llorando.
-Que si te conquistaba, Zabini me daría cualquier cosa que yo quisiese-dijo omitiendo la parte de que si él perdía Zabini era el que la conquistaría.
-Ya veo...¿Y todavía sostienes que todo lo que hiciste, lo hiciste realmente porque me querías?-dijo sin esperar respuesta. Tomo sus cosas, y salió presididamente de la biblioteca.
-Perfecto-pensó. Aunque Rose había salido, aun quedaba Lyssander, quien notablemente estaba furioso.
-Como te atreviste-dijo arremangándose.
-Al menos yo no la he engañado con cualquier otra-dijo igual de furioso que él. Sin más comenzó la pelea, Lyssander lanzaba puñetazos en todas direcciones, mientras que Scorpius esquivaba la mayor parte de ellos. Malfoy, también propinaba golpes en el estomago de Lyssander, el cual se doblo de dolor, y fue entonces que Scorpius le pego con la rodilla en el pecho. Lyssander yacía en el piso gimoteando de dolor, cuando Scorpius estaba listo para irse, pero algo lo tomo por el antebrazo, e hizo que voltease. Lo único que alcanzo a ver fue el puño de Lyssander estrellándose en su cara.
