Ha pasado tanto tiempo desde que subí el último capitulo, seguramente la mayoría de mis lectores ya no me leerán más pero espero que si. Debo confesarles cuanto lo siento de no poder subir el último capitulo de la historia, lo pospuse demasiado tiempo y luego entre en la facultad y tuve menos tiempo aun. Así que con mis sinceras disculpas escribo con todo el amor hacia ustedes que siempre se tomaron el tiempo de leerlo y comentarme para regalarles esta historia a ustedes; mis lectores. Gracias de corazón.

Capítulo 15: La Carta.

-Rose, todo lo que paso entre nosotros fue real...-dijo tomándole delicadamente la mano.

-¡No, no lo fue! Todo lo que paso fue una mentira. Gracias por haber actuado como si te importase, pero sabes, no te necesito. Estaba bien sin ti, y lo estaré. Adiós.-dijo decididamente, y se fue presurosa a su habitación.

Quien habría de pensar, que algo que tanto quieres puede hacerte tan...mal.

~ O ~ O ~

El tiempo se escurría entre sus manos y las ideas huían de su mente. No le ayudaba pensar que Zabini intentaría seducirla o peor aun...Lyssander. En su mente no cabía tal posibilidad, no permitiría que aquel idiota vuelva a herirla de nuevo...pero ¿acaso él no la había herido mucho más al engañarla de aquella manera? No era hora de que su mente pusiese a debatirse acerca de la moral de sus actos, lo único que importaba ahora era hablar con Rose y aclarar absolutamente todo. Pues, no la dejaría ir tan fácilmente.

Albus. Fue lo primero que se le cruzó por la mente, aunque también pensó en aquella misma mañana en que había visto el enojo de su amigo y seguramente debía ser a causa de él. Pero no le importo. Corrió por los atestados pasillos del castillo, que eran un revuelo por la partida del tren, estudiantes con grandes baúles estorbaban el paso de Scorpius. No lo encontraba por ninguna parte, ni en el Gran Salón, ni en la Sala Común de Slytherin, ni en ningún otro lado a donde Albus concurriera, así que decidió buscar fuera.

Los jardines a comparación de los pasillos estaban casi desiertos, debido al frío invernal de la estación. Scorpius recorrió a trote la mayor parte de los jardines pero aun así no encontraba a Albus por ningún lado. Repentinamente paro para poder recuperar el aire, no sentía la mayor parte de su cara debido al frío y estaba comenzándose a sentir un tanto mareado.

-¡Albus!-exclamó con el poco aire que le quedaba. Este salió detrás de un árbol y estaba encaminándose hacia el castillo al escuchar aquel llamado.

-Scorpius.-dijo secamente al verlo.-¿qué quieres?

-Necesito hablar con Rose-dijo suplicante, recuperando su postura.

-Ella no quiere hablar contigo.-dijo para luego darse media vuelta y marcharse.

-¡Albus escúchame! Tu...tu no sabes cuanto amo a Rose. Tienes que ayudarme-dijo tomando el hombro de su mejor amigo.

-Pues si tanto la querías, ¿cómo pudiste hacerle esto Scorpius?-dijo manteniendo su tono de voz, pero en sus palabras se notaba el dolor por el que estaba pasando.

-Albus...lo reconozco fui un idiota, un imbécil, el peor al apostar tal cosa pero tienes que entender...

-¡¿Entender?-dijo moviéndose bruscamente y liberándose de la mano de Scorpius.

-Escúchame-dijo impacientándose.-Tu no sabes por lo que he pasado, y todo lo que he sufrido. Desde el segundo día en que conocí a Rose, supe que no podría usarla como un juguete, conquistarla y dejarla así como así...-dijo avergonzado por revelar sus sentimientos a su mejor amigo.

-Entonces dime, ¿por qué seguiste con esta farsa si nunca la quisiste lastimar?-dijo mirándolo a los ojos.

-Porque...porque...-dijo y agacho la mirada.

-Lo ves, tu solamente..-pero Scorpius no lo dejo terminar.

-Porque realmente quería hacerlo.-dijo y volvió a levantar la mirada. Sus palabras sonaban duras, pero su expresión y sus ojos vidriosos decían otra cosa, Scorpius realmente la amaba.-Estuve mintiéndome todo este tiempo, diciendo que solo lo hacía por esa estúpida apuesta, pero no es verdad. La amo Albus, la amo como nadie en este mundo la podría amar.-Sonaba muy sincero. Este lo miro y sabía que decía la verdad, lo conocía como la palma de su mano. Agacho su cabeza por un momento para luego suspirar.

-Esta bien...-dijo Albus, y un brillo especial surgió en los ojos de Scorpius.

-Muchas Gracias-dijo con franqueza, Albus nunca lo había visto de tal manera antes y en el fondo, aunque fuera con su pequeña prima a la cual él adoraba, estaba feliz por él.

-Entonces...en que puedo ayudarte.-dijo esbozando una sonrisa tan típica de Albus.

-Necesito que le des esto.-dijo extendiéndole una carta.-Por favor asegúrate de que la lea.- Albus le dedicó una sonrisa y salió vertiginosamente hacía el castillo en busca de Rose.

~ O ~ O ~

-Rose, necesito hablar contigo-dijo Albus a su prima quien estaba con sus baúles a punto de subirlos al Tren.

-¿Qué sucede?-dijo un tanto asustada. La melancolía en sus ojos, era devastadora, y Albus se pregunto si estaría haciendo lo correcto o estaría perjudicando a Rose.

-Yo...necesito hablarte de algo...-dijo y le ayudo a cargar sus cosas, para luego llevársela a un costado en donde hubiera menos gente.-Rose yo se que...-dijo sin saber muy bien por donde empezar.-Se que Scorpius te mintió pero...

-Albus, no necesito que me des otro sermón de tu parte. Y realmente no quiero hablar de él.-dijo en un susurro casi imperceptible.

-P-pero tienes que saber que...

-¿Lista?-dijo una voz tras Albus, era el inoportuno de Lyssander. Albus aunque un poco atónito por la situación trataba de hablar con su prima pero aquel imbécil se lo impedía.

-Basta Albus, por favor. Déjalo ya. Lo que sucedió es pasado, Scorpius ya no me importa.-dijo tratando de esbozar una sonrisa, tomo la mano de Lyssander y comenzó a encaminarse hacia en tren. Albus aun tenía la carta en su bolsillo, presurosamente la saco, y se la puso en el bolsillo antes de que Rose se alejara por completo rogando que se diera cuenta a tiempo.

Rose subió al tren y repentinamente volteo porque algo le decía que lo hiciera, pero no él no estaba allí. Scorpius le había mentido, no era el hombre que pensaba y no vendría a declárale un amor que nunca había existido, tenía que volver a la dura realidad. Él nunca la quiso.

Antes aquellos pensamientos, se le cruzaban todas las cosas que había vivido juntos hasta ese momento y...aquellos besos. Una punzada broto de su pecho, pero ella reprimió sus lagrimas. No sufriría más por alguien que no lo merecía.

Entro en el compartimiento más cercano que encontró, y recordó a principios de año cuando había viajado con él...Las cosas había cambiado mucho desde ese entonces. Suspiró y se dejo caer sobre la ventana mirando como la gente abordaba el tren y repentinamente recordó que Scorpius también viajaría ese día a su respectiva casa, el corazón le dio un vuelco...tal vez, tal vez estaría esperando algún momento para pedirle perdón o... ¿qué estaba pensando? ¿Aun tenia esperanza? Sonrió ante la absurda idea.

El tren había partido y Rose aun miraba con anhelo la puerta del compartimiento esperando a él se apareciese, pero... los minutos pasaban y nadie se aparecía.

Rose comenzó a pensar en las palabras de su primo, ¿por qué ahora defendía a Scorpius? Si hacía no mas de unas cuantas horas atrás estaba echo una furia y no podía siquiera nombrarlo. Ahora que recordaba Albus también viajaba en el tren, y era extraño no verlo por allí, quizás la habrá estado buscando pero debido al mar de gente que se había formado en los pasillos del tren, habría desistido de su búsqueda. Por un momento pensó en buscarlo, pero seguramente él estaría por allí cerca y aunque ella quisiera verlo, le dolía y mucho, no soportaría su indiferencia, ya que ella solo había sido una vulgar apuesta...

Luego de unos minutos una voz anunció que pronto llegaríamos a la estación King Cross, y todas aquellas esperanzas que Rose albergaban se marchitaban de a poco dejando un gran vacio en ella.

No había querido hablar durante todo el viaje y Lyssander que se había despertado a causa del anuncio, la miro preocupado.

-Odio que estés así. Y aún más sabiendo que es por el estúpido de...

-Lyssander basta.-dijo con lagrimas en los ojos.-tu no has sido mucho mejor que él como para decir tales cosas.-Lyssander avergonzado calló, miro por la ventana y volvió a mirarla a ella.

-Tal vez un dulce te reanime.-dijo sonriendo de costado, y en ese momento ella recordó que tenía un par de ranas de chocolate en su bolsillo... Pero había allí algo más que dulces, algo un poco más duro, lo tomó y lo sacó. Una carta. Rose se extraño pues no recordaba haber guardado ninguna. La abrió apresurada y comenzó a leer:

Rose,

Espero que no sea tarde cuando leas esto. Quisiera pedirte disculpas por haber echo lo que hice, pero tu sabes solamente la mitad de los hechos. Si, todo comenzó con aquella estúpida apuesta en donde prometí conquistarte, pero al ir conociéndote descubrí en ti a alguien que nunca hubiese imaginado. Seguramente pensaras que eres la única victima de todo esto, pero ambos lo fuimos. Rose...me enamore de ti, y lo digo sinceramente, aquí ya no hay ninguna apuesta ni nada, es simplemente la verdad...

Esperare hasta el tren arribe en la estación para escuchar tu respuesta. Entenderé que no quieras volverme a ver después de todo lo que hice, así que si decides olvidar todo esto no te culpare...Quizás entonces fue un error que nuestros caminos se cruzaran, pero fue un error que agradezco haber cometido, pues te conocí a ti.

Te Amo.

Repentinamente el tren se detuvo, Rose con lagrimas en sus ojos arrugo la carta entre sus manos, tomo sus pertenencias, y salió corriendo del compartimiento. Sin embargo se encontró con un mundo de alumnos empujándose para salir, y entre los que Rose no podía hacerse paso. Desesperada buscaba entre las cabezas de los alumnos algún rubio que resaltase pero no encontraba a ninguno. Luego de un arduo forcejeo logro salir al anden, y comenzó a mirar hacía todos lados, aun con la carta de Scorpius en la mano.

-Demasiado tarde...-dijo en un profundo suspiró, enjuagándose las lagrimas.

-A ver si te mueves Weasley que no tenemos toda la tarde.-dijeron en tono jocoso. Aquella voz, ella la conocía muy bien. Volteo rápidamente y allí estaba él, sonriendo de lado y mirándola fijamente a los ojos.-Veo que has leído la carta-dijo agachando la mirada.

-Si-dijo bruscamente al no saber como actuar o que decir.-Yo...yo...-dijo pero no se necesitaban palabras para aquello. Rose se abalanzo sobre Scorpius, lo tomo por el cuello y lo beso. Era eso que tanto necesitaba, estar entre sus brazos y sentirse plenamente suya. Sentirse querida, sentir que la amaba realmente.

-Te amo-aquellas palabras salieron de lo más profundo de su alma.-Y nunca fuiste simplemente una apuesta, y no, nunca podrías serlo.-dijo acariciando dulcemente su mejilla para fundirse en el más dulce de los besos.

Fin.

~ O ~ O ~

Espero que les haya gustado no creo que quede ciento por ciento convencida con este final, pero es uno que me gusto mucho. Gracias nuevamente por su tiempo, los apreció muchísimo!