Bien señores, gracias por tomarse un tiempo para leer mi historia, continuemos:
Capítulo 2: Sanos y salvos
Perla estaba despertando…
"¿Hmmm?" – gimió ella mientras abría lentamente sus ojos… al terminar de abrirlos observó a Blu, quien justo en ese momento estaba de espalda.
"¿Blu?" – preguntó Perla suavemente mientras que en su rostro yacía una hermosa y cálida sonrisa al notar que él estuvo junto a ella todo este tiempo.
"¿Cómo te sientes?" – preguntó Blu mientras abrazaba a su compañera.
Perla le correspondió el abrazo con su ala sana - "Estoy mejor ahora que estás conmigo".
Después de varios minutos de estar abrazados la puerta del laboratorio se abrió, desde donde entraron Fernando, Linda y Tulio con tazas de café calientes…
"Buen día a los dos, espero que hayan dormido bien" – dijo Tulio con un tono de alegría en su voz.
Los guacamayos asintieron con la cabeza.
"Al parecer sí… ahora, Perla, revisaré tu ala".
El doctor abrió sus manos, pero Perla no se sentía segura con esto… observó a Blu, quien asintió con su cabeza dando a entender que lo hiciera.
Algo nerviosa e insegura Perla reposó su ala fracturada sobre las manos del doctor, quien luego de palparla un poco y controlar su vendaje agregó: "Va por buen camino…"
"¡Bien!" – gritó Tulio – "Debo llevarlos a su lugar, no los podemos dejar en este laboratorio…"
Mientras recorrían el centro ambiental, Tulio, en compañía de Linda y Fernando, llevaban a Blu y a Perla a su hábitat artificial.
5 minutos después Blu y Perla ya estaban en el hábitat…
Tulio ingresó a la selva artificial con una bandeja llena de frutas exclamando – "¡Deben tener mucha hambre después de lo que pasaron ambos!".
Perla intentó responder a Tulio, pero como es guacamaya solo escuchó ruidos de ave…
Tulio salía del lugar mientras que Blu ayudaba a Perla a dirigirse a la bandeja de alimentos.
Mientras tanto, en la sala de monitoreo…
Tulio, Linda y Fernando observaban desde una pantalla de moderado tamaño a los guacamayos, quienes después de acabar su desayuno caminaban juntos a observar desde una ventana el paisaje que ofrecía la selva.
"Parecen llevarse bien" – comentó Linda
"Muy bien" – agregó Fernando
"Así es" – agregó Tulio - "Sin embargo, el ala de Perla tardará un buen tiempo en sanarse, estaba muy grave".
Linda observaba a Perla, la guacamaya admiraba el paisaje de la selva nostálgicamente, como si estuviera deprimida.
"Debe ser horrible" – dijo Linda.
"¿Horrible?" – preguntó Tulio mientras le daba un trago a su café - ¿A qué te refieres?
"Ya sabes… un ave silvestre condenada a estar en una jaula…" – respondió ella.
"Es cierto, pero es por su propio bien, no podrá sobrevivir en la selva con un ala rota…" – comentó pensativo Tulio. – "Además, ella está con Blu, así que tan mal no creo que se sienta" – agregó él con una mirada pícara en su rostro.
De vuelta en el hábitat…
"Otra vez encerrada…" – dijo Perla con disgusto
"Descuida, sólo son 4 semanas, ya lo sabes, 2 semanas para que tus huesos se unan y otras 2 semanas para que recuperes tu fuerza" – comentó Blu
Perla caminaba lentamente y suspirando se dirigía hacia un nido cercano…
"¿Estás bien?" – pregunta Blu
Perla tenía la cabeza baja y de repente una lágrima cayó de sus ojos…
"¿Perla?" – preguntó Blu preocupado – "¿Por qué lloras?"
Ella no contestó.
"¡Llamaré a Tulio!" – justo cuando Blu estaba por despegar Perla lo detuvo…
"Descuida, estoy bien…" – dijo ella suavemente mientras las lágrimas seguían cayendo
"¿Pero… dime por qué lloras? ¿Te duele algo? ¿Estás segura que no quieres que llame a Tulio?"
"Es que… antes de que llegarás a este lugar me sentía muy…" – Perla se detuvo…
"¿Muy…?" – preguntó Blu curioso.
"Sola…" – respondió ella.
"¿Sola?" – Blu estaba confundido – "¿Pero qué hay de tu familia?" "¡Debías ser un ave muy feliz junto a tu familia!"
Perla lo negó con su cabeza y explicó a Blu lo que sucedió con su familia cuando ella era pequeña…
15 minutos después:
"Y eso fue lo que pasó…" – Perla finalizó su historia sollozando…
"Oh…" – suspiro Blu – "Lo lamento mucho" – dijo él.
"Sólo quisiera pasar con ellos un momento más…" sollozó Perla.
"Sé que esto no va a serte de consuelo, pero, a veces pasan cosas que no podemos cambiar" – reflexionó Blu y agregó: "Recuerda estas palabras: yo siempre estaré contigo"
"Gracias" – Dijo Perla abrazando a Blu…
"Deberíamos ir a dormir, especialmente tú… debes descansar tu ala fracturada" – dijo Blu.
"Tienes razón" – dijo Perla – "Buenas noches"
"Yo seguiré despierto un rato" – dijo Blu – "Descansa" – se despidió dirigiéndose a observar el paisaje por una ventana…
El día pasaba como si fuera cualquier otro, la luz del Sol moría al caer la noche, el cielo lleno de estrellas y un viento agradable recorría el hábitat, a través de otra ventana que daba a la ciudad reposaba un ave azul, Blu, quien observaba atentamente el cielo mientras pensaba en su compañera, preocupado por su ala, también estaba pensando en Pepillo, si algún día aparecería de nuevo y trate de herir a sus amigos. Lleno de pensamientos mezclados, Blu siguió observando el cielo oscurecido por la noche mientras pensaba y reflexionaba sobre lo que le esperaba en el futuro…
Aquí finaliza este capítulo, un saludo a todos.
