bueno esta historia comenzo, y es tiempo de que acabe, estoy a gradecida kn tods ls rr las alertas lo fav... muchas gracias...
ahora ls invito a leer la continuacion de esta historia que se llama ''Puesta en Escena'' jeje pero kienes kreen ustedes que seran los protagoniztas de esa historia? Jass y Alice ? o Rose y Emm ? mmm jejeje espero su respuesta en un review
recuerden de ke nada me pertenece
Epiologo
Edward le había prometido a Bella que pasarían un último día en el mar. Nada más, se decía él mientras el Liberté se deslizaba velozmente sobre las olas, empujado por el viento de la mañana. Lo demás eran solo fantasías suyas.
Aquel asunto había estado a punto de acabar en tragedia, pensó, y él aún no había conseguido relajarse. Aunque Loubet ya había sido arrestado cuando Alice entró corriendo en el salón de baile, Bella se había quedado a solas un rato con la amante de Aro.
- No puedo creer que se haya acabado -dijo Bella suavemente.
Al mirarla, él tampoco podía creerlo. Pero no estaban pensando en lo mismo.
- Pues así es. Se ha acabado.
- Loubet... casi siento lástima por él. Es un enfermo -Bella pensó en la angustia que había visto reflejada en el rostro de su joven y bella esposa-. Jane, en cambio, es una obsesa.
- Ambos utilizan a la gente -le recordó él-. Y son casi unos asesinos. Emmett y el guardia tuvieron mucha suerte.
- Lo sé -durante los últimos tres días, Bella había dado gracias por ello en incontables ocasiones-. Pero soy yo quien ha matado a alguien.
- Bella...
- No, ya lo he asumido. Sé que mi amnesia se debía a que intentaba huir del recuerdo de esos días y esas noches horribles que pasé sola en aquella habitación oscura.
- No estabas huyendo -dijo Edwaard-. Solo necesitabas tiempo.
- Me recuerdas a mis médicos -ella movió la caña del timón para que el barco virara hacia la pequeña cala-. Creo que en realidad conservaba fragmentos de memoria, de lo que sentí en aquella casa abandonada. Nunca te conté lo del café. Jane me dijo que era Nanny quien me lo preparó. Creo que no te lo dije porque nunca llegué a creérmelo. Mi cariño por Nanny es demasiado fuerte.
- Pero eso Jane no lo comprendía.
- Me dijo que Nanny me llevó el café al despacho el día que me secuestraron. Y que luego me fui directamente y que ella me acompaño hasta el coche. Al parecer, quería que creyera que nadie más podía haber puesto la droga en el café. Lo que no me dijo, lo que yo no recordé hasta la noche del baile, es que me quitó el termo un momento para darme un montón de papeles. Eso le dio tiempo suficiente para hacer lo que tenía que hacer.
- Pero no contaba con que la anciana era lo bastante sagaz para ir a contarle sus sospechas a tu padre cuando Loubet y Henri, su primo, te secuestraron en la pequeña granja.
- Bendita Nanny. Y pensar que todas estas semanas me ha estado vigilando cuando yo pensaba que solo quería agobiarme...
- Tu padre ha hecho que te vigilen constantemente. No quería arriesgarse a que Loubet hiciera otro movimiento.
- El plan de Loubet habría funcionado si Henri no hubiera sentido debilidad por el vino y o no hubiera empezado a tirar la sopa que me daban. Si hubiera seguido tomando la dosis completa de droga, nunca habría conseguido quitarme de encima a Henri y romper los tablones de la ventana -se miró las manos. sus uñas estaban perfectamente cuidadas otra vez. Se las había roto intentando abrirse camino por la ventana-. Ahora todo ha acabado. He recuperado mi vida.
- Eres feliz. Eso es lo que importa.
Ella le sonrió lentamente.
- Sí, soy feliz. Ya sabes que Christina y Alice se van a quedar unos días más.
- Y sé que tu padre quiere erigir una estatua en honor de Alice.
- Tenemos mucho que agradecerle -dijo Bella.
- La pobre chica estaba blanca como una sábana cuando entró en el salón de baile, pero ni siquiera titubeó un momento. Nos lo contó todo con absoluta claridad y nos llevó directos a ti.
- Nunca te he dado las gracias como te mereces -Bella arrió la vela cuando entraron en la caleta.
- No tienes que dármelas.
- Pero quiero hacerlo. Has hecho tanto por nosotros... Nunca lo olvidaremos.
- Ya te he dicho que no tenías que darme las gracias -dijo Edward con frialdad, acercándose a la baranda del barco.
- Edward... -Bella se levantó y se acercó a él, deseando estar tan segura de sí misma como pretendía-. Sé que no eres ciudadano de Cordina y que por lo tanto no estás sujeto a nuestras leyes ni a nuestras costumbres. Sin embargo, quiero pedirte algo -se lamió ligeramente el labio superior con la punta de la lengua-. Como solo quedan dos semanas para mi cumpleaños... Podemos llamarlo una petición oficial, si quieres. Es costumbre que a los miembros de la familia real se les conceda un deseo en el aniversario de su nacimiento.
- Un deseo -él sacó un cigarrillo y lo encendió-. ¿Cuál?
A Bella le gustaba así, un poco arisco, un poco distante.
- Nuestro compromiso es muy popular, ¿no te parece?
Él soltó una breve risa.
- Sí.
- Por mi parte, debo confesar que le tengo mucho apego al diamante que me regalaste.
- Quédatelo -dijo él con indiferencia-. Considéralo un regalo.
Ella miró el anillo de compromiso y la sortija que llevaba en la mano derecha. Sus lealtades ya no estaban en conflicto, pensó. Tenía muy claros sus sentimientos.
- Eso pienso hacer -sonrió al ver que él le lanzaba una fría mirada-. ¿Sabes?, tengo unos cuantos contactos. Puede que haya ciertos problemas con tu pasaporte, con tu visado, incluso con tu vuelo de regreso a América.
Tirando el cigarrillo al mar, él se dio la vuelta.
- ¿Adónde quieres ir a parar?
- Creo que todo sería mucho más sencillo si te casaras conmigo. En realidad, insisto en ello.
Edward se apoyó de espaldas en la barandilla y la miró fijamente. No conseguía interpretar su expresión. Quizá sus propios sentimientos se lo impedían. Bella estaba hablando como la princesa Bella: fría, serena, segura de sí misma.
- Conque sí, ¿eh?
- Sí. Si cooperas, estoy segura de que los dos saldremos ganando.
- Yo no quiero ganar nada.
- Tonterías -ella hizo un gesto de desdén, pero tenía las palmas de las manos húmedas de sudor-. Podríamos pasar seis meses al año en Cordina y otros seis en América -continuó-. Creo que en todo matrimonio debe haber cierto grado de compromiso. ¿No estás de acuerdo?
Negociaciones. Ya había tenido bastantes siendo policía.
- Tal vez.
Ella tragó saliva suavemente y luego continuó hablando en tono ligero, pragmático.
-Yo tengo muchas obligaciones oficiales, claro, pero cuando Jasper se case, su mujer asumirá gran parte de ellas. Mientras tanto, no supondrán mucho más sacrificio que si tuviera un empleo.
Ya bastaba de detalles y de planes, pensó él. Ya bastaba de negociaciones. Quería las cosas claras.
- Ve al grano -dio un paso adelante y ella uno atrás.
- No sé qué quieres decir.
- Dime lo que quieres y por qué.
- A ti -dijo ella, con la cabeza alta-. Porque te quiero desde que tenía dieciséis años y me besaste en la terraza, a la luz de la luna.
Él deseó acariciarle la mejilla, pero no lo hizo. Aún no.
- Ya no tienes dieciséis años, y esto no es un cuento de hadas.
- No.
¿Estaba sonriendo?, se preguntó él. ¿Acaso no sabía cuánto deseaba él que aquello fuera cierto?
- En América no habrá un palacio esperándote.
- Habrá una casa con un gran porche -ella dio otro paso atrás-. No me hagas suplicártelo. Si no me quieres, dímelo de una vez.
Ya no parecía tan segura, ni tan fría. Edward ya tenía lo que quería.
- Cuando tenías dieciséis años y bailé contigo, fue como un sueño -la tomó de las manos-. Nunca lo olvidé. Pero cuando volví y te besé de nuevo, fue autentico. Jamás he deseado tanto una cosa.
Ella le apretó las manos con fuerza.
- Yo jamás he deseado tanto a nadie.
- Cásate conmigo, Bella, y siéntate en el porche conmigo. Si compartimos eso, podré vivir con Su Alteza Serenísima Isabella de Cordina.
Ella se llevó sus manos a la cara y se las besó.
- La vida no es un cuento de hadas. Pero a veces en ella hay finales felices.
Fin
y los demas? jejeje espero sus reviews jejeje
pronto publicare ''Puesta en escena'' espero saber sus ideas de acerca de kienes son los protagonistas de esa magnifica historia.. Rose Emm o Alic Jazz? jejeje 3
:s
hasta prontoo!
