Me habían conducido hasta un lugar que conocía muy bien, como no lo iba a conocer, había sido el laboratorio donde sinteticé el veneno, era un lugar que odiaba, no solo por lo que yo misma creado allí, no, sobre todo era el recuerdo de los pensamientos que había tenido allí, los primeros venenos, los que realmente funcionaban como estaba previsto, esos que me convertían indirectamente en asesina, la impotencia que sentía al darles a aquellos hombres lo que me pedían, impotencia al saber que no me atrevería a negarme por miedo a lo que le pudieran hacer a mi hermana, y, no lo negare, a mi misma, la repulsión que sentía hacía mi propio ser, matando para asegurar mi propia vida, el odio cuando por fin me di cuenta de la realidad, cuando me di cuenta que para ellos mi hermana y yo solo éramos armas, prescindibles, y solo el último recuerdo no era deprimente, era el único que valía, era el que me había permitido renacer, el deseo de liberarme de todo aquello.

Ahora mi única esperanza es que vuelvan a cometer el mismo error, que vuelvan a dejarme sola para que al encogerme pueda escapar, si eso sucediera tendría la ventaja de saber donde estoy, de saber cómo escapar, pero eso no va a suceder, me doy cuenta de que estoy condenada, solo espero que eso no les conduzca a él, porque, eso es algo que nunca me perdonaría, por lo menos me he tomado en serio lo de huir de ellos, no hay forma de que puedan encontrarme, pero sé que eso es engañarme a mí misma, si se le pusiera entre ceja y ceja encontrarme quizá él sería el único que lo pudiese lograr, por eso espero que acepte mi regalo, que consiga liberarse y vivir su vida, no me importa morir si él lo consigue.

Sin embargo las cosas se están acelerando, empiezo a notar ese dolor agudo característico y ya se de antemano lo que está a punto de suceder, ahora mismo es Bourbon quién me está vigilando, y él solo necesitaba una prueba para confirmar sus sospechas, él sabía toda la vida de Kudo, lo sabía absolutamente todo, ese era su objetivo, me doy cuenta ahora de que su verdadero objetivo era acercarse lo suficiente para saber que es lo que a él le haría daño, me odio a mi misma, si no hubiera sido por mi ahora no estarían todos ellos en peligro. Mientras me retuerzo de dolor oigo una risa cruel y al acabar el dolor pierdo el conocimiento.

Para mi horror al despertar hay alguien más prisionero en el cuarto oscuro, igual que yo, la otra persona esta encadenada a una tubería, nada, imposible ver quien es, abra que preguntar, al abrir la boca por primera vez no sale nada, tengo miedo de descubrir quién es, no sé si quiero saberlo, pero antes de dudarlo más hablo.

-¿Quién eres?-pregunto con una voz mucho más débil de lo que es normalmente.

La otra persona se mueve sobresaltada, hay suficiente luz para ver los movimientos, y a continuación empieza a temblar tratando de ocultar sus sollozos y suspiros, no, definitivamente no es Kudo, pero entonces quién….

-¿A…a….ai?-dice una voz femenina.

Mi corazón me da un vuelco, mi mente solo tiene espacio suficiente para negar lo evidente para intentar convencerse a si misma de que sigue durmiendo, de que lo que está pasando es una pesadilla.

-¿Ai..eres tú?-vuelve a decir la voz algo más tranquila pero sin dejar de llorar.

-¿Ran?-consigo decir por fin.

-Sí, soy yo.-me confirma, parece que creerse la mayor, la más responsable en esta situación la hace más fuerte-¿Dónde estamos?¿Qué hacemos aquí?

-No lo sé.-miento, y no puedo evitar preguntarme hasta cuando podrá resistir la mentira.

-Tu tranquila, seguro que nos encuentran.-trata de tranguilizarme.

-No lo creo.-digo, pero no es lo que siento, ahora sin lugar a dudas el idiota se pondrá en modo rescate, caerá en la trampa, y esta vez no estoy yo para hacerle ver la verdad.

He decidido que como tengo el final en mi mente lo voy a escribir, eso sí, puede que los capis tarden muchos y sean tan cortos como este (o más) si seguís sin comentar.