Acabo de asumir mi destino, voy a morir, y él conmigo, no me gusta, pero estoy resignada a ello, al fin y al cabo nadie me echara de menos, mi hermana ya no está, y Kudo tampoco estará, el profesor tampoco me aprecia tanto, solo me tiene en casa como obra de caridad e instrumento para ayudar a Kudo (N/A:Sabemos que no es cierto, pero Haibara puede pensarlo, ¿no?), y los niños , bueno, son niños, se olvidarán de mi.
Miro a Ran, sinceramente, no sé cómo alguien puede ser tan inocente, su cara no muestra preocupación siquiera, solo confianza, la más pura. Y yo no lo soporto, quiero borrarle esa sonrisa de la cara, quiero que sepa lo que es sentirse como yo, lo que es vivir escondida, lo que es aprender que no puedes confiar en nadie más que en ti misma, tener que hacerte fuerte para sobrevivir, verte obligada a ocultar tus sentimientos para que estos no se conviertan en una debilidad, sentirte atrapada en un laberinto eterno sabiendo que el próximo giro te puede llevar a un callejón sin salida en el que tus perseguidores por fin te alcanzarán. Y lo peor, no poder contarle a nadie todos esos pensamientos porque sabes que si lo haces les arrastrarás contigo al mismo abismo, a ese lugar donde la posibilidad de reír relajadamente no existe.
-¡AAAAAHHHHHHH!
-¡SHINICHI!-grita Ran, la voz que a gritado no es la de Kudo, sino la de Edogawa, pero supongo que ella, como yo hace tiempo, ya solo tiene un nombre para ambas.-¡SHINICHI!
-Tonta,-digo sin levantar la voz-¿eres tan ingenua como para creer que no han insonorizado esta celda?
Ella me mira interrogante como esperando que le explique los misterios del universo, y por fin, por fin, veo lo que estaba esperando, una muestra de comprensión de la situación en que nos encontramos, lágrimas.
-N…no lo entiendo,-habla por fin-¿Shi…shinichi ha gritado?
Su mirada es desgarradora, me suplica que le diga que no, que todo va a salir bien y que no es lo que parece, y, quizá, de ser yo de otra manera, o simplemente otra persona, lo hubiera hecho, la hubiera consolado, pero no, eso simplemente no va con mi naturaleza. Pero si dejo escapar un suspiro antes de hablar, que vaya a decir la verdad no significa que me guste.
-Lo siento, he intentado explicártelo, todo esto es una trampa para llegar hasta él, van a matarlo, y a nosotras después.-sonrío amargamente-Por lo menos tú le tienes a él, compartes sus mismos sentimientos, no estáis solos.
-N..no quiero morir.-confiesa.
-Supongo que ahí yo llevo ventaja, ya acepté mi muerte antes.
-NO MIENTAS.-me grita, luego deja escapar un suspiro y vuelve a hablar más relajada, con una sonrisa en sus labios-Puede que entonces hubieras aceptado morir, pero entonces no tenías nada que perder, ahora en cambio, has recuperado parte de la felicidad que te había sido arrebatada, has vuelto a amar, estabas dispuesta a empezar de nuevo, a olvidar tu vida anterior y volver a ser libre. Así que no digas que no te importa morir, porque no es cierto.
Su rostro está bañado por lágrimas, pero su mirada está clavada en la mía, retándome a contradecirla, no pudo, porque quiera aceptarlo o no, lleva razón, no deseo morir, no ahora. Le dedico una sonrisa de suficiencia, como si lo que acabara de decir fuera algo risible, pero cuando hablo mi voz y mis palabras traicionan el gesto.
-Llevas razón. No puedo negártelo. Yo también tengo miedo.
Se hace el silencio de nuevo entre nosotras, y en ese momento soy más consciente de los ruidos que han estado sonando de fondo desde el grito, pasos precipitados, golpes de objetos, cuerpos que caen al suelo, parecen no acabar nunca, las dos nos miramos en silencio, concentradas en los sonidos, y entonces, el inconfundible ruido de un disparo inmediatamente seguido por un quejido infantil. Más disparos, algo metálico que cae al suelo y el silencio.
Nuestras miradas se encuentran y sin necesidad de palabras nos preguntamos la una a la otra que ha pasado, y veo mi miedo reflejado en el de ella, y me sorprende darme cuenta de que ya no temo por mi vida, sino por la del detective insensato que no duda en arriesgarla por la de los demás.
El silencio me mata, nos mata, me corrijo al ver la expresión de la otra chica. Ella abre la boca con intención de hablar, pero calla al ser interrumpida por un nuevo grito, esta vez se trata de una voz infantil, que sin embargo se transforma lentamente en una voz adulta. Dejo escapar el aliento que no sabia que retenía, Kudo está vivo, no sé que le ha obligado a tomar el antídoto, pero está vivo. Cuando su grito acaba no se oye nada más, ni golpes, ni disparos, ni pasos, nada. Excepto una respiración apresurada. Poco a poco la respiración ajena se estabiliza y lo siguiente que sé es que la puerta se está abriendo.
Al principio la luz me deslumbra, pero en cuanto mis ojos se acostumbran distingo la figura de Kudo sentado en el suelo, una mano agarrando su pierna izquierda, claramente donde le ha alcanzado una bala, y cubierto de sangre, me mira y me sonríe como lo haría un niño al que le han pillado copiando en un examen.
-Lo siento Haibara, he tenido que tomar el antídoto, con esta herida no podía ponerme de píe y no conseguía alcanzar el pomo, pero, toda la organización está KO, así que solo hace falta llamar a la policía, toma.-dice arrojándome un manojo de llaves.-No me harás mover ¿verdad?
-Claro-sonrío, y mientras trabajo con las llaves y mis esposas, me permito un comentario a mi compañera-Ran, supongo que tenías razón, al final todo ha salido bien.
Finalmente me libero y voy a liberarla a ella. En cuanto está libre me abraza y llora sobre mi cabello, y yo sin saber porque le devuelvo el abrazo. Cuando por fin me libera, va hacia Kudo.
-Ran-dice él- Siento no habértelo contado antes…-no puede decir más porque ella le sella los labios con uno de sus finos dedos.
-Calla-dice-lo entiendo, Ai me lo ha contado todo. ¿Puedes moverte?-el niega con la cabeza-Quédate aquí, Ai, ven conmigo, llamaremos a la policía y a la ambulancia.
Las dos salimos del cuartel de la organización y salimos a las calles en busca de un teléfono, o simplemente de alguien que lleve móvil. Cinco minutos después hemos establecido contacto y volvemos para esperar con el chico. No nos miramos ni nos decimos nada, es la calma después de la tormenta, ambas estamos aliviadas, pero aún quedan daños por reparar y está demasiado fresco en nuestras mentes como para mostrarnos alegres y relajadas. Lo que ninguna de nosotras imagina es que cuando de nuevo nos encontramos a distancia visual del edificio seamos testigos de la explosión del mismo. Nos quedamos paralizadas donde nos encontramos.
-No.-oigo decir a mi acompañante en un susurro apenas audible, el siguiente lamento por su parte es mucho más sonoro- ¡NOOOOO!¡SHINICHI!
Ella se lanza corriendo hacia el edificio en llamas, dándole apenas tiempo a mi cuerpo para reaccionar y pararla. Cuando nota que lo que la retiene es mi mano agarrando su muñeca se gira y me mira con lágrimas en los ojos, no sé cuánto tiempo pasa así, vuelvo a sentir como su mirada me suplica de nuevo que le niegue lo evidente. No digo nada, no puedo, no soy capaz de entender como todo ha cambiado tan de repente, hace tan solo diez minutos todo parecía estar bien y ahora todo se despedaza, apenas me percato de cómo ella cae al suelo, de rodillas, llorando. Ni siquiera sé cuando he soltado su muñeca.
Sigo paralizada mi mirada hacia las llamas, y por fin mi mente acepta la verdad, Kudo está muerto, lógicamente había una bomba, que algún miembro había activado al ver su fin inminente, me castigo a mi misma por no haber sido capaz de ver lo evidente y no tomar precauciones.
Me obligo a reaccionar, voy hacia Ran, y le toco el hombro, mi rostro un mascara impasible.
-Ran,-la llamo, ella sigue sin mirarme, suspiro-lo siento, todo esto es culpa mía, si no fuera por mí, nada de esto habría pasado. Me voy, ya no hay organización, puedo hacer borrón y cuenta nueva, pero toma.-le doy una píldora-Este es el veneno, tuve que volver a elaborarlo para crear el antídoto, te lo doy para que tú puedas hacer lo mismo que yo si ves que no puedes continuar.
Ella me mira.
-No lo necesito, no quiero que mi vida sea una mentira, es muy diferente a tu caso, tu estas creando una vida nueva, la que no tuviste, yo solo me engañaría a mí misma. Todo el mundo pasa alguna vez por una situación parecida, lo superare.-ella calla unos instantes, manteniendo la mirada llena de lágrimas con la mía-Pero gracias, espero que todo te vaya bien.-me dice con una sonrisa amarga.
Por respuesta yo simplemente me alejo y siento como ella me observa mientras lo hago, estoy a punto de dar la vuelta en la esquina cuando ella me llama.
-¡AI!-grita, yo me paro, pero no me giro-NADA DE LO QUE HA PASADO ES CULPA TUYA.
Yo me permito una sonrisa, pero no me giro, no puedo, mi máscara ya ha caído y mis lágrimas se deslizan por mis mejillas. Giro la esquina.
Bueno, pues este es el final, espero que os haya gustado, y si hay un final alternativo que tengo en mente que escribiré solo si insistis muchísimo. Pero sería más bien la historia desde el punto de vista de Shinichi, con lo que explicaría como las encuentra, como deja KO a toda laorganización, y claro el final alternativo, en el que si saldrá Haibara, tranquilos, pero sería una historia diferente y merecedora de otro fic y título (y con esto último necesitaría sujerencias)
Un saludo a todos, y por favor comentad (aunque sé que por la espera no lo merezco)
