Chapter 5
Inglaterra miraba extrañado a la joven que tenía en frente, sin pronunciar palabra alguna. La verdadera causa de su shock, no era el tener a la joven en frente preguntándole si podían hablar, sino el simple hecho de que al darse vuelta, por una milésima de segundo, creyó haber visto que USA era el que lo llamaba. Era increíble como en esa milésima de segundo tantas cosas habían pasado por su cabeza al mismo tiempo," Sería acaso posible que quiere hablar conmigo?" " Sería posible que tal vez quiere arreglar lo que pasó en la sala?" " Se preocupó por mí?" eran algunas de ellas. Pero al ver que no era Estados Unidos quien lo llamaba, sino su "hija", le hizo darse cuenta de lo débil que era su cerebro bajo las órdenes de su corazón.
-Tendrías tal vez… unos minutos? … claro que si estás muy ocupado lo comprendo! Es decir… si no quieres hablar conmigo también lo comprendo! … yo… bueno, no soy un país por lo que…- la joven replicó nerviosamente mientras trataba de no mirar al inglés a los ojos.
-Florida, verdad?- preguntó concentrándose más en la joven.
-Mmm…uhum - la joven asintió y se atrevió a mirar al inglés a los ojos. Tenía los mismos ojos de cielo que tenía Estados Unidos.
-Ven- Inglaterra la invitó a sentarse en una de las mesitas del jardín. No podría dejar de lado sus costumbres de caballero de lado, y menos tratándose de una dama.
-Puedo ayudarte en algo dear?- Inglaterra no era exactamente del tipo que usaba palabras casi como las que diría su reina, pero él no conocía a Florida lo suficiente para poder usar un tono informal con ella, y el usar un tono demasiado formal podría tal vez ofenderla, pues parecía tener casi la misma edad de su "padre".
-Bueno…creo que primero que nada debería presentarme mejor…la forma en la que me presenté en la sala de reuniones no fue exactamente...
-Si me lo preguntas a mí, creo que aparecer de la nada cerrándole la boca a ese idiota seria mi presentación ideal, siempre soñé con hacer eso- Inglaterra le dedicó una cálida sonrisa.
Florida se quedó mirando la sonrisa del inglés un momento, para luego dedicarle una aún más resplandeciente.
-Deberíamos hacerlo juntos alguna vez…- la joven volvió a bajar la mirada tímidamente, pero sin quitar la sonrisa de sus labios- en fin… bueno como ya debes saber, yo soy Florida, uno de los estados de Estados Unidos, pero no soy exactamente su "hija", en realidad nací todavía cuando estaba bajo el control de Spain, simplemente fui recuperada por mi padre más tarde…- la joven seguía teniendo la mirada baja y había empezado a jugar con su cabello- en realidad no nací siendo una rebelión o un deseo nacional como la mayoría de los estados y ciudades que nacen en forma humana, en realidad soy como esas ciudades que tiene Japan…- Inglaterra cruzó las piernas ( y agradeció que Francia no estuviese allí para silbarle) y miró fijamente a la joven, imaginándose a donde quería llegar.- …pero luego decidí que también yo tengo derecho de convertir mi estado en un estado nacional, un país, y no una simple parte de … quiero ser libre y no pertenecerle nunca más…no quiero ser su "hija" – Inglaterra tragó saliva. Las palabras de la joven eran un tanto parecidas a las que su padre le había dicho a Inglaterra en su revolución- e-entonces… quería p-pedirte ayuda Inglaterra… siento que tú eres el único que puede ayudarme…- terminó Florida volviendo a mirar al inglés a los ojos, con cierto aire de esperanza.
Inglaterra le miró un rato con una suave sonrisa en los labios, preguntándose por un momento si la conversación que había tenido el americano con su entonces más grande rival, Francia, había sido algo parecido. Nunca pudo enterarse si era Francia quien le había envenenado la mente a América con el asunto de la Independencia, o si fue el mismo americano quien le pidió ayuda al francés. Lo más probable era que fuera Francia quien convenció a su entonces colonia, dado a que en esos tiempos la idea de la revolución estaba naciendo en su país, y Francia se había preocupado de esparcir su idea por toda Europa, menos en Britania, donde nunca llegó, claro está. Sin embargo, por mucho daño que le quisiera hacer a su más poderoso rival, Francia ni siquiera había llevado a cabo su propia revolución todavía, por lo que no tenía sentido ir a "liberar" otros países todavía. Si bien había visto que la relación que habían demostrado Estados Unidos y Florida en la sala de conferencias no era exactamente muy pacifica, sino más bien como una relación de padre estricto a adolecente caprichoso, él no recordaba tener tantas peleas con su colonia. Claro que venía a cobrarle impuestos, y sabía que muchas veces sus jefes llegaban a exagerar, pero también él mismo los pagaba; realmente había estado tan mal por eso? O tal vez había otra razón? Podría ser que Inglaterra había sido tan mal tutor? Nunca podría saberlo.
-Por qué me pides ayuda a mí? Por qué dices que soy el único que puede ayudarte?- preguntó Inglaterra acercándose más a la mesa y cruzando los brazos en esta.
-Bueno… porque creo que eres el único que podría aceptar ayudarme sin hacerle daños severos a mi padre- dijo la joven
-A que te refieres? – Inglaterra la miró extrañado.
-Sé que tú y Estados Unidos no se llevan bien después de lo que pasó entre ustedes… y sé que tal vez quisieras vengarte de alguna manera… pero también sé que eres el único país, además de Canadá, que nunca le haría daño, y que no se aprovecharía de la oportunidad para herirlo o intentar destruirlo… después de todo mi padre es el país más poderoso del mundo, y no dudo que la mayoría le envidien o le odien, por lo que temo a que me usen o me engañen…
-Y como sabes que yo no soy uno de ellos? Como sabes que no quiero hacerle daño a ese bastardo?- Inglaterra se había sorprendido un tanto por lo que le había dicho la joven, pero mantuvo el -semblante tranquilo y su suave sonrisa seguía decorándole el rostro.
-Lo se…yo misma había visto la guerra, y como tus tropas se retiraban… y aun después de más de dos siglos, puedo ver como miras a mi padre, sé que aún le tienes un gran afecto…tal vez no sea como el afecto que le tuviste alguna vez, pero si de algo estoy segura es que nunca serias capaz de dañarle…
Inglaterra se quedó mirando fijamente a la joven. Su sonrisa había desaparecido y ahora tenía un semblante serio y un tanto sorprendido.
-Sé que estoy siendo un tanto ridícula…. Y más ahora que pareces tener un problema muy grave…
Inglaterra frunció el ceño.
-De que estas hablando?- preguntó un tanto nervioso.
-Llegaste tarde a la conferencia, siempre eres el primero en llegar, lo eras incluso en tiempos difíciles como la Segunda Guerra Mundial, y estabas sumamente herido; además casi no discutiste con mi padre por más estúpidas que habían sido sus ideas, y no tomaste té en toda la reunión…
Inglaterra se quedó boquiabierto. Desde cuando esta chica se fijaba en todo lo que hacía de esa manera? Estaba seguro que nadie en toda la conferencia se había dado cuenta de todo eso. No quería ser deshonesto, pero él no conocía a la joven lo bastante para decirle toda la verdad, por lo que optó por ocultar sus pensamientos, como siempre hacia.
-En realidad solo estoy un poco cansado desde mi llegada… supongo que simplemente el tremendo clima de mi casa me puso un tanto nervioso toda esta semana.- dijo formando otra suave sonrisa.
-No es necesario que intentes engañarme si no quieres contarme la verdad- dijo la joven sonriendo también.
-No te estoy engañando- en realidad, no había mentido, pero tampoco había dicho la verdad completa. La vida le había enseñado a guardar distancias y no abrirse a un extraño, y él sabía que eso era lo mejor en este momento- de todos modos, tengo que pensarlo. Sigo un poco cansado y no puedo darte una respuesta sin que esta sea razonable. Por lo tanto dame un poco de tiempo, prometo darte mi respuesta antes de irme- terminó el inglés sentándose firme en la silla.
-Te lo agradezco mucho Inglaterra, no sabes lo que significa para mí el simple hecho de que me hayas escuchado y no me hubieras rechazado de inmediato…- dijo Florida sonrojándose un poco y levantándose de la silla.
-No veo la más mínima razón para rechazarte- dijo Inglaterra cálidamente y levantándose el también- además, tu padre no es el único que merece ser "libre" como él lo llama… pero por ahora no puedo asegurarte nada, por lo tanto lo siento mucho.
-Gracias de todos modos…
-Lamento dejarte de este modo, pero debo marcharme, la conferencia está a punto de comenzar.
-Nos veremos pronto- saludó alegremente la joven.
-Hasta luego- Inglaterra hizo una pequeña reverencia y se marchó en dirección a la sala de conferencias.
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La conferencia le parecía cada vez más aburrida. La razón era, por supuesto, que a él ya no le afectaba en lo más mínimo. Se sentía como un adolecente desesperado por terminar la clase más aburrida. Necesitaba que la conferencia terminara lo más pronto posible, para así poder discutir su actual situación con los países que vendrían a su habitación. Volvió a pasear su vista por toda la sala de conferencias, mirando cada rincón del cuarto, preguntándose como rayos era posible que Florida supiera que no había bebido té durante la conferencia. De hecho, la anterior conversación con la joven le había dejado un tanto pensativo con respecto a lo que debía hacer. No le causaría ningún problema ayudarla a conseguir su independencia, después de todo Inglaterra seguía siendo un país muy poderoso, y podría conseguir el apoyo y las firmas necesarias de la ONU en un abrir y cerras de ojos. Sin embargo, se preguntó que tantos problemas podría esto causarle a América. Florida había sido muy clara con respecto a que no quiere dañar a su padre, sin embargo ella aun así no está a nivel de un país para saber lo que sucede en el mundo. Esto también podría causarle un daño psicológico al estadounidense, dado a que perdería a uno de sus estados o "hijos", al igual que Inglaterra fue abandonado por todas sus colonias. Por un lado, de verdad le gustaría darle al estadounidense una cucharada de su propia medicina y hacerle sentir y entender el dolor que le había causado y sigue causando, además de parecer no arrepentirse ni un poco de sus hechos y por el contrario, echarle más sal a las grandes heridas de Inglaterra. Pero por otro lado, incluso como la misma Florida lo había dicho, él no podía dejar de tenerle un "afecto" si es que así podía llamarle a ese poderoso sentimiento que había crecido en él, y no podía, por mucho daño que le causara el americano, hacerle pasar la misma agonía que el pasó. No podía imaginarse al americano terminando como el, al punto en que literalmente, se podría decir que Inglaterra se estaba ahogando en sus propias lágrimas. Las lágrimas eran las únicas amigas que lo habían acompañado desde que nació y hasta el momento en el que morirá. Muchas veces había pensado si las lluvias de su país eran fruto de sus sentimientos, después de todo, siempre hubo lluvias en su país, pero desde que sus colonias le abandonaron, especialmente después de que América le traicionara, su carácter se había vuelto un tanto "tormentoso". No importaba si la real causa de su pronta muerte sea el calentamiento global, para el inglés, el morir en las "lágrimas de su país" significaba mucho más.
Lo mejor era que pensara bien antes de actuar, por más de que no le quedaba mucho tiempo.
Alemania había hablado de economía europea desde que la reunión había proseguido después del recreo, pero el inglés solo podía limitarse a seguir con la mirada las vueltas que daba el alemán por la sala, escuchando una que otra vez una frase o palabra. Lo que si había llamado la atención del inglés era el repentino silencio de la sala. Normalmente, cuando Alemania era el que hablaba, Italia gritaba o preguntaba cualquier cosa, ya tenga que ver o no con el asunto. Sin embargo, el país italiano estaba sentado, quieto, sin siquiera levantar la vista del plato de pasta que yacía en frente de él y el cual no había tocado; sus ojos estaban abiertos, como raras veces los había visto Inglaterra y su expresión no podía ser más melancólica. Inglaterra nunca fue un gran amigo del italiano, pero incluso a él, ver a la siempre sonriente y alegre nación en ese estado, le causó un nudo en la garganta, y no pudo evitar tenerle un poco de lastima. Alemania parecía estar muy preocupado, pues aunque hablaba en frente de más de 150 países, su mirada se concentraba solamente en el italiano, quien al estar con la mirada tan baja no se daba cuenta. Inglaterra pudo ver la enorme preocupación en los ojos del alemán, y no pudo evitar sentir un poco de envidia. Aun después de tantos años, la relación especial que tenían Alemania e Italia le parecía increíble, y más aún, admirable. A pesar de ser tan terriblemente distintos, tanto Alemania como Italia eran como familia, se apoyaban el uno al otro y parecía que eran capaces de entregar su vida el uno por el otro (por más que el italiano era un completo cobarde). Inglaterra suspiró y apartó la vista, pensando que no era su asunto y que esos dos se arreglarían pronto, o eso era de esperarse.
Después de media hora, Inglaterra ya había semi-memorizado todas las cosas que los demás países hacían en vez de prestar atención a la reunión. Fue entonces cuando su mirada se puso en el último país al cual había evitado mirar en toda la reunión. El americano se percató de la mirada del inglés de inmediato y le sacó la lengua. Cuando el inglés frunció el ceño el americano rió levemente y le dedicó una radiante sonrisa guiñándole un ojo. Inglaterra se sonrojó levemente y quitó la vista unos momentos, para luego lentamente volver a posarla en el americano, quien seguía mirándolo, esperando a que hiciera eso. Los dos se miraron a los ojos, e Inglaterra ya no pudo volver a dirigir la mirada hacia otra dirección por más que quisiera, quedándose así en una especie de trance. El americano compuso una sonrisa un tanto picara y escribió algo en un papel, el cual lanzó rápidamente a Inglaterra, sacándolo así de su trance.
"Acaso mi belleza de dejó paralizado Iggy? XD" era lo que ponía el papel. Inglaterra tomó su lapicera rápidamente y escribió "no idiota, es solo que no puedo creer que una bestia tan salvaje y primitiva esté presente en una reunión como esta" en el papel el cual lanzó hacia el americano con tanta fuerza que muchos países de los que se sentaban al lado miraron con asombro al inglés, pero no le importó, pues había dado justo en el blanco. El americano leyó la nota riéndose, para luego escribir algo más y lanzarlo otra vez hacia el inglés. Inglaterra volvió a abrir la nota, "oh lo siento, creí que me mirabas a mí, debías haber dicho que mirabas al espejo de pared que está detrás de mí desde el principio!". Inglaterra fulminó con la mirada al americano y procedió a romper el papel en pedazos, para luego cruzarse de brazos e inflar sus sonrosadas mejillas con un gesto de enojo en la cara. El americano rompió en suaves risotadas haciéndole gestos al inglés, el cual los entendió como "oye solo estaba bromeando", pero se limitó a seguir fulminándolo con la mirada.
Para la suerte del inglés, quien seguía de brazos cruzados y mejillas infladas tratando de no mirar a la dirección del americano, solo faltaban diez minutos para el final de la conferencia del día. Ya había guardado sus cosas y esperaba nerviosamente. Ahora llegaba el momento de decir la verdad acerca de su situación a los demás países. Sabía que sería un poco difícil pedirle ayuda a Holanda, después de todas las batallas que tuvieron, pero tenía la esperanza de que Holanda pensara en su gente y no en él, además sabía que por más que el país era rencoroso, también tenía un buen corazón. Bélgica y Finlandia eran dos países bondadosos y alegres, e Inglaterra sabía que podría contar con su ayuda para salvar a su población. No conocía perfectamente a Suecia, pero hasta donde habían hablado, el inglés fue entendiendo que por más que el gran nórdico daba un poco de miedo, en realidad solo era difícil de entender, y era tan comprensivo como su "esposa" (o así era como le llamaba) Finlandia. También Francia asistiría, e Inglaterra se lamentó de que Japón era el único que faltaba, pero supuso que viajaría a su casa después de dejar New York, y tal vez podría quedarse con Japón unos días, ya que no quería volver en este momento a su propia casa. Pero debía admitir, que lo que más nervios le daba, era la asistencia de su hermano, Irlanda.
Cuando Alemania dio por finalizada la reunión, salió corriendo a su habitación a prepararse, sin darse cuenta de que Estados Unidos le había llamado.
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El alemán, que ya había guardado sus cosas, se encaminó hacia el italiano, quien no se había movido ni guardado sus cosas desde el comienzo de la segunda parte de la reunión. Lo más terrible era sin duda el hecho de que Italia no había comido su pasta, y eso era sin duda, un mal augurio.
-Italien , estas bien? – preguntó el alemán sentándose al lado del italiano.
Italia no respondió de inmediato, sino que levantó la vista lentamente y miró pensativo al alemán. Luego cerró sus ojos de repente y compuso una de sus clásicas sonrisas despreocupadas.
-Claro que estoy bien Doitsu! No sucede nada, es solo que mi pasta se ha enfriado y ya no puedo comerla! Eso me puso un tanto triste… pero ahora que la reunión terminó iré a calentarla de nuevo con mi hermano!- dijo Italia alegremente
El alemán le miró unos instantes. El mismo había oído claramente a Italia Romano decir que llegaría tarde a la habitación después de la conferencia. Además él conocía bastante bien a Italia para saber que no estaba bien y no quería decírselo, cosa que no era nada común en el italiano y causó aún más preocupación en el alemán. Pero si Italia de verdad no quería hablar del asunto lo mejor sería esperar, por más que le doliera ver al italiano tan triste, por más que le doliera la más sorprendente verdad:
Italia le había mentido.
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(N/A) ok! Sorry por la tardanza! La historia es algo asi= supuestamente tenia que tener 3 examenes esta semana, dos de los cuales eran en el mismo dia, me mate estudiando para que? Para que me avisaran que los dos fueron suspendidos para la próxima semana -_- …. En fin, espero que les haya gustado, y si no, dejen review! Mañana tengo otro examen, por lo tanto me fui a estudiar ^_^
Dudo que este capitulo necesite alguna traducción no? XD
Por cierto quería explicar un poco de lo que cuenta Florida: en los tiempos en los cuales Inglaterra era el cuidador de America, España era quien gobernaba en Florida desde el siglo 16, y solamente en 1763 Florida fue cedida por España a Inglaterra, junto con los territorios al este y sureste del Misisipi, por el Tratado de Paris. Por lo tanto, asi fue como America "recuperó" a su hija, ( en mi fic, tal vez Inglaterra no se haya dado cuenta, pues el era el responsable y cuidador de America). Otra cosa que menciona Florida son las ciudades japonesas, y a eso me referia en realidad a los clanes, como Osaka, quienes son representados como humanos en las strips de hetalia.
MyobiXHitachiin : cientos de litos de helado suenan bien, pero ya que estas condenada a amarme toda la vida, mi petición es que me sigas escribiendo reviews… y que me sigas amando ^^ lol grax por el review 3 y no te preocupes por Al, ya recibirá su castigo ;D Ciao!
black12345678 : gracias por el review! Te prometo que continuare el fic apenas tenga oportunidad! Y todas tus preguntas serán respondidas pronto, con tal de que me dejes mas reviews XD saludos! 3
sol yuki uzumaki : espero no haberte dejado en suspenso por mucho, pero gracias por comentar ^^ e aquí algunas respuestas para tus preguntas, aunque ahora te puse unas nuevas XD saludos!
AliceIggyKirkland : puedo asegurarte que Alfred si tendrá un castigo karmatico, mas de uno tal vez, pero no puedo soilear la historia, por lo tanto habrá que leer para saber que va a pasar XD muchas gracias por comentar! Bexo 3
