Todo pertenece a SM, de otra manera Jasper estaria en mi recamara justo ahora, Emmett seria mi hermano y Edward me ayudaria con los examenes finales...


Rosalie Pov

Se lo conté todo. Como con el ascenso los cambios también subieron como leche hirviendo. Sobre la relación que hasta hace 3 parecía perfecta. Sobre la ruptura a causa de los cambios y sobre el embarazo.

Tuve cuidado de nunca mencionar su nombre o cualquier otro dato con el que pudiera identificarlo. Nadie sabría quien era.

-Pero aún no entiendo porque te quieres ir del país.- Jasper se estaba resistiendo un poco.

-Santo cielo, Jasper. Tú sabes cómo es la prensa en este lugar, no importa a que parte del país nos vayamos, nos encontraran. Quiero irme, dejarlo todo atrás. Empezar desde cero en un lugar donde nadie me conozca y seguir con mi carrera quizás después, sin que aparezca en las noticias que fue lo que hice en todo el día.-eso era verdad, todo eso. Pero la principal razón era la siguiente.- Quiero irme a otro país donde tengan más respeto por la privacidad. Donde nadie más conozca la existencia de mi bebe aparte de nosotros. Un lugar donde el no sepa de nuestra existencia.

-Tú plan visto así suena excelente. Pero no tienes que olvidar que tu quieres seguir con tu carrera luego de tener al bebe...-lo corte.

-Entonces que solo me conozcan a mí y no a mi hijo.-no permitiría que nadie lo dañara.

-Rosalie, el padre tiene derecho a saberlo. Quizás se separo de ti, pero también es su hijo.-

-Ya tome una decisión, Jasper. Lo voy a criar yo sola y tener tu ayuda seria increíble, pero me voy a ir a si tu no me acompañes.-

Su argumento era cierto. Emmett tenía derecho a saber que iba a ser padre, pero si el solo pensamiento de su nombre me partía el corazón, no podría soportar tenerlo cerca y saber que ya no me amaba.

-No me mal entiendas. Yo te acompañare al fin del mundo si es necesario, pero eso no quiere decir que piense de la misma forma que tu.

-Eso lo acepto. Y no sabes que bien me hace saber que estarás conmigo.-

Nos abrazamos un buen rato antes de levantarnos.

Él se fue a sentar a la barra.

Al parecer había interrumpido su comida y la había convertido en una cena.

Decidí sentarme un rato más con él antes de irme a dar una ducha. Sentía mi cara y mi cuello tiesos a causa de la sal de mis lágrimas.

Apenas había dado un par de pasos hacia la barra cuando percibí eso horrible olor. El causante de que me pasara un buen rato en el baño frente al inodoro.

Salí corriendo en dirección al baño para regresar el estomago.

Jasper llego un momento después con un vaso de agua.

-Gracias- respondí luego de vaciarlo completamente.

-¿Cuanto tienes de embarazo?- su voz era inexpresiva.

-No estoy muy segura, quizás un mes o dos.-

Frunció los labios y asintió tranquilo.

-Regresemos a la sala.-

Negué rápidamente. No volvería a la misma habitación de ese espeluznante olor.

-Ya me deshice del huevo. Vamos.- Me ayudo a levantarme y salimos de ahí.

-Perdón por hacer que te deshicieras de tu comida.-

-No importa, de todas maneras ya estaba frio.-me sonrió sinceramente.

Me senté en uno de los banquillos, mientras tanto el rodeaba la barra y entraba a la cocina.

-Amm... -se quedo parado en un momento de duda.- ¿Te molesta el olor a café?- me pregunto inseguro.

Sonreí agradecida por su preocupación.

-Nop, hasta ahora solo me molesta el huevo y los pepinillos, Puaaj, esos dos olores me hacen salir corriendo al baño.

-Tendré en cuenta lo de los huevos y por los pepinillos no te preocupes: los detesto.

Reímos débilmente. Ambos odiábamos los pepinillos desde pequeños.

Y de repente con ese simple acto toda la habitación pareció tomar un poco de color. Las paredes color hueso lucían menos frías y los muebles menos renuentes a acogerme. Casi me sentía como en casa.

-Necesito tomar una ducha.-

-Oh, claro. El baño ya sabes dónde está y pues, tu recamar será la que a la izquierda de este y a la derecha de la mía.-en tanto hablaba sus manos me señalaban las puertas tal y como la primera vez que había estado ahí.- En el baño hay toallas, ve y ahorita meto tus maletas al cuarto.

-Gracias.-dije y camine hacia el baño.

Ese había sido un "gracias" por todo lo que estaba haciendo por mí y por todo lo que me estaba brindando. Y mi hermano lo sabía.

Entre, cerré la puerta con el pestillo, abrí la regadera para minimizar el eco y me derrumbe sobre el frio azulejo del baño.

Llore. Fue lo único que pude hacer. Una de mis manos cubría mi boca en tanto la otra se ocupaba por mantener mi torso unido. Cada lamento, cada lagrima, cada sollozo era por él; por sus besos, sus caricias y sus palabras, cosas que por más que ansiara no podría recuperar. Nunca lo volvería a sentir junto a mí. Nadie más me llevaría a comer un helado solo porque sintiera un poco de nostalgia, porque nadie podría ser como él; competir contra sus abrazos o su ánimo, con su espíritu o incluso con su apetito. Emmett nunca podría ser comparado con nadie, solo por la sencilla razón de que él era único. Sabía que ya no podía denominarlo como mío, ya no lo era, él lo había decidido así.

Esta vez las lagrimas no solo alcanzaron mi ropa, si no también mi cabello.

Me desvestí con dificultad a causa de los espasmos y los temblores de mi cuerpo.

Me adentre en el agua y como si fuera acido sentí como quemo mi piel dejándome por completo al descubierto, sin ninguna protección hacia el exterior o a que mis emociones pudieran salir a flote con mayor facilidad, como si eso fuera posible.

Salí del baño lo más rápido que pude, el dolor era demasiado.

Al salir del baño me percate de que Jasper no estaba por ningún lado, quizás estaría en su habitación.

Las maletas ya estaban en mi habitación.

Me volví a encerrar con el pestillo, me puse mi pijama y desempaque solo un poco. No nos quedaríamos aquí mucho tiempo.

Una hora más tarde Salí a tomar un vaso de leche, me lo tome acompañada de la soledad, Jasper seguía encerrado en su habitación. Me empecé a preguntar que estaría haciendo.

Regrese a mi habitación.

Me metí entre las suaves cobijas y me quede dormida.

Fue la primera noche que tuve ese espantoso sueño. Más que un sueño era un recuerdo, ese horrible recuerdo.

Me desperté a causa de mis propios temblores.

Todo mi cuerpo parecía estarse convulsionando y la almohada estaba húmeda a causa de las lágrimas.

Trate de tranquilizarme y lo logre luego de 20 minutos.

Cambie la almohada por la que estaba seca y me quede ahí acostada hasta que escuche el sonido de mi celular en algún lugar de la habitación.

Ya había empezado a amanecer y la recamara empezaba a tener iluminación natural, me levante con cuidado y empecé a buscar.

Me sentía como si todo el día anterior hubiera estada de excursión a causa del llanto imparable que me cargaba encima.

Al fin lo encontré y al ver la pantallita hubiera deseado no haberlo hecho.

Nos habíamos tomado esa foto el verano pasado, estábamos en el bosque y se podía apreciar el paisaje en la foto, el me mantenía abrazada con un brazo mientras besaba mi coronilla y con su otra mano tomaba la foto.

¿Por qué me llamaba ahora luego de una semana?

Lo deje caer y me senté ahí sobre el suelo alfombrado y las lagrimas volvieron a brotar.

Esta vez mi llanto fue más sonoro, al punto de que en algún momento Jasper llego a consolarme.

Mantuvo mi cuerpo en un meneo constante hasta que mi respiración volvió a ser rítmica.

-¿Estar segura de querer empezar desde cero? ¿Olvidarlos a todos?-no supe interpretar el sonido de su voz. Los oídos aun me zumbaban.

-Si.-

Coloco mi celular en una de las bolsas de su pantalón y obligo a mis cansados músculos a ponerse de pie.

-Vamos. Tenemos que empezar a olvidar el pasado.-

Sostuvo mi mano y fuimos hacia la barra.

-Este es el primer paso.-coloco un tabla para picar de madera enfrente de mí y un martillo junto a la tabla.-Rómpelo.-Puso el teléfono sobre la tabla.

-¿Por qué?-mi voz sonó algo parecido a un graznido.

-Porque vamos a olvidar a todos.-sujeto el martillo y me lo tendió.

-Pero realmente me gusta este celular.-tome el martillo algo insegura.

-Tienes el dinero suficiente para comprarte otro.-su mirada era dura, no me dejaría huir de esta.- Rómpelo.

Mire ese pequeño rectangulito rosa pastel que hasta ahora había sido mi teléfono táctil. Un segundo después solo quedaban un montón de piezas inservibles.

Durante los instantes en que estrellaba el martillo contra el teléfono me volví a sentir yo, la Rosalie segura y tenaz que siempre había sido, sin embargo, en el momento en que lo solté esa seguridad se esfumo.

-Muy bien Rose.-su expresión volvía a ser la de siempre.-Ahora vete arreglar mientras yo te espero viendo la televisión.

-¿Vamos a salir?

-Sí, iremos a algunos lugares.-se dio la vuelta y se fue a sentar a ver su pantalla plana.

Solté un fuerte suspiro antes de ir a hacer lo que me había dicho.

Escogí una falda da mezclilla a juego con un delgado sweater rosa pálido y unas botas blancas; aprovecharía mis últimos días con los tacones.

Me mire en el espejo y decidí que mi cabello ondulado lucia bien así que lo dejaría suelto. Mis ojos fueron otro tema. Estaban muy hinchados y no pude disimularlo del todo con el maquillaje.

Me senté junto a Jasper y me cruce de brazos.

-No pienso salir de aquí-sentencie- Mis ojos son más grandes que los de un sapo.

-Estas exagerando y no me importa lo que digas, saldremos quieras o no.-su voz decía que no cambiaria de opinión pero sus ojos reflejaban diversión.

Me tomo de la mano y me jalo hasta la puerta.

-¿Mejor?-en su mano había unos lentes oscuros de armazón blanco.

Los tome y sonreí victoriosa.

-Mucho mejor.-

El también llevaba lentes, solo que los suyos eran completamente negros.

Salimos del edificio sin encontrarnos con nadie, al parecer aun era muy temprano incluso para la vida en Nueva York.

-Toda una belleza-murmure al ver su auto.

-Es mi mayor orgullo.-rio con ironía y me abrió la puerta.-Claro, después de ti.

Siempre decía que yo era su orgullo, ¿Pero qué hermano mayor no decía eso? ¿Seguiría pensando eso realmente luego de lo que me había pasado o solo lo decía para hacerme sentir mejor?

-Sigues conduciendo igual de rápido que siempre.

-¿Para qué tienes un audi si no lo aprovechas?

-Cuando nos vayamos de aquí volveré a comprarme un BMW rojo.

-¿Qué quieres desayunar?-me pregunto desviando el tema. No era el momento para terminar de hablar sobre eso.

-Comida italiana.- respondí en un segundo.

-Parece que el bebe tiene antojos recatados.- volvió a reír y dio vuelta en U.

Fuimos a un elegante restaurant con vista a la bahía y a la estatua de la libertad.

Él espero hasta el final de la comida para tocar el tema de la huida.

-¿Y a donde tienes planeado que nos vallamos?

-Estuve pensando en Paris.

-¿Paris?-él no era muy aficionado del francés.

-¿Por qué Francia? Prefiero irme a Hong Kong que a Paris.

-Yo no sé hablar chino y además detesto su comida.

-Pues la comida de Fran…espera, ¿Cómo que no sabes hablar chino? Siempre fuimos a clases juntos.

-Excepto en esa, ¿Recuerdas? Yo decidí tomar clases de piano en tanto tú ibas a tus famosas clases de mandarín.

-Ya lo recordé.

-Además, en Paris vive Vera.

-Creí que iríamos a un lugar donde no conociéramos a nadie.

-No he visto a Vera desde los 11, prácticamente es una desconocida para mí ahora.

Seguía sin estar convencido del todo.

-Es la capital de la moda, ahí lo que importa son las modelos no las cantantes. Tú tendrás suficientes sesiones de fotos y yo me mantendré lejos de los paparazzi.- suspiro rendido antes de pedir la cuenta.

-De acuerdo, nos iremos a tu adorado Paris.-

Al dejar el restaurant el resto de la mañana fuimos turistas. Visitamos todos los lugares de interés en Nueva York, no entendí muy bien el punto del recorrido pero ya habían pasado más de unas cuantas horas y no había derramado una sola lágrima, eso me hacía sentir mejor.

-¿Podemos ir de compras?-le pregunte entusiasmada a Jasper.

Nunca había pasado más de una semana sin ir de compras.

-No, eso será mañana.-él era más alto que yo así que bajo un poco su cabeza para verme a los ojos.- Hoy te dije que nos encargaríamos de dejar el pasado atrás. Mañana nos encargáramos del volver a comenzar.

-No te entiendo.

-No espero que lo hagas.

Empezó a caminar de nuevo por los caminos de Central Park, tuve que correr un poco para poder alcanzarlo.

-¿Sabes que algunas culturas el cortarse el cabello es comenzar una nueva etapa?-me miro curioso.- ¿Qué tanto te gusta tu cabello?

Me confundió su comentario.

-Mucho, ¿Por qué?

-En primera no frunzas el ceño de esa manera; tus cejas están a punto de tocarse.-deshice el gesto lentamente.- Te cortaras el cabello.

Me pare en seco.

-¿De que estas hablando?-casi le grite.-No me voy a cortar el cabello.

-Si lo harás, lo harás si es verdad que quieres dejar todo atrás.-su mirada pesaba, era demasiado intensa.

-Eso no tiene nada que ver con mi cabello.

-Si tiene que ver.-se acerco un poco más.- Si no eres capaz de cortarte el cabello no creo que seas capaz de dejarlo todo atrás como dices querer.

Estaba usando la psicología conmigo: me estaba retando y yo no dejaba que dudaran de mis capacidades. Y su plan funciono.

-OK, me cortare el cabello.

-No te moleste. No te estoy pidiendo que te rapes, solo te lo cortaras un poco.

Seguimos caminando.


¿Les gusto?

ok, decidi actualizar más temprano por que en la tarde me voy a VER ECLIPSE! (aaahhh!) y no iba a tener tiempo.

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