¡HOLA!
Primero que nada mil perdones por la tardanza pero mi familia vino de vacaciones y no tuve tiempo de contestar los reviews y agregarlos al capi hasta ahorita.
Gracias por todo su apoyo y la paciencia que me tienen….
Nelly-belo-cullen (ola fan #1! No pensaba meter a Emmett hasta que fuera necesario pero gracias a tu petición y a que algunas se están comiendo las uñas por leer algo de él voy a meter un pov Emmett en los próximos capítulos y con Alice si me vas a tener que esperar un poquito más…)
Fran ktrin Black ( Te apoyo totalmente, Jasper es un amor! Y esto es lo menos que puedo hacer para que sepas que tu opinión de verdd me importa)
PriinCezaa ( Alguna recomendación de LP para ponerla? Leave out all the rest ya la tengo para algo muy importante pero aun va a tardar muchos capis..)
Daniyelitha
DCullenLove (aquí tambn extrañe tu review…si estas de vacaciones espero que las estes disfrutando muchisisisismo!)
Mznickwhite
Romy92
ShArIcE-94 (materializate por favor!)
Lolaki
¡El capi es para Natalia H por haber dejado el primer review del capi anterior!
Perdón por haberte dejado picada por dos semanas… y pues sin duda a mí tampoco me molestaría tener a Jasper como hermano creo que a ninguna le molestaría… pobre de Rose con eso de soñar con lo más deprimente que le ha pasado cada noche)
Rosalie Pov
Mis parpados seguian pesando aunque ya llevaba alrededor de una hora escuchando los sonidos de la habitación. Sabía que en la habitación estaba Jasper cargando a la niña en tanto una enfermera terminaba de bañar al niño, o al menos a esa conclusión había llegado luego de escuchar los sonidos del agua y a Jasper diciendo princesita una y otra vez. No me agradaba la idea de que el primer baño que recibían mis niños no era de parte mía, pero mi cuerpo lo sentía débil y mis ojos no estaban cooperando.
Quería ver a mis niños, conocer el color de sus ojos y el tono de su piel y su cabello, quería ver que tan pequeñitos eran y quería que ellos me vieran a mí.
-Hola Rosie,-me recibió Jasper al ver que por fin abrí mis parpados.- Te llevamos esperando un buen rato.
Tal y como lo había imaginado, mi pequeña estaba entre sus brazos, lucia tan diminuta e indefensa entre esos brazos que tuve que reprimir el impulso de arrebatársela y protegerla. Era un impulso estúpido pues yo sabía mejor que nadie que mi hermano nunca haría nada para lastimarlos.
Me enderece con dificultad y le extendí los brazos para que me dejara cargarla. Él la deposito con delicadeza entre ellos. Su pequeño cuerpecito encajaba perfecto en ese lugar, entre mis brazos con su cabecita junto a mi corazón. No parecía haber otro lugar mejor en el mundo para ella.
-Hola mi amor.-susurre acercando mi cabeza y depositando un beso en su frente.
Sus ojos permanecían cerrados. Usaba un mameluco rosa, -me sorprendió que hubiera ropita tan pequeña-, y su cabecita era cubierta por un gorrito del mismo color.
Le di otro beso y alce la vista para ver a mi otro hijo.
La enfermera lo estaba terminando de vestir y a pesar de que su piel aun seguía enrojecida se podía notar que era de tono níveo, suave y blanquecino. Lo enrollo en una cobijita azul y se lo dio a Jasper.
-Si necesitan algo aprieten el botón azul junto a la camilla.-nos dijo antes de retirarse.
Jasper se sentó en la orilla de la camilla junto a mí.
-Necesitas escoger los nombres.-me dijo, cuando solté la manita del niño.
No había escogido los nombres porque no parecía que ninguno fuera correcto para ellos, pero ahora que los veía podía pensar en un sin fin de combinaciones.
-Son muy tranquilos.-mencione al recordar que normalmente los recién nacidos no paraban de llorar y en cambio mis niños permanecían en silencio.
-La niña si lo es, solo llora cuando necesita que le cambien el pañal o algo así. En cambio el niño es muy inquieto, supongo que el baño lo tranquilizo.
-¿Cuánto tiempo tiene que los trajeron?- pregunte sorprendida de que los conociera en tan poco tiempo.- ¿Qué hora es?- voltee a ver la ventana que estaba iluminada por los rayos del sol.
-Nacieron a las 2:02 am y los trajeron alrededor de las 6:30. La enfermera dijo que ibas a tardar en despertar y que quizás estarías algo confundida a causa de la anestesia. Son las 11:20.
-Wow, hacia mucho que no dormía tanto tiempo de una sola.-termine de hablar y el niño comenzó a llorar de la nada.
-Al parecer quiere ir con su mamá.- intercambiamos de bebes, él tomo a la niña y yo recibí al niño en mis brazos. Al igual que mi niña él pareció encajar perfectamente.
Comencé a mecerlo suavemente hasta que se calmo. Sus ojitos se abrieron y me di cuenta de que eran azules, tan azules como los míos y los de Jasper, no había gris. Me deje llevar por el impulso de querer ver su cabello y asegurar que no era negro como el de él. Le quite su gorrito y pase una mano por sus finos cabellitos rubios.
-Charlotte, Peter, Vera y el pequeño Henry están en la sala de espera.- me dijo Jasper al tomar asiento en el sillón que había junto a la camilla.- ¿Quieres que pasen a verte ahora o más tarde?
Lo mire con atención y note que ya no llevaba puesta la pijama que usaba al traerme, supuse que alguna de mis visitas le había traído ropa.
-Ahora estaría bien.-
Jasper Pov
Las primeras semanas habían sido aterradoras.
Dejaron salir a Rosalie del hospital tres días después de que tuviera a los gemelos, ella decidió que no quería que nadie más criara a sus hijos así que no contratamos a nadie para que nos ayudara, -gran error-, los bebes lloraban todo el tiempo y comían a todas horas. Si uno de los dos lloraba en la noche,-la mayoría de veces era Ian el culpable-, despertaba el otro y por lo tanto yo me tenía que parar a ayudarle. La situación se repetía semana tras semana, alrededor de nuestros ojos aparecieron unas ojeras tan marcadas que parecían hematomas, al punto que parecían que iban a ser permanentes.
Al llegar a la casa Rosalie se sorprendió al ver que ya estaba decorada la habitación de los gemelos, -antes de que los tuviera yo ya me había enterado cual sería el sexo de los bebes y le había pedido ayuda a Charlotte para que me ayudara a decorarla sin que Rosalie se enterara-, se había puesto emotiva y comenzado a llorar.
-¿Lloras porque te gusta o porque esta horrible?-le había preguntado al verla.
-¡Esta hermoso! Tú te preocupas tanto por mí y yo solo te traigo más preocupaciones y problemas. No merezco todo esto, ni siquiera he sido capaz de contarte la verdad…-se había puesto a llorar y a decir cosas sin importancia.
-Tú no me traes ningún problema, me alejaste de la soledad que tenía en Nueva York y me has dado a dos hermosos sobrinos. Y no necesito que me digas la verdad sobre lo que paso, cuando estés lista me lo dirás ¿Ok?
-Ya escogí los nombres
-¿Cuáles son?
-Ian Alexander y Emmeline Elizabeth-sonrió orgullosa.
-¿Emmeline? ¿Qué significa? Son algo largos ¿No crees?
-Son perfectos.
-Les darás muchos problemas cuando entren a la escuela y tengan que aprender a escribirlos…
-Ya te dije que son perfectos y no los voy a cambiar.
Rosalie se había empeñado en esos nombres y no los iba a cambiar. Al día siguiente los había ido a registrar.
El nombre de Ian Alexander estaba bien, pero el de Emmeline Elizabeth era muy largo. Casi nadie conocía el nombre completo de los niños pues solo los presentábamos con el primero. Además de que a Emmeline yo solo le decía Emily o simplemente Em.
Las cosas se habían acomodado con el tiempo. Los niños ahora con un año de edad ya no eran tan problemáticos ni necesitaban tanta atención.
-Ian, no juegues con la comida.-le quite al niño el envase de danonino en el que estaba metiendo las manos.
Emily había desayunado primero y ahora Rosalie la estaba arreglando en el piso de arriba para ir a la boda de Charlotte y Peter. Cuando terminara de arreglarla empezaría con Ian y yo me encargaría de que Emily no se ensuciara hasta llegar a la iglesia. No era tarea difícil, ella era muy tranquila, el problema era Ian que parecía nunca estar cansado.
-Quelo nino-pidió Ian golpeando la mesita de su asiento.
-No te voy a dar el danonino porque solo estas jugando- a pesar de su corta edad eran muy entendidos y precoces. Se les podía escuchar caminando y hablando por toda la casa.
-Niña numero lista.-Rosalie me dio a Emily enfundada en un vestido rosa pálido y con dos chonguitos rubios en la cabeza. –Ahora vamos con el niño número dos.-suspiro anticipando el trabajo que le iba a costar hacer que Ian aceptara el pequeño smoking que usaría.
-Suerte con ese.-
Camine con Emily en brazos y me senté a ver televisión. Ella se entretenía hablando de cosas a las que yo no entendía mucho.
-Todos listos al fin-bajo Rosalie con Ian en brazos. Él no parecía muy contento con su traje pero al menos no lloraba.
-Y justo a tiempo.-le sonreí. Si de por si antes de tener a los gemelos Rosalie tardaba horas para arreglarse ahora que tenia a dos personitas más que arreglar casi siempre llegábamos tarde a todos lados.
Volvía tomar a Em en brazos y fuimos al auto.
-¿puedo manejar esta vez?-le pregunte a Rose mientras acomodábamos a los niños en sus asientos en la parte trasera de su BMW rojo.
-Ok.-
Llegamos a la iglesia y nos sentamos hasta atrás por si los niños comenzaban a llorar.
La misa no duro mucho, gracias a Dios. Tampoco las fotos con los familiares, pues a la iglesia solo habían sido invitados los familiares y amigos cercanos, en cambio la recepción estaba llena de gente famosa; eso es lo que logras si ambos novios son representantes exitosos.
Ian y Emily contra todo pronóstico lograron lucir impecables hasta que llego la hora de la comida. Luego de eso la gente se empezó a acercar para poder cargarlos. Siempre que alguien preguntaba qué relación teníamos con los niños evadíamos las preguntas o simplemente las ignorábamos. Luego de un año de práctica no era complicado.
Rose se divertía platicando con Vera y Charlotte. Charlotte sostenía a Em y Rose a Ian. Vera había dejado a Henry en casa con su padre, al parecer las cosas entre ellos solo empeoraban.
La fiesta era al aire libre, -en el jardín de su mansión-, y todo era blanco con cristales que brillaban a los rayos del sol. No era una celebración extravagante en comparación con los invitados.
-Hasta que por fin logro encontrarte.-Peter venía acompañado por una mujer bastante guapa.
Me había alejado un poco del centro de la fiesta y estaba bajo la sombra de un gran abeto.
-Solo disfrutaba de la vista-me encogí de hombros señalando levemente con la cabeza a un grupo de mujeres.
-Tú nunca pierdes el tiempo. Pero te traigo una vista mucho mejor.-se giro a su acompañante.-Ella es…
-Heidi Lively- lo interrumpí, pronunciando su nombre con reconocimiento. Extendí mi mano para tomar la suya y depositar un beso.
-Jasper Hale- dijo ella con el mismo tono que yo había usado anteriormente.
-Al parecer ya no me necesitan- se despidió Peter y se fue para seguir atendiendo a sus invitados.
La mire detenidamente. Heidi vestía para resaltar su belleza. La más pequeña de las minifaldas dejaba al descubierto unas piernas sorprendentemente bien torneadas, cuya piel blanca quedaba oscurecida por las medias. Llevaba un top de vinilo rojo, mangas largas y cuello alto, pero extremadamente ceñido al cuerpo. Su cabello de color caoba era lustroso y tenía en los ojos una tonalidad muy extraña de verde. Su vestimenta no parecía adecuada para una boda, pero después de todo, a las modelos siempre les gustaba ser el centro de atención y si para eso necesitaban desentonar no les importaba hacerlo.
-¿La boda es la única razón para que atravesaras el atlántico?-pregunte sabiendo de sobra la verdadera respuesta.
-Charlotte fue mi primera representante y venir a su boda supongo que es suficiente razón, ¿No lo crees?
-Supongo que si…aunque…- Heidi siempre había querido una sesión fotográfica conmigo y cuando por fin había logrado que mi representante le diera una cita en USA Rosalie había aparecido y yo había cancelado todos mis proyectos por venir con ella a Paris. Las modelos tan altivas como ella no se rebajaban a pedirte algo y por eso al ver la oportunidad de encontrarse conmigo en la boda no dudo en venir. Y yo estaba logrando que lo aceptara.
-Ok, ok. Si digo que también vine para poder tener un sesión fotográfica contigo ¿Aceptarías?- Ella había comenzado a flirtear y yo también lo hacía, pero con menos obviedad que ella.
-Está bien, pero solo porque aceptaste que atravesaste el atlántico por mí.
-¿Y si te pidiera una cita esta noche?
-Te diría que también acepto, sin embargo prefiero ser yo quien da el primer paso.
Se encogió de hombros.- ¿Qué puedo decir? Soy una mujer vanguardista.
Sonreí de lado.
-¿Te parece si esperamos un poco más antes de irnos?-Le pregunte mirando rápidamente hacia donde se encontraba Rosalie.
-Solo si bailas conmigo durante ese tiempo.-
Asentí y nos dirigimos a la pista de baile.
No paso mucho tiempo antes de que me fuera a despedir de Rose, -luego de que me asegurara una y otra vez que ella sola podía con ambos niños-. Fuimos a cenar a un lujoso restaurant pero en lugar de llevarla al lugar donde habían estado terminando mis citas recientes la lleve al pequeño departamento en el que se hospedaba.
-¿Nos vemos mañana en el estudio?-comencé con la despedida.
-Eso seguro, pero, ¿No quieres pasar un rato?-abrió más la puerta con una obvia insinuación. Y aunque estaba cansado de las relaciones de una sola noche no caería tan rápido.
-No en esta ocasión.-me acerque y deposite un beso sobre sus labios.
Me parece que a partir de aqui nos vamos a distanciar un poquito de Rose y a centrarnos más en Jasper...
No se preocupen Alice aparecera más adelante, eso que ni que.
¿REVIEWS?
