Jasper Pov
Luego del desfile hubo una recepción, en la cual solo estuvimos poco tiempo pues yo tenía el compromiso de ir a ver a Vera.
-Al menos hubieras dejado que me quedara yo.-Heidi volvió a despotricar por tercera vez desde que habíamos subido al auto.
-Llegaste conmigo y te vas conmigo, entiéndelo Heidi.-Eso solo sirvió para que se enfurruñara más en el asiento.
Al parecer el tiempo de tregua solo había sido valido durante el desfile porque ahora todo volvía a la normalidad.
Entre al estacionamiento del edificio en el cual veríamos las oficinas para acondicionar el estudio.
-¿No piensas bajarte?-le dije, manteniendo su puerta abierta para que bajara.-Hay una cafetería en el primer piso.
Me miro enojada y bajo del auto. Caminamos en silencio hasta que nos encontramos a Vera en el primer piso. Heidi la saludo y luego se fue a la cafetería.
-Está molesta.-comento Vera con ironía y diversión.- ¿Ahora porque?
-No quería dejar la recepción que organizaron luego del desfile.
Asintió como muestra de compresión.
-¿Y Henry?-pregunte una vez que estuvimos en el ascensor.
- Pase a ver a Rosalie antes de venir y se quedo jugando con Ian y Emily, probablemente Rose en este momento esté a punto del colapso.
-Probablemente los tenga viendo televisión.-
Henry era solo un año mayor que los gemelos y controlar a tres niños de la misma edad era complicado, muy complicado. Las cosas con el padre de Henry habían empeorado de tal manera que ya ni siquiera iba a recogerlo los fines de semana tal y como habían acordado en un principio.
-¿Rosalie ya se decidió por Alice Brandon?-pregunte al recordar las preguntas de la reportera.
-Sí, pero no cerraran el trato hasta el mes entrante, al parecer la chica tiene problemas familiares en este momento.-me explico Vera, antes de que la interrumpiera diciendo que de seguro la modelo andaba vagando por ahí.
-¿Es por eso que no pudo asistir al desfile de Channel?
-¿Cómo sabes que estaba invitada al desfile? No fue anuncio público.
-Una reportera le pregunto a Heidi que opinaba de que hubiera rechazado la invitación.- Vera negó de manera reprovativa.
-Están manipulando la información. Alice Brandon no rechazo de manera déspota o de manera grosera, en realidad fue personalmente a disculparse por no poder asistir.- Al parecer Alice también era del agrado de Vera.-Es una suerte que la chica tenga los pies bien puestos sobre la tierra porque si no la prensa ya la hubiera devorado viva.
A pesar de que Vera seguía diciendo que era una buena persona yo no me la creía, a fin de cuentas seguía siendo una modelo más. Si aun no era una Diva con el tiempo se convertiría en una.
-¿Qué te parece el lugar?-me pregunto Vera luego de que me diera un recorrido por las oficinas.
El piso contaba con una gran recepción y cuatro oficinas. Una de las oficinas seria ocupada por Vera, otras dos serian para Rosalie, -una como estudio y otra como taller-, y la cuarta la acondicionarían para Henry y los gemelos.
-Es perfecto, solo que necesitaran una recepcionista.-conteste señalándole el mostrador.
-Ya me encargare de eso.-hizo un gesto despectivo con la mano.-Entonces, mañana mismo comenzaran a acondicionar las oficinas, el taller y la guardería.
Nos retrasamos un rato más para ponernos de acuerdo acerca de los detalles. Cuando al fin baje por Heidi para irnos, ella ya estaba de mejor humor.
Al parecer me había tardo más de lo esperado pues el ocaso ya se dejaba ver.
-¿Aquí va a ser el estudio de Rosalie?-pregunto para romper el silencio.
-Sí, mañana comenzaran a arreglarlos.- asintió no muy convencida de que decir ahora.
-¿Me puedo quedar contigo en la casa?-pregunto buscando hacer las paces. Después de todo, la próxima semana serian los Teen Choice y ella necesitaría que la acompañara.
-Claro.-fue mi simple respuesta.
Ella siguió hablando sobre el buen café que servía la cafetería del edificio hasta que noto el camino que había tomado.
-¡Creí que habías dicho que me podía quedar contigo!-se alarmo el ver que me dirigía a su departamento.
-Eso fue lo que dije, pero necesitas pasar por ropa.-
El silencio duro todo el recorrido hasta llegar a su departamento.
El departamento estaba repleto de Glamour hasta el punto de considerarse ostentoso. Todo era importado de diferentes partes del mundo, más sin embargo, eso no hacía más agradable la estancia en él.
Entre al baño en tanto ella metía en un bolso algo de ropa. Me acerque al lavabo y metí la cabeza debajo del grifo de agua para despejarme un poco. La actitud de Heidi me exasperaba.
Mis manos descansaban sobre el tocador y mi cabeza estaba gacha. Abrí los ojos luego de mantenerlos un rato cerrados. Fue en ese momento que las note. En el cesto de papales había tres pequeños tablillas blancas. Sin poder retener mi curiosidad las saque del cesto.
Eran pruebas de embarazo…y las tres marcaban positivo.
Deje caer las pruebas y me deslice sobre la pared hasta llegar al suelo. Mis pies quedaron junto a las pruebas.
Sentí que la cabeza me daba vueltas y como todo mi mundo se desmoronaba. Esto no podía estar pasando. Heidi no podía estar embarazada. Siempre nos protegíamos, esto era imposible. ¿Qué se supone que sucedería ahora? Esto era tan sorpresivo, tan inesperado. ¿Por qué no me lo había dicho? Ella llevaba durmiendo en mi casa los últimos tres días, ¿Por qué no había hablado? ¿Cómo es que yo no lo había notado?
Mi cabeza seguía dando vueltas, el vértigo me tenia contra el suelo y con la sensación de que en cualquier momento regresaría el estomago.
Y a pesar de todo, una parte de mí, muy en el fondo estaba feliz.
Sacudí mi cabeza intentado aclarar mis pensamientos. Suspire y tome una de las tres pruebas. Tenía que hablar con Heidi.
-Ya estoy lista.-dijo al ver que abrí la puerta. Me quede parado en el marco de la puerta sin saber muy bien que decir, eran tantas las cosas que cruzaban mi cabeza que me era difícil concentrarme. Ella se puso pálida al ver que sostenía la prueba de embarazo.
-¿Por qué no me habías dicho que estas embarazada?-Decidí empezar con el inicio de todo esto.
-No era necesario.- Se había recuperado de la sorpresa y de su ataque de pánico, ahora su rostro era una máscara fría y calculadora.- Ya he tomado una decisión.
-¿Y cuál es tu magnifica decisión?-le pregunte con antipatía, no me agradaba la manera en que lo había dicho.
-No pienso seguir adelante con esto.- dijo con desprecio mirando su vientre.-Solo me arruinaría.
Algo dentro mi se rompió. Sabía que Heidi era superficial y con ansias de triunfo sin importar a quien tuviera que aplastar en el camino, pero nunca imagine que hasta este extremo. La imagen de un bebe entre mis brazos desapareció en el momento en que escuche sus palabras. Un hueco en mi interior apareció ante la sola posibilidad. No permitiría que Heidi hiciera tal atrocidad.
-¡¿Acaso has enloquecido? Tú no vas a detener nada, ¡También es mi hijo y tengo a derecho de decidir! –La tome de los hombros sin soltar la prueba y la zarandee un poco tratando de hacerla entrar en razón, pero al recordar que podría hacerle daño a mi hijo me detuve.
Mi hijo, me pareció irreal la frase pero me reconforto.
-¡Eso no me importa! ¡No te das cuenta de que solo sería un estorbo! ¡Solo arruinaría mi cuerpo y con eso mi carrera!-sus gritos calaban en mi interior. ¿Cómo es que alguien podía llegar a ser tan egoísta?
-¡No seas tonta! ¡No estamos hablando de ti, si no de un bebe! ¡De nuestro hijo!
-¿Y quién se haría cargo de ese niño? ¡Tengo una carrera! ¡Una vida!
-¿Y por eso vas a asesinarlo? ¡Para conservar tu vida tal y como esta!
-¡Tengo planes y sueños que realizar, tener a ese bebe solo lo echaría todo a perder!- No podía soportar seguir escuchándola hablar de esa manera. Toda mi relación con Heidi había sido un error, todo a excepción de ese bebe, él no pagaría por mis errores.
-¡Entonces deja que yo me haga cargo de él! ¡Tú solo tendrás que llevarlo 9 meses en tu vientre y después te podrás ir cuando quieras!
-¡Para ti es fácil decirlo, tú no tienes que mantener un cuerpo perfecto para ganarte la vida! ¡Llevar un embarazo solo me arruinaría!
-¿Y el hacerte un legrado no te ocasionaría problemas? ¡Por Dios, Heidi! ¡No seas estúpida! ¡No solo matarías a ese bebe, también podrías morir tú!- A estas alturas poco me importaba la vida de Heidi, pero ella era egoísta y solo pensaba en sí misma.
-¡No soy una adolescente que irá a la primera clínica que encuentre! ¡Con un aborto solo me tendría que retirar por un mes, con un embarazo más de un año!-Estaba seguro de que los gritos los podían escuchar los vecinos pero eso no me importaba.
De pronto todo en mi cabeza encajo. Tuve que sentarme en la cama para no caer a causa del horror. En la mano podía sentir la prueba de embarazo, la apreté aun más.
-El viaje que dijiste que ibas a hacer a Roma solo era una coartada.-Deje de gritar. No tenía fuerzas para hacerlo. Ella ya lo tenía todo planeado. Si yo no hubiera entrado al baño Heidi habría asesinado a mi hijo sin que yo si quiera me enterara de nada. La mire con horror. ¿Qué clase de monstruo era ella?
-Eso es lo correcto. Quizás ahora no lo ves pero lo entenderás así como yo lo hice…
-¡Cállate! –silencie su estúpido parloteo. Ahora era ella la que me miraba con miedo.
-Vas a tener a ese bebe y yo me hare cargo de él. Te daré el dinero que pidas para reconstruir tú cuerpo y para desaparecer de nuestras vidas para siempre.-Masculle sin dejar de mirarla. Mi voz era fría, llena de rabia contenida en contra de esa mujer.-Da un paso en falso y todo el mundo se enterara de la clase mujer que eres y de que intentaste practicarte un aborto. ¿Entendiste?
Ella amaba demasiado su carrera intachable como para mancharla y ponerla en peligro con algo así.
Asintió con lentitud.-Ahora, te podrías ir de mi casa, por favor.
-¿Acaso estas loca? Mientras lleves a mi hijo en tú vientre no pienso dejarte sola en ningún momento.-me puse de pie y camine hacia su armario, de donde tome una maleta y la puse sobre la cama.-Te irás a vivir a mí casa y no saldrás de ahí excepto que sea necesario.
Ella no se iba a vanagloriar de su embarazo cuando en realidad no lo deseaba.
-¿Piensas recluirme en tú casa al igual que tú hermana lo hace para cuidar a sus mocosos?-dijo con desprecio.
La tome fuertemente del brazo, clavándole los dedos.-No te atrevas a hablar así de mi hermana ni de los niños, ¿Te quedo claro?-dije entre dientes, intimidándola.
Volvió a asentir y comenzó a llenar la maleta de ropa sin decir nada.
Guarde la prueba de embarazo en mi pantalón.
No sabía si creer en el amor, no lo había conocido en realidad. Existían canciones, películas y poemas que hablaban sobre él, ¿Pero quién nos aseguraba que no habían sido escritas solo a causa de un enamoramiento? No había nada verídico. Vera se había casado enamorada y ahora estaba divorciada, Rosalie había amado a alguien y solo había salido lastimada, mis padres solo ansiaban la compañía del otro, Peter y Charlotte aseguraban amarse ¿Pero seguirían sintiéndose igual en un par de años? No había pruebas de que el verdadero amor existiera, solo había enamoramientos que acaban con el pasar del tiempo. A diferencia del amor que había entre padre e hijo, y no necesitaba ir muy lejos para creer en él. Rosalie era un perfecto ejemplo: ella añoraba su futuro y sus sueños pero al enterarse de que iba a ser madre no le había importado dejarlo todo. Creía en ese tipo de amor y ahora también lo entendía. Porque aunque aun no lo pudiera sostener entre mis brazos estaba seguro de que daría hasta mi vida con tal de mi hijo estuviera bien.
A que esta no era la sorpresa que se esperaban verdad?
Lo sé, lo sé, Heidi es una maldita! oh mi pobre Jazz...
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