WOW! Ahora si estot sorprendida...sabia que si podiamos llegar a los 50 pero no que lo hariamos tan rapido... se los prometi y aqui les dejo el capi...


Rosalie Pov

Ian y Emmeline ya se habían quedado dormidos así que estaba sola en mi habitación. Hacia como tres semanas que Jasper prácticamente me había obligado a dejarlos dormir en su cuarto, -ambos dormían en una sola cuna, pues no quería que se sintieran solos-, pronto les quitaríamos las cunas, quizás dentro de unos meses.

Emmeline, mí Emmeline, su nombre había sido solo un impulso que no había podido controlar y del que no me arrepentía, aunque a veces doliera al escuchar la similitud de los nombres y aunque Jasper la llamara Em, sentía que ese era el nombre correcto para ella. Después de todo, ellos eran el único recuerdo que no me dolía mantener junto a mí.

El sonido de mi celular me saco del letargo en el que me había sumergido.

-Hola Alice.- salude a mi próxima modelo. -¿En qué te puedo ayudar?

-Hola Rose, ¿Recuerdas sobre el problema familiar que tenia? Bueno, podre resolverlo en menos tiempo del que tenia supuesto, así que si no tienes problemas podemos reunirnos antes.- Su fina vocecilla había dejado de sonar tensa como en la llamada de esta tarde.

-Eso sería maravilloso Alice. Entonces, ¿Te parece la próxima semana?

-Si, por supuesto. Mi agente hablara con Vera para ponerse de acuerdo y todo eso.- Me esforcé en tratar de ubicar a su agente pero no recordaba haberlo conocido antes.

-Ok. Suerte con tú problema y nos vemos la próxima semana.-Me despedí y luego de que ella hiciera lo mismo colgamos.

No conocía a Alice en persona y aun así era tan sencillo hablar con ella. Alice no era muy alta para ser modelo y aun así media un centímetro más que la famosa Kate Moss. Era delgada sin llegar a si quiera rozar los extremos y su cuerpo tenia las curvas necesarias en los lugares necesarios. Sus facciones eran finas y a acorde unas con otras. Su piel de porcelana en contraste con su cabello negro la hacían resaltar y aun más sus ojos, que eran de una tonalidad extraña de verde.

Jasper entro a mi habitación y cerro con fuerza la puerta detrás de él. Su enojo era palpable.

-Acabo de colgar con Alice, nos reuniremos la próxima semana.-divague para distraerlo y que dejara de caminar de un lado a otro.

Su furia me tenía desconcertada.

-Lo último que quiera saber es de otra maldita modelo.- Pronuncio la última palabra como si de un animal rastrero se tratara.

Pateo la caja de mi nuevo par de zapatos Jimmy Choo provocando que se estrellaran contra la pared. Estuve a punto de reclamarle pero su mirada me detuvo. En ella había odio, desprecio, dolor y miedo.

-¿Qué sucede Jasper?-pregunte, poniéndome de pie y sujetándolo de los hombros para que detuviera su frenético andar. Sacudió los hombros deshaciéndose e mi agarre para seguir caminando de una pared hacia otra.

-Necesito tú ayuda.- Se detuvo y me miro con esa profunda mirada que tanto odiaba.

Hace alrededor de dos años yo había llegado a su departamento pidiendo lo mismo y él no había se había detenido a dudar para brindármela, así que sin pensarlo asentí.

-Lo que sea que necesites.- rectifique.

-Heidi vendrá a vivir a la casa y necesito que la mantengas vigilada a todas horas.- Estaba a punto de reclamar pero me trague mis palabras. Su mirada reflejaba que no lo hacía por gusto.

-¿Qué es lo que sucede?-pregunte, inquieta a causa de las múltiples ideas que me pasaban por la cabeza.

-Está embarazada…-su voz se corto. Mi primera reacción fue de indignación por los sentimientos de los que iba cargada su voz, sin embargo Jasper no era el tipo de hombre que vería un embarazo como una carga. Debía de haber algo más.- Si no hubiera entrado a su baño y no hubiera visto las pruebas en el cesto probablemente Heidi se hubiera practicado un aborto a escondidas.

No reaccione. Sentí tanto desprecio hacia ella, tanto odio. Pase por todas las emociones antes de llegar a la lastima; Heidi me causaba lastima. ¿Qué tipo de persona seria capaz de hacer tal atrocidad? No dije nada porque simplemente Jasper podía sentir como me sentía. Él sentía lo mismo que yo pero multiplicado a niveles astronómicos.

-Discutimos…la amenace de contarle todo a la prensa si se atrevía a hacer algo en contra del bebe.- La mente de Jasper ya no estaba aquí. Su voz era monótona y solo relataba sin demostrar emoción.- Eso fue lo que la hizo ceder. No quiero que se haga público, por eso permanecerá en la casa todo el tiempo. Necesito que la vigiles… hay tantas maneras de que le pueda hacer daño a mi hijo.- en lo ultimo su voz había recobrado emoción, miedo.

Me enterneció de sobre manera que Jasper a tan poco tiempo sufriera de esa manera por el bebe. Que lo amara tanto que no le importaba pasar tiempo con la mujer que odiaba. Inevitablemente me pregunte: ¿Cómo reaccionaría Emmett si supiera de la existencia de sus hijos? Un estremecimiento se produjo en el lugar se suponía debía de estar mi corazón. No, eso nunca pasaría.

-Yo me encargare de nada malo le pase a mi sobrino.- Lo estreche entre mis brazos, trasmitiéndole todo el apoyo que podía darle. Mi mentón apenas rozaba su hombro y sus brazos me rodeaban la cintura.

Ambos fuimos capaces de desahogarnos en silencio.

-¿Dónde está?-pregunte, separándome de él, con los ojos rojos al igual que los suyos.

-En la habitación de huéspedes acomodando sus cosas.-

Asentí y luego me dirigí al teléfono.

-Le hare una cita con Emily para mañana mismo, para que la revise y nos diga cómo va todo.-Fue su turno de asentir.

Me agradeció con la mirada, -solo como Jasper es capaz de hacerlo-, antes de salir de la habitación e ir a vigilar a Heidi.

Luego de hablar con mi ginecóloga y haber recogido y acomodado mis zapatos, me recosté sobre la cama.

Vaya que la vida de los Hale era complicada. Pensé con un humor dulce-amargo.

Luego de meditar un poco más las cosas decidí bajar a comer algo antes de acostarme y dormir.

Ya todas las luces estaban apagadas ¿Qué hora seria? Inconscientemente mire mi muñeca izquierda, había olvidado que no traía reloj. Negué divertida por mi error.

Al ir bajando las escaleras me percate de que la luz de la cocina estaba encendida. Camine con sigilo hasta llegar a la entrada.

-Buenas noches, Heidi.-salude. Ahora era yo la que caminaba con suficiencia. Al fin y al cabo ella era la que estaba prisionera en mi casa.

-Buenas noches, Rosalie.-me regreso el saludo con amargura.

-Pensé que ya estarían durmiendo todos.-mencione buscando algo que comer del refrigerador. Elegí un yogurt para beber sabor fresa.

-Estaba a punto de subir pero me distraje pensando en lo que le tendremos que decir a la prensa.

-Diles que decidiste dar un viaje alrededor del mundo y listo.-Vaya que me estaba divirtiendo. El hecho de tan solo mirar su rostro de molestia me regocijaba.-Por cierto, mañana iremos con la ginecóloga para que te revise.

-No he hecho ninguna cita.

-No te preocupes, ya la hice yo. A partir de ahora y hasta el final del embarazo iras con mi doctora.-Le espete sosteniéndole la mirada.

-¿Ahora ni siquiera puedo escoger a que medico ver?

-Emily es de toda confianza y con ella vas a ir.-No era una sugerencia, más bien le estaba ordenando.- La cita es mañana a las 10.

Me miro con desprecio para luego levantarse y subir a su recamara.

Me contuve para no comenzar a hacer un tonto bailecillo, con el regocijo interno me conformaría.

Pero a pesar de que ahora ella estuviera bajo nuestras reglas no me hacía sentir mejor. No me agradaba la idea de que estuviera cerca de mis hijos. De por sí, antes de que supiera de lo que es capaz no me agradaba su presencia en mi casa ahora menos.

Termine mi yogurt y luego de tirar el envase a la basura me dirigí a la segunda plata, a ver cómo estaban mis hijos.

Abrí la puerta sin hacer ruido y me cole dentro de la habitación.

Ian y Emmeline dormían plácidamente, sin ningún temor de lo que pudiera pasar. Sin temerle al pasado o al futuro. Simplemente viviendo día con día sin importarles nada más que el que yo estuviera con ellos y la televisión estuviera encendida.

Acaricie sus pequeñas cabecitas rubias y retire un mecho de la frente de Emmeline.

Las cosas ahora se complicarían un poco más. Con Heidi embarazada y aquí metida en la casa todo el día, con Jasper de mal humor, con las idas al estudio…había olvidado preguntarle a Jasper sobre el estudio.

Volví a revisar mi mano izquierda en busca del reloj para verificar la hora y cerciorarme de que ya era tarde como para hablarle a Vera y preguntar. Volví a negar como hace un momento y Salí de la habitación para entrar en la mía.

Desperté con los rayos del sol colándose por mi ventana. Serian alrededor de las siete de la mañana. Había logrado volver a dormir luego de despertar en la madrugada por ese estúpido sueño, por lo menos ahora se veía más borroso y ya no gritaba como antes.

Me levante consciente de que ya no volvería a dormir. Me duche y luego de enfundar en unos jeans ajustados y un sweater azul oscuro deje la habitación y fui a la de los gemelos.

Al asomarme a la cuna me encontré con los grandes ojos azules de Emmeline mirándome ansiosa por que la sacara de la cuna. Si Ian hubiera sido el que se despertara primero poco le habría importado despertar a su hermana con tal de que lo sacara de ahí.

Ian era muy perezoso por las mañanas.

-Buenos días mi niña hermosa.-murmure con ternura.

Tome a mi niña en brazos y me dispuse a bajar a la cocina. Al pasar frente a la habitación de Heidi me percate del sonido del inodoro. Ojala y que las nauseas matutinas le pasaran factura por lo que había estado a punto de hacer.

Jasper ya me esperaba con café caliente sobre la mesa. Me arrebato a Em de entre los brazos.

-Hola Tío.- gorgoreo con alegría.

Jasper lleno su cuellito y su carita de besos.

-¿Qué tal la noche?-pregunte luego de dar un sorbo al café y hacer una mueca. Jasper preparaba el café demasiado negro. Me levante por la crema y el azúcar.

-Espantosa. No he podido cerrar los ojos.-eso explicaba las grandes ojeras que cubrían sus ojos y que no había vuelto a ver desde que había ido a su encuentro en Nueva York y el nacimiento de los niños.

Pronto habría un llanto de bebe adornando las noches y mañanas.

-Sí, yo tampoco he dormido muy bien.

-El estudio estará listo dentro de un mes.-me informo Jasper.

Emmeline solo jugueteaba con el cabello de Jasper.

Heidi entro enfurruñada a la cocina. Su rostro aun conservaba ese característico tono pálido verdoso producto de haber regresado el estomago. Ya no traía la pijama, sin embargo su cabello seguía sin peinar. Se sirvió un vaso de leche y volvió a su habitación. Jasper le miraba con puro desprecio.

-Serán nueve meses realmente largos.-murmure entre dientes.

-Perdón por dejarte sola pero me tengo que ir.-Jasper me regreso a la niña. Apenas había notado su vestimenta.

-¿No nos vas a acompañar a la cita con Emily?-pregunte sorprendida de que se fuera a perder algo así. Aunque quizás no le hacía tanto entusiasmo ver las caras de Heidi durante todo el procedimiento.

-Tengo dos sesiones de fotos y no puedo cancelarlas.-se despidió de mí y estaba a punto de salir cuando regreso.

-¿Estarás bien con los niños?-pregunto mientras cerraba su chaqueta y se ponía los lentes oscuros que tanto le gustaban.

-Sí, no te preocupes. Le hablare a Vera para ver si puede venir a cuidarlos.-

Se despidió una vez más y se fue.

Tenía el leve presentimiento de que Jasper se estaría ausentando con bastante frecuencia a partir de ahora.

-Ok Emmeline, solo quedamos tu y yo contra tu hermano el perezoso y la peor bruja que podría existir… y que por alguna razón del destino nos toco a nosotras controlar.-Emmeline rio como si hubiera entendido mis palabras.


A peticion de alguna en los proximos capis pondre un capi de pov Bella, Edward o Emmett...ustedes escogen!...

Esta vez subiremos un poquito la apuesta...ya me di cuenta de que si podemos...actaulizo cuando lleguemos a los 62 reviews...osea 10 reviews más (solo aceptare un review por lectora!) besos y morididas de su vampiro favorito!

¿Reviews?