Puntual con los 63 reviews! Las amo!
Jasper Pov
El atardecer se acercaba pintando de naranja el cielo y tornándolo en diferentes tonalidades de azul. Estábamos en otoño causando que las tonalidades de los arboles también cambiaran. Para muchos Paris era y seguiría siendo la ciudad del amor pero para mí no era más que una ciudad fría y hasta algo lúgubre con un idioma que no me agradaba. Recorrí las calles medio vacías sin mucho entusiasmo por llegar a casa. De haber podido me habría retrasado más tiempo.
Entre al garaje aun sin ganas de querer entrar en la casa. Heidi y su estúpida superficialidad estarían ahí.
Salí del auto y entre a la casa. Me desconcertó que hubiera tanto silencio. A travesé la sala y el comedor en silencio para dirigirme a la cocina, que también estaba vacía. Tome una manzana y subí a la segunda planta.
Me detuve frente a la puerta de la habitación de Heidi. Los últimos cinco meses habían sido eternos. Mi ausencia en la casa había sido constante. No quería encontrarme con Heidi y sus problemas. Decidí no entrar y seguir derecho a la habitación de mi hermana para avisarle que había regresado pero no llegue a hacerlo.
-Ya se fueron.-La voz de Heidi me advirtió cuando estaba a punto de agarrar la manija.
-¿A dónde?-pregunte indiferente. Ella se mostraba tranquila y hasta me podría arriesgar a decir que agradable.
-Es Halloween.-Me recordó como si fuera lo más obvio del mundo.- Hace media hora que Vera y su hijo vinieron para salir todos juntos.
-Gracias por decirme.-di la vuelta y me dirigí a las escaleras tratando de escapar de la imagen que veía, sin embargo, mi mente se empeñaba en conservarla por alguna razón.
La imagen de Heidi con un voluminoso vientre de 7 meses albergando a mi niña. Esa era la imagen que no me permitía dormir por las noches. Mi pequeña hija, diminuta e indefensa dentro de esa mala mujer que no la quería, ¿Cómo alguien podría despreciar algo así?, a una bebita que no tenía la culpa de nada, que no se merecía el desprecio de su madre, que no podía defenderse de nada ni nadie. Me pasaba las noches en vela atento a cualquier sonido que me advirtiera que Heidi trataba de hacer algo, ya fuera irse o hacerle daño a mi hija.
-¿No quieres pasar?-Me volvió a sorprender su voz, esta vez más insegura, cuando ya iba a la mitad de las escaleras.- Mmm…estoy viendo una película y…Esta bien si no quieres.-Se apresuro a excusarse cuando noto que mi expresión no cambiaba.
Di la vuelta y sostuve la puerta indicándole que entrara. Entre después de que ella lo hizo.
No sabía por qué había aceptado. Quizás, con el tiempo la soledad te comenzaba a hacer jugarretas. Quizás por eso ella se mostraba dócil y yo había aceptado su compañía.
Se acomodo en el centro de la cama y volvió a reproducir la película. Tome asiento en un pequeño sillón que a completaba la decoración de la habitación.
Era una película de terror. Heidi nunca se resistía a verlas a pesar de que después no pudiera permanecer sola en una habitación. Tal vez esa era la razón de que me hubiera invitado a acompañarla.
Era una mala película, no daba miedo y los efectos eran pésimos. Por lo menos servía para evitar la conversación, aunque al terminar ya no había nada que la evitara.
-Mala elección. Demasiado suspenso con mal desenlace.-lance la crítica esperando que se rompiera el silencio incomodo que se había formado. Me puse de pie esperando para poder irme.
-Espera.-me pidió cuando di la vuelta. Dio un suspiro sin estar segura de lo que iba a decir.-Creo que le agrada tu voz.
-¿Qué dices?-pude sentir como mis cejas estaban a punto de tocarse.
-Quiero decir que creo que a la bebe le gusta escuchar tu voz.-se apresuro a explicarme cuando noto la molestia que me estaba causando. No era justo que jugara con algo como eso.-La mayoría del tiempo esta quieta excepto cuando tú hablas, entonces comienza a moverse y a patearme.
-Justo como ahora.-coloco una de sus manos sobre su vientre, señalando el lugar en donde se supone la había pateado.
No estaba seguro de que hacer. De nuevo me sentía dividido en dos: una parte de mi se regocijaba mientras que otra no confiaba en la palabra de Heidi.
-Ven.- extendió su otra mano para que yo la tomara y me acercara a ella.
Accedí a acercarme. Pero en ningún momento tome su mano. Me coloque en el borde de la cama.
-Ponte tu mano aquí.-señalo una parte específica de su abultado vientre.
Puse la mano a regañadientes. No quería tocarla, era despreciable. Todos mis pensamientos en contra de Heidi desaparecieron cuando sentí como mi bebe se movía, nada más importaba. Era extraño sentirlo. No pude evitar la sonrisa que se poso en mi rostro.
-Te lo dije.-Heidi sonrió orgullosa. Ni siquiera me importo.
Sus pequeñas manitas y piecitos se sentían cada vez que se removía.
-¿Has pensado en algún nombre? –alce la mirada. Tampoco me importo a la poca distancia que la tenía.
-Creí que tú lo escogerías.
-Se va a quedar contigo es justo que tú escojas su nombre.-Sus palabras hicieron que regresa momentáneamente a la realidad. Heidi seguía sin querer a la niña y eso no cambiaria.
-No, no he pensado en ninguno.- respondí con dureza. Un piecito golpeo contra mi mano.
-No fue tan mala la película.-Heidi cambio astutamente de tema.
-¿Por qué decidiste verla?-pregunte para llevar la conversación y que no se quedara en punto muerto.
-Es Halloween y me pareció adecuado hacerlo. Es aburrido permanecer aquí todo el día.-se encogió de hombros.- ¿Me puedo comer tú manzana?-señalo la mesita en la que la habida dejado.
-Claro, tómala.-estiro su brazo y la tomo.
Sabía que no era necesario arruinar el momento hablando ahora de lo que pasaría después. Eso tendría que esperar un poco más.
Rosalie Pov
Caminábamos por la última calle de la noche. El recorrido hubiera durado mucho más si el clima no fuera tan frio.
Vera y yo caminábamos unos pasos detrás de los niños. Ian se veía adorable con su disfraz de vampiro con traje, capa y toda la cosa, el pequeño Henry era un pequeño Freddy Crubber y mi caprichosa Emmeline era campanita. Los tres niños iban luciendo sus hoyuelos mientras reían contentos.
-En estos momentos son cuando no me arrepiento de nada.-reflexiono Vera sonriendo de ver a su hijo divirtiéndose igual que yo.- Incluso me siento contenta de haber tenido a Henry en lugar de haber ido a la universidad.
-Así es como yo me siento cada vez que los veo sonreír.- confesé.
El cabello ondulado y rubio de Emmeline iba sujetado en un pequeña coleta, Ian no lo tenía ni corto ni largo a diferencia de Henry que por gusto de su madre llevaba sus rizos pelirrojos algo más largos de lo normal en un niño de tres años.
Porque aunque el desenlace de mi historia no hubiera sido como yo lo había deseado este final me agradaba. Con mis niños felices llenando el vacío que Emmett había dejado en mí interior.
-Deberíamos irnos ahora antes de que pesquen un resfriado.- recomendó mi amiga ante la brisa de aire frio que corria.
-Totalmente de acuerdo. Aun tengo presente la imagen de Emmeline con resfriado.-me estremecí ante la imagen de mi hija toda pálida y débil. Emmeline no se enfermaba con facilidad pero cuando lo hacia se derrumbaba.
-¡Niños es hora de regresar a casa!-tuve que gritar pues se habían adelantado un poco.
-Pero yo aun no quiero regresar mami.-Ian vino corriendo para pedir más tiempo. Su habla era bueno pero aun no era completamente entendible como el de Emmeline lo cual tenía que ver con que Em nunca guardara silencio.- Ni siquiera ha salido la luna, todavía es temprano.
-Si mami yo también me quiero quedar afuera un ratito más.-Emmeline y Henry se unieron a los ruegos.
-Ian, la luna ya salió solo que como está nublado no puedes verla y además si nos quedamos más tiempo afuera podríamos resfriarnos.-Seguian sin estar convencidos.- Veré con ustedes El extraño mundo de Jack al llegar a casa.- Ambos sonrieron dejando ver sus hermosos hoyuelos. Asunto arreglado.
-¿También el tío Jasper?-pregunto Emmeline emocionada pidiendo que la cargara.
-Si es necesario lo obligare a que la vea con nosotros.-Tome a la niña en brazos y tome a Ian de la mano. Vera también llevaba a Henry de la mano.
-¡yuju!-festejaron los gemelos.
Estábamos a un par de cuadras de mi casa por lo que regresaríamos caminando y después Vera se iría en su auto a su departamento pues su esposo había logrado quedarse con la casa.
Emmeline apenas puso la cabeza sobre mi hombro se quedo dormida. Ian y Henry se divertían mirando alrededor observándolo todo.
-¿Cómo van las cosas con tú hermano?-pregunto Vera ya que con tal de evitar a Heidi se había desaparecido de mi casa. Y tampoco era que Jasper pasara mucho tiempo en casa de todas maneras.
-Podría decirse que bien, él sigue tan ausente como siempre, el embarazo va bien y la bebe debería de nacer a inicios de diciembre.-explique sin muchos ánimos.
-¿Qué pasara después?
-Si todo sigue de acuerdo al plan Heidi debería desaparecer de nuestras vidas pero como las cosas nunca salen como las planeamos y como Jasper no ha vuelto a hablar con ella acerca de ese asunto no lo sé.-
Continuamos caminando por las frías calles de Paris hasta llegar a la casa.
-Nos vemos mañana en el estudio.-me despedí de Vera y del pequeño Henry.
Apenas entramos a la casa Ian se fue a corriendo a tomar su lugar frente a la televisión. Debía de encontrarle algún hobby.
Subí a la segunda planta a dejar a Emmeline sobre mi cama.
Cuando baje descubrí a Jasper viendo beisbol junto con Ian.
-¿Qué tal tu día?-pregunte de camino a la cocina.
-Nada fuera de lo normal a excepción de algo.-Jasper venía detrás de mí.
-¿Qué cosa?
-No sé qué nombre ponerle a mi hija.
-Creí que Heidi lo escogería.
-Yo también pero ella dice que como yo me voy a quedar con la bebe es justo que yo elija el nombre.-dijo en tanto buscaba algo en el refrigerador.
-¡Mami, quiero un danonino!-grito Ian desde la sala.
-Debo buscarle un pasatiempo o la televisión le consumirá el cerebro.-bromee haciendo a Jasper a un lado para tomar el danonino y llevárselo a Ian.
-¡El beisbol es un arte!-grito en defensa de su segundo deporte favorito. Me sorprendió que su humor no fuera el de un ermitaño como los días pasados. Algo bueno debía de haberle pasado.
-Entonces, ¿Qué nombre le pondrás?-pregunte al regresar a su lado.
-No tengo idea, ¿Tu cual le pondrías?- Al parecer lo que buscaba en el refrigerador eran chocolates ya que ahora jugueteaba uno dentro de su boca.
-Si tuviera otra hija, cosa que dudo, le pondría Allison.-asegure. Esa no era exactamente la razón de que hubiera mencionado ese nombre pero él no tenía que saberlo, al menos no aun.
-¿Solo Allison?
-Sí, un segundo le complicaría las cosas.
-Al parecer no tomaste eso en cuenta cuando le pusiste nombre a tus hijos.-dijo con ironía.
-A ellos les gustan sus nombres.-replique su intento de molestar.
-Eso es porque aun no deben de aprender a escribirlos.
-Mami, dijiste que veríamos El extraño mundo de Jack.- Ian aprecio en la entrada de la cocina con sus manitas llenas de danonino.
-Lo haremos luego de que te limpie esas mano y de lo mientras Jasper irá a poner la película.-Tome a Ian en brazos y lo lleve hacia el lavadero. Jasper no estaba contento porque lo hubiera incluido en el plan de ver una película infantil pero aun así fue a prepararlo todo. Era mejor que se fuera acostumbrando porque dentro de poco tendría a una princesita que consentir.
Luego de lavarle las manos a Ian nos fuimos a sentar junto con Jasper para ver la película. No era de mis películas favoritas pero el verla con Jasper y con mi hijo hacia que todo fuera mejor.
Heidi Pov
Desperté una vez más con un espantoso dolor de espalda. No que como las mujeres con embarazos múltiples lograban sobrevivir a este calvario.
Me levante como pude y baje a desayunar. Otra cosa más que detestaba del embarazo era que nunca parabas de comer. Si seguía comiendo de esta manera ni siquiera el mejor cirujano podría dejar mi cuerpo como estaba antes de esta tortura.
Por lo menos la niña se mantenía quieta y no se la pasaba meneándose dentro de mí.
-Buenos días Heidi.-saludo Rosalie sin voltear a verme.
Aun podía recordar la expresión de su rostro aquella primera mañana que me había descubierto en su cocina solo con una camisa de Jasper puesta. Em cambio ahora era ella la que me veía con superioridad, como si creyera que fuera mejor que yo, que equivocada estaba. Dentro de un par meses yo me habría librado de la mocosa que cargada dentro de mí y con mi hermoso cuerpo de vuelta mientras que ella se quedaba encerrada el resto de su vida cuidando a sus dos escuincles y sin volver a estar en la cima como lo había estado antes. Entonces yo volvería a ser la que la veía desde arriba.
-Bueno días.-salude de manera hipócrita.
-La ginecóloga hablo esta mañana y quiere saber si prefieres cesárea o parto natural.-Aproveche que no me veía para dejar que una mueca de desagrado surcara mi rostro. Ambas maneras eran despreciables así que tenía que ser práctica.
-¿Cuál de las dos me permitiría recomponerme más rápido?-pregunte sin ocultar mi desagrado. Después de todo el que iba a escribirme el cheque iba a ser Jasper no ella.
-Parto natural aunque será mucho más doloroso.-
-Entonces dile que será parto natural.- Yo era fuerte y haría todo con tal de volver a estar en la cima lo más rápido posible.
Lo se, lo se, yo tambn odio a Heidi...
Proxima actualización a los 73 reviews, osea que faltan 10...(solo se acepta un review por lectora)...
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