Capitulo 6.
Disclaimer: Nop, hetalia no me pertenece… todavía xDD
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Dolía, oh dios ¿Por qué dolía tanto?
-¡Elizabetha trae más vendas y agua limpia!—ordeno la voz de un hombre mientras sentía como unas manos lo checaban y tocaban algo que hacía que su dolor aumentara.
Sin poder abrir los ojos aun gruño por el dolor tratando de moverse del camino de las manos.
-Bien, reacciona—susurro la voz mientras las mismas manos impedían su movimiento.
-Nggh… -gruño una vez más en forma de protesta.
-Lo siento capitán, pero necesito suturar esto—explico la voz.
Sin hacerle caso trato de moverse una vez más.
¡Maldita sea abre los ojos! se auto regaño ¡necesitas salvar a tu hermano! Exclamo en su cabeza una vez más haciendo el ademan de levantarse.
-¡DEBE PERMANECER QUIETO CAPITAN!—exclamo la voz al tiempo que sentía unos brazos empujándolo tratando de detener sus movimientos.
-Peter…-susurro sintiendo como sus fuerzas lo abandonaban y la oscuridad se apoderaba de el una vez más.
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La segunda vez que despertó, fue mucho más tranquila y silenciosa que la primera. Abriendo los ojos lentamente observo sus alrededores encontrándose con la reconfortante familiaridad de su camarote, sentándose lentamente sintió un dolor en su costado que casi lo hacen volver a recostarse del dolor, al sentarse las cobijas cayeron revelando su pecho desnudo y las vendas que cubrían parte de su estomago que empezaban a mancharse de color carmesí.
-Oh, bien despertó—susurro el médico del barco, Roderich, que estaba sentado en un rincón de la habitación con un libro en el regazo.
-¿Cuánto tiempo llevo dormido?—pregunto con la garganta seca.
-Varios días, la herida que recibió en el costado era más profunda y grave de lo que parecía, perdió mucha sangre, y parece que se la ha vuelto a abrir—suspiro parándose de su rincion y dirigiéndose a la cama con nuevas vendas.
-Tch, eso no importa, ¿Dónde está Peter?—pregunto provocando que el médico se quedara parado a varios pasos de la cama evitando su mirada—Roderich… ¿Dónde está Peter?—volvió a preguntar lentamente viendo al hombre amenazadoramente.
-Y-yo… am…-tosió en su mano volteando a otro lado para evitar su mirada de muerte.
-Antonio zarpo con el—anuncio Alfred abriendo la puerta y entrando en la habitación seriamente.
-¡¿QUE? ¡¿COMO QUE ZARPO CON EL? ¡¿Y CUANTO NOS FALTA PARA ALCANZARLO?
-No lo sabemos… partió antes de que pudiéramos llegar al puerto… y cuando lo hicimos estaba en muy mala condición, hubo varias veces en que casi moría, así que como comprenderá no podíamos zarpar hasta que su condición mejorara…-explico Roderich ajustando los lentes en su cara nerviosamente.
-¿M-me están d-diciendo… q-que mi hermano p-pequeño esta en las manos d-del maldito de Antonio… y-y ni siquiera los estamos persiguiendo?
Un silencio incomodo inundo la habitación.
-¡BLOODY HELL! ¡¿Y QUE DIABLOS ESTAMOS ESPERANDO? ¡ZARPAREMOS INMEDIATAMENTE!—ordeno haciendo ademan de pararse, para solamente acabar en el suelo presa del dolor.
-¡¿Y CREES QUE PODEMOS ZARPAR CONTIGO EN ESTA CONDICION?—refuto Alfred acercándose y ayudándolo a subirse a la cama nuevamente—tu condición actual no es la mejor y si algo pasara en alta mar no tendríamos lugar donde conseguir los recursos para que Roderich pudiera tratarte, así que nos quedaremos aquí, hasta que el diga que estas en condiciones de viajar.
-Como tu capitán ordeno…
-En estos momentos no eres tu quien manda soy yo—lo interrumpió—estas herido así que tu cargo de capitán pasa a tu primer oficial, ¿y quién crees que es ese?—sonrio burlonamente con los brazos cruzados.
-Bloody hell—suspiro sabiendo que el oji-azul tenía razón.
Roderich suspirando ante la actitud de los dos rubios se acerco y empezó a cambiar las vendas del rubio mayor mientras Alfred salía de la habitación.
Alfred una vez que hubiera salido de la habitación dejo caer su actitud confiada recargándose contra la pared del pasillo, dios, por un momento cuando vio a Arthur caer… realmente pensó que lo perdería.
Arthur había sido como un padre para él desde el momento que lo había encontrado cuando solamente contaba con 12 años de edad, perdido y hambriento, Arthur lo había tomado bajo su cargo, le había dado una nueva vida, le había ensenado todo lo que sabía, y lo más importante de todo, le había dado una familia, porque eso era lo que eran todos los que se encontraban en ese barco, una familia, no todos se llevaban de maravilla, pero se querían y respetaban, pero más que nada respetaban a Arthur ya que el los había rescatado de diferentes situaciones y les había dado una forma de vivir, no honesta, pero vivían bien, además de que había realizado su sueño de ser un hermano mayor cuando conoció a Peter, que se convirtió en el pequeño hermano que siempre quiso y al que cuidaba casi igual o a veces incluso más que Arthur, y ahora Peter estaba en las garras del maldito de Antonio.
Quitándose los lentes y limpiándose las pequeñas lágrimas que habían logrado escapar de sus ojos siguió caminando por el pasillo a preparar las cosas para su partida, sabía que no podrían quedarse en el pueblo por mucho tiempo ahora que Arthur había despertado. Y además pronto llegarían sus visitas usuales, sin poder reprimir una pequeña sonrisa se perdió en el pasillo.
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Roderich termino de cambiar las vendas del capitán, y le dio unas medicinas que aliviarían su dolor que a la vez le producirían un fuerte cansancio en su cuerpo, cosa que se hizo evidente cuando minutos después Arthur cayo dormido en un profundo sueño una vez más. Tirando las vendas usadas en la basura se dirigió a la habitación definida como la "enfermería", que era su santuario personal desde su llegada a ese barco.
En ese entonces solo llevaba unos pocos años cazado con Elizabetha y estaba en la ruina total, sin dinero y sin oficio, por un solo error que no dejaba de torturarlo. Y fue entonces cuando el capitán Arthur Kirkland prácticamente lo secuestro para que tratara a uno de sus hombres, Eduard, el navegante, y cuando se había curado le había dado la oportunidad de permanecer en el barco como medico a bordo de este, al principio había pensado en rechazar el ofrecimiento, pero le estaba ofreciendo eso, una oportunidad, una oportunidad de empezar de cero y seguir practicando su oficio, así que al final había aceptado con la única condición de que su mujer lo acompañara, ya que sabía que Elizabetha no se quedaría solo con los brazos cruzados, cosa a la que el capitán dio consentimiento inmediatamente, comentando alegremente que necesitaban alguien que cocinara en el barco para todos los hombres, así que cogiendo sus pocas pertenencias que les quedaban habían abordado en el barco pirata listos para empezar una nueva vida. Y recordando esos tiempos, no pudo evitar recordar el momento en que él y su esposa habían conocido al pequeño Peter, que en esos momentos solo contaba con 6 años de edad e inmediatamente se había convertido en su hijo adoptivo, y Elizabetha lo había mimado hasta el cansancio siendo la única figura maternal en su vida, sonrió levemente con lagrimas en los ojos recordando como Peter los llamaba incluso papa Rod y mama Elli de cariño, tenían que recuperar al pequeño simplemente tenían que recuperarlo.
Cogiendo las medicinas y materiales que necesitaría para cuando el capitán despertara nuevamente salió de la enfermería dirigiéndose rápidamente a la habitación del capitán, no fuera a ser que despertara y tratara de salir de la cama.
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Eduard trabajaba meticulosa y rápidamente en los mapas que tenia extendidos frente a él tratando de calcular la ruta que seguramente había tomado Antonio, había oído los gritos del capitán hasta su camarote y sabia que no tardarían mucho en zarpar así que quería estar preparado para ese momento.
-¿Tu también oíste los gritos?—pregunto una suave voz entrando en al camarote.
-Si—contesto quitándose los lentes y tallándose cansadamente los ojos—no me cabe la menor duda que pronto zarparemos en persecución de Antonio y quiero tener calculada la ruta que Antonio pudo haber tomado para ese entonces, mientras más rápido recuperemos a Peter mejor para todos.
Toris, que era el que había entrado en la habitación, suspiro y dejo una taza de té en una mesita cercana.
-Te traje un poco de té, supongo que no descansarías hasta que terminaras de trazar esa ruta, y conozco tu costumbre de no dejar esta habitación hasta que lo hagas, ni si quiera para comer—explico con una pequeña sonrisa.
-Je, gracias—sonrió viendo lo bien que lo conocía después de tantos años.
Y sonriendo más ampliamente pensó que debería después de todo era su hermano mayor.
Toris, Eduard y Raivis eran hermanos e Ivan era su primo, a muy temprana edad habían quedado huérfanos cuando su pueblo había sido atacado por unos piratas, vaya la ironía quedaron solos y desamparados por culpa de unos piratas, y ahora ellos mismos se dedicaban a la piratería. Sin embargo no se arrepentía de ninguna forma de su decisión… o más bien la decisión de Ivan. Ya que después de unos años solos, en los que robaban comida y dinero para sobrevivir se encontraron con el grupo de Arthur, que inmediatamente vio el potencial en ellos, tanto en fuerza como en inteligencia, y los invito a unirse a su tripulación.
En cuanto la invitación fue dada trataron de negarse rotundamente, pero Arthur insistió hasta que Ivan hizo un trato con él, si lograba vencerlo en un combate se unirían a si tripulación.
Rio levemente pensando en lo ingenuos que habían sido. Ivan era fuerte, no lo negaba, pero Arthur estaba en un nivel completamente diferente, a pesar de su estructura más pequeña en comparación a Ivan, había logrado dominar el combate en unos minutos y en unos minutos mas había ganado.
Esta vez rio abiertamente recordando la cara de incredulidad que habían portado cuando vieron a Ivan caer, y la cara del mismo Ivan que solo veía a Arthur con una mezcla de odio, respeto y shock. Ese día seguía siendo el más feliz de su vida tal como él lo veía.
-¿Todo bien?—interrumpió la voz de Toris sus pensamientos y su risa.
-Je, si todo bien, disculpa, me perdí en mis memorias—explico sin poder borrar la sonrisa de su rostro.
-Bueno si quiera es bueno verte a ti sonreír—suspiro pesadamente viendo por la ventana que se encontraba en la habitación.
-¿Todavía se encuentra igual?
-Si… lo amaba Eduard, y temo lo que pueda hacer si no lo logramos recuperar.
-No te preocupes lo haremos, no dejare que esos bastardos se salgan con la suya.
Recuperarían la sonrisa de su pequeño hermano, se aseguraría de ello.
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Raivis observaba el horizonte tristemente tratando de adivinar en qué dirección se había ido el barco que se había llevado su vida, porque eso era Peter su vida, desde el momento en que había conocido al hiperactivo niño unos años atrás había jurado protegerlo de todo. Y ahora… ahora estaba en un barco desconocido… solo y seguramente con miedo y no podía estar ahí para consolarlo para asegurarle que todo estaría bien.
Y si… si llegaba a pasarle algo en lo que prefería no pensar… y menos mencionar… pero sabía que si algo le pasaba jamás conocería sus sentimientos, y ahora solo se auto regañaba pensando en lo cobarde que había sido. Aun que tenía razones para serlo, Peter no solo era hermano del capitán del barco, hermano adoptivo de Alfred, y dicho de paso el hijo casi adoptivo de Roderich y Elizabetha, ya con esos cuatro y su sobreprotección bastaría para que cualquiera tuviera miedo de si quiera acercarse o mirar al pequeño rubio, pero su miedo mayor era la edad, Peter solo contaba con 12 años de edad, y aun era muy inocente, a pesar del medio en el que creció, gracias a la sobreprotección de Arthur, y el tenia 15 años ya, puede que no fuera una gran diferencia de edad, pero eso no le quitaba que Peter todavía fuera un niño y el ya no tanto, sin embargo se prometió a sí mismo, que si lo recuperaba sano y salvo no duraría y le confesaría sus sentimientos, y se aseguraría de recuperarlo, no tardarían mucho tiempo antes de ir detrás de Antonio.
-Ya voy Peter, por favor aguanta—susurro apretando el barandal en el que estaban sus manos.
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Elizabetha revolvía los contenidos de una olla distraídamente ya que pronto seria la hora de la comida. Pero su mente no se encontraba en la olla frente a ella. Se encontraba en su herido capitán que sabia por los gritos ya había despertado, y agradeciendo a todos los santos que se le ocurrieran por ello, pues en el momento en que había visto a Alfred entrar con la ensangrentada forma de su capitán en sus brazos, había sentido todo el color huir de su rostro, y lo único que le había impedido desmayarse ahí mismo era el pensamiento de ir por su esposo, cosa que hizo inmediatamente y ofreció la mayor ayuda posible mientras Roderich atendía a las heridas de su capitán.
Y ahora por fin había despertado, aun que no creía que hubiera sido el mejor despertar, sabiendo que el pequeño Peter estaba en manos de Antonio quien sabe dónde. Sintió sus ojos humedecerse pensando en ese hecho, extrañaba tanto a su pequeño, como bajaba todas las mañanas con una sonrisa y un dulce beso en su mejilla, deseándole buenos días y preguntando que había hecho de desayunar. Así como las tardes en que no tenía nada que hacer bajaba a la cocina a ayudarla a cocinar mientras le contaba todo lo que había hecho en el día algún evento divertido que la había pasado a alguno de los tripulantes.
Limpiando las lagrimas que se habían posado en sus ojos con su mandil trato de pensar más alegremente en que ahora que el capitán había despertado no tardarían mucho en partir en persecución del barco de Antonio, y cuando lo encontraran tendría que vérselas con ella por haberse llevado a su querido hijo, pensó oscureciendo la mirada y apretando fuertemente el sartén que tenía en las manos.
-¿Elizabetha-san?—pregunto suavemente una voz a sus espaldas causando que volteara sorprendida.
Estaba tan pérdida en sus pensamientos que casi olvidaba que era la hora habitual en que llegaban sus usuales visitantes.
-Oh, Kiku, Mattie, llegan justo a tiempo—sonrió dejando el sartén en una mesa cercana.
-Elizabetha-san, buenas tardes—saludo Matt haciendo una pequeña reverencia junto con Kiku.
-Buenas tardes, ¿se quedaran mucho tiempo hoy?—pregunto preparando un poco de te.
-Lamento decir que no, Yao-nisan tiene muchas citas el dia de hoy y nuestro tiempo es desgraciadamente limitado.
-Que pena me da oir eso, por que tenia una muy buena notica—sonrio sirviendo las tazas de te y haciéndoles señas para que se sentaran.
-¿Buenas noticias?—pregunto Kiku sentándose mientras Matt hacia lo mismo a su lado.
-Je, bueno mas que buenas, geniales—sonrio felizmente sentándose frente a ellos—verán, el capitán acaba de despertar esta tarde.
-¡¿Arthur-san esta bien?—pregunto Kiku felizmente alzando levemente la voz.
-Jejejeje, sabia que esa notica te alegraría, y para contestarte, si hace un tiempo oi los gritos provenientes de su camarote, asi que podemos estar seguros de que esta fuera de peligro.
-Me alegra mucho escuchar eso—sonrio el pelinegro viendo su taza de te que se encontraba en sus manos.
-Jejejeje, realmente quieres mucho al capitán, ¿e, Kiku?—sonrio la castaña causando un inmediato sonrojo en el otro.
-Eh… y-yo… n-no diga e-esas c-cosas Elizabetha-san...—contesto tratando de controlar su sonrojo.
-Jajajaja, lo siento Kiku, es solo que me encanta ver tu cara avergonzada—rio alegremente la otra levantándose de su sitio.
-Eso no es muy amable Elizabetha-san...—opino el rubio tratando de calmar a su nervioso hermano.
-Jejeje, tal vez no, pero que me dices de ti y nuestro querido héroe, ¿eh Matthew?
-Y-yo… E-Elizabetha-san… p-por favor...—pidio suplicante con sonrojo aun mayor que el de su hermano.
-Jajajajajaja, no me canso de ver sus reacciones en serio—sonrio alegremente tomando una bandeja y un plato comenzando a servir la comida una vez que determino que estaba lista.
-Hey, Elli, ¡¿ya llegaron…? ¡MATTIE!—exclamo felizmente viendo al peli-morado que volteo a verlo con un pequeño sonrojo y con una sonrisa.
-Buenas tardes Alfred-san—saludo inmediatamente.
-Ya te he dicho que no me llames asi, soy solo Alfred, AAAALfreed—repitio lentamente como cuando se le trata de ensenar a un niño una nueva palabra.
-Disculpe, Alfred-san, pero no podría llamarlo de esa manera, seria una falta de respeto hacia usted—repitio como lo hacia cada vez que le hacia esa petición.
-Oooh, vamos Mattie seria tan genial oírte decir mi nombre sin el molesto "san"
-Lo siento, Alfred-san—se disculpo con una pequeña reverencia.
-Bueno no importa, ya te convenceré, ahora vamos, ¿tienes mucho tiempo verdad?—lo dijo mas como una afirmación que como una pregunta.
-En, en realidad yo...
-¡Perfecto!—lo interrumpió antes de que pudiera aclarar—entonces vendrás conmigo al pueblo a comprar unas cosas para el viaje que tenemos delante de nosotros—sonrio tomando la mano de Matthew que inmediatamente se sonrojo mientras lo arrastraba fuera de la cocina-comedor—¡volveremos mas tarde Elli!
-¡Buena suerte Al, vuelve con bien!—se despidió de vuelta la mujer terminando de acomodar los platos con la comida en la charola dispuesta para ello.
-¡Kiku-ni, discúlpame con Yao-nisan por favor, dile que tratare de volver a tiempo!—pidio a su hermano antes de perderse escaleras arriba.
-Je, realmente son la pareja perfecta, ¿no crees?—sonrio la mujer viéndolos marchar.
-No sabria decirle, Elizabetha-san—contesto calmadamente—ademas...
-Lo se, lo se, como geishas no podrían relacionarse de esa manera con un pirata, pero ¿no crees que es mas romantico asi? ¿luchar por un amor prohibido? ¿prometerse amor eterno con la luna y las estrellas como único testigo?—a cada palabra que decia se hacia mas evidente su emoción.
-Elizabetha-san...—suspiro con resignación.
-jejeje, no puede evitarme que es romantico—rio la mujer poniendo por ultimo una taza de te en la charola—ne, Kiku, ¿iras a visitar al capitán?
-bueno en realida yo…
-¡Perfecto! ¿podrias llevarle su comida por favor? Debe estar hambriento ahora que por fin despertó.
-D-demo… E-Elizabetha-san.
-Estara bien no te preocupes, ya sabes donde queda su camarote ¿verdad? Perfecto, por favor traeme los platos cuando termine de comer—le puso la charola en las manos casi empujándolo fuera de la cocina-¡suerte!—le deseo cerrando la puerta.
Kiku suspiro sabiendo que no serviría de nada llevarle la contra a esa mujer, asi que con una pequeña sonrisa se dirijio al camarote del capitán esperando que estuviera despierto.
En los días después del secuestro de Peter y en que el capitán resultase gravemente herido, el y Matthew habían hecho el esfuerzo de venir todos los días para saber de su condición, y aun que sus visitas causaron un gran alboroto al principio, pronto los demás tripulantes se fueron acostumbrando a su presencia y ahora hasta la esperaban alegremente, en sus cortas visitas habían pasado la mayoría del tiempo hablando con Elizabetha que les conto la historia de todos los tripulantes del barco, y algunas anécdotas de lo que había pasado en el.
Extranamenete cuando le preguntaron sobre la historia del capitán solo los ignoro y les recordó que se les hacia tarde para una cita que tenían esa tarde. Despues de eso no habían insistido, ya fuera por que la mujer no conociera la historia o creía que era algo demasiado personal como para contarlo.
Pero sus visitas no se limitaban a la cocinera, sino que Alfred casi siempre arrastraba a Matthew ya fuera a recorrer el barco, a ensenarle algo que hubiera adquirido en uno de sus viajes o a llevarlo al pueblo de paseo, casi siempre con la excusa que debía comprar algo que faltaba.
Mientras que el mismo pasaba la mayor parte de su tiempo en el camarote del capitán, simplemente viéndolo descansar o contándole alguna anécdota graciosa que había ocurrido en una cita del dia anterior.
No se podían quedar mucho tiempo debido a sus responsabilidades como aprendizes de geisha que eran, pero ese corto tiempo que pasaban a diario en ese barco solo había hecho que crecieran sus sentimientos hacia el capitán del barco y su primer oficial.
-Arthur-san, le traigo su comida—anuncio empujando la puerta con la espalda para abrirla-¿Arthur-san?—pregunto extrañado, ¿Qué no se suponía que ya había despertado?
Y cuando volteo a verlo casi se le cae la bandeja de las manos de la sorpresa.
Pues ahí frente a el estaba el hombre que amaba, sentado en la cama semi-desnudo, y no parecia que hiciera ningún intento por taparse.
-¿Kiku-chan?
-Y-yo disculpe, volveré m-mas tarde—susurro sonrojado con la mirada baja haciendo ademan de salir de la habitación.
-Jajajaja, esta bien, Kiku-chan, no tienes por que ser tan timido—llamo el hombre deteniendo su huida—traes comida ¿no?.. y yo tengo hambre, vamos no tengas miedo acercate—le hizo senas para que se acercara a la cama.
-H-hai… E-Elizabetha-san… me envio con comida, espero que sea de su agrado—camino con la mirada baja hasta llegar al lado de la cama donde dejo la charola en una mesa cercana.
-¿Ah, si? ¿y tu que haces aquí, Kiku-chan?—sonrio sin hacer el ademan de coger la comida.
-Am… y-yo… v-vera…
-¿Podria ser que Kiku-chan estaba preocupado por mi? ¿y vino todos los días a visitarme?—pregunto viendo la reacción del otro.
-Y-yo… es lógico preocuparme por mis clientes—contesto tratando de sonar seguro, sabia que el pirata no podía saber de sus sentimientos, asi como Alfred no podía conocer los de Matthew.
-¿Y visitas a todos tus clientes en su casa Kiku-chan? ¿les traes la comida hasta la cama?—pregunto poniendo las manos en su mentón para hacerlo que levantar la cabeza y poder mirar sus ojos cafes.
-A-Arthur-san...—susurro sintiendo como se perdia en sus ojos esmeraldas.
-No, yo creo que no lo haces… yo creo que viniste cada tardea visitarme, y entraste a mi camarote para cuidarme—susurro acercandose lentamente quedando a centímetros de su cara.
-¿C-Como?
-¿Cómo lo se?, jejeje, Roderich no me puede guardar secretos a mi pequeño...—sonrio acortando la distancia entre ellos y uniéndose en un apasionante beso.
Kiku en cuanto sintió los labios del otro sobre los suyos, no puedo hacer mas que abrazarse a su cuello y devolverle el beso con igual o ma spasion. El capitán se las ingenio para subirlo a la cama con el y poseionarlo debajo de el sin romper el beso que a cada segundo se hacia mas apasionado.
Las lenguas de ambos recorrían la boca del otro con desesperación como si intentaran aprenderse de memoria la boca del otro y las manos se acariciaban por arriba de la ropa arrancando varios gemidos de su boca.
No se separaron hasta el momento en que la necesidad de aire fue mas grande con ellos, separándose con la respiración agitada y sin dejar de verse a los ojos.
-Te amo Kiku—susurro el capitán acariciando su mejillas tiernamente.
-Yo también lo amo, Arthur-san—susurro el pelinegro de vuelta con las manos en el pecho del rubio.
Duraron unos minutos en silecion, admirándose el uno al otro, en esos momentos no existía nadie mas que ellos.
Hasta que la voz de Arthur rompió el silencio con tres simples palabras.
-Kiku… escapate conmigo—susurro para la sorpresa del pelinegro que abrió los ojos enormemente.
Continuara….
Waaaaaaaaaaa, termine!
E hice mas largo el capitulo, recorda para mi desu yo!
¿Que dira Kiku? ¿rescataran a Peter? ¿y que tal Matthew y Alfred?
Las respuestas a estas preguntas y muchas mas en los siguientes capítulos!
Jejejeje, se k el capi ahora no tuvo muuuucho asakiku, pero keria presentar a la tripulación de Arthur y dar una idea de cómo acabaron ahí, asi que espero que haya sido de su agrado.
Ya saben dejen reviews si kieren k continue! X3
Los estare esperando con ansias!
Junjou-Panic: waaaa, muchas gracias, es k debo dejarlas picadas pa k continúen leyendo, jajajaja, waaaaaa, y escribe tu historia se oye interesante! Si lo haces seguro sere d las primeras en leerlo, asi k hazlo! X3
vainilla-Bittersweet: yay! K bueno! Por k el hambre hace daño xDD
jejejeje, y ya se, parece k a todos les gusto Antonio pirata, seguro lo conoceremos en el siguiente capi asi k por fa continua leyendo! X3
aishiteru-sama: Jajajajajaj, creo k es lo k mas gusto a todos Arthur pirata, de hecho en la idea principal iba a ser un aristócrata, pero parace k pirata kedo mejor xDD
Hiba Binachezza: Jejejeje, no te preocupes con eso basta, y muchas gracias por leer mi fic, sabiendo que hay personas que si quiera lo leen me anima a continuar ^^
Jejejeje, bueno con esto me despido, muchas gracias a todos los que se tomaron la molestia de dejar review, y espero que pronto tenga mas y les haya agradado el capitulo, ja ne!
