¡Mil perdones por el retraso! Los que me siguen por Facebook ya saben que no era mi intencion...por cierto ya subi nuevas imagenes y pienso subir más... Recuerden! Proximo capitulo Emmett Pov!
Alice Pov
Mi mente vagaba por rincones que normalmente evitaba, eran cerca de las diez de la noche y Blanca nieves transcurría frente a mí. Sentada en posición flor de loto, Lizzy sentada sobre mis piernas, Ian dormido con su cabeza recargada en mi brazo y mi corazón sufriendo por el pasado y el presente. Mis ojos reteniendo las lagrimas, la nieve cayendo en el exterior, Lizzy repitiendo los diálogos y mi auto desaparecido. Mis padres en España, Coco en casa y Jacob furico por mi actitud. Mi carrera en la cima, mi familia por los suelos, mi interior esperanzado y mis sueños volando. Mi cuerpo excelente, mi corazón con un vacio y mi mente cansada.
Volví a suspirar.
-Tocas muy bonito el piano.- La vocecita de Lizzy me saco de mis divagaciones.
-Gracias. Hace mucho que no tocaba. En realidad desde hace un tiempo me desagrada hacerlo.-Mi cuerpo estaba aquí pero mi mente no. Contestaba por inercia.
-¿Te desagradaría enseñarme?
-No creo poder hacerlo, soy mala maestra. -Sali por la tangente.- Tu mami también sabe tocar el piano, pídele que te enseñe.
-Nunca he escuchado tocar a mi mami.-La atención de Lizzy estaba dividida entre la película y mis palabras.
-Pues lo hace muy bien. Me atrevo a decir que hasta mejor que yo.- Era raro que Rosalie no hubiera tocado antes para sus hijos. A decir verdad no había nada relacionado con la música en el entorno de Rose.
-Quiero escucharla.- Lizzy termino la conversación y siguió viendo la película. Cosa que agradecí pues uno no se puede sumir en la miseria al tiempo de que hablas con una niña.
Seguía extrañando a mis hermanas a pesar del tiempo transcurrido desde aquel día.
-¿Que está haciendo esa aquí?-La voz nasal de Heidi me regreso a la realidad.
Rosalie, Heidi y Jasper sosteniendo un bultito rosa, estaban frente a la puerta.
Jasper cerró la puerta y suspiro con cansancio. Él mejor que nadie debía de conocer los desplantes de diva de Heidi. Aun así seguía sosteniendo a ese mínimo bultito con gran ternura.
-Alice tiene más derecho de estar aquí que tú.-sentencio Rosalie molesta. Rosalie era una gran amiga, una de las pocas amigas sinceras que existen hoy en día.
Lizzy no había corrido a los brazos de su madre y se mantenía en silencio observando la situación.
-Mi hija está aquí así que tengo todo el derecho que estar en esta casa. En cambio esa no tiene nada que hacer aquí.- Heidi me odiaba por haberme quedado con sus campañas publicitarias así que era de entender la forma despectiva con la que me hablaba. Los niños eran lo que me contenía de contestarle un par de cosas, empezando por que mi nombre era Alice.
-La única razón de que estés aquí es que debes firmar los papeles antes de irte.-Jasper mascullo con resentimiento. Un cosquilleo me regocijo al escucharlo; sabia que más que defenderme defendía a su hija pero el corazón nunca entiende de razones.
Problemas, problemas, problemas que no me correspondían.
Sus ojos azules tenían un matiz diferente. Cargaba de manera sobreprotectora a ese bultito rosa. Tenía en el pecho una extraña necesidad de ver a la bebe y de poder sentir su cabecita acunada en mi pecho. Era una sensación extraña.
-Lo mejor será que me vaya.-anuncie interrumpiendo la contestación de Heidi.
Incluso sin intenciones de hacerlo la terminaba molestando. Yo era increíble.
-¿Por qué? Yo quiero que te quedes.- Lizzy se volteo y enrollo sus bracitos en mi cuello. Estaba enternecida pero las miradas de Heidi eran más fuertes. Además de que podía sentir que a Jasper tampoco le agrada mucho mi presencia.
-No cariño, tengo que regresar a casa con Coco para que no se preocupe.-Alegue tratando de separarla.
-Háblale por telefono.- sugirio señalando el teléfono de la mesita. Aproveche y la separe de mí. Aun me faltaba la cabecita de Ian.
-Ven Emily. Alice tiene razón.-La llamo Rosalie. Yo era la única que la llamaba Lizzy, su otro nombre era algo extraño, lindo, pero extraño.
Lizzy fue con ella y me encargue de acomodar a Ian sobre el sillón.
-Si, será mejor que se vaya.-Heidi volvió a rezongar. Como me hartaba, era tan desesperante. No sé como Rosalie la había soportado 7 meses sin estrangularla.
Comencé a ponerme el abrigo.
-Rose, ¿Me prestas el teléfono para llamar un taxi?-pedí.
-¿Que le sucedió a tu auto?-pregunto entre sorprendida y divertida. No le agradaba mi manera de conducir y siempre apostaba a que terminaría en un accidente.
-Nada importante.- Se lo confié a un extraño.- No te preocupes.-conteste tratando de desviar la atención y con ello la tensión. Mencionarle que había chocado y que probablemente mi auto estaba siendo subastado en E-bay en este momento por varios millones solo empeoraría las cosas.
-Alice ya es tarde como para que andes tu sola en un taxi, además, está nevando y es peligroso.- Rosalie era algo molesta cuando sacaba a relucir su instinto maternal. Solo teníamos 2 años de diferencia de edad y ella me trataba como si fuera una niña. Suficiente tenía con mis padres, Coco y algunas veces hasta Jacob.
-Rosalie, no es ni será la última vez que tome un taxi por la noche.-me enrolle la bufanda y me acerque a la puerta. No pude evitar chocar mi hombro contra el de Heidi. Si las miradas mataran seguramente las de ellas ya me tendrían 3 metros bajo tierra.
-Nos vemos mañana en el estudio.- comence a despedirme.- En otra ocasión me quedare contigo princesa y felicidades Jasper se que serás un padre maravilloso.
Jasper dejo de mirarme con molestia. Genial, por lo menos algo bueno de la noche. No pude resistir el impulso de sonreírle.
-Aléjate de esa puerta.-Rosalie estallo.- Vas a pasar la noche aquí y punto. Háblale a Coco y avísale.
Suspire y conté hasta 10. Había demasiados problemas en esta casa. Todos necesitaban de tomar café.
Jasper Pov
-Alice.-La llame y me miro sorprendida.- Permite que Rosalie se tranquilice y quédate a dormir aquí.-intervine por la paz de mi hermana y por qué en parte eso molestaría a Heidi.
Heidi subió indignada y molesta a su habitación. Era desesperante. Si no fuera porque tenía que firmar esos papeles que nos protegerían de que un día regresara y tratara de arruinarlo todo la hubiera dejado en el hospital.
-Por favor, harás que duerma más tranquila.-Rosalie volvió a insistirle. Debía de considerarla una buna amiga, Rosalie no era de las que le suplicaba a la gente; decía que la hacía ver débil. Para mi seguía siendo una simple modelo; vacía y materialista con una linda sonrisa.
-Di que si Alice.-Incluso una buena actriz como para haber engañado a Emily.
Me miro de soslayo.
-Está bien.-acepto y Emily se abalanzo a sus brazos. Sin duda una excelente actriz.
Me gire y subí a mi habitación. Tenía otras cosas en las que pensar.
Sentir el peso de Allison entre mis brazos era reconfortante.
Allison, me había quedado con el nombre que había propuesto Rosalie. Era hermosa. Su piel nívea, sus cabello negro, sus ojitos verdes, todo era perfecto en ella, incluso su llanto. Apenas era del tamaño de una muñeca, tan pequeña y tan liviana.
La recosté en el centro de la cama. Era incluso más tranquila que Em de bebe.
Sus manitas eran tan pequeñas y su aspecto tan delicado. Era impensable tratar de hacerle daño a una criatura tan angelical y dulce como ella.
Ahora entendía como es que Rosalie a pesar de todo sonreía cada día. Como es que ese sentimiento de seguir adelante se incrementaba. Como haría cualquier cosa con tal de que ella estuviera bien.
Heidi tendría que permanecer aquí los siguientes días hasta que se firmaran todos los papeles necesarios para que ya no ejerciera ningún derecho sobre la niña. Luego a espaldas de la ley yo le daría el dinero que pidiera para desaparecer de nuestro camino y se pudiera hacer cuanta cirugía se le ocurriera.
Le tendría un eterno resentimiento por abandonar a su hija así como así. Era lo mejor. Alejaría a mi hija de esa quien había tratado de impedir su vida. Allison nunca sabría qué había pasado en realidad con su progenitora.
En algún momento me había quedado dormido junto a Allison. Lo que me despertó un par de horas después había sido su llanto. La tome en brazos y la coloque en el moisés que habíamos colocado en mi habitación. La habitación acondicionada para la niña sería utilizada un par de días después. Por lo pronto prefería mantenerla cerca. Se sentía bien tenerla cerca.
No me agradaba dejarla llorando pero debía bajar a prepararle su biberón. Por haberme quedado dormido no había dejado listo uno en la habitación. Heidi se había negado a amamantarla.
Baje en la oscuridad hasta la cocina.
Una silueta femenina estaba ahí sentada observando a la nada. Los ojos verdes de Alice eran como estrellas brillando en la oscuridad, sin embargo, no había felicidad en ellos. Era extraña su esencia. Al llegar a la casa era tranquila y hasta alegre. Ahora estaba taciturna.
Por alguna razón me intrigaba. Parecía haber más de lo que se veía a simple vista. Tal vez su mente no era una charca de aguas poco profundas como la de las demás modelos. Mis pensamientos no eran los habituales.
Hubiera pasado más tiempo observándola pero Allison lloraba en el piso de arriba.
-Buenas noches.-salude advirtiendo mi presencia. Ella no parecía sorprendida.
En todo caso el sorprendido debería de ser yo. Ella no tenía ni siquiera la excusa de un vaso de leche para estar a mitad de la madrugada en la cocina sentada en silencio.
-Buenas noches.-contesto con voz de soprano. Dulce. Suave.
Cuando termine de hacer el biberón Allison ya no lloraba. Probablemente se hubiera quedado jugando con sus manitas de nuevo.
Sin saber bien porque me senté junto a ella. Su fragancia era dulce y fresca sin llegar a empalagosa.
-En la oscuridad de la noche las cosas parecen verse con mayor claridad, gran ironía ¿No crees?- No pude soportar la intensidad de sus ojos y desvié la mirada. Fue ahí cuando note su vestimenta.
Su escasa vestimenta era aliada de la calefacción. El invierno era helado en las calles.
Una delgada playera de tirantes que dejaba al descubierto su falta de ropa interior y unos mini shorts que descubría sus bien torneadas y níveas piernas. Una anatomía perfectamente equilibrada. Era una modelo en toda la extensión de la palabra. A pesar de la temperatura su piel mantenía un color uniforme; no había morado ni ninguna otra tonalidad, solo ese tono cremoso y suave. Sus curvas bien definidas y en los lugares correctos que compensaban su falta de un poco más de estatura. Su cabellera negra como la noche cayendo en ondas hasta por debajo de sus hombros. Sus labios carnosos de un tono rosa rojizo al igual que sus mejillas. Y sus ojos, esos ojos de un tono verde tan fresco y tranquilo.
Mi hombría mando al cuerno mi consciencia y reacciono. Su tacto solo sirvió para empeorarlo.
-No te preocupes, todo saldrá bien.- coloco su mano sobre la mía. Había malinterpretado mi silencio en preocupación.
-¿Que le sucedió a tu auto?-pregunte como último recurso para distraer mi mente y distraerla a ella para que no notara lo que su simple falta de ropa adecuada había causado.
-Mi forma de conducir es algo irreverente y...
-Chocaste.- interrumpi como si la conociera desde siempre.
-Me chocaron.- corrigio molesta por mi suposición.
Su diminuta rabieta me hizo recordar sus 18 precoces años. Y eso en lugar de frenarme me puso más ansioso. Era tan inocente. El recuerdo de Sahara desmintió ese pensamiento. En este medio la edad no era sinónimo de nada.
Apretó mi mano con mayor fuerza para después deslizarla y ponerse de pie. Alcance su mano con la mía por inercia.
Sus ojos verdes buscaron algo en los míos. Estaba confundida al igual que yo.
Todo parecía ocurrir en cámara lenta.
Alice Pov
¿Acaso no notaba la corriente eléctrica que transmitía su mano hacia mía? ¿Es que acaso solo yo la sentía? ¿Solo yo sentía ese fuego abrasador dentro de mí quemándolo todo?
La mano que sostenía la mía fue subiendo por mi brazo al mismo tiempo que erizaba mi piel. Su mirada era tan penetrante; como si pudiera ver en mis ojos lo que estaba pensando o lo que sentía. Su pecho se acerco al mío. Era casi tan alto como Jacob, solo un par de centímetros más bajo que él y aun así más alto que yo. Su aliento era embriagador al igual que su olor. Un tipo de olor al que no se le puede describir de lo especial que es.
Sus ojos continuaron pegados a los míos mientras su rostro se acercaba al mío. Sus labios a los míos.
No sabía lo que sucedía, no lo entendía. No tenía sentido. Él tampoco entendía.
El chocar de sus labios con los míos fue como una explosión. No había razones, solo reacciones. Nuestros labios danzaban unos sobre los del otro. Nuestras lenguas peleaban en una lucha por el poder. Nuestros cuerpos se pegaron. No se distinguía el final de uno y el inicio del otro. Éramos uno. Su musculoso cuerpo. Sus abdominales y la fuerza de sus brazos.
Sus manos se colocaron en mi espalda baja y me aprisionaron entre su cuerpo y la barra.
Antes de que pudiera enrollar mis piernas alrededor de su cuerpo recupere el control. Esto no estaba bien, no era lo correcto
¡Esa es mi Alice! Dandose su lugar...aunque la verdd a mi no me importaria olvidar mi lugar un rato con Jasper...¿Y ustedes?
Muchas gracias por todos sus reviews!
Ya saben...actualizo a los 92 reviews! ¡Animo! ¡El siguiente es Emmett Pov!
Otra cosa, voy a subir imagenes al Facebook y tambien una aclaracion de edades para este capitulo y el siguiente...
¿Reviews? (Uno por lectora por favor!)
