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Rosalie Pov

¿Por qué el tiempo iba tan rápido? ¿Por qué justo ahora que necesitaba un poco más de tiempo? Necesitaba terminar los bocetos, ir a recoger a los niños, organizar el desfile y la sesión con Alice y hablar con Vera sobre la campaña publicitaria.

-¡Hey Rose!-entro Alice desbordando alegría, como siempre. ¿Por qué ella si tenía tiempo para mantenerse así de linda?

-No tengo tiempo.-conteste tajante sin levantar la vista de las graficas de ventas.

-Lo que necesitas es comenzar a tomar café descafeinado.-me dio un vaso de café y alejo la taza que tenía en el escritorio.

Tomo asiento frente a mí en lugar de ir a sentar en la pequeña salita que había a un costado de la oficina.

-¿Te puedo ayudar en algo?-se ofreció sin dejar de sonreír.

Tres años. Tres años habían transcurrido desde que la había conocido y ella se mantenía tan linda como siempre. Su cuerpo seguía inmaculado al igual que su rostro. Lo único que había cambiado era el brillo de sus ojos, no era el mismo fulgor cándido, ahora había madurez y hasta un poco de sabiduría con un toque de picardía. Su comportamiento se había modificado solo en algunos aspectos.

-Necesitamos terminar bocetos y diseños, organizar un desfile, la sesión de fotos y más importante ir por lo niños a la escuela.- enumere con los dedos y ella pareció pensarlo por un minuto.

-Ok, voy a ir a recoger a Henry entonces también puedo traer a los demás, dile a Vera que se ponga de acuerdo con Jacob para lo de la sesión y más tarde puedo ir a ver lugares para el desfile y luego pasar ayudarte con los diseños ¿Te parece?- Alice hacia parecer que todo era sencillo. Quizás así lo fuera y yo me complicaba todo. Emmett siempre decía que me lo complicaba todo yo sola.

-Muchas gracias, Alice.-Le sonreí como despedida, le di un gran trago a mi café descafeinado cortesía de Alice y me volví a sumergir en las graficas.

No había podido asistir a la universidad y aun así aquí estaba metida entre números y líneas.

Jasper Pov

Luego de tomar la última de 23 fotos y de hablar con Gianna sobre los detalles que les debían corregir a las fotografías me despedí de todos y Salí de ahí para dirigirme a la oficina de Rosalie y recoger a Allie.

Las cosas habían cambiado en los últimos cinco años. Rosalie estaba cada vez más alegre que el día anterior, los gemelos estaban a un año de entrar a la primaria, el edificio en el que se encontraban los estudios ahora le pertenecía completamente. Hace tres años Allison había cambiado mi vida, ahora todo parecía menos opaco y triste.

Tome el elevador para subí al último piso, que es donde seguian permaneciendo las oficinas principales. Mi condición seguía siendo buena pero no lo suficiente como para subir 15 pisos.

-Buenas Tardes.-salude a la recepcionista y luego entre a la oficia de Rosalie.

-Hola Jasper.-Levanto rápido la vista y luego la volvió a bajar.

-¿Has pensado en tomarte unas vacaciones?-pregunte haciendo alusión a su frenético trabajo. Su cabello se mantenía ondulado por sobre sus hombros, -debía de encontrar la manera para que se lo volviera a dejar largo-, su tez había dejado de ser del color del papel y sus ojos azules brillaban un poco más.

-Prometo tomarlas luego de que termine con la planeación de la temporada.-contesto alzando por primera vez el rostro por completo.

-¿Dónde están los niños?-pregunte al notar que no los tenía dibujando en la salita de la oficina como de costumbre. Las risas de Ian, Emmeline, Allison y Henry siempre adornaban las oficinas que ahora que todo estaba en silencio era extraño no escucharlos.

-Ian y Em están con Henry en su guardería.-dijo refiriéndose a la habitación que año con año se remodelaba solo para ellos. Dudo un instante antes de continuar. – Y tu princesita está con Alice en su departamento.

-¿Con la modelo?- pregunte alarmado y digamos la verdad hasta con molestia.

-No, con mi mejor amiga.-Parecía decidida a no ser interrumpida.- Alice adora a esa niña al igual que tu hija la quiere a ella. Él único que no parece querer aceptar que pasen tiempo juntas eres tú. No entiendo cuál es tu desagrado hacia ella. Alice nos ha demostrado que podemos confiar en ella.

-No me agrada que Allison pase tiempo y se encariñe con ella.-objete.

-¿Por qué? Tú quieres lo mejor para ella y si lo mejor para ella es pasar tiempo con la gente que quiere ¿Por qué no dejarla? Tienes que dejar tus estúpidos prejuicios atrás.

-Simplemente no confió en ella…

-Ni siquiera la has tratado, no la conoces.- No es necesario hacerlo, todas las de su tipo son iguales.

-Eso no importa…

-Claro que importa.-me interrumpió.-Si de verdad quieres que tu hija sea feliz tendrás que tratar de conocer mejor a Alice y ver cómo es que Allison la quiere, si después de eso sigue siendo de tu desagrado entonces por lo menos ya tendrás una razón justa.

Guarde silencio.

Rosalie exageraba todo. No era posible que Allison se hubiera encariñado tanto con ella y en tan poco tiempo.

-¿Cuál es la dirección de su departamento?-pregunte indiferente. Rosalie sonreía porque significaba que le iba a dar una oportunidad a su amiga.

-Ya verás que esto es lo mejor.- Me dijo antes de que cerrara la puerta.

Conducía por las calles recordando lo que había pasado la última vez que me había visto con Alice a solas.

Recordé como es que ella había salido corriendo y se había encerrado en su recamara solo para partir a primera hora de la mañana. No podía culpar, había sido yo el que la había besado ¿Pero por que había correspondido el beso para luego salir huyendo? Como todo para las modelos; solo un juego.

Había algo en ella que me atraía y esa era la razón por la que me portaba distante. Alice no tenía derecho a tratarme así. Y no es que ella se mostrara muy simpática de todas maneras.

Su departamento se encontraba a distancia media entre los estudios y nuestra casa.

Toque tres veces la puerta antes de que una mujer de mediana edad entreabriera la puerta.

-¿Se encuentra la señorita Brandon?- pregunte confundido. No era posible que me hubiera equivocado de puerta.

-Sí señor, adelante por favor.- Abrió la puerta completamente invitándome a pasar.

La señora no era muy alta pero tampoco se le podía llegar a considerar de baja estatura. Su cabello era medio ondulado y de un color castaño oscuro al igual que sus ojos. No tenía ningún parecido con Alice así que descarte que fuera su madre o algún familiar cercano.

El lugar era espacioso y decorado de una manera exquisita. Con elegancia y glamour pero aun así detallista, juvenil y moderno. La esencia de Alice estaba impregnada en todo el lugar.

-Voy a avisarle a Alice que usted está aquí, con permiso.- La señora había tuteado a Alice así que tampoco debía de ser parte del servicio. Asentí y me dirigí a la sala.

Los muebles rodeaban una chimenea y detrás de una de los sofás se encontraba una hermosa vista de la Torre Eiffel. A decir verdad tener un ventanal en lugar de una pared había sido una gran elección.

Camine sobre mis pasos y regrese frente a la chimenea, donde esperaba ver un sin fin de fotografías solo de Alice. Contrario a esto encontré fotografías en las que Alice aparecía junto a su familia. No había ni una sola foto en la que no apareciera acompañada.

-¡Hey Jasper!- la melodiosa voz de Alice resonó en la habitación. Me sorprendió su alegría y la ausencia de sorpresa o falta de la seriedad que utilizaba cuando yo andaba cerca. Quizás Rosalie la había advertido.

Alice vestía unos jeans ajustados con una jersey rosa pálido y unas zapatillas. Al parecer había querido descansar del glamour. Su cabello caía ondulado sobre su espalda y unas manchas de pintura adornaban su rostro. Su sonrisa y el brillo de sus ojos seguían tal y como siempre.

No había forma de saber si ella se encontraba igual de incomoda que yo pues si así era lo disimulaba bastante bien.

-Hola Alice.- Al menos mi voz sonaba igual que siempre.- Rosalie dijo que Allison estaría aquí contigo.

-Sí, esta tarde fui yo a recoger a los niños y después de irlos a dejar al estudio Allison insistió en quedarse conmigo. Espero que no te moleste.-Contrario a unos momentos ahora sus ojos reflejaban su alma.

-¿Puedo verla?-pregunte.

Ella asintió y me indico que la siguiera.

Al caminar por el pasillo un gato negro con las patas, el vientre y la punta de la cola blancas me cruzo por los pies.

-¿Qué te sucedió en el rostro?-pregunte ya sin poder soportar el peso del silencio que se había formado y en parta también por la curiosidad.

-Allie insistió en pintar.-se encogió de hombros como si fuera lo más natural del mundo.- Y decidió experimentar con mi rostro. Según ella el rojo me queda muy bien.

Sonreí al verle el rostro con mayor atención. Las manchas que hace un momento había visto no eran nada más que chapitas de color rojo.

-Por lo menos eres más discreto que Jacob.-menciono al percatarse de mi sonrisa.

-¿Qué con él?-pregunte llevando la conversación.

-Apenas me vio comenzó a carcajearse y a compararme con una tal Heidi y sus ovejas.-Mi expresión se endureció. Alice no se había percatado de su desliz hasta que noto que yo me había detenido.-Lo siento, no era mi intención incomodarte.

-No hay problema. De todas maneras ya no debería de molestarme.-Conteste con indiferencia. Hice un intento de retomar la conversación.-Conozco la caricatura de la que hablaba Jacob.

-¿Y quién no?- Era la primera vez que escuchaba a Alice utilizar el sarcasmo. Resultaba extraño en una voz de soprano como la suya. Sonreí por inercia.- ¿De verdad crees que me parezco?

-Habría que comprarte un vestido y cortarte el cabello; las chapitas ya están perfectas.-Bromee haciéndola sonreír luego de que no aguantara su mirada indignada.

-Aceptaría el vestido pero cortarme el cabello ni pensarlo.-sentencio comenzando a caminar obligándome así a seguirla. No había vanidad en su comentario, sin embargo, no logre interpretar su tono.

Se detuvo frente a una puerta que luego abrió con lentitud. Como si no quisiera que el huésped de la habitación advirtiera nuestra presciencia. Me indico con su dedo que me acercara a ella. No tuve que pensarlo demasiado.

La habitación estaba acondicionada para pintar y diseñar, parecía haber cualquier cosa que fueras a necesitar. El color crema de las paredes se perdía a causa de la cantidad de bocetos que la cubrían, a excepción de la pared de fondo que había sido sustituida por un ventanal. Ahí en medio del suelo alfombrado estaba sentada Allison, con un oleo frente a ella y rodeada de pinturas. Llevaba puesta una gabardina de su tamaño para evitar manchar su ropa.

-Es toda una artista.-murmullo Alice como si se tratara de un enorme secreto.- Tan solo tres años y pinta de una manera increíble.

Alice hablaba de mi hija con orgullo y admiración pero más importante, con cariño. Su voz reflejaba sentimentalismo.

Me acerque sigiloso a Allison y me arrodille junto a ella. Al igual que Alice ella tampoco parecía sorprendida con mi presencia.

-¿Qué pintas, preciosa?

-La torre.- dijo en un francés balbuceado y señalo con su manita la imagen de la Torre Eiffel que se lograba apreciar perfectamente a través del cristal.

¿Por qué Allison no podía haber heredado mi desagrado por el francés? Pero como no, ella lo prefería en lugar del Ingles. Allison lograba balbucear ambos idiomas, una cosa impresionante tomando en cuenta su edad. Ian y Emmeline apenas comenzaban a asimilar el francés, pues en la casa siempre habían escuchado y hablado el Ingles. A diferencia de Allison que desde pequeña se la había vivido de aquí a allá; conviviendo con ambas lenguas.

Alice tenía razón. La pintura era increíble para haber sido pintada por una niña de tres años. Sin duda mi hija era una genio.

-Es hermosa- alague su pintura.

-Gracias papi.- se giro a sonreírme y luego se volvió a su trabajo.-Alice colgó mis demás pinturas en la pared de allá.- señalo la pared de la izquierda con su manita.

Me puse de pie y suspire frustrado, ¿Por qué le agradaba tanto el fastidioso francés?

Cuando me acerque a la pared Alice ya me esperaba ahí.

-¿Tú le enseñaste?-pregunte luego de mirar fascinado los trabajos de Allison.

-Solo algunas técnicas, lo demás lo aprendió ella sola y no tengo idea de donde.- Alice también hablaba admirada.- Allison es nuestra nueva Picasso.

La mire sorprendido y no exactamente por lo que había dicho si no por mi rápido recuento de lo ocurrido en unos minutos. Alice me había hecho sonreír sin siquiera esforzarse, era con la primera persona con la que había llevado una conversación tan relajada desde hace años, la había tuteado y ahora ella había mencionado un nosotros, había hacho referencia a Allison como nuestra.


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Las que esperaban A&J estan más contentas ahora?

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