¡Feliz 2011!


Rosalie Pov

No recordaba ninguna ocasión en la Allison estuviera tan emocionada como ahora.

Iba de un lado a otro en su habitación, tan acelerada que aparecieron chapitas en sus mejillas y su largo cabello se estaba enrredando.

-¿Que me pongo?- preguntó con esa voz que era una octava más baja que la de Emily.

-Afuera hace frio, puedes empezar por ahí.- Opine.

Allison era en extremo quisquillosa con la ropa y los accesorios; ella siempre quería verse linda. En parte tenía que ver con que Jasper, desde el primer momento en que la pudo sacar de la casa, la llevo a su estudio y a cada evento que se le cruzaba.

La mayoría, sino es que todo el mundo, aseguraba que la niña que siempre acompañaba a Jasper Hale era su hija; sin embargo, Jasper no daba su brazo a torcer fácilmente por lo que no había un reconocimiento oficial, dejándolo en un rumor mas.

Jasper estaba recargado contra la pared, disfrutando de la alegría de su hija. Él en el fondo, aunque lo ocultara bastante bien, igualmente estaba entusiasmado por salir con Alice.

Aun no se le podía considerar una cita pero por algo se empieza. Ya me encargaría yo, después.

Una cama llena de ropa y varias negaciones después Allison ya se encontraba lista para irse.

-¿Segura que no quieren venir?- Volvió a preguntar Jasper ya estando arriba de su auto.

-Tenemos planes.- Le recordé.- Ahora, tú te tienes que ir a recoger a Alice y yo tengo que ir a supervisar que Ian no inunde el baño.

-Ciao.- Se despidió en broma.

-Estamos en Francia.- Objete.

-Yo quería ir a Italia.-Grito saliendo del garaje.

Los vi perderse al dar vuelta en la esquina.

Peter había tenido razón, los reporteros habían desaparecido para la tarde, no obstante, estaba segura de que mañana tendríamos quejas de los vecinos por todos los reporteros que había en la calle.

-¡Mamá!- grito Emily desde su cuarto.- ¡No se que ponerme!

Y mi ardua tarea comenzaba de nuevo.

Jasper Pov

Cuando viaja con Allison era respetaba la velocidad permitida, hoy había sido la exepcion.

En menos de diez minutos ya estábamos subiendo al departamento de Alice.

-Hoy es sábado por la mañana.-Allison reflexiono con una enorme sonrisa y un ingles casi perfecto.

-Eso es correcto.-

Asentí esperando a que continuara.

-Coco prepara galletas los sábados por la mañana.- Su sonrisa se hizo aun mas grande.

-¿Como lo sabes?-Cuestione.

Según yo, Alice no se había llevado a Allison nunca un sábado a su departamento.

-Alice lleva las galletas al estudio.- Daba brinquitos haciendo a sus dos coletas bailar.

En cuanto más nos acercábamos a la puerta de su departamento más aumentaba el olor a galletas recién horneadas.

Alcé a Allison para que alcanzara el timbre y lo pudiera tocar.

Lo escuchamos resonar un par de veces antes de que Coco nos abriera.

-¡Que sorpresa! Buenos días.-Nos recibió entusiasmada.

Entramos y ella tomo a Allison en sus brazos para darle un beso en la mejilla.

Allison lucia realmente feliz y cómoda en su compañía.

-¿Donde está Alice?- Pidió.

-Enseguida voy por ella.- Anuncio Coco antes de caminar hacia el pasillo, dos puertas después de la del estudio de pintura.

-Hola Fígaro.- Allison recibió al gato negro con patas blancas.

Antes de que pudiera decirle algo ella ya lo estaba cargando. Me preocupo que el gato fuera a tornarse agresivo pero sucedió todo lo contrario; el pobre Fígaro se dejaba jalonear y jalar de los bigotes sin queja alguna.

-Apenas te escucho salió corriendo a recibirte.- Su voz provoco que girara rápidamente la cabeza para poder verla.

Ella venia saliendo del pasillo cuando Allison ya colgaba de su cuello. Cosa que me permitió mirarla detenidamente sin que me descubriera.

Daba la apariencia de seguir con la pijama, aunque ese pans y esa blusa de tirantes no parecieran una. En definitiva no era nada parecida a la última pijama que le había visto usar. Su cabello estaba amarrado, cayendo sobre su hombro derecho. Parecía estar mas pálida que hace algunos días y su aura no era la misma; era menos alegre. Pero sin duda lo que dejaba mas al descubierto eran sus ojos, esos ojos verdes que brillaban ahora tenían una sombra triste en su interior. Permanecían con un tono rojizo paralelo a la línea de las pestañas, parecido al que aparece cuando no duermes en toda la noche, con la única diferencia que en ella parecían ser a causa del llanto.

-Hola Jasper.- Puse mas atención y tampoco su voz sonaba igual. -¿Les importaría esperarme 15 minutos? Tuve un pequeño inconveniente con la cuestión del tiempo.- Si, su voz también sonaba un poco apagada.

-No nos importa.- Contesto Allison por mí desde sus brazos.

-Tomate tu tiempo.- Concedí sabiendo que ninguna mujer era capaz de arreglarse en 15 minutos.

-No me tardo.- Bajo a Allison y regreso por el pasillo.- ¡Hay galletas en la cocina!

-Te lo dije.- Enfatizo Allie antes de irse con Coco a la cocina.

Camine detrás de ella.

-Es bueno que Alice tenga amigos como ustedes.- Comento Coco.

Allison ya disfrutaba de las galletas viendo la televisión. Yo me había quedado en la barra acompañando a Coco.

-Me alegra que pueda salir a distraerse y olvidar el incidente de anoche en compañía de usted y la niña; eso será bueno para ella.- Continuo.

Mis sospechas no eran alucinaciones. De verdad andaba algo mal con Alice.

-Alice estará bien con nosotros.-Le asegure.

-Yo lo sé que sí. Concedió antes de sonreírme con dulzura y regresar a la cocina.

-Ya podemos irnos.- Apareció Alice.

El recorrido de su departamento a la explanada de la torra Eiffel no fue el silencio incomodo que me había imaginado. Allison y Alice se encargaron de llenar el aire con sonrisas y platicas triviales. Alguien pensaría que Allison al tener tan solo tres años de edad no tendría tema de conversación interesante; ella era todo lo contrario, su constante curiosidad provocaba que hiciera preguntas acerca de todo y siempre te mantuviera hablando, con ella nunca había silencios prolongados.

-¿Adonde fuiste de viaje?- pregunto Allison.

Al parecer se comenzaba a acoplar mejor con el Ingles.

-Le gusta sentarse a ver la televisión con Rosalie.-Explique.

¿De qué otra manera podría haberse enterado?

-E!, lo más seguro. – Se refirió al canal de Tv, Alice se giro sobre el asiento, estirando el cinturón de seguridad.- Tuve que ir a Brasil por cuestiones de trabajo.

Y ahí estaba contestándole cosas que no tenia responsabilidad de hacer.

-¿Te tomaron fotos?- interrogo Allison, mirándolo con sus enormes ojos verdes.

Fue entonces cuando me di cuenta de que los ojos de Allison y los de Alice tenían casi el mismo tono. En estos momentos no mucho porque el manto lloroso seguía opacando los de Alice. También el tono de su cabello era completamente negro. Era sorprendente el enorme parecido que tenían ambas; aunque en realidad eso no debió de haberme sorprendido. Heidi y Alice habían sido encasilladas como rivales por las similitudes de su piel, cabello y ojos. Ambas eran tan iguales y tan distintas a la vez, y no solo físicamente. La piel de Alice tenía un tono más cremoso y terso que la de Heidi, que simplemente parecía ser blanco e insípido. La calidez de los ojos de Alice se contrariaba ante la frialdad y empatía de los de Heidi. Y lo más importante: Alice era por mucho mejor persona que Heidi.

-¿Verdad Papi?- Allison pregunto mi opinión, pero yo venía tan concentrado en mi comparación que ni siquiera sabía de lo que estaban hablando.

Evalué su expresión antes de adivinar mi respuesta.

-Si hija.-Concedí.

Sus ojitos brillaron. Había acertado.

Alice se giro al frente, sonriéndome y mirándome con complicidad. Al parecer había notado que no tenía idea de lo que había aceptado.

Al llegar a la explanada de la Torre busque un lugar para estacionarme. Luego de ayudar a Alice y a Allison a bajar cruzamos un par de calles y estuvimos en la explanada.

Alice no vestía para resaltar como la mayoría de los modelos, solo lo hacía de acuerdo a la ocasión. Debía reconocer que siempre lucia espectacular.

Allison iba en medio de los dos sujetándonos de las manos. Ella iba desprendiendo alegría por cada poro de su piel. Fue entonces cuando note como se veía esto para ella. Allison veía a la madre que nunca había tenido y una familia completa. Rosalie siempre la había tratado al igual que a sus hijos, sin embargo, Allison era inteligente y no se dejaba engañar; ella sabia que Rosalie era su tía, no su madre.

Me reprendí por permitir que pasara esto. No era correcto dejar que se ilusionara con algo que no era verdad. Alice y yo no teníamos una relación y faltaba mucho para llegar a pensar que algo así pudiera suceder, apenas nos conocíamos. Aunque, ahí estaba el " y sí", que tal y si comenzábamos a salir y todo salía bien, Allison tendría la familia que tanto necesitaba, pero y si todo salía mal y además de salir lastimado también lastimaba a mi hija.

Esta mañana, cuando Allison buscaba que ponerse, no pude evitar darme cuenta de lo mucho que Allison necesitaba una madre y que yo no podría reemplazar a una.

Mientras caminábamos ambas continuaban hablando del viaje de Alice a Brasil pero al llegar a la mitad de la explanada Allison se soltó para ir a jugar con las palomas.

Ambos la vigilábamos para que no se alejara más de lo apropiado y si eso sucedía nosotros caminábamos para volver a estar cerca de ella.

-Nunca había conocido a una mujer que estuviera lista en 15 minutos.- Cambie de tema.

Quería conocerla más por mí, que por lo que la conocía por medio de revistas y Rosalie.

-Es lo que se aprende cuando tienes que compartir solo un baño con tus tres hermanas.- Contesto sonriendo.

-No sabía que teníamos hermanos.

-Tres hermanas: Maggie, Tía y Cynthia.

-¿Tu eres la menor?-pregunte por curiosidad.

Quizás en este momento estaba saliendo con la princesita de los Brandon.

-No, Cynthia es la menor.- me explico.

Caminamos un par de pasos para alcanzar a Allison.

Note como algunas personas comenzaban a reconocernos. Nos señalaban y fingían no mirarnos y hablar a susurros.

-Lamento mucho haberte causado molestias por los reporteros.-Se disculpo.

-¿Tu los mandaste?-pregunte.

-Por supuesto que no. Nunca haría algo así.- Se excuso. Era curiosa la manera en que su dulce voz sonaba cuando se alteraba.

-Entonces no tienes nada de que disculparte.-Objete antes de que siguiera.

-Si yo no me hubiera llevado a Allison…

-Tú solo la complacías y no te voy a culpar por eso.- Corte sus insistencias. –Por favor, deja de disculparte.- Pedí, sosteniendo su barbilla con mi mano.

El manto triste de su mirada desapareció.

Una sonrisa se escondía entre sus labios y yo sonreía de lado.

-¡Alice!-

Y entonces llego Allison a reclamar su atención.

-¡ Quiero que nos tomen una foto!- Exclamo emocionada, señalando a un señor con una cámara de fotografías instantáneas.-¡ Tu, mi papi y yo!

Alice se giro a verme, en tanto Allison tiraba de su mano.

-Vamos a tomarnos una foto.- Accedí.

Un recuerdo no le haría mal a nadie.

La torre Eiffel se erguía justo por detrás de nosotros. Tome a Allison en brazos y pase un brazo por encima de los hombros de Alice. Su cuerpo parecía encajar perfecto junto al mío. Alice tomaba una de las manitas de Allison.

El señor nos entrego la foto y no acepto que le pagáramos.

-Me concedieron un honor al poder fotografiar a la modelo y al fotógrafo más famosos del mundo, junto a la hermosa niña. No hay mejor paga que esa.- Fue su excusa al no querer recibir el dinero.

Al mirar la foto con mayor atención fue cuando vi lo que Allison veía; una familia feliz en un paseo familiar. La idea no era para nada desalentadora.

-¿Por qué sonríes?- Alice se acerco.

Allison bailaba alrededor de nosotros.

-Es una buena foto.- comente.

Se la di para que pudiera verla.

La miro fijamente por un rato. Hubiera dado lo que fuera por poder leer su mente y comprobar si ella también veía lo mismo que yo.

-Es perfecta.- Sonrió, regresándome la foto.

Sus ojos continuaban brillando.

-Papi, el cielo esta mojado.- Jalo Allison mi pantalón.

En la punta de su pequeña naricita había una gotita de agua.

-No está mojado, mi amor.- La alce en brazos como si de repente el suelo estuviera demasiado frio.

-¿Entonces por qué esta escurriendo?- Su carita de preocupación era adorable.

Alice también sonreía ante sus preguntas inocentes.

-Está lloviendo.-Explique.

Tome la mano de Alice para irnos al auto. Ella parecía sorprendida pero no se alejo.

Apenas subimos al auto el cielo se cubrió completamente de nubes de tormenta.

-Será una larga noche de lluvia.- Murmuro Alice, viendo por la ventana.


Una larga espeeeraaaaa...descubri que no hay medicacion para un bloqueo de inspiracion...sorry! Yo tambn pienso demandar a los laboratorios por no haber inventado nada todavia...

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