Iniciando la semana con pie derecho...bueno...no realmente, tomando en cuenta que hoy inicie examenes y tengo la ligera sospecha que me lleve el de quimica :s ...en realidad solo en esto inicio con el pie derecho...nos vemos abajo!


Jasper Pov

Recupere la completa visibilidad al entrar al estacionamiento del edificio de Alice.

-¿Por qué no esperan a que la tormenta cese un poco antes de irse?- Pidió Alice con semblante preocupado. –Es peligroso que manejes con este clima.

Alice tenía razón en cuanto al clima. La lluvia provocaba que la visibilidad fuera pésima y los rayos causaran bloqueos por toda la ciudad.

Allison a la mitad del camino se había escabullido entre los asientos y se había acomodado sobre Alice. Se había hecho bolita y escondía su cabecita entre sus brazos. Sin duda las tormentas la aterraban.

Rosalie ya debía de estar en la casa junto con los niños, por lo tanto ellos estaban bien.

-Tienes razón.- Accedí.

Me estacione junto a su Porsche. Baje del auto y me dirigí hacia su puerta.

Abrí su puerta y le tendí una mano para ayudarla a salir. Allison se aferro aun más fuerte a Alice.

Al llegar frente a su departamento me sorprendió que en lugar de tocar la puerta sacara sus llaves y la abriera por su cuenta.

Apenas cerramos la puerta Allison bajo de sus brazos y se fue corriendo a jugar con Fígaro.

-Lindo gato.- Comente.

Sentí compasión por el animal cuando vi como dejaba que mi hija le jalara los bigotes.

-Regalo de Jacob.-Me contesto regresando de la cocina con un plato lleno de galletas. -¿Quieres café?- Ofreció antes de tomar una galleta y morderla.

Allison llego corriendo y empezó a comer una mientras alzaba otra en su mano alejándola lo más posible de Fígaro.

-Si, por favor.- Acepte y camine hacia el enorme ventanal.

Sin duda tenía una vista hermosa. Casi podía apostar que el amanecer se veía perfectamente desde esta altura. Sin embargo, también tenía un defecto, se podían tomar fotos fácilmente desde los edificios vecinos.

Me aleje con sigilo de la ventana. Como si quisiera que el fotógrafo no supiera que lo había descubierto.

-Son como espejos por fuera.- Me explico Alice, colocando una taza de café negro entre mis manos.- De todas maneras no creo que se pudiera ver algo con esta lluvia.

-¿Cómo sabias que estaba pensando en eso?- Cuestione, pues me había sorprendido.

-Todo el mundo me dice que son ventanas demasiado grandes como para mantener la privacidad a salvo.- Comento como si fuera algo tonto.- Además de que veías el ventanal como si fuera una clase de monstruo o algo así.

-Entonces… ¿Desde afuera solo vería mi reflejo?- Reflexione al respecto.

-Exactamente.-

Dio un sorbo a su café y yo la imite.

-Sin azúcar.- Dijo con un mohín en el rostro.- Demasiado amargo para mí gusto. Yo soy más moka o capuchino.

-Dicen que eres lo que comes.- Comente sin dejar de sonreír.

-Yo no lo creo así. – Opinó, acercándose lentamente.- No eres un amargado.

-No me conoces bien.

Di un paso hacia ella.

-Te conozco lo suficiente.

Casi podía sentir sus labios sobre los míos, incluso podía oler su aliento.

Apenas podía saborear la suavidad de sus labios cuando ella dio un paso atrás y se alejo.

Sonreí de lado. Alice no era cualquier mujer.

-Iré por una cobija para Allison.-

Iba a preguntarle a que refería cuando vi como alegaba al gato del cuerpo dormido de Allison. ¿En qué momento se había quedado dormida?

Alice regreso con una cobija. Cubrió a Allison con una ternura que me hizo sopesar de nuevo la idea de una familia. ¿Que podía perder por intentarlo?

Alice regreso a la ventana junto a mí.

-La lluvia ya ceso.- comente.

-Si, pero los arboles caídos deben de estar provocando un caos en las carreteras.- Su negativa a dejarnos ir me agradaba.- Allison parece estar profundamente dormida, sería una pena tener que despertarla.

-Puedo cargarla...-alegue sin intenciones de querer ganar.- además, soy un excelente conductor.

-Aun así preferiría que no se fueran.-

Se recargo contra la ventana.

Sus ojos volvían a brillar. Y lo hacían de una manera que me agradaba. Su cabello negro, como la oscura noche que aguardaba afuera, ondulaba sobre sus hombros, cayendo un poco más abajo. Mantenía sus labios entreabiertos, sin duda una incitante invitación, al igual que sus largas pestañas.

-¿Nos darías asilo en tu departamento?- Inquirí suavemente.

Arrastre las palabras al mismo tiempo que me iba acercando a ella.

-Ustedes pueden dormir en mi habitación y yo dormiré en la de Coco.- Sugirió sin inmutarse ante mi cercanía.- La habitación de huéspedes funciona como estudio de pintura.

Sin duda era una lástima no poder compartir habitación con ella, pero si quería algo serio tendríamos que ir lento.

-¿Donde está Coco?- Pregunte al analizar mejor la situación.

Alice sonrió por mi abrupta manera de romper el ambiente que habíamos formado.

-Los fines de semana va de voluntaria a algunos orfanatos y albergues.- Contesto. Su risa inundo la habitación de manera armoniosa.

Se alejo de la ventana y se fue a sentar en uno de los sillones. La seguí y me senté en el mismo sillón pero quedando frente a ella. La cercanía ya no sería una tentación. Primero porque ya no intentaría nada, estar sobre un lugar cómodo provocaba que la resistencia se fuera lejos y segundo porque mi hija dormía en el sillón de junto.

-¿Te dan miedo las tormentas?-Pregunte por nada en especial.

Bueno, en realidad si había razón; quería probar que tan diferente era a las demás. Y mantenía mi mente ocupada para no pensar en otras cosas.

Doblo sus piernas subiéndolas al sofá. Ahora si estábamos frente a frente.

-No me agrada lo que provocan.- Su semblante se oscureció.

-¿Y qué es eso exactamente?

-Mis hermanas murieron en un accidente automovilístico durante una tormenta.- Confeso sin titubear.

Me sentí mal por no haber mantenido la boca cerrada o al menos haber preguntado algo diferente.

-Alice, lo lamento mucho. No quise hacerte sentir incomoda.- me apresure a disculparme.

- Ese fue el asunto familiar que me hizo cambiar de opinión acerca del ballet.- prosiguió sin siquiera escuchar mis disculpas.- Maggie era la razón por la cual quería estudiar en Julliard.

-¿Ella también practicaba Ballet?-pregunte en un intento de alejar la conversación acerca del accidente.

-No, ella tocaba el piano mejor que nadie.- Sus ojos de nuevo optaron por cubrirse con el mismo manto de esta mañana. Mala señal.- Ella tocaba, yo bailaba.

-¿Que hay de Tia y Cynthia?

- Tia estudiaba arquitectura...- Pensó lo que iba a decir antes de continuar.- y Cynthia, bueno, ella era buena en muchas cosas.

-No parecían llevarse bien.-Me arriesgue con esperanzas de no volver a cometer un error.

- Digamos que no soy de su especial agrado.-

El tiempo presente de la oración me confundió por un momento, aunque quizás solo había sido una confusión así que no la corregí.

-¿Con quién te llevabas mejor?

- Con Maggie, supongo que al ser la mayor era la que me tenía más paciencia.- Sonrió con dulzura.- No era exactamente una niña modelo.

-¿Demasiadas travesuras?

-Demasiados problemas para manterme quieta.-me corrigió.

Su sonrisa había regresado y ya no había paño de tristeza, así que volví a intentarlo.

-¿Y tus padres?

-Viven al sur de la ciudad, según ellos hay menos bullicio.

-Pero si esa es la zona central.- contradije confundido.

-Bueno, la realidad es que extrañan Nueva York.

-¿Eres de Nueva York?-

La idea de que fuera verdad me emocionaba, pues si algún día regresábamos ella no se opondría a venir, o al menos eso esperaba. Su carrera estaba perfectamente en este lugar.

-Suburbios, nada interesante.-Hizo un gesto despectivo con la mano.

Al notar su manicura perfecta recapacite y me cuenta de que todo en ella era perfecto; y no me refería a una frase cursi, sino que todo su aspecto era inmaculadamente perfecto. Cada onda de su cabello estaba en su lugar sin signos de maltrato, su piel humectada en cada centímetro, el maquillaje en extremo sutil y delicado, cada uña pintada y arreglada como las demás. Su atuendo era igualmente perfecto.

En resumen eso también me hizo recordar el porqué; ella seguía siendo una modelo glamorosa y con un prestigio que sostener.

-¿Que hay de ti?-

Sus pestañas, -cada una separada de la otra y sin rastros del rímel-, subieron hasta casi tocar su parpado y luego bajaron casi hasta su pómulo, para después volver a subir.

-¿Disculpa?-pregunte.

Cerré los ojos un instante, en un intento de regresar a la conversación y dejar de lado las superficialidades. Si quería algo serio tenía que dejar a un lado los prejuicios.

-Cuéntame de tu familia.- Pidió.

-Rosalie ya te ha de haber contado toda la historia.- Intente escaparme.

Los temas relacionados con mi familia no me agradaban.

-Quiero escuchar tu versión- Insistió.

Al momento de que hablaba, acerco su mano a mi rostro y retiro un mecho de cabello que caía sobre mi frente.

Su piel era tan suave como parecía, ¿Como resistirse a eso?

-No es muy diferente a la de ella.- Volví a retroceder.

-Me gusta escucharte hablar.-

Encogió sus hombros como si fuera cualquier cosa.

-¿Por favor?- El tono de su voz no era cualquier cosa.

¿Como resistirse a ella?

Suspire rendido.

-¿Que quieres saber?

-Lo que me quieras contar.-

Cada sutil movimiento; cada pestañeo, cada suspiro, todo era un regocijo de ver. Y al mismo tiempo una tortura, pues no había nada más que hacer. Solo saborear la tentación.

-Rosalie, sus niños y mi hija son la única verdadera familia que tengo.- Dije luego de un rato.

Ella había sido sincera conmigo, decidí que ella merecía lo mismo.

-Mis padres y demás familia es solo una farsa; entre la mayoría hay demasiados intereses de por medio como para que dejen de actuar.-

No era exactamente una metáfora pero si una parecida.

-¿Algo además de intereses económicos?- pregunto, esta vez ya no había sonrisa.

Ella de verdad me estaba escuchando. Y no solo eso, también quería entender.

-La gran mayoría solo económicos.- Hice una pausa, buscando la palabra correcta.- La otra parte por reputación.

-Como en el caso de Rosalie.-Exhalo Alice.

-Exacto.-

-Siempre me pregunte que era tan fuerte como para hacer a una familia entera mantener una mentira.-Sopeso un momento.

Me sorprendió que relacionara tan rápido la situación de los gemelos de Rosalie con los intereses de los Hale.

-Toda la reputación de la familia se hubiera visto implicada con la historia de Rosalie como madre soltera.-

Explique la razón por la cual todos habían apoyado la versión que habíamos elaborado. Rosalie Hale adoptando a sus sobrinos huérfanos era mejor para los demás que Rosalie Hale madre soltera de gemelos.

-¿Porque no fue necesaria una coartada para ti?-Cuestiono Alice.-Tú también eres padre soltero.

-Es diferente.- Conclui.

-¿Porque?- Insistió.

-Lo acabas de decir hace un momento.

Alice lo medito por un momento.

-Claro, tú eres hombre.- Puso los ojos en blanco.- Machistas.-Acuso entre dientes.

No estaba molesta, solo fingía.

Antes de siquiera comenzar a intentarlo ya sabía que era arriesgar demasiado. No intentaba nada en concreto, nada más allá solo de provocarla, así como ella había estado haciendo conmigo toda la noche.

Me acerque a su rostro lentamente. Me detuve cuando pude ver mi reflejo en sus ojos. Levante mi mano lentamente y acaricie el contorno de su mejilla.

Su mirada era expectante. Alice no se movería ni un ápice si yo no lo hacía primero. Su temple era magnifico.

Anuncie retirada.

-Creo que ya es hora de ir a dormir.- Me aleje con suavidad.

Su sonrisa era suficiente evidencia de que había sufrido daño colateral. Yo había terminado más nervioso que ella.

-Te acompaño.- Ofreció poniendo de pie.

Tome en brazos a Allison y la seguí a través del pasillo.

Allison dormía profundamente. Su respiración era rítmica y sus ojitos ni se movían. Su cuerpo pareció acoplarse sobre mis brazos, al igual que cuando era una bebe.

Alice abrió la puerta del fondo y se apresuro a entrar y acomoda las cobijas de la cama.

La cama estaba al fondo de la habitación frente a la puerta, a ambos lados había mesitas de noche. En la pared de la izquierda se encontraba una ventana y una puerta, que correspondía a la del baño. En la pared derecha se encontraba un tocador con un enorme espejo. Y en la pared frente a la cama había un mueble de televisión. Supuse que su closet se encontraba dentro del baño.

Acomode a Allison y luego la cobije hasta el cuello. La calefacción funcionaba perfectamente pero no quise arriesgarme a un resfriado.

-No me parece justo sacarte de tu habitación, ¿Por qué no duermes tú con Allison y yo duermo en el sofá?- Sugerí esperanzado de que aceptara.

-No te preocupes por eso.- Rechazo la idea.- Yo estaré bien, la habitación de Coco es igualmente cómoda.

-Pero aquí están tus cosas.-Insistí.

-Solo necesito una pijama, no es gran cosa.- Camino hacia el baño y salió con un bultito de telas bajo el brazo. –Listo, ahora me voy.- Se dispuso a salir de la habitación.

Alcance a sujetarla del brazo.

Su mirada me decía que no cedería así que desistí.

-Que descanses.-Murmure.

Camino con suavidad, casi danzando y se puso de puntas. Beso la comisura de mis labios.

Sin duda las clases de ballet seguian ayudando.

-Que descanses.- Repitió antes de salir.

¿Qué descansara? ¿Cómo quería que descansara luego de dejarme así? Pensaba con desesperación sin poder dormir.

Las sensaciones que había sentido hace 3 años cuando la había besado en la cocina regresaron, solo que esta vez con mayor intensidad pues ya no estaban de por medio los prejuicios que tenia sobre ella.

Di una vuelta más en la cama antes de decidir que no podría dormir y levantarme. Con solo los vaqueros puestos Salí de la habitación. Tenía la esperanza de que un vaso de agua me ayudara.

Llegue a la cocina pero no entre.

Pude ver a la perfecta silueta de Alice frente a la ventana. Como si fuera un deja vu de aquella noche; su vestimenta era prácticamente la misma.

Camine hacia ella.

-Tampoco puedes dormir.-Aseguro cuando estuve justo detrás de ella.

-¿En que piensas?- Pregunte, resistiéndome a acariciar su espalda.

-Nada en especial.- Negó.

-Todo en ti es especial.- Me sorprendí a mismo al decirlo. No siquiera lo había pensado.

Se giro lentamente.

Sus ojos brillaban como dos estrellas al igual que hace tres años, solo que esta vez si había felicidad en ellos.

No lo había planeado, ni siquiera lo habría imaginado.

Nos acercamos lentamente. Sus labios nuevamente rosaban los míos. No pude resistir más.


que tal? les gusto? Ya les habia dado una probadita en Face pero aun asi...

Solo recibi 6 reviews del capitulo pasado :( ...y eso que era por lo que muchas estaban esperando...no tenia muchos animos de subir y lo haria hasta el fin de semana pero mejor decidi complacer a esas 6 personitas que se quieren seguir leyendo...

Adria Flores: al inicio del fic explique que primero trataria sobre Rose, luego nos desviabamos un poco a Jasper y al final regresabamos nuevamente a Rose...La razon por la que ya no escribo mucho de ella es por que digamos que no ocurre nada relevante en su vida...se podria decir que ya se acostumbro o resigno a estar sin Emmett y ahora se empeña en sus hijos y en su trabajo... pero no te preocupes más adelantito vuelve a escena y casi junto a Emmett...

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