¡Sus reviews me han hecho muiii feliizZ! Para recompensarlas...asi es niñas! un Emmett Pov!


Emmett Pov

-¿Cuánto falta?- Volví a preguntarle a Edward.

Bella había optado por quedarse dormida a seguir escuchándome.

-Alrededor de dos horas.- Contestó Exasperado.

Había logrado convencer a Bella de agregar Paris a la gira y ahora henos aquí, cuatro meses después, viajando en avión y solo faltaban dos para bajar a tierra firme.

-¿Qué esperas encontrar?- Cuestionó Edward.

Supuse que llevaba esperando horas el momento en que Bella no pudiera intervenir. Edward estaba en desacuerdo con todo esto, si me acompañaba era solo porque Bella estaba de por medio.

-No lo sé, Edward.- Conteste impaciente.- Quiero averiguar que ha sido de su vida, que ha pasado en todos estos años.

-Rehízo su vida, cosa que también deberías de hacer tú.- Replico con hastío.

-También vengo a visitar a una amiga.- Repuse para desviar el tema de su regaño.

-¿Quién? – Se sorprendió. A él no le había contado que conocía a Alice.

-Alice Brandon.- Anuncie.

-Novia de Jasper Hale, que conveniente.- Se molesto.

-Aunque no le creas si fue una coincidencia.- Rebatí.- Cuando la conocí aun no salía con Hale.

-No me vas a decir que tampoco sabias que es eterna amiga de Rosalie.- Añadió con sarcasmo.

-Diga lo que diga no me vas a creer.- Espete volviendo a colocarme los audífonos.

Pude ver como gesticulaba algo más pero ya no pude escucharlo; tampoco es que tuviera muchas ganas de hacerlo.

Bajamos del avión y nos dirigimos inmediatamente al hotel. Por suerte nadie sabía la fecha exacta de mi llegada.

Al entrar a mi habitación encontré sobre la cama las revistas de los últimos meses que había pedido.

Quería saber todo al respecto de los Hale antes de ir a buscar a Alice.

Alice Pov

Salí del ascensor y luego de saludar a una frenética, Jessica, entre a la oficina de Vera.

-Es lunes, todavía tienes libre hasta mañana.- Se sorprendió de verme en la oficina.

-Es por eso que vine ayudarte un poco.- Me acerque a ver qué papeles estaba revisando.

-¿Y Allison?- Preguntó.

-Coco llego ayer, ella la ira a recoger.- Le informe poniéndome a trabajar.

-¿Realmente se llama Coco?- Preguntó, parecía que la duda la carcomía desde hace tiempo.

-Obvio que no.- Conteste.- Su nombre es Coraline, cuando era niña me quedaba trabada en el Co, Co, Coral. –Explique antes de que preguntara porque la deformación del nombre.

-¿Cómo está Jasper?- Preguntó, en busca de otro tema de conversación.

-Excelente, si desde un principio me hubiera dejado cuidar a Allison se hubiera evitado mucho estrés.- Comente.

-Siempre supe que terminarían juntos.- Opinó Vera de la nada.

-Lo mismo me dijo Rosalie.- Mencione sin saber muy bien que decir.

-Te gusto desde que lo viste y él siempre mostro interés por ti- Justifico su comentario.

-Si prejuzgarme por el hecho de ser modelo antes de conocerme se le llama mostrar interés.

-El sarcasmo no te va.- Critico antes de seguir.- Me refiero a que siempre te miro de manera especial.

-Quizás porque le recordaba a su ex.

-No digas eso ni de broma.-Me dio un golpecito en el hombro con el lápiz que sostenía.- No hay punto de referencia entre esa mujer y tu.

-Cambiando de tema.- Propuse por la paz. Yo conocía perfectamente la razón del porque Jasper había tardado tanto tiempo para acercarse a mí. Estúpidos prejuicios.- ¿Sabes algo de Rosalie?

-Hablo ayer para saludar.

-Si, a nosotros también.- Continúe.- A lo que me refiero es que si sabes algo de su repentino viaje.

-A mí también me pareció muy raro que se fuera así nada más.- Coincidió.

-No comentó nada antes.- Estuve a punto de revelar mis sospechas.

-Fue muy repentino.- Concluyo Vera.

Ella siempre se las vivía creyendo todo lo que la gente le decía. Si tuviera iniciativa de escuchar esa vocecita que hay dentro de la cabeza de cada quien, estoy segura de que su vida sería diferente.

Seguí ayudándole hasta que ella tuvo que irse a recoger a Henry. Me quede a esperar a que ella regresara para que las oficinas no se quedaran solas.

Estaba camino al estudio cuando Jessica vino dando saltitos hacia mí. Algo curioso, normalmente la hiperactiva aquí era yo.

-¿Qué sucede Jess?- Pregunte cuando me dio un fuerte abrazo y soltó un gritito de emoción en mi oído.

Definitivamente yo no volvería a hacer eso.

-¡Emmett está en la ciudad!- Chilló emocionada.

-Genial.- La anime.

Me soltó y se fue detrás del mostrador, lo más seguro, a continuar viendo videos de Emmett.

Él y yo habíamos continuado hablándonos, conversación sin importancia y para pasar el rato.

Regrese a casa cuando Vera regreso con Henry.

Apenas entre por la puerta, termine confundida.

-Quédate con Allison, iré a resolver esto.- Jasper me ordeno con voz dura, antes de salir por la puerta que yo no había tenido oportunidad de cerrar.

Nunca antes había visto a Jasper alterado de esa manera, ni cuando Heidi vivió en esta casa, y eso ya era mucho decir.

El rugido del motor del auto de Jasper al arrancar me hizo reaccionar.

Él menciono a Allison, pensé aterrada.

Subí corriendo las escaleras.

Apenas entre a la habitación de Allie, ella se abalanzo contra mí y siguió llorando sobre mi cuello.

Sentí como si algo se partiera en mi interior.

Coco me miro con entendimiento antes de salir de la habitación.

Allison lloraba, y tenía la certeza de que no era por su cabello.

-¿Qué sucede mi amor?- Pregunté, sin dejar de sobar su espaldita.

Con suavidad me senté sobre la cama, acomodándola mejor sobre mis piernas.

-Las niñas de mi escuela me molestan.- Sollozo contra mi cuello. – Ellas se burlan de mí porque no tengo mamá.

Mí estomago se encogió de un retortijón, de las ganas que tenía de ver a esas pequeñas niñitas y a sus madres. ¿Cómo se atrevían a tratar así a un angelito como mi Allie?

Me trague el coraje que sentía.

Intente separa un poco a Allison para poder ver su carita, sus bracitos se aferraron aun más a mi alrededor.

-¿Y que acaso yo no cuento?-Hable contra su cabecita.

Allison rápidamente alzo la mirada buscando la mía.

-¿Tú quieres ser mi mami?- Logro decir entre su agitada respiración.

Sus ojitos permanecían llorosos, ya sin tanta tristeza.

-Pregunta incorrecta.- Dije y ella me miro confundida.- ¿Tú quieres ser mi hija? Porque por supuesto que yo quiero ser tu mamá.

-Yo si quiero ser tu hija.- No dejaba de asentir y sonreír.

-¡Que felicidad! Yo no podría haber encontrado hija más linda y hermosa que tu.- Exclame sin dejar de sonreír yo también.

-¡Te amo mucho, mami Alice!- Declaro, con su cabecita de nuevo entre mi cuello.

Lo que se había partido hace un momento en mi corazón, esta sellado otra vez y a punto de explotar.

No hay palabras para describir lo que sentí en ese momento. Todo el mundo parecía ser color de rosa. Con Allison abrazándome no había lugar para tristezas o desdichas. Me sentía explotar de felicidad, sin llegar a comprender como es que había estado viviendo toda la vida sin haberme sentido incompleta sin esos bracitos rodeándome. Preguntándome cómo había estado viviendo sin ella en mi vida.

Nos quedamos un buen rato abrazadas. No deje de acariciar su cabello ni un solo momento.

Entendía que los niños no comprendían los limites y son consecuencia pero no por eso había justificación.

El cabello negro de Allison había sido cortado sin ninguna consideración. De un lado mantenía su largo normal, y se iba acortando hasta la altura de la barbilla del lado contrario.

-¿Quién te corto el cabello mi niña?- Pregunte con dulzura, como si no tuviera importancia.

-Las niñas que me molestan.- Allie ya estaba completamente tranquila.

-¿Por qué lo hicieron?- Intente ocultar el nudo en la garganta.

-Dijeron que como no tenía mamá era diferente a ellas y no podía tener el cabello bonito.- Se entristeció.

La sensación de coraje se repitió y me lo tuve que volver a tragar.

-Esas niñas no saben lo que dicen, porque tú si tienes mamá y todas las niñas pueden tener el cabello bonito.- Asegure, enfundándole seguridad.

-Pero el mío ya no está bonito, se veo feo.- Hizo un puchero.

-Vamos a ir a que te lo arreglen.-Me puse de píe sin soltarla.

-Va a quedar muy corto y voy a parecer niño.- Se quejo, removiéndose incomoda.

-Lizzy tiene el cabello corto y se ve preciosa, así como te vas a ver tú.- Camine hacia la entrada.

Coco me observo feliz, saliendo de la casa. Ella también se había encariñado con Allison. Coco adoraba a los niños.

-No quiero verme como Ian.- Se resistió cuando la estilista estaba a punto de comenzar a cortar.

-Ya te dije que no vas a parecer niño.- Intente calmarla.- ¿Acaso Lizzy parece niño?

-Ella tiene el cabello rizado y yo no.- Continuo negándose.

-Si yo también me lo corto ¿Te lo cortas?- Ofrecí.

Le brillaron los ojos a la estilista ante la posibilidad de meter mano a mi cabello.

-¿Cortito como el mío?- Quiso asegurarse.

-Tú escoge hasta donde.- Me acerque a ella para que pudiera señalar.

Su manita toco el borde mi hombro.

Nunca antes había tenido el cabello corto, sin embargo, haría cualquier cosa por ella.

No dudaba que los regaños de todos por cortarme el cabello no se harían esperar. No me importo.

Ambas regresamos a la casa con el cabello corto. Allison con un corte parejo y él mío con todas las puntas señalando un lugar diferente.

Coco sonrió orgullosa cuando me abrió la puerta.

Recosté a Allison sobre el sofá, se había quedado dormida durante el camino de regreso.

-¿Qué fue lo que paso?- Le pregunte tan pronto entramos a la cocina.

-Fui por ella a la escuela y la encontré hecha un mar de lágrimas. Quería entrar a hablar con los profesores para preguntar qué había pasado, pero la vi tan mal que preferí traerla a casa.- Me sirvió una taza de café.- Jasper vino apenas le llame, la consoló hasta que te escucho llegar y salió de aquí.

-Lo más probable es que en este momento este frente al consejo técnico de la escuela.- Supuse, comprendiendo su actitud de cuando llegue.

-No comprendo cómo los niños pudieron ser tan malos.- Se lamento.- Cuando ustedes fueron niñas nunca tuvieron ese tipo de ideas.

Exhale antes de tomarle a mí café.

Coco recordando mi infancia no me agradaba. No es que mi infancia fuera mala, todo lo contrario, pero recordarlo era doloroso. Había una parte que de ahora en adelante se encontraría incompleta.

-No me gusta ver tus ojos entristecidos.- Tomó mi mano sobre la encimera.- No es justo que te sigas torturando de esa manera.

-Las extraño.- Confesé.

-A ellas les gustaría verte feliz.

-Soy feliz.

-Entonces recuérdalas con felicidad.

No podía hacerlo, aun se encontraba un pequeño disgusto que arreglar.

El sonido de la puerta me salvo de la charla.

Coco me sonrío con conocimiento de mi huida.

Jasper estaba sentado sobre el borde del sofá, mirando a Allie dormir.

-Lindo corte.- Me dijo cuando me coloque junto a él.

Alce la mano para retirarle un mechón de la frente. Le gustaba que hiciera eso.

-Allie es cabeza dura al igual que tú.- Quite seriedad al asunto.

-Gracias.- Dijo besando mi frente. – Fue un detalle increíble.

-Lo hice porque quise hacerlo.- Referí.- No tienes nada que agradecer.

Él tomo una de mis manos y se quedo un largo rato observando a la niña. Tiempo en el que no deje de acariciar su mano con mis dedos.

-El consejo no permitirá que las niñas permanezcan más tiempo en la escuela.- Rompió el silencio.

-¿Cómo conseguiste eso?- Pregunte.

Me alegraba que Allison no estuviera cerca de esas niñas, sin embargo, no era fácil convencer al consejo de una decisión así.

-Todos tienen un precio.- Fue lo único que dijo.

-Yo no lo tengo.-Contradije.

No era para llevarle la contraria, simplemente para que dejara esa mirada dura. Supe que lo había conseguido en el momento en que bajo la mirada para toparse con la mía.

-¿No harías cualquier cosa por mí?

-Lo que fuera.

-Yo soy tu precio.


es la manera de decirse qe darian lo que fuera por el otro...ouuu qe lindo!

ya se, un Emmett Pov muy corto..pero ntpp ya se acerca cada vez más el momento!...

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