¡Emmett esta en Paris!


Emmett Pov

Quede estupefacto al ver la enorme casa frente a la cual me había estacionado. Si las revistas no mentían, y la mayoría de las veces no la hacían, Alice se había mudado recientemente a esta casa, en la que viviría con los Hale.

Toque el timbre y una señora abrió la puerta, luego de decirle que venía a ver a Alice.

Era la casa más grande que había visto en mi vida, y de seguro también la más lujosa. Conocía del poder de la moda y el resto, pero nunca me imagine que dejara tan buenos créditos.

-Siéntese, enseguida la llamo.- Me ofreció otra señora, una vez estuve dentro. Esta señora a diferencia de la que me había abierto la puerta, parecía más amable y bondadosa.

Me senté en los sillones de piel, la observe irse hacia la parte de atrás.

Paseé mi mirada por la habitación hasta que tope con un piano blanco. Un muy lustroso, piano blanco.

Rosalie siempre había querido uno así, al final lo había conseguido pero no pude disfrutar el escucharla tocar por mucho tiempo.

Inconscientemente camine hacia él. Deslice los dedos sobre las teclas de fino marfil. Sin lugar a dudas, un piano muy costoso. Quizás Jasper, al igual que su hermana, sabía tocar el piano.

-Hola Emmett.- Llego Alice, entusiasmada por la visita.- ¿Por qué no me dijiste que venias?

Su vestir era similar a cuando la vi en Nueva York, - jeans, sweater, tacones,- a excepción de su peinado. Su cabello era corto y alborotado, cada punta señalando a un lugar diferente, iba más de acorde a su estilo. Espontanea y alegre.

-Quise darte una sorpresa.- Mentí a medias. – Quería darte las gracias personalmente por el regalo que me mandaste.

-No te hubieras molestado.- Sonrió sincera.- ¿Te invito algo de tomar?

-¿Tienes coca-cola?- Pregunte.

-Ya pensaba yo, que no eras de los que tomaba café.- Comentó, dirigiéndose a la cocina.

Una niña, bastante linda, entro a la sala por el mismo lugar que había desaparecido la señora anteriormente. Suponía que el patio era por ese camino.

-Bonjour, Monsieur. –Saludó en un perfecto francés, a pesar de que a su corta edad lo deformaba un poco.

-Bonjour, Miss. – Conteste de manera tosca. Esa era una de las pocas frases que sabía.

-Hablas raro.- Dijo en ingles.

Resultaba que la niña era mejor en idiomas que yo, y sin necesidad de ir a la escuela.

-Hablo mejor en ingles.- Le conteste.

-Ya lo note.- Río de una manera que en lugar de avergonzarte, la hacía lucir adorable.

Sus ojitos eran verdes, se cabello negro y corto, con un tono de piel cremoso. Y tan pequeña que debía de llegarme un poco más arriba de la rodilla, con suerte.

Se hinco frente a la mesita de centro y comenzó a jugar con una muñeca que traía.

Me sorprendió que Alice no me hubiera mencionado antes que tenía una hija, si yo tuviera una se lo haría saber a cada cuanto se me cruzara. Los niños me encantaban, tal vez era por lo simple que es la vida para ellos y lo simple que la hacen ver. Cada risa, cada gesto, cada travesura, todo en ellos era adorable.

Ahora que lo recordaba, cuando Alice estuve en Nueva York había hablado por teléfono con unos niños, sin embargo, ella había dicho que eran sus sobrinos. Rosalie había adoptado a dos niños, razón por la que Alice habría dudado al decir su parentesco y probablemente solo había hablado con ellos y no con su hija.

-¿Cómo te llamas?- Llame la atención de la niña.

-Allison.- Una similitud más a Alice.- ¿Y tú?- Se sentó en el suelo cruzando sus piernitas. Me miraba con atención.

-Emmett.- Conteste.- ¿Te gustan las muñecas?

-Sí, siempre juego con mi prima.- ¡Bingo! Si algo distinguía a los niños, aparte de su encanto natural, era que siempre hablaban.- Pero ella se fue de vacaciones y no tengo a nadie que juegue conmigo, hasta que ella regrese.

-¿Se fue muy lejos?- Seguí hablando con ella.

Se encogió de hombros con un adorable puchero. Sonreí sin evitarlo.

-Se fue con mi tía Rosie y mi primo Ian.- Señalo una fotografía, que se encontraba en la mesita junto a mí.

Rosalie sonreía junto a dos niños muy parecidos a ella, demasiado para ser sus primos solamente. Sonreía sinceramente, a pesar de eso sus ojos no se veían tan azules como cuando estaba conmigo, se veían opacos pero felices. Su cabello, dorado como los rayos del sol, caía en rizos por sobre sus hombros, más corto que antes. Ambos niños tenían el cabello rubio, igual al de ella, con la diferencia de que la niña lo tenía rizado y el niño no. Ellos también sonreían.

Lo que tanto trabajo me había costado cerrar en mi pecho se volvió a abrir. Los recuerdos brotaron con tanta fuerza, como fluye el agua al abrirse las compuertas de una presa. Por un tiempo sentí que me ahogaba. Cada sentimiento volviendo a llenarme. Cobraba vitalidad, de nuevo quería reír y experimentar.

Allison se puso de pie y tomo el portarretratos. Lo coloco entre mis manos, señalando a cada uno mientras los iba nombrando.

-Ella es mi tía Rosie, el es mi primo Ian, y ella es mi prima…

-Lizzy.- Añadió Alice antes de que Allison siguiera.

Allison asintió, mostrando que concordaba con su mamá.

Alice me tendió el vaso lleno de refresco. Sonreía de una manera que no supe interpretar. Como si fuera conocedora de algo y eso la hiciera sentir bien.

Allison tiro de su pantalón y después extendió sus bracitos para que la cargara. Alice la tomo en brazos, como si la niña pesara menos que una pluma.

-Quiero coca.- Pidió.

-No, porque te hace daño.- Respondió y luego la bajo.- Ve a jugar con Coco, al jardín.

La niña obedeció con un puchero de inconformidad. Sonreí de nuevo.

-Tienes una hija muy linda.- Le dije.

Alice sonrió, tomando asiento en el sillón de junto.

-Gracias.- Contestó. -¿Solo vienes por cuestiones de trabajo?

-Más o menos, también quería venir a visitarte.- Eso había sonado algo acosador. ¿Quién cruza el atlántico para visitar un amigo? Yo lo había hecho, pero con Rosalie todo era diferente.

-Me alegra que hayas podido tomarte un tiempo para venir.- Repuso. –Lástima que Jasper y Rosalie no hayan podido acompañarnos.

Sentí un golpe en el pecho. Parecía que el corazón se me fuera a salir.

-Allison me dijo que Rosalie estaba de vacaciones.- Mencione adrede, como si no tuviera importancia.

-Salió de viaje con sus hijos.- Hijos, ella los había criado, era normal que los llamara de esa manera.- Al parecer necesitaba alejarse del trabajo por un rato.

Rosalie siempre había sido adicta al trabajo, no soportaba el quedarse sin hacer nada.

-También son niños muy lindos.- Comente en busca de mayor información.

-Tienen 5 años, casi 6.

Me pareció que Alice analizaba cada una de mis reacciones ante mis palabras. Quizás ella sabía que había mantenido una relación con Rosalie. Aunque no parecía estar segura, pues no decía nada al respecto.

O tal vez el estar tan cerca de Rosalie, o más bien de su vida, me provocaba paranoia.

-Permíteme un momento.- Se disculpo al contestar su teléfono.

Camino hacia la cocina.

Volví a observar la imagen del portarretratos

Si tan solo hubiera podido hablar un vez más con ella, todo sería diferente, yo podría haber estado junto a ella en la fotografía. Rosalie cambio, y en lugar de alejarme de ella me hubiera quedado a su lado, ayudarla a volver a ser la de antes. Alejarla de las superficialidades y de lo que era más conveniente según la sociedad. Cuanto daría por poder regresar el tiempo, a aquella mañana en la que la abandone, o sino por lo menos, al día siguiente para poder buscarla y decirle que la amaba y me quedaría con ella pasara lo que pasara. Sin embargo, aun estaba la pequeña espina del porque no regresaba. A pesar del tiempo, de mis esfuerzos por estar con ella, Rosalie no había hecho nada, se había mantenido distante.

Jasper Pov

-¿Va a regresar?- Pregunte al terminar Alice de contarme.

-No, hará sus presentaciones y se irá a Alemania para continuar con la gira.- Contesto aun con la cabeza en las nubes, había estado así desde que llegue.- Al parecer tiene una agenda muy demandante, piensa tomarse un tiempo de descanso, luego de la gira.- Podría jurar que no tenía la certeza de lo que decía. Es como si hablara por inercia. – Su representante y su hermano vienen con él. Por cierto, la representante está comprometida con su hermano, Edward, me parece se llama. Creo que menciono el nombre de la representante pero no logro recordarlo. Era algo similar a Elizabeth. – Es como si al hablar intentara distraer la atención de los demás, y de esta manera no noten que piensa en algo más.- Es su hermano mayor, toca el piano, a eso se dedica. Al parecer es un pianista reconocido. Si me gustara la música clásica te podría dar una opinión al respecto. Maggie era la que disfrutaba de la música instrumental. Tía y ella siempre peleaban al respecto, a Tía le gustaba el rock. Benjamín, el novio de Tía, se ponía del lado de Maggie, cosa que enfurecía aun más a Tía.- Estaba divagando, ella nunca hablaba de sus hermanas.

-¿Cómo dijiste que se llamaba?- Intente sacarla de su aturdimiento.

-¿Quién?- Me miro confundida.

Sonreí sin poder evitarlo. Era emocionante irla descubriendo.

-El hermano de Emmett.- Aclaré.

-Oh, Edward Cullen.- Contestó, sin entender.

-Me parece que su representante es Bella Swan.

-¿La misma que trabajo contigo?

-Sí, ¿Por qué dijiste que se llamaba Elizabeth?- Pregunte divertido.

-Dije que me parecía que era algo como eso.- Repuso, demostrándome que aunque divagaba no perdía la razón de lo que decía.

-¿Qué tiene ver que Elizabeth con Bella?

-Elizabeth, Isabelle, Isabella, Bella…- Explico sin poner atención.

-¿En qué piensas?- Interrogue cuando me canse de esperar que hablara por voluntad propia.

-¿Qué cosa?- Volvía a mirarme confundida.

-Desde que llegue pareces tener la cabeza en otra parte. – Observe.

-Tengo un par de especulaciones que no me dejan en paz.

-¿Puedo ayudarte?

-Probablemente termines igual de confundido que yo.

-¿Qué es lo que te confunde?- Intente hacerla hablar.

-Si no me hubieras hablado por teléfono y no me hubieras pedido que no le contara nada de Rosalie, probablemente hubiera recopilado más información.- Se quejo.- Todo es tu culpa. – Se formo un puchero en su rostro.

-Así que es sobre eso.- Reflexione. – A mi parecer están relacionados pero no entiendo de que manera.

-Lo que yo creo es que Emmett y Rosalie tuvieron algo que ver. – Se quedo en silencio un momento antes de continuar.- No es la primera vez que Emmett viene buscando a Rosalie, ¿Verdad?

Me tomo por sorpresa el que fuera tan intuitiva.

-Cuando Rosalie estaba embarazada vino un investigador preguntando acerca de ella.- Relate lo que había pasado ya hace mucho tiempo.- Rosalie no quería que nadie supiera de ella, por lo tanto le dije al investigador que no conocía su paradero. Más tarde averigüe que el investigador había sido mandado por Emmett McCarthy.

-¿Por qué no me lo habías dicho?

-No le tome importancia y además eso solo le concierne a Rosalie.

-¿Acaso no te da curiosidad?- Ella estaba convencida de que ahí había algo. La verdad, era que yo también quería saber, pero también quería confiar en Rosalie y en que ella me lo explicaría algún día.- Es que si hubieras visto su reacción cuando Allie nombre a Rosalie, es más, con que hubieras visto la manera en que apretaba el portarretratos y la intensidad con la que miraba la fotografía, eso te hubieras bastado para comprender que entre ellos hubo algo importante.

-Entiendo a lo que refieres, Alice, pero debemos respetar el silencio de Rosalie.- Espere que ella aceptara.

-Solo porque me lo pides tú.- Accedió a mí suplica silenciosa de dejar el tema por la paz.

Con el tiempo Rosalie tendría que contarnos que era eso que ocultaba con tanto recelo.


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