¡Me hacen tan feliz con todos sus reviews!


Jasper Pov

-Le prometí que no contaría nada.- Comprometí a Alice de esta manera para que guardara silencio.

Rosalie estaba arreglando algunas cosas en la oficina y yo había aprovechado para quedarme a solas con Alice.

La historia de Rosalie me había sorprendido, yo no habría podido renunciar así de sencillo. El dolor que había tenido que soportar y que seguía sintiendo. Ahora entendía el verdadero efecto que habían tenido sus anteriores sueños en ella.

-Es realmente triste.- Se lamento Alice. – Soportar todo ese dolor.

- Y además criar a los niños.- Agregue. – Incluso comprendo el nombre de Emmeline.

-Ian de cierta manera también es muy similar a Emmett.- Reflexiono Alice. Yo no podía opinar, pues no lo conocía.- Por lo menos en su manera de ser; ambos son demasiado…relajados.

-En cierta ocasión Heidi menciono que encontraba parecido entre ellos, por sus hoyuelos.- Dije con cautela.

La visita de Heidi no había tenido mayores contratiempos y no quería provocarlos.

-¡Pero claro! ¿Cómo no lo vi antes?- Alice paso por alto la procedencia del dato y era lo mejor. Ninguno disfrutaba hablando de ella.- Emmett siempre me resulto vagamente familiar, esos hoyuelos no son tan comunes.- Bajo de la cama y comenzó a caminar de un lado a otro.

La ansiedad la ponía hiperactiva. En esta ocasión la ansiedad era causada por la nueva información.

-Yo ya sospechaba algo así. – Comentó sin darle importancia.- Ella decidió irse de viaje justo después de contarle que Emmett venía a la ciudad.

-No creo que sea buena idea que regrese a Nueva York.- Me aventure en el tema. Aun no había conversado esa parte con Alice. Al menos no la parte en que planeaba que nosotros también fuéramos.

-Y yo creo que Emmett la sigue queriendo.- Conjeturo Alice.

La mire sorprendido. ¿Acaso no había escuchado la primera parte de la historia?

-Debes escuchar todos sus discos para entender lo que digo.- Se detuvo y luego continuo caminando.- También debiste de haber visto como miraba la fotografía y como sus ojos se iluminaban cada vez que Allie la nombraba.

- Suponiendo que fuera cierto, lo complicaría todo.

-¿Por qué? – Me miro intensamente, tratándome de hacer entender lo que ella pensaba.- Estoy segura de que Rosalie también siente algo por él.

-Seis años de distancia no son fáciles de olvidar.- Alegue.

-Es verdad que al inicio todo sería complicado, incluso bastante difícil, por los niños y la paternidad.- El mohín de su rostro me hizo sonreír y olvidar por un segundo lo serio de la situación. – No sé como tomaría la noticia de que es padre de gemelos.

-Noticia que no nos corresponde darle.- Aclare, antes de que se encaprichara con la idea.

-Ya lo sé.- Me saco la lengua de manera infantil.- Emmett tiene derecho a saber.

-Tienes razón.- Concedí.- Pero Rosalie es la que debe de preocuparse de eso.

-Un consejo no le hace mal a nadie.

-Primero deja que estemos instalados en Nueva York.

-Emmett adora los niños.- Murmuró.

Por un momento pensé que no había notado el desliz que había cometido con respecto a la mudanza. Alice siempre me sorprendía.

-¿Nos vamos a Nueva York?- Alice sonreía. No había felicidad o emoción en su sonrisa. Era un gesto vacio. El tipo de sonrisa que ponía cuando la entrevistaban. Si no la conocías lo suficientemente bien, ella te haría creer que de verdad estaba a gusto.

-Es lo que quería preguntarte.- Hice una breve pausa.- ¿Aceptarías que nos fuéramos a vivir a Nueva York?

-¿Lo dices en serio?-Pregunto con la misma sonrisa.

Me alteraba el no saber qué es lo que pasaba por su mente.

-Sé que tendrías que sacrificar de gran manera tu carrera, pero quiero que vengas conmigo. Necesito que vengas conmigo.- Suplique.

Alice volvió a sonreír, con la única diferencia de que ahora era una sonrisa sincera.

-Ni siquiera tenías que preguntarlo.-Regreso a sentarse junto a mí.- Tú y Allie son mi vida.

-¿Qué hay de tu carrera? ¿Jacob? ¿Tus padres?- Conté las razones de valor suficiente que la hicieran dudar.

-Mi carrera estará bien en Nueva York, mis padres adoraran la idea de que regresemos a Nueva York y Jacob muere por la oportunidad de vivir en Nueva York.- Remarcaba el nombre de la ciudad con una sonrisa.

-Entonces, me preocupe por nada durante toda la noche.- Mencione aliviado.

-¿Dudabas que no fuera con ustedes?- Pregunto consternada.

-He tenido malas experiencias en el pasado.- Aclare.

-Aun antes de conocer a Heidi ya tenías prejuicios.- Afirmo.

Alice demostraba esa facilidad para encontrar el punto de origen de los problemas.

-No es algo de lo que debas preocuparte.- Asegure.

Nadie conocía la historia.

Recapacite sobre los problemas de Rosalie y lo complicadas que se tornaban las cosas cuando guardas por mucho tiempo un secreto.

-Me gusta escuchar tú voz.- Se acerco más a mí, repitiendo las mismas palabras que me habían hecho hablar en otra ocasión.

Sonreí de lado.

-María.- La nombre con tranquilidad.

Alice continúo mirándome de esa manera, con la que me daba tranquilidad. Ella no se inmuto ante el nombre. Sabía que por dentro se consumía en un mar de preguntas.

-Digamos que no fue una correcta bienvenida, a mi llegada al nivel de vida que alcance.- Me detuve un segundo a recordar.- María era tan frívola como una muñeca, ella era la superficialidad y el materialismo encarnado. Desde el inicio debí suponer que ella, al igual que una muñeca, terminaría por romperse.

-María Sandino.- La ubicó casi de inmediato.

Asentí dándole la razón.

No eran necesarias más explicaciones. Todo el mundo sabía cómo se había roto, tan preciada muñeca de la moda latina.

-Continúe con el mismo estilo de vida hasta que Rosalie llego destrozada a mi departamento. – Concluí.

-Wow.- Exhalo y luego cambio abruptamente de tema.- ¿Cuándo nos mudamos?

-A mediados de Enero.-Conteste. -¿Algún problema?

Alice era así, se adaptaba rápido a las circunstancias.

-No, a Jacob no le importara trabajar extra con tal de vivir en Nueva York.- Comenzó a pensar en voz alta lo que tendría que hacer las tres semanas que nos quedaban en Paris.- Jacob me dirá que campañas debo terminar antes de irnos y cuales seguirán. Cancelaciones, trabajos extras, y quizás una que otra demanda menor.

-¿Demanda?- Cuestione.

-Nada importante.- Se encogió de hombros restándole importancia.

Estaba a punto de insistir que una demanda si era algo importante, cuando tocaron a la puerta de la habitación.

Coco y Allie se encontraban en el piso de abajo, suponía que debía de ser alguna de ellas dos.

-Adelante.- Anuncie.

Coco entreabrió la puerta. Sus ojos se encontraban enrojecidos.

-Alice, te busca alguien.- Al final se le quebró la voz.

Alice se tenso a mi lado. El color de sus mejillas se desvaneció.

-¿Quién es?- Pregunto ella, insegura.

La ayude a ponerse de pie.

-Cynthia.-

Alice Pov

Me apresure a salir de la habitación y baje las escaleras.

Cynthia se encontraba igual que siempre.

Su cabello castaño oscuro y sus ojos miel escaneando todo a su alrededor. No era mucho más alta que yo y su piel era completamente blanca. Sus rasgos siempre aniñados seguian dándole a su rostro una dulzura que no encajaba con sus expresiones.

-Hermanita al parecer Cumpliste tú propósito de ser la mejor…pero al parecer también se cumplió lo que yo dije acerca de que serias una cualquiera ¿A qué edad quedaste embarazada? A los 17 o 18.- Hablo con apatía.

Disminuí la velocidad hasta quedarme parada sobre el primer escalón de la escalera.

-Me da gusto ver que estas bien, Cynthia.- Ignore su comentario anterior.

Escuche los pasos de Jasper detrás de mí.

-¿No piensas presentarme al gran afortunado?- Sonrió lasciva.- Aunque, me pregunto si la afortunada no fuiste tú.- Observó con detalle el interior de la casa.

-Jasper ella es Cynthia.- Hice una pausa con pesar.- Mi hermana menor.

Jasper escondió la sorpresa y estrecho su manos con la de Cynthia rápidamente. Ella sonrió, coqueteándole de manera descarada.

Olvide comentarle que al decir que mis hermanas estaban muertas, una de ellas lo estaba solo metafóricamente.

-¿Por qué no vas con Allison?- Me apresure a susurrarle. Lo menos que quería era que notara el gran cariño que nos teníamos antes de escuchar la historia completa.- Estaré bien.- Agregue al ver que no movía.

Mi aspecto no debía de expresar lo que mis palabras decían, pues se demoro un momento más antes de caminar en dirección al jardín.

-Con permiso.- Fue lo único que dijo al pasar frente a Cynthia.

Sonreí con altanería, de que ese hombre perfecto, tuviera ojos solo para mí.

Cynthia Cambio la sonrisa, llena de dulzura que había mantenido frente a Jasper, para inspeccionarme fríamente. Me miro de arriba a abajo. Me cohibió por un segundo. Su mirada era mucho más pesada que la de algunos críticos. O quizás, era que yo sabía que es lo que había detrás de esa mirada.

-Sígueme.- Ordene, caminando frente a ella en dirección al estudio.

Era una habitación con paredes reforzadas en contra de sonido, nada entraba y nada salía. No quería que nadie escuchara.

Podía escuchar el sonido de sus tacones detrás de mí.

¿Qué es lo que quería ahora? ¿No le había bastado el sufrimiento que nos hizo pasar?

-Cierra la puerta.- Le ordene.

Inhale lentamente y me di la vuelta para encararla.

-Al parecer alguien no está muy contenta de verme.- Sonrió con altanería.

-La última vez que nos vimos no fue una visita muy grata que digamos.-Conteste con el mismo tono.

-Eso fue hace tres meses, querida hermanita.- Pestañeo con dulzura.- No deberías de ser tan rencorosa.

-Y tú no deberías de ser tan materialista.- Espete.

Su rostro se crispo, dejando ver su falsa ternura.

-Solo sé que es lo mejor para mí.-Mascullo.

-Interesarse solo en el dinero no es bueno para nadie.

-Admite que es un factor importante.

-¿Tanto como para no respetar la muerte de tus hermanas?- Reclame lo que muchas veces me había callado.- Entiendo que seas ambiciosa, ¡Pero todo tiene un límite!

-Ellas hubieran estado felices de que yo pudiera darles un buen uso a sus cosas. Vender el piano de Maggie me hubiera solucionado muchos problemas.- Intentaba hacerme entender algo que no tenía sentido.

-¡No, Cynthia! Así no se hacen las cosas.- La recrimine. Me pase las manos por el cabello en un intento de controlarme.- ¿Tienes idea del valor sentimental que tiene ese piano para toda la familia?

-No más del que tenia financieramente.- Se alzo de hombros.- Era un buen piano.

-¡Era el piano de tú hermana! ¡Maggie y Tía no llevaban una semana de fallecidas y tu ya habías planeado el provecho que económicamente sacarías de sus cosas!- Masculle alterada.

La última vez que la había visto fue una noche anterior a salir por primera vez con Jasper y Allison. Ella me visitaba con el mismo cuento de siempre. Éramos familia y debíamos apoyarnos, aunque ella solo buscaba un solo tipo de apoyo.

-No es que ellas las fueran a extrañar mucho.- Sus palabras me dejaron atónita.

-¿A qué viniste?- Respire hondo. Debía despachar este asunto lo antes posible.- Dime a que viniste y lárgate de mi casa.

-Ya sabes a que vine.- Contesto seca.

-Entonces puedes irte.- Camine hacia ella con lentitud. Reteniendo las ganas de borrarle esa sonrisa de una bofetada.- Porque te diré lo mismo que nuestros padres te dijeron alguna vez: Si estas dispuesta a esforzarte para lo que queda de esta familia funcione, quédate. Si lo único que buscas es dinero y reputación entonces puedes irte a buscarlo a otra parte.

Cynthia sonrió orgullosa y altanera, al igual que hace tres años. Y dando repetición a sus actos, se dio la vuelta y salió de la casa.


Espero qe eso solucione tu duda Slenita! de xq estaba triste Alice...ya se qe te hice esperar pero valio la pena o no?

Alice tambn ha sufrido y ha sabido salir adelante...aunqe no por eso deja de doler...

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