Todo lo que reconozcais no es mío.
Muchas gracias por la aceptación que ha tenido mi fic, vuestros rewiews han sido muy gratificantes y me han ayudado para empezar con esta loca historia que se me ocurrió un día...
Luciernagas, laumar, Evasis, ANCA, Lyra Black, Agus, .07, ALEJAMOTO DIETHEL, niki, Nat Potter W, yaneth black, Aoi23, fanieCullen, MAXI y Jime, gracias por vuestros comentarios.
Su vida era una completa incognita. James se encontraba con el único amigo que tenía desde hace mucho tiempo en un apartamento de New York. Había pasado los últimos años de su vida buscando a alguien de su familia, con la esperanza de que aquella chorrada de la pérdida de memoria por culpa de un "accidente" fuese mentira. No se la creía mucho.
Era un mago y sabía que existían mucho hechizos eficientes para que una persona olvide su vida completamente. Por eso había viajado por años, investigando esperanzado de que todo haya sido una terrible pesadilla, que de verdad su hijo y su esposa estén vivos. Pero ninguna mujer o chico de diecisiete años aproximadamente que se apellidase Saymour era familiar suyo. Por lo menos, ninguno en todo el maldito continente.
-Por eso voy a buscar por Europa- le dijo a su amigo Jack, un hombre rubio de ojos azules.
-¿Europa? ¿Estás loco? Mira, te he apoyado con esa tonta búsqueda de tu supuesta familia durante estos años, pero si no los has encontrado aquí en que es donde has vivido toda la vida, mucho menos al otro lado de la charca...
-Mira, lo primero de todo es que no sé exactamente si toda mi vida he vivido aquí. Que me haya despertado en un hospital de América no significa que yo hubiese vivido aquí.
-Mira Jamsie, reconócelo. ¡Tu esposa y tu hijo están muertos! ¡Asúmelo!
-¡No me llames así! ¡Sabes que me entran escalofríos solo de oírtelo mencionar! Y quieras o no, algo dentro de mi me dice que están vivos, y yo siempre he confiado en mi instinto.
-¿Cómo lo sabes? ¡Por el amor de Dios! Ni siquiera recordabas tu nombre...
-Mira Jack, voy a viajar a Inglaterra quieras o no. Solo quiero que me respondas a esto: ¿vienes o no?- James sabía la respuesta de antemano, aunque eso no evitó el dolor en su pecho al sentir que en el lugar de donde provenía, sus amigos lo hubiese acompañado hasta el fin del mundo si fuese necesario.
-Lo siento James, sabes que me encanta acompañarte a tus búsquedas pero no pienso seguirte hasta tan lejos. Creo que es hora de que asiente la cabeza de una buena vez.
-Lo entiendo Jack, hasta pronto- dijo extendiéndole la mano.
-Hasta pronto amigo, espero de corazón que encuentres lo que buscas- y dicho esto, el mago se desapareció.
Lily Adams se encontraba en su casa de campo intentando relajarse. Su cuerpo sumergido en su gran bañera estaba saturado por el estrés. El pelo, antes de un vivo color rojo, ahora estaba teñido de un negro azabache. No sabía muy bien porque había elegido ese color entre todos, simplemente algo le decía que ese era el color que tenía que usar.
De pronto las luces de la casa se apagaron, dejándola en total penumbra.
El corazón de Lily latía con frénesis, no le gustaba la oscuridad y encontrándose sola en aquella casa tan grande a oscuras no era algo que le entusiasmase demasiado.
Salió del baño envuelta en una toalla y corrió a su cuarto para vestirse y coger una linterna que siempre guardaba en el cajón de su cómoda.
Tras unos instantes de pelea contra los muebles y la ropa de su pijama, Lily se encontraba vestida y con la linterna en mano. Como su en su casa no se veía nada, salió por la puerta trasera hacia el patio.
Bueno, si entra un ladrón que se lleve lo que quiera, a mi que me deje en paz. Pensó la mujer.
Después de varios minutos contemplando las estrellas, Lily divisó una luz azulada proveniente del bosque. Algo indecisa se aproximó a ella, como si algo en ella supiera que debía seguir aquella extraña luz. Cuando descurió de donde provenía, quedó atónita. Una luz fluorescente iluminaba un collar con un dije de corazón. El collar parecía brillar por si mismo.
-¡Eh tú! Suéltalo- Lily se giró asustada y lo único que fue capaz de ver fue un hombre rubio que se abalanzaba sobre ella al tiempo que una extraña fuerza la cogía del ombligo y tiraba de ella como si fuese un títere.
Lo próximo que vio cuando pudo abrir los ojos era un lugar que sin duda, no era su querida casa de campo...
Harry Potter lo que más deseaba en ese momento era subir a su antigua habitación de Griffindor y tenderse en su cama calentita mientras Kreacher le traía una de sus famosas y deliciosas comidas que tanto había añorado durante su aventura. No recordaba cuando fue la última vez que había dormido sin tener que preocuparse por su futuro o el de la gente que amaba. Voldemort ya había muerto y él solo quería descansar.
Desgraciadamente cuando llegó a la Sala común de la torre se dio cuenta que su deseo no se iba a cumplir con facilidad. Las escaleras que llevaba a la habitación de los chicos se encontraban derrumbadas.
Un gemido de angustia salió de los labios del adolescente.
-Adiós a mis planes de dormir veinticuatro horas seguidas.
-¡Ja! Pues como no duermas sobre las piedras que ahora cubren las escaleras...- una voz que reconoció bastante bien sobresaltó al joven Potter.
-No puede ser, se me ha ido la olla- se dijo a sí mismo al no encontrar a la persona que hablaba, ya que sabía que estaba muerta.
-No Potter, desgraciadamente no te has vuelto loco. En verdad estoy aquí- respondió la voz que hasta hace poco le provocaba enfado con bastante facilidad.
-Estoy seguro que el cansancio es lo que me hace oír cosas que no son. ¡Tú estás muerto!
-Vaya, tienes el don de la delicadeza, ¿no Potter?- respondió la voz irónica de Severus Snape.
Harry dio una vuelta sobre sí mismo por quinta vez y fue en ese momento en el que la figura fantasmal de su antiguo profesor apareció ante sus ojos. Harry, perplejo, dejó escapar un grito ahogado.
-¡Eres un fantasma!
-¡Qué perspicaz! ¿Por qué lo has notado? ¿Por el color casi transparente de mi piel? ¿O porque me estás viendo flotar?
-¡Lo que me faltaba! No fue suficiente soportar sus comentarios sarcásticos en vida sino que también cuando estás muerto...- Harry pronunció esas palabras con la certeza de que si Snape estuviese vivo, ni en su más loco sueño se hubiese atrevido a decir eso.
-Me asombras con tu sensibilidad. Ni siquiera cuando sabes que he estado arriesgando mi vida por tu culpa eres capaz de mostrar algo de agradecimiento.
La voz dura de su profesor hizo que Harry instantaneamente se arrepentiese de heber abierto la boca.
-Lo siento Snape...
-Profesor Snape, si no te importa.
-Bueno, técnicamente tú no eres mi profesor ya, dejé el colegio este año...
-No me repliques Potter o te arrepentirás-la amenaza del fantasma, en vez de intimidar al joven, provocó en este una furia que apenas podía contener. Se encontraba muy cansado y hambriento, por su culpa había muerto mucha gente y entre ellos se encontraba personas muy queridas para él y todo eso sin contar que hasta hace poco creía que su destino iba a ser morir. Estaba a punto de explotar y su lado más rebelde quería descargar todos sus problemas a aquel que no podía dañar (ya que era un fantasma) y el cual le había estado haciendo la vida imposible pero a la vez protegiéndole.
-¿Y qué harás? ¿Quitarle puntos a Griffindor?
-No, te persiguiré por el resto de tu vida hasta que de verdad te vuelvas loco o en el peor caso, te suicides- eso sí que logró intimidar al mago. Con mucho autocontrol calló las palabras mordaces, ya que una vida entera junto a los comentarios de Snape no era algo que quisiese protagonizar.
-¿Qué quieres profesor?¿No debería usted de estar en el cielo o algo así?
-Lamentablemente hay un pendiente que quedó sin resolver en mi vida y no me permite pasar al otro lado.
-¿Quiéres decir que si te ayudo a resolverlo me dejarás dormir hasta mañana?
-No, lo que quiero decir es que duermas ahora, porque a partir de mañana tienes que ayudarme a resolverlo.
-¿Por qué yo? Hay millones de personas que pueden ayudarte.
-Pero no todas son Harry Potter. Se un poco más agradecido al hombre que te ayudó a derrotar al mago tenebroso.
-Vale, te ayudaré. Pero solo si dejas de chantajearme con eso de que me ayudastes y cosas por el estilo. Porque yo no te debo nada. Aún recuerdo que fuistes tú el que le dijo a Voldemort lo de la profecía.
Una expresión parecida al dolor apareció en la cara de su antiguo profesor, cosa que hizo que Harry se sintiese culpable. Él nunca había sido cruel y ahora no empezaría a serlo, se dijo a él mismo. Luego soltó un suspiro.
-Está bien, lo siento otra vez. Solo estoy cansado física y emocionalmente. Ha sido un día muy duro y solo quiero dormir sin tener que soñar.
-Te dejaré solo. Pero recuerda Potter, debes ayudarme y no te dejaré en paz hasta que no acabemos con todo esto.
Harry se fijó en Severus y descubrió que parecía mucho más joven que la última vez que lo vió, aunque seguía siendo igual de feo.
-¿Profesor?
-¿Mmm?
-Gracias por, bueno, ayudareme cuando estabas vivo.
-No te pongas sentimental Potter, no lo hice por ti- y dicho esto, desapareció como lo hubiese hecho un mago de verdad. Harry, exausto, se tendió en uno de los sofás y se dormió en apenas segundos, sin saber lo mucho que cambiaría su vida a partir de ese momento.
Bueno, aquí os dejo el primer capítulo. Espero que os haya gustado tanto como a mi escribirlo.
Por cierto, que se lo dedico a mi queridísima amiga Jime, que siempre me brinda su apoyo cuando la necesito...
Mandadme un rewiew con vuestra opinión, me encanta saber que os parece el capi.
Bss, Tricia.
