Si fuera vampiro lo unico que lamentaria seria el no poder dormir...


Alice Pov


Estacione la camioneta y atravesé el oscuro estacionamiento en busca de los elevadores. Apenas llegue presione uno de los botones. Los estacionamientos subterráneos me ponían paranoica, había demasiadas películas con escenas terroríficas en los estacionamientos; desde asesinos desquiciados a niñitas muertas. Se abrieron las puertas y entre prácticamente corriendo (Para mi buena fortuna: en lugar de pared había espejos. Tenía que dejar de ver películas de terror y suspenso.) Presione el botón con el numero 25 y espere a que la puerta se cerrara. Faltaban unos 15 cm para que se cerrara por completo y mi respiración volvía a la normalidad, hasta que una mano apareció por la puerta para abrirlas, brinque a una de las esquinas y solté un grito, las puertas se volvieron a abrir y Jasper apareció detrás de ellas.

Traía esa chaqueta negra que tanto me gustaba y su cabello desordenado.

Yo no sabía si abrazarlo, agradeciendo que no fuera un maniático, ó agarrarlo a golpes por el susto que me había dado. Teniendo en cuenta que seguía molesta con él comencé a golpearlo en el hombro con mi bolsa.

-¡¿Qué…demonios…estabas….pensando?- Intercalaba un golpe con una palabra. Mi espíritu era grande pero no así mis pulmones. Una cosa es parlotear y otra muy diferente es golpear a tu novio mientras le gritas.- ¡Pudiste…haberme….matado!

-Al…Alice, no era mi intención.- El intentaba sujetarme de las muñecas pero yo era más rápida.

Las puertas se cerraron y comenzamos a movernos. La gente podría entrar y vernos, razón por la que me detuve. Acomode mi blusa y me cruce de brazos.

-Tú eres la que me pudo haber matado.

Lo apuñale con la mirada.

-Tuviste suerte de que no trajera el bolso negro.- Le conteste molesta.

La sonrisa de Jasper se ensancho, probablemente me estaba imaginando alzando ese enorme bolso para golpearlo.

-Perdóname, no he querido asustarte.- Su tono era serio pero la sonrisa continuaba plasmada.

Repetí sus palabras entre dientes, burlándome de él.

-No deberías de hablarle así a tu director de fotografía y diseño.- Advirtió con tono formal.

Lo mire con una ceja arqueada.

-El pasado es pasado. Acepte el trabajo.- Anunció y estuve a punto de colgarme de su cuello.

-¿Nada más?

-Y porque no quiero que ningún pervertido de fotografié en traje de baño.- Aceptó, retándome con la mirada.

Aguante lo necesario y ahora era tiempo de dejarse llevar.

Enrollé los brazos alrededor de su cuello y uní nuestras bocas. Sentí como se encendió cada nervio de mi piel y una parvada de mariposas en mi estomago me dejaba sin respiración, tan dulce y agresivo a la vez. Sus manos bajaron a mi cadera y me empujo de espaldas contra el espejo, su cuerpo contra él mío y mis piernas alrededor de su cintura (algo difícil de lograr con jeans). Nuestras respiraciones estabas agitadas pero a quién demonios le importaba. Su boca bajo a mi cuello. Abrí los ojos y me tope con nuestra imagen reflejada, era tan erótico y emocionante, la adrenalina quemaba mis venas. Eche un vistazo a la pantallita arriba de la puerta antes de cerrar los ojos y reclamar la lengua de Jasper dentro de mi boca y no bajando por mi cuello. Nos quedaban 5 pisos de tiempo y sus manos los estaban aprovechando recorriéndome.

Una miradita y era el piso 23, con cuidado desarrollé las piernas de su cuerpo y mis dedos de su cabellos. Me separe lentamente. Jasper me miró y yo mire en dirección a la pantallita. Piso 24.

Gruño y recogió la chaqueta del suelo. Solté una risita al no recordar en que momento se la había quitado.

Me gire para poder mirarme al espejo y acomode mi ropa. Era una suerte que llevara el cabello corto o estaría hecho una maraña, con pasarme los dedos basto. Limpie el brillo de los labios y el cuello de Jasper e intente acomodarle el cabello pero fue causa perdida.

Piso 25. Se abrieron las puertas y una escultural morena de cabello oscuro y ojos color caoba se no quedo mirando al salir del ascensor.

-Hola Nathalie.- La saludó cortésmente cuando pasamos junto a ella.

Pasó una mano por mis hombros y seguimos el camino.

Había cambiado de parecer: Los elevadores con espejos era lo mejor del mundo.

Rosalie Pov

Las manos me temblaban, sentía las piernas de gelatina y un sudor frio perlaba mi frente y la punta de mi nariz, para empeorarlo todo el elevador se movía terriblemente lento. Me mire en uno de los espejos que hacían a la vez de pared; el vestido continuaba impecable, tacones de infarto, maquillaje sutil y cabello medio recogido.

Las puertas se abrieron y camine lentamente hasta la entrada del restaurante, donde me atendió una jovencita de cabello naranja que se me quedo viendo con la boca abierta.

Estoy segura de que estaba deseando tener el cabello rubio/dorado y no naranja/rojo.

-¿En qué puedo ayudarla Señorita Hale?

Aaah, como extrañaba el poder y las influencias. Nada mejor que Nueva York para disfrutarlos.

-Emmett McCarthy me está esperando.- Anuncie y la chica parecía querer darse un golpe en la frente con la palma de su mano.

-Por supuesto, enseguida la llevo.

Me indico que la siguiera atreves de las mesas, donde toda la gente se me quedaba mirando.

Llegamos a una terraza, la mesa acondicionada para dos se encontraba en el centro y Emmett estaba en la barandilla, apenas se percato de nuestra presencia se apresuro a acercarse.

Me sorprendió que la mesera no preguntara si necesitábamos algo antes de irse y cerrar las puertas.

Emmett usaba un traje negro sin corbata, muy propio de él.

Me tomó de la mano y me llevo al lugar donde él había estado antes.

Me quede observando la fantástica vista que teníamos. Se podía ver por un lado los rascacielos y por el otros el mar, lo mejor de ambos mundos. El cielo estaba despejado y el clima templado, una noche inusual.

-Ni siquiera las estrellas opacan la belleza de tus ojos.- Dijo ofreciéndome una copa de champagne.

-El azul se está volviendo común.- Replique acercándome un poco más a él y mirándolo con una gota de seducción.- El gris en cambio es más sutil.

Sonrió mostrando sus hoyuelos, miro mis ojos y luego mis labios mientras se acercaba con intensiones bastantes claras. Haciéndome la desentendida di un ligero paso hacia atrás y me gire para seguir apreciando la vista.

Lo escuche suspirar con decepción y casi pude imaginarlo meneando la cabeza.

-Tengo buenas noticias.- Anuncie. Forcé una gran sonrisa, él no debía de enterarse que estaba muriéndome del terror.- Allison esta de tu lado y quiere que vayamos todos juntos a Central Park.

Supe que no había entendido lo que quise decir cuando me gire a verlo y su expresión era de total calma.

-Cuando digo todos juntos te incluyo a ti también.- Aclare y de inmediato se emociono.

-¿De verdad? ¿Voy a ser presentado oficialmente?- Pensé que se había atorado con las cosas banales y que tendría que explicarle mejor pero de pronto sus ojos se abrieron completamente.- Los gemelos también irán.

-Exacto.- Concedí y espere a que dejara de festejar para poder continuar.- Hable con ellos y al parecer no tienen inconveniente alguno.

-Hablas de ellos como si fueran adultos.

-Son inteligentes y perspicaces. – Dije orgullosa y temerosa a la vez.- Captaron perfectamente la idea sin que yo tuviera que mencionar novio, eso y que Allison les dijo que eras muy divertido y lindo.

Sus hoyuelos se enmarcaron más y decidí que si las cosas salían bien lo primero que haría sería tomarles una foto a él y a Ian riendo.

-Allie es una buena cómplice.- Se regodeo.

-Ten cuidado de sus pucheros, son armas mortales.

-Tiene cuatro años.

- Confía en lo que te digo. Los Hale heredamos buenos genes.

Me calle al instante y sentí el impulso suicida de lanzarme por la barandilla.

Emmett me miraba extraño aunque lo dejo pasar. Más tarde me di cuenta de que según la historia de la prensa ellos eran hijos de mi tía, por lo tanto si eran Hale de sangre y no había razón para alarmarme.

-Esme quiere volver a verte.- Comentó sin motivo.- Esta feliz porque estemos juntos otra vez.

Algo en mi pecho se inflo haciéndome sentir dichosa.

-Jasper dijo que se había llevado bien con Allison ¿Por qué no la invitas a venir el sábado al parque con nosotros?- Ofrecí sin detenerme a pensar, y es que en el interior me moría por volverla a ver.

-Le encantara la idea.

Pensé en decirle que invitara a su demás familia peor me callé de inmediato a recordar que los términos entre Edward y yo no eran los mejores.

Estaba pensando en eso cuando Emmett, tomándome por sorpresa tomo mi barbilla entre sus dedos y giro mi rostro, quedando frente al suyo. Me miró, aguardando por mi reacción, al ver que no hubo alguna junto sus labios con los míos.

El mundo me daba vueltas mientras me deslizaba por las nubes, tocando las estrellas con las manos.

No había en el planeta mujer más dichosa que yo, y viniendo de mí eso era decir demasiado.

Jacob Pov

La risa de Bella continuaba resonando por las paredes del café, después de varios minutos sin parar de reír a causa de lo que le había contado sobre Jared, inspiro hondo y logro concentrarse.

-No puedo creer que allá hecho algo así.- Dijo con la sonrisa bailando en sus labios.

-Le tomó semanas y varios litros de jugo de tomate quitarse el olor.- Comente, provocando que volviera a reír, esta vez de manera más controlada.

-Wow, hacia mucho que no reía de esa manera.- Confeso con las mejillas enrojecidas. Detalle al que ya me había habituado.

-Debes de relajarte, el exceso de estrés es malo.

-Estamos en Nueva York ¿Qué esperabas?- Bromeo y luego se puso seria.- Además de que las cosas en casa de Emmett siguen colgando de un hilo.

-¿Qué es lo que sucede?

-Emmett anunció que su relación con Rosalie es formal; Esme, su madre, lo aprueba, diciendo que si eso lo hace feliz para ella no hay problema alguno. Carlisle, su padre, se muestra reservado pero lo apoya. Edward simplemente se niega a aceptarlo.- Me explicó la situación y sus expresiones iban cambiando de acuerdo a lo que decía.- Emmett adora a Edward y le duele que no se alegre por él. La familia trata de llevar la fiesta en paz, entonces el tema se ha vuelto tabú y nadie lo menciona cuando Edward está presente.

-¿Por qué te importa tanto lo que pase con Edward?- Pregunte lo que hace días me mantenía inquieto.

-Edward es mi novio.- Me contesto como si fuera lo más normal del mundo.- No puedo evitar sentirme así por él.

Un balde de agua fría me golpeo y tuve ganas de estrellarme contra la vitrina de pastelillos.

-¿Por qué Edward no quiere a Rosalie?- Pregunte, buscando una manera de que se distrajera y no notara el chasco que acababa de llevarme.

-Emmett sufrió mucho cuando Rosalie se fue y quien estuvo en todo momento junto a él fue Edward, brindándole su apoyo.- Le dio un sorbo a su café.- Intenta protegerlo. No quiere que vuelva a salir lastimado.

-Te puedo jurar que Emmett no fue el único perjudicado. – Rosalie no era mi persona favorita en el mundo, me agradaba lo suficiente como para interceder por ella.- Rosalie también sufrió mucho y Jasper estuvo ahí para ella, y ahora que esté con Emmett no se lo impide, él es consciente de que es la vida de Rosalie y tiene derecho a intentarlo.

-No todos tenemos la objetividad de Jasper.- Defendió a Edward.

-Alice y yo pensamos igual que él.- Agregue.

-Apoyo a Emmett, aunque no entiendo las razones de Rosalie.

-¿Qué razones?

-¿Por qué regresa hasta ahora?

-Todos tenemos razones, no actuamos por inercia.

-Creo que Rosalie esconde algo, y es por eso que temo por Emmett.


Estamos en la recta final y a nada de los 300 reviews...tengo a las mejores lectoras del mundo!

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