Todo lo que reconozcais no es mío.
Gracias por los rr: kirara11, Acarolin95, Jazmin-Black, Shadim-Samtrom, Evasis, sailor lady, Rebe-girlprongs, Lucy y niki
-Vete al cuerno James. No eres el único mago en este planeta.
-Puede ser, pero estoy seguro que ninguno perderá su tiempo ayudándote a ti sin recibir nada a cambio.
En ese momento la bibliotecaria salió a regañarles por el escándalo, provocando que la pareja enfadada saliese fuera del edificio y se apareciesen en la casa.
Nada más aparecerse, Lily le soltó la mano a James como si ésta quemase, aunque debía reconocer que la sensación que le producía su contacto se asemejaba en demasía. La mujer estaba muy ofendida por la disputa con el moreno, y era demasiado orgullosa como para perdonarlo tan fácilmente. Por lo que no fue de extrañar que se pasasen seis días sin hablarse. No volvieron a tocar el tema de la investigación ni James intentó meterse en su cabeza de nuevo. La búsqueda del pasado se quedó estancada, cosa que frustró mucho a Lily, ya que se pasaba el día encerrada y sola debido a que el moreno salía cada día desde el alba hasta el anochecer.
Lo que no sabía Lily era que el mago había estado buscando pistas por su cuenta. Delante de ella fingía que se pasaba el día vagueando, pero nada más salir de la puerta de su piso se ponía a investigar todo lo posible.
Lógicamente, James se había preguntado a sí mismo miles de veces por qué hacía esto. Pero al verse ignorado por aquella mujer le hizo darse cuenta que ella le importaba más de lo extrictamente necesario.
Extrañaba su voz y anelaba sacarle una sonrisa sincera que le llegase a los ojos. Pero desgraciadamente el mago era tanto o más orgulloso que ella y no hacía nada para remediar la situación. James no era tonto y sabía que se había enamorado de Lily en el poco tiempo que llevaban tratándose, aunque parecía que el sentimiento era unilateral.
James entró a su apartamento y el olor proveniente de la cocina lo llevó hasta allí. Nada más entrar se quedó estático, una mujer pelirroja sacaba del horno una lasaña... ¡una mujer pelirroja!
-¡¿Pero qué?
-No eres el único que sabe cambiarse de color el pelo- le habló Lily. "Aleluya" gritó James en su interior "aún sabe hablar".
-¡Te dije que no cogieras mi varita!
-Si pensarás un poco, te darías cuenta que siempre te llevas tu varita cuando sales. Además, existen métodos muggles para cambiarse el color del pelo.
Y esa fue la única conversación que tuvieron por el resto de la semana.
James estaba preocupado. Lily seguía sin hablarle y él no sabía como arreglar las cosas. Aparte de eso, no había encontrado nada interesante sobre la familia de Lily. ¡No había un maldito Adams en todo Reino Unido que tuviese algún parentesco con su ahora compañera pelirroja. Encima de todo, el otro día había tenido un sueño extrañísimo.
Soñaba con el tal Sirius Black...
James se encontraba corriendo bajo la luz de la luna hacia un pequeño claro del bosque. Corría como nunca, libre de ataduras, con la adrenalina corriendo por sus venas y con un sentimiento de felicidad difícil de opacar. Al llegar al claro, en medio de éste, se encontraba un perro gigantesco de color negro con una rata en su hombro y de pronto, el perro se convirtió en hombre.
James no tenía ni idea de lo que significaba el sueño, ¿o era un recuerdo? ¿Acaso conocía a ese tipo?
-James, ¿puedes estarte quieto un momento? Estoy harta del ruidito que haces con el lápiz.
James y Lily estaban sentados en la mesa del comedor. Ella con un libro en la mano y él con un lápiz y una agenda donde apuntaba lo que consideraba importante. Desgraciadamente, la agenda estaba casi en blanco.
-Lily- la pelirroja no se molestó en contestar- Lily- repitió el moreno- Lily- más silencio- Lily, Lily, Lily, Lily...
-¡Ay ya! ¿Qué diablos quieres?
-Lo siento- eso dejó descolocada a la pelirroja.
-¿Por qué?
-Fui muy cruel el otro día, no quería amenazarte Lily- a la mujer se le iluminó los ojos. Llevaba días de mal humor por estar peleada con el de las gafas y había echado de menos su bromas y sus charlas...
-Yo también tuve la culpa James, no debí insultarte- los dos se sonrieron mirándose a los ojos. Como estaban sentados en sillas continuas, se fueron acercando poco a poco hasta que sus labios se rozaban y finalmente, se besaron tiernamente como si fuese la primera vez.
Y los dos solo pudieron pensar en una cosa.
Ésta no era la primera vez que se habían besado...
-¿Entonces Malfoy está aquí por caridad?
-¡Claro! ¿No pensarías que de verdad queremos que él esté aquí?- respondió Ron.
-Mi madre cuando se enteró que la madre de Malfoy te había ayudado en el bosque, decidió quedarse por un tiempo con su hijo hasta que se solucione su juicio.
Malfoy, que hacía como si no escuchara la conversación que mantenían los cuatro amigos a apenas dos metros de él, siguió contemplando los posters del cuarto de Ron.
-¿Cómo se sentirá el pobre Dracocito cuando ahora es él el que no tiene donde caerse muerto?- preguntó mordazmente Ron en voz alta.
-Mira Weasley, incluso yo en mis peores momentos tengo más dinero que toda tu estúpida familia...
-Cuidado con lo que dices Malfoy, aún no hemos olvidado de quien eras partidario hasta hace poco y no te conviene que lo recordemos-dijo Hermione con una mirada furiosa. A ella tapoco le hacía gracia que Draco estuviese en la casa de los Weasley después de tantos insultos dirigidos hacia ellos durante tantos años.
En verdad ninguno de los que vivían en esa casa encontraban agradable a su inquilino. Aunque solo la señora Weasley intentaba llevarse bien con él. Malfoy llevaba con ellos apenas tres días y no había ni un solo momento que el rubio no se estuviese peleando con algún pelirrojo o con la castaña. El único con el que no se enfrentaba era con Teddy, aunque no se sabía muy bien si era porque técnicamente era de su familia, porque quería manipularlo para llevarlo a la casa de Slytherin, o simplemente porque el niño aún no sabía hablar.
-Entonces ahora te toca a ti. ¿Qué diablos hace Snape a tu vera?
-Más quisiera saberlo-respondió el moreno- simplemente me lo encontré en Hogwarts y no se separó de mi hasta entonces. Me obliga a ir a esas estúpidas fiestas super aburridas y eso sin contar la cantidad de entrevistas que he hecho. ¡Incluso quiere que escriban un libro sobre mi! Parece querer que salga en todos los malditos periódicos del país.
-¿Y por qué crees que querrá hacer eso?-preguntó pensativa Hermione.
-¿Es qué no te das cuenta Potter?- replicó Malfoy con una sonrisa burlona- creí que eras más lista Granger.
-¿Qué sabrás tú Malfoy?- dijo Ron enfadado.
-Nada, nada...- el rubio soltó una risotada irónica.
-Si no vas a aportar nada interesante a la conversación, entonces sigue mirando para la pared.
El chico se mordió los labios para no responder a la pelirroja y a la vez para no reírse más de ellos.
Hermione seguía entre sus pensamientos, intentando buscar una respuesta lógica. De repente una bombilla se le encendió.
-¿Y si Snape lo que quiere es que alguien te encuentre?
-Obviamente- dijo el rubio con los brazos cruzados y apoyado en la pared.
-Sin pecar de egocéntrico Hermione, ¿pero quién diablos no sabe donde encontrarme?-dijo el de las gafas.
-No lo sé Harry, pero es la única solución que encuentro. Snape está haciendo todo lo posible para que salgas en todos los medios mágicos...
-Y no creo que sea porque quiera ver como cada día eres más famoso. Él prácticamente te odia-intervinó Ginny.
-¿Pero por qué simplemente no me dice quién me busca y ya está?
-Porque no podrá, habrá hecho un juramento o algo así...
-¡Pero Hermione! Está muerto, ¿por qué iba a afectarle un juramento inquebrantable si ya nadie puede matarle?-dijo entre risas Ron.
-Hay cosas peores que la muerte Weasley. Por ejemplo, si yo tuviera que pasar toda la eternidad en forma de fantasma tras el culo de Potter, encontraría alguna forma de suicidarme...
-Nadie te ha pedido tu opinión Malfoy...
-Veo que te lo estás pasando muy bien Potter, a lo mejor ya deberíamos irnos a otro evento social para quitarte esa sonrisa arrogante de la cara- defendió el recién aparecido Snape a Malfoy, haciendo exactamente lo que prentendía, que la sonrisa de Harry se esfumase.
-Snape, es mi día libre y no pienso moverme de aquí.
-Más respeto Potter, para ti soy señor o profesor Snape.-dijo él arrogante, lo que hizo rodar los ojos a todos menos a Draco. Incluso Teddy, quien se encontraba en el regazo de su padrino, intentó imitar el gesto de los muchachos, consiguiendo que el moreno riese.
-Déjamelo un rato anda-dijo señalando a Ted.
-No Ron, tú lo has tenido mucho tiempo.
-No es mi culpa que tú no estuvieses aquí, Harry.
-Pero yo soy su padrino.
-Uno no muy bueno, todo hay que decirlo-intervino Malfoy.
-Malfoy, si no quieres que tu pelo adquiera el color del de Ted, más te vale que te quedes calladito- ayudó Ginny a su novio.
-Vaya Weasley, tan respondona como siempre. Una novia digna del arrogante de Potter.
-Snape, ¿por qué no te vas a jugar un poco con Myrtle la llorona y nos dejas en paz un rato?- dijo Ron.
-¿Por qué no te vas con tu queridísimo hermano al otro mundo?- el comentario cruel de Snape consiguió parar la discusión y que los dos Weasley que había allí se pusieran rojos de rabia y dolor. Antes de que éstos se levantasen para intentar extrangular a el fantasma (cosa imposible) Harry decidió pagarle con la misma moneda a su querido profesor.
-Si, Ginny es muy digna de mi. Ya se sabe que todos los Potters las prefieren pelirrojas.
Advertencia: tengo algo que deciros. Resulta que estoy empezando ahora con los examenes de bachillerato y aunque me da mucha pena, no creo que pueda actualizar la semana que viene. La verdad es que estoy un poquito histérica con estos exámenes, ya k no m sé casi nada del temario y son de muchas páginas! (para futuros estudiantes d bachillerato, aki un consejo: no lo dejeis todo para el final k os pilla el toro... lo digo por experiencia xD)
asi k no sé cuando podré actualizar el próx capi, lo siento de veras...
de todas formas, intentaré buscar todo el tiempo posible para crear mi capi para el domingo, pero no es plan de dejar los estudios en segundo plano...
espero k m entendais
bss
Tricia
