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Bueno, aunque no he terminado los examenes (hasta el 9 de diciembre, que es la evaluacion) pues esta semana no es tan fuerte como las dos anteriores y quería actualizar ya pork no m gusta hacer esperar igual k tampoco m gusta tener k esperar xD. Por ahora los examenes k he hecho van ben, excepto frances e ingles, k soy nula para los idiomas... gracias por vuestro apoyo y sobretodo por la paciencia!
Los dos se sonrieron mirándose a los ojos. Como estaban sentados en sillas continuas, se fueron acercando poco a poco hasta que sus labios se rozaban y finalmente, se besaron tiernamente como si fuese la primera vez.
Y los dos solo pudieron pensar en una cosa.
Ésta no era la primera vez que se habían besado...
RECUERDOS
-Potter, me da exactamente igual lo que me digas, nada va a hacerme cambiar de opinión- dijo una joven pelirroja en las escaleras que llevaban a su habitación de Gryffindor.
-Lily, por Merlín. ¡He cambiado! Ya no gasto bromas...
-¿Y el pelo rosa de Malfoy te dice algo?-le interrumpió.
-Bueno, ya no gasto tantas bromas. Y ahora me dedico más a los estudios... y soy más responsable... y no me meto tanto con Quejicus.
-Admito que delante mía no te metes con Snape, pero soy prefecta y premio anual Potter, y sé perfestamente que algunos profesores te han pillado peleándote con él.
-Joder Lily, lo único que pasa es que no quieres ver la verdad.- dijo ya el moreno algo exasperado por la cabezonería de su compañera- Todo el mundo se ha dado cuenta de que estoy diferente y que soy un poco más maduro. ¡No puedes estar tan ciega! Yo te quiero Lily, sabes perfectamente que llevo tras de ti desde tercero, pero no puedo esperar eternamente a que te des cuenta de que soy perfecto para ti.
Para ese momento, la pelirroja se había acercado al Merodeador hasta tenerlo a escasos centímetros de su cara.
-¡Siempre tan arrogante! ¡Pues vete con tu maldito club de fans a donde te de la gana! -gritó la pelirroja llena de furia- Seguro que ellas si agradecen que le prestes atención, Señor-soy-el-hombre-perfecto.
James, quien también se estaba acalorando por la discusión, apresó a Lily entre sus brazos y la obligó a pegarse a él.
-Soy perfecto para ti Evans, porque ni un solo maldito hombre podrá llegar a amarte tanto como yo.
Y dicho esto, James la besó. La besó con furia contenida. Y Lily, quien al principio se había quedado petrificada, puso sus manos en el pelo negro y rebelde y lo acercó a ella.
...
-Joder tío, creía que no iba a vivir suficiente para ver llegar este día. Y aquí estamos, vestidos con esmoquín, en tu boda con la pelirroja después de todo el coñazo que nos disteis...- Sirius seguía con su perorata sentimental mientras sostenía su copa de champán (todo un nuevo descubrimiento para Sirius gracias a la familia muggle de la pelirroja) por encima de la cabeza de Lily, la cual miraba la copa con expresión de terror. Sirius estaba algo contento y un movimiento en falso llevaría el líquido burbujeante dicetamente a su cabeza.
James, quien la contemplaba con una sonrisa divertida, decidió rescatarla de su amigo y de paso bailar un poco con ella.
-Si no te importa Sirius, voy a bailar un poco con mi esposa.
-Ea, ya me estás remplazando. ¡Mal amigo! Te estaba intentando dar mis felicitaciones por la boda y expresar mis sentimientos y tú solo piensas en sobar a la pobre Lily. ¡Espérate a la noche de bodas, pervertido!- dijo Sirius haciéndose el ofendido.
-Bueno Sirius, si lo que querías era que te escogiese a ti para mi noche de bodas en vez de a Lily, solo tenías que habérmelo dicho- bromeó el de las gafas. Lily solo se rió de la expresión de terror que puso el de los ojos grises.
-Vamos a bailar, James. Antes de que Sirius se nos emperche en la luna de miel.
La pareja se situó en centro de la pista y empezaron a moverse al lento compás de la música romántica. James miraba a Lily con devoción. El recogido del pelo acentuaba los rasgos de su cara y el vestido blanco hacía resaltar el tono de su pelo. Le quedaba perfecto. Él nunca la había visto tan hermosa como aquel día. Pero no tenía nada que ver con el peinado, el maquillaje o el largo vestido. Era la sonrisa de ella y el brillo en sus ojos lo que la hacía ver como una diosa.
-¿Sabes? Creo que nunca te he visto sonreír tanto en mi vida- dijo el moreno, provocando que la pelirroja sonriese otra vez.
-Es por tu culpa, nunca había estado tan feliz como hoy.
-¡Ja! Te dije que seríamos perfectos el uno con el otro. Si me hubieses hecho caso antes... ¡seis años! Qué desperdicio.
-Si hubiesemos salido desde el principio, te puedo asegurar que no te habría dejado hacer tantas trastadas en el colegio. ¡Te habría hecho madurar antes de tiempo! ¿Y quién es James Potter sin sus amadas bromas?
-O a lo mejor, serías tú las que gastaría bromas conmigo. Corromper a la perfecta Evans, demasiado tentador.
-Es imposible corromperme, incluso para ti.
-Ya, ya me lo dirás esta noche...
-¿Qué insinuaciones son esas Potter? ¿Esos son los modales que te he enseñado?- dijo una voz a sus espaldas. James rodó los ojos antes de girar a Lily para poder ver a su madre.
-Mamá, ¿incluso en mi boda vas a ridiculizarme?
-Por supuesto y reza para que no le diga a mis consuegros que pongan en aquella pantalla muggle fotos tuyas de pequeño...
-No serías capaz, ¿no?-dijo el de las gafas muy serio.
-Ya veremos. Por ahora déjame bailar contigo.
-Pero mamá...
-Ni mamá ni tres cuartos. Ahora mismo- James tuvo que dejar a Lily con el padrino, quien había dejado la copa de champán por otra de vino.
-Venga, dime lo que estás deseando decirme.
-No sé de que me hablas James.
-Si claro, y yo soy un mortífago. Venga mamá que nos conocemos.
-Bueno. Estoy tan orgullosa de ti. No podrías haber elegido mejor. Y está tan guapa y tú estás tan elegante...
-¡Sirius!-se oyó un grito.
-Ay Lily, lo siento- decía Sirius mientras se apartaba de una pelirroja con un vestido manchado de un líquido rojo. - Lily, no. No cojas la varita. No Lily, no me apuntes con esa cosa. Lily que ha sido un acciden... ¡James, quítame de encima a tu loca esposa! ¡JAMES!- El moreno, que no podía parar de reír, no separó a su pelirroja hasta que ésta "sin querer" dejase al querido padrino con una calva tipo monje a través de un hechizo.
...
-¡James! Ven corre.
James corrió escalera abajo de su casa. Sirius se encontraba en su salón junto a la pelirroja, y desde su boda como que no se llevaban muy bien que digamos.
-¡James! Dile a esta loca que me deje en paz.
-Voy, voy, no os matéis antes de que llegue.
-¡Sorpresa!- gritaron muchas voces a la vez. James, que no se esperaba que su salón estuviese lleno de gente, pegó un rebote.
-Esto... no sé como lo veis pero hoy no es mi cumpleaños- todos rieron ya que James, al correr hacia el salón, no había podido coger las gafas por lo que no podía leer la pancarta que iba de una esquina del salón a otro.
-Venga cornamenta, ponte las gafas de una vez- dijo Remus.
-Creo que nos equivocamos con el mote Remus. Topo le vendría como anillo al dedo.
-Cállate pulgoso y traeme las gafas para que te de una zurra- Sirius que estaba deseando que James se enterase de que iba todo, conjuro sus gafas para que llegasen a su dueño, el cual se las puso rápidamente.
-¿No lo habrás petrificado, verdad Canuto?
-Creo que le va a dar un yuyu.
-¿Le dará un infarto?
-¡Se ha puesto blanco!
-¿Lo llevamos a un hospital?
Las conversaciones seguían y seguían, pero el moreno no escuchaba nada. Su cerebro solo captaba las palabras escritas en el cartel "Felicidades papá". Sirius, Remus y Peter discutían sobre se estado de salud, Dumbledore sonreía, su madre lloraba, sus amigos aurores o de la Orden se reían de él. Pero lo que más le importaba a James era Lily. Ésta, que no sabía que esperar de la expresión de su esposo, estaba retorciéndose las manos de puro nerviosismo. El cual se disipó cuando James corrió hacia ella y la abrazó dándole vueltas mientras reía y se le escapaban pequeñas lágrimas.
Iban a ser padres.
FIN DE RECUERDOS
Harry y Snape se fulminaban con la mirada.
-Si tuviese mi varita Potter, te cosería esa bocaza que tienes.
-¿Por qué no te vas a tomar un poco el aire Severus? Nadie anela tu presencia aquí.
-Ya me las pagarás estúpido desagradecido. Y cuando vengas a mi llorando suplicando, no pienso tenerte compasión Potter.- y dicho esto, el fantasma traspasó la pared con Malfoy detrás.
-¿A qué crees que se refería?-preguntó Ginny.
-Ni idea.
-Pues que le den. Él fue el que empezó.
-Ronald, creo que nos lo deberíamos tomar en serio. Snape no ayudaría a Harry así como así. Tiene que ser algo muy importante para que se haya convertido en fantasma...
Harry, que contemplaba a su ahijado, no prestaba atención a la conversación. Teddy cambiaba la forma de su nariz tal como hacía su madre mientras que intentaba ver los cambios bizqueando los ojos. De pronto Ted lo miró y transformó su pelo del verde al negro mientras que sus ojos adquirían un verde esmeralda.
-¡Por fín!- gritó una eufórica Hermione- estaba harta de que tuviese ese orrible color de pelo y ojos para contentar a Ron y Malfoy. No había quien forma de convencerlo de que se lo cambiase...
-Que mono, si te quiere imitar a ti Harry-decía Ginny enternecida.
-Parece tu hijo... no lo mires así Ginny. No quiero que me hagas tío hasta que pasen muchos años.-Harry y Ginny se sonrojaron por el comentario de Ron.
-No les des ideas Ron, no les des ideas...
Espero k os haya gustado.
Os quiere..
Tricia
