Notas de la autora: ¡Hola de nuevo! Bueno, el capítulo me quedo muy chico... pero creo que hasta ahí llegó mi inspiración ^^u . He estado enferma cof cof xS...- lo ven xD la enfermedad tiene la culpa de que no tenga mucha inspiración. Emm... aclarando algo de una de mis lectoras que me pregunto en face U.U o más bien que me comento, les informo que "Pasante" aun no ha acabado ok. Cuando acabe le pondré como: "Complete", cuando vean eso lloren - jaja mentira, nah... sólo les digo para aclarar. U.U
Warning!: OoC, UA, Intento Barato de humor.
Disclaimer: Los personajes de Demashita! Powerpuff Girls Z NO me pertenecen.
Demashita! Powerpuff Girls Z © Yoko Kamio
๋• Escuela de Princesas ๋•
๋• By_PerFecTHeLL๋•
Momoko aceleró el paso, el cielo se había tornado de un color grisáceo y, eso significaba sólo una cosa. Pronto llovería. No, a ella no le convenía eso. Si eso pasaba, probablemente Madame Joja observaría su cabello mojado sin mencionar su vestido lleno de fango y descubriría que se estaba escapando para ir a la Escuela de Princesas.
Tropezó un par de veces, pero no cayó. Se había despedido tan rápido del príncipe Brick, que apenas y había escuchado lo que le había dicho.
«Te veo mañana», fue lo único que pudo alcanzar a distinguir. El bosque estaba en silencio y eso no era buena señal, los animalitos siempre hacían ruido. Incluso los grillos habían parado su «canto», dándole a entender a Momoko que debía darse prisa.
Llegó a la torre agitada, escaló con gran tenacidad hasta arriba. Derecha, izquierda, derecha, izquierda. Como siempre lo había hecho.
Entró a su habitación y se acostó en la cama de un salto, fingiendo dormir.
— ¡Por las zancas de una rana! —expresó Madame Joja al aparecer en tan sólo un par de segundos frente a la cama de Momoko. — ¿Cómo voy a hacer buenas pociones sin mi canastilla? —preguntó a sí misma Madame Joja. Momoko fingió despertar de un largo sueño, bostezó lo más creíble posible, y sonrió a Madame Joja que estaba frente a ella.
Se levantó y trató de esconder sus zapatos llenos de fango bajo el vestido. Observó a Madame Joja fijar su vista en la parte baja de su vestido, ¡Oh no! Seguramente ya los había visto.
—Regresó muy pronto. —dijo Momoko alcanzándole la canastilla que estaba encima de un mueble al lado de su cama. Sintió sus manos sudar, pero decidió controlarse o lo echaría a perder.
—He olvidado mi canastilla, querida. —dijo Madame Joja, recibiendo la mencionada.
Momoko suspiró aliviada al ver la sonrisa que había formado su «protectora». Eso significaba que estaba pensando en un embrujo para alguna enemiga–de las tantas–que tenía la bruja.
—Volveré en la noche, Rapunzel. Prepara la cena, ya sabes que…
—Dos patas de rata le dan mejor sabor a la comida. —la interrumpió Momoko y fue alabada por Madame Joja. La changa se marchó, desvaneciéndose en una nube verde que inundó el cuarto y la peste hizo sofocar un poco a Momoko. Cualquier otra persona ya se hubiera muerto de intoxicación, pero ella ya estaba acostumbrada. Tanto tiempo conviviendo con esa vieja bruja, ¿Cómo no acostumbrarse?
«La próxima vez, tendré más cuidado. O adiós Escuela de Princesas.» se dijo a sí misma y comenzó a cepillar su largo, muy largo cabello.
Se sentó frente al espejo: derecha, con las manos en sus piernas y una expresión de soy la reina de esta torre. Respingó, viéndose desinteresada en el espejo y negó levemente con la cabeza.
«Yo no soy una princesa.» pensó. Mañana había una materia nueva, no sabía cómo sería, ni cómo le iría. La última vez en la clase de espejos, había roto dos en un solo día. Sir Reflejo la había regañado frente a las demás princesas, que se reían disimuladas de ella como si fuera lo más gracioso del mundo. Afortunadamente, ellas estaban ahí. Sus amigas que le sonreían cada vez que necesitaba ánimos.
Cartear. Era la única palabra que se le venía a su mente.
Bella le había explicado varias cosas acerca de la nueva clase; pero, como era su costumbre… no había prestado atención.
Puso sus zapatos debajo de su cama, ya los había limpiado y se había cambiado de vestido. El cielo aún se encontraba nublado, las nubes tapaban al sol y eso la ponía algo triste. Pensó en lo que había pasado hace una o dos horas–quizás menos– y se apretó con fuerza su cabeza. Mañana empezaría una nueva materia, pronto serían los exámenes y ahora, otra preocupación más se instalaba en ella. ¿Qué tal si Madame Joja regresaba cuando ella no estaba?
¡Oh no! Pensar en esa idea la tenía realmente atemorizada; pero… el deseo de ir a la escuela, convivir con sus amigas, charlar con Brick varios minutos antes de separarse, aprender cosas de la realeza, ¡maldición! Ya estaba tan acostumbrada a eso, que ahora no sabía qué pasaría si lo dejara.
—No, definitivamente no. Iré y regresaré antes de que Madame Joja regrese. —dijo Momoko, auto-convenciéndose a sí misma.
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